miércoles, 30 de mayo de 2007

Entre pactos y tortas.

Pactos

Hétenos aquí en pleno frenesí de negociaciones, acuerdos, regateos, ofertas, contraofertas, tiras y aflojas para la composición de los gobiernos locales y autonómicos que han salido en almoneda. Y no estamos si no en el comienzo, dado que hay de plazo hasta el próximo 16 de junio para presentar los nuevos consistorios y gobiernos. No obstante, lo primero que salta a la vista es que en dicho frenesí el brillante ganador de las elecciones no tiene nada que decir, nadie cuenta con él y él mismo se ha excluido en el único lugar en que aún pintaba algo, Canarias. Vaya, otra victoria como ésta y Rajoy no vuelve a salir ni en La Razón.

El interés se ha centrado en Navarra, caballo de batalla que fue en las elecciones y caballo de batalla que sigue siendo en las conversaciones postelectorales. Como si quisiera rivalizar en badulacadas con su jefe de filas, Rajoy, el señor Sanz, presidente navarro, ha hecho la primera puja, ofreciendo una alianza UPN/PSN y la vicepresidencia al candidato sociata, Fernando Puras, un espantoso zapaterista dispuesto a entregar a Navarra en las fauces de ETA. No parece que la oferta sea aceptable después de las barbaridades y los disparates que los señores Rajoy y Sanz han dicho sobre Navarra. Pero no seré yo quien jure que sea del todo imposible ya que en política ese adjetivo carece de sentido.

La otra oferta llega al PSN de Nafarroa Bai (Na Bai), la abigarrada coalición de partidos mayormente nacionalistas aunque pacíficos (Aralar, Eusko Alkartasuna, Batzarre y EAJ/PNV) y con querencia a la izquierda. La oferta (presidencia para el socialista señor Puras) sería viable pues los 12 diputados de Na Bai más los 12 del PSN y los 2 de IU darían 26, la mayoría absoluta. Sería, además, un interesante experimento de coalición múltiple ya que, a su vez, IU también es una coalición electoral.

Por desgracia, el señor Patxi Zabaleta, de Aralar, condiciona el acuerdo en Navarra a otro en Pamplona/Iruñea que obligaría a los socialistas a compartir gobierno local con los dos electos de ANV, considerada franquicia de ETA, cosa que los sociatas rechazan como si fuera la peste. La verdad es que la composición del consistorio pamplonés parece haberla pensado el Maligno: UPN, 13 concejales; Na Bai, 8; PSN, 4; ANV, 2. Mayoría absoluta, 14. La señora Uxue Barkos (diputada en Cortes por Na Bai) afirma que se presentará a la elección (luego de que lo haga la alcaldesa en funciones, señora Barcina Angulo, de UPN, y no sea elegida) sin condiciones previas y que se negará a redondo a gobernar con ANV si ésta no hace una condena expresa y sin paliativos de la violencia. Eso puede salir o no y, en definitiva, depende de los dos votos de ANV, salvo que los de UPN se decidan a votar por la señora Barkos, cosa inverosímil pero tampoco imposible.

Los dos votos de la "franquicia" etarra tienen la llave del ayuntamiento de Iruñea. Vaya, vaya. Por cierto, esta ANV es organización legal que, además, ya condena la violencia en sus documentos programáticos. ¿Por qué no aliarse con ella? Según dicen los entendidos porque, si el PSOE lo hace, pierde las elecciones legislativas de 2008. ¡Ah! Eso son palabras mayores pero ¿seguro que sería así? Las próximas legislativas ¿van a depender de lo que pase en Pamplona? Pues menos mal que eso del "conflicto vasco" es una invención de progres putrefactos. Si llega a ser real, todos calvos.

Así que, con todo en el aire, tampoco hay que desdeñar las posibilidades de presión del PSN, que no son menudas porque ¿acaso no puede permitir que gobierne UPN en minoría? Puede perfectamente si la galaxia nacionalista se pone pesada, tiene controlada a UPN y, encima, gana las elecciones de 2008. No estoy diciendo que haya de ser así. Quedan diecisiete días para seguir desplumando el ave. Promete ser interesante.


Tortas

Ya han comenzado las reacciones en el bastión madrileño. El señor Simancas renuncia a perder por tercera vez las elecciones autonómicas en 2011. Sabia decisión. Al propio tiempo, critica la forma en que se nombró al señor Sebastián como candidato. Lo mismo hace el señor Leguina. Ya era hora. Aunque supongo que el señor Leguina ya lo haría en su día, lo cierto es que aquel nombramiento disparatado, autoritario e inepto fue recibido por la muchachada socialista con unción y respeto y nadie rechistó cuando había que hacerlo. Eso es lo malo de los partidos políticos, que no se puede discrepar de las alcaldadas del baranda si no es a toro pasado, cuando ya no tienen remedio. ¿Por qué no protestó nadie en su momento? ¿Por qué no levantaron la voz los opinion makers prosocialistas que tanto abundan en los medios y ahora empiezan a decir que, en efecto, la cacicada del señor Rodríguez Zapatero era infumable? Por lo que todos sabemos, porque en la izquierda, como en la derecha, reina el conformismo y la supeditación al mando por miedo a las represalias que seguro que se dan. Ahora sí, ahora se apuntan todos. Pero eso había que haberlo dicho antes, en su momento: que la designación del paracaidista Sebastián fue un acto de prepotencia del señor Rodríguez Zapatero y que su resultado sería un desastre en las urnas. Los que lo dijimos entonces podemos seguir diciéndolo; los otros, los que lo dicen ahora pero callaron antes, no digo que se callen ahora, pero sí que dejen de pontificar. Por cierto, esta opinión no prejuzga lo que pueda pasar dentro de cuatro años si el señor Sebastián persevera en su empeño de enterarse de cómo funciona el ayuntamiento de Madrid y, como es previsible, el señor Gallardón deja vacante la sede edilicia para intentar auparse a más altas responsabilidades. El muy pillín ya se ha pedido número dos en la lista por Madrid en las generales. Y la señora Aguirre, clavada en el balcón de Génova porque ella es incompatible. A ver qué se le ocurre. .