dilluns, 12 de març del 2007

Otegi en sus trece.


El periódico Gara traía ayer una interesante entrevista con el señor Otegi en la que éste reiteraba sus conocidos puntos de vista sobre el conflicto, afirmando que son lógica derivación de la propuesta de Anoeta. Asegura igualmente don Arnaldo que no entiende por qué el PNV y el PSE no dan pasos para el entendimiento siendo así que tales derivaciones son escrupulosamente democráticas.

Efectivamente, así me parecen y creo han de parecerle a cualquiera que no vea el mundo como el señor Rajoy. Pero es que el problema no es lo más o menos democrático de las propuestas, sino el hecho de que se hagan en un contexto en el que la violencia no ha desaparecido. Cuando se le indica tal extremo al señor Otegi, responde que ETA se encuentra en situación de tregua, ya no recuerdo si permanente, indefinida o en qué otro delicuescente estado. Uno de los rasgos esenciales de la "coraza caracteriológica", como la llama Wilhelm Reich, autoritaria es que no oye (no que no escucha, sino que no oye) las razones de la otra parte. Como él dice que ETA está en tregua, lxs demás han de aceptarlo porque sí. Que ETA acabe de poner una bomba que ha matado a dos inocentes, obviamente, no debe de ser un dato relevante para don Arnaldo.

Está claro que así no vamos a ningún sitio. Después de Barajas, ETA no tiene que estar en tregua permanente, indefinida o intermitente; ETA tiene que no estar.Y, mientras esté, no habrá nada que hacer. Ningún gobierno español puede aceptar algo menos que la renuncia definitiva al uso de la violencia. Y hará bien.

Pero no es esto lo más interesante de la entrevista, ya que se trata de algo sabido, aunque el señor Otegi lo repita como si de una novedad se tratara.Lo interesante es lo que tiene que ver con las próximas elecciones. Mal vamos también por ahí. Asegura don Arnaldo que la izquierda abertzale (perífrasis por Batasuna) se presentará pues, de otro modo, las elecciones no serán democráticas. Eso quiere decir que piensa presentarse sin cumplir la legislación vigente. Pues va de ala porque, aunque su argumento sobre democraticidad o no de las elecciones es bueno, no es lo suficientemente bueno. Quienes decidirán si las elecciones son o no democráticas serán los otros partidos democráticos. Si todos las aceptan, cual será el caso, en ausencia de Batasuna, de la izquierda abertzale o como quiera llamarse el invento, serán democráticas.

El señor Otegi habla mucho de la transición de 1977, pero es claro que no se la sabe. En ella hubo un momento similar al que aquí se trata, cuando el Gobierno de Adolfo Suárez pretendió celebrar elecciones sin el Partido Comunista de España. Fueron los otros partidos los que le dijeron que prohibir al Comunista los obligaría a retirarse de las elecciones por no considerarlas democráticas. Son los demás los que deciden si las elecciones son democráticas o no y no uno mismo.

Así que ya puede darse prisa el señor Otegi en encontrar una marca de fábrica para acudir a las elecciones dentro de la ley o se quedará fuera de la ley y de las elecciones. Es bien sencillo.