miércoles, 18 de marzo de 2009

La clerigalla se desmadra.

La Virgen, ¡qué cartel han sacado los obispos en contra de la reforma de la ley del aborto!¡Qué falta de honradez!¡Qué demagogia barata!El mensaje que envían , bien claro lo dice, es que la vida de los linces está más protegida que la de los bebés en nuestra sociedad.

Y esa es una truculenta mentira.

Afortunadamente y no gracias a la Iglesia sino a la lucha social contra su oscurantismo y al avance de la ciencia, la vida de los niños nacidos en España está hoy más protegida que nunca. Pruebas, las que se quieran. En el gráfico 1 puede verse cómo ha habido en España un descenso drástico de la mortalidad infantil (porcentaje de defunciones por cada 1000 niños antes del año de vida) que ha pasado de un 19 por mil (aprox.) en 1975 a un 4,8 por mil (aprox.) en 2001. En el gráfico 2 se observa cómo esa mortalidad ha seguido descendiendo en los últimos años, desde un 4,15 por mil en 2002 a un 3,56 por mil en 2006. Es decir: la vida de los recién nacidos está protegida en España, con una tasa de mortalidad que, como en los demás países civilizados en la mayoría de los cuales hay en vigor leyes de aborto de plazos, tiende a cero.

Así que la implícita aseveración episcopal de que la vida de los bebés esté menos protegida que la de los linces es, simple y llanamente mentira. Está feo que los obispos mientan porque es atentar contra la ley de su dios, que dicen profesar. Esta mentira trata de desviar la atención del hecho de que la campaña, que los monseñores han coordinado con un escrito-manifiesto de científicos afirmando que hay persona desde la concepción misma va dirigida contra la próxima reforma de la ley del aborto, en vigor en España desde 1985 con gobiernos del PSOE y del PP, reforma que pretende mejorar dicha ley para no seguir penalizando injustamente a las mujeres que quieran abortar y restituirlas en un derecho que es incuestionable: el que tienen sobre su propio cuerpo.

Pero, para atacar este proyecto y ver de agitar a la calle en contra del Gobierno, los obispos y sus seguidores científicos plantean el problema en la raíz misma del hecho y cuestionan, por tanto, no la reforma de la ley de 1985, sino la ley misma, al volver a poner en tela de juicio esta práctica de interrupción voluntaria y legal del embarazo, ya aceptada. Al hacerlo dejan al PP con las vergüenzas al aire dado que este partido gobernó ocho años bajo dicha ley sin cuestionarla y sin que la Iglesia lo urgiera a hacerlo. ¿Por qué ahora sí? No parece que haya otra razón sino la de que todo tiempo y modo son buenos para oponerse a los avances sociales que impliquen emancipación de las personas, especialmente de las mujeres, el sexo más odiado por los curas al que identifican con el vaso del demonio y otras majaderías. ¿Y el PP? Pues como buen monago a hacer el ridículo oponiéndose ahora a una ley con la que gobernó en el pasado.

No merece la pena entrar al trapo que la clerigalla quiere de volver a debatir si el aborto es o no un derecho. Pero, dado que hay un escrito de científicos (que llamaremos "contra") por medio afirmando eso de que la personalidad individual comienza en la concepción, será menester recordar a estas eminencias que otros científicos (y a mi modesto entender, de más talla y relevancia, a los que llamaremos "pro") sostienen que eso es falso por lo menos hasta el tercer/cuarto mes del embarazo. Si no se quiere reconocer que una de las dos opiniones sea cierta y la otra falsa (cual es mi caso, que creo que los científicos pro están en lo cierto y los otros yerran sin querer o adrede), tendrá que admitirse que no hay coincidencia ni acuerdo y, cuando no hay acuerdo en la comunidad científica, el asunto no está saldado científicamente y, por lo tanto, intervenir en la polémica blandiendo condición científica no pasa de ser un fraude intelectual.

No habiendo, pues, criterio científico nítido, ¿cuál se seguirá para dilucidar la cuestión moral? La iglesia quiere que se siga el que marcan sus criterios dogmáticos. ¿Por qué? ¿Porque dice que son los de dios? Otro criterio dogmático con tan feble base como ésta puede sostener lo contrario. Así que, en la duda, la mayoría de las sociedades occidentales avanzadas, incluida la española, se inclina por los científicos "pro" y decide defender el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo hasta un período prudencial, como manifestación de su innegable derecho a su propio cuerpo y sin que tengan que estar sometidas a las odiosas persecuciones eclesiásticas que, cuando no es por un motivo, surgen por otro.

Por cierto la autoridad de los curas para hablar de esta materia (y hacerlo, además, en los términos falsarios y demagógicos en que lo hacen) es inexistente desde el momento en que esos mismos clérigos siguen manteniendo una actitud de cerrada oposición a todo método de regulación de la natalidad con lo que han sido y son responsables, ellos sí, de la muerte de millones de niños en el mundo. Y de lo que acostumbran a hacer con los que sobreviven y caen en sus garras no hace falta hablar aquí.

Por cierto, parece que las linces están organizándose en la blogosfera para dar cumplida respuesta a la carcunda nacional con la propuesta siguiente: "Si tienes blog o una web, coloca el logotipo de la campaña y escribe una nota de respuesta a la campaña de la iglesia contra el aborto. Y si tienes perfil en cualquiera de las redes sociales (Facebook, Twitter, Tuenti) substituye tu foto mañana por el logotipo de LAS LINCES." Quien quiera saber más sobre esta interesante campaña e iniciativa, que pinche aquí y aquí.