jueves, 18 de abril de 2019

Cuestión de confianza

Interesantísima entrevista al presidente Sánchez en eldiario.es. En mitad de la batahola de improperios, insultos, barbaridades y puras necedades de esta campaña, se agradece el tono sosegado, las explicaciones y la amplia variedad de temas. Cierto que esto último es más mérito del minucioso entrevistador, pero también se agradece. Lo más cansino de los debates electorales es la reiteración y el argumento monotemático: terrorismo, golpe de Estado, supremacismo, xenofobia, Venezuela, Irán.

La entrevista es muy completa y Sánchez responde ampliamente a todo lo que se le pregunta. Hay materia para mucho análisis en la forma de explicar la acción de gobierno, las políticas concretas, las relaciones con los partidos de la oposición, con los de derechas y  especial con Unidas Podemos, las posibles alianzas. Quizá haya faltado alguna pregunta sobre cómo lleva su propio partido. Pero hay respuesta para las cuestiones más delicadas, aparentes contradicciones en temas como pensiones, concordato con la Santa Sede, el impuesto a la banca, las cloacas de Interior, etc. Cada cual podrá apreciar en qué medida el presidente del gobierno es claro en una gama amplia de asuntos de envergadura. En qué medida es de fiar.

Digo esto porque, sorprendentemente, los verbos "fiar" o "confiar" se han convertido en el eje de la nueva versión de Sánchez sobre Catalunya. Asunto de la máxima importancia; tanta que es el más extensamente tratado, incluso por partida doble, porque el tema sale dos veces. Y no es una obsesión, ¿eh?

La argumentación de Sánchez es la habitual, tanto que ni se molesta en explicarla: en Catalunya, dictamina, no hay un problema de independencia sino de convivencia. Así, porque sí, y sin aportar prueba alguna de algo tan falso. Carga entonces sin más miramientos contra los líderes independentistas porque "no son de fiar". Y ¿por qué no? Sencillamente, porque no aceptan sus puntos de vista. ¿En qué han engañado su buena fe hasta el punto de acusarlos a ellos de mala? En que nunca han aceptado su versión a pesar de que esta ha cambiado varias veces y no acaba de estar clara. No le han engañado nunca. ¿Por qué no son de fiar?

¡Ah! Porque han engañado a los catalanes, haciéndoles ver que un imposible como la independencia era posible. Desde luego, nada de fiar: ¡mira que engañar a millones de catalanes que fueron a votar el 1-O en condiciones que los Sánchez de entonces, los Rajoy, convirtieron en infernales! Les está bien empleado por infelices. ¡Dejarse engañar por un puñado de pillos nada de fiar! Sánchez sabe más que millones de ilusos. Qué desprecio.

 Y ¿por qué es imposible la independencia? No da una sola razón sino que se limita a afirmar que está demostrado que es imposible. Pero prueba no hay ninguna, salvo su voluntad de hacerla imposible. Eso es lo único cierto y lo demás, los tribunales, la justicia, la diplomacia (¡sobre todo, la diplomacia!), meros perifollos para ocultar una pura persecución política. 

Entre la gente no de fiar que arriesga largas condenas de cárcel o años de exilio por sus ideas políticas y la gente de fiar que niega la evidencia y actúa contra la verdad por medio del poder, en favor de sus intereses, no puede haber duda alguna. Los de no fiar son mucho más de fiar que los de fiar, sobre todo si gobiernan.