jueves, 23 de junio de 2016

Esta escoria no dimite

La grabación de unas conversaciones entre el ministro del Interior, Fdez. Díaz, y el jefe de la Oficina Antifraude en Cataluña revelan a dos granujas complotando canalladas. Hasta aquí, nada del otro mundo, pues es costumbre que los gobernantes españoles sean un granujas, además de mangantes y meapilas, dicho sea de paso. Lo nuevo es que la conversación, previamente, grabada, se haya hecho pública. Su contenido revela maquinaciones e intenciones claramente delictivas, prevaricadoras, en el ministro y su correspondiente chupatintas, con el fin de causar daños a terceros inocentes y entorpecer o destruir un proceso político legal como el independentista. Es decir, hay una clara intención de dañar bienes juridicos ajenos y ya tendría que estar la Fiscalía tomando cartas en el asunto.

Porque tener un ministro presunto prevaricador no sucede todos los días.

Pero la Fiscalía no ha dicho aún nada; ni lo dirá, conociendo cómo las gastan estos sujetos del gobierno con la división de poderes. Y, si la Fiscalía está muda, imagínese cómo están los medios de comunicación españoles, escritos o audiovisuales. Ni uno solo ha dado la noticia. Como si no existiera. Todos silentes y escurridizos como galápagos.

Claro, al fin y al cabo, los dos presuntos delincuentes, el ministro y su amigo, estaban preparando marranadas contra Cataluña y el independentismo catalán y ya se sabe que, para los franquistas del gobierno, contra Cataluña vale todo. Hace años que así es con el apoyo de los nacionalistas españoles de todas las gamas del marrón. ¿O se ha olvidado cómo Podemos y Ada Colau cargaron sin piedad contra Mas y Trías, llamándolos mafiosos, utilizando como fuentes una misteriosos informes que eran y no eran de la policía al mismo tiempo? ¿Cómo Gemma Ubasart, de Podemos, se proponía fer servir l'odi contra Mas? En su día, Fdez. Díaz aseguró desconocer el origen de esos informes. Quizá ahora sepa algo más. Recuérdese que la relación de los psicópatas con la realidad es aturullada. A lo mejor ahora recuerda, quién sabe, que los fabricó él.

Por cierto, no pierdan el tiempo esperando disculpas de Podemos o de Colau por esos odiosos infundios. No las habrá. 

Se ha acusado al PSOE de las grabaciones. Paparruchas. Ha sido la policía nacional. En los cuatro años de mandato de la pareja de psicópatas, Fernández Días e Ignació Cosidó, han destrozado todo el sistema de seguridad, en parte por su incompetencia y en parte por el interés en tapar las mangancias de sus cómplices: el ático de Rodríguez, la Gürtel, la Púnica, la Infanta, todo se ha llenado de decisiones arbitrarias, destituciones, desplazamientos, cambios, que han generado un clima de animadversión general a esta pareja de siniestros payasos. Y ha acabado con esta grabación y su difusión. La  prueba es que tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil niegan que Fdez. Díaz sea una víctima y piden su dimisión. 

¿Dimitir yo? Barbotea entre rezo y rezo este santurrón opusino de colmillo retorcido. ¡Antes nevará en el infierno! Y sin embargo, eso es poco. Ya no basta con que dimita: ahora debe ser procesado por presunta prevaricación. 

La segunda tanda de las grabaciones ha aportado esa monstruosidad en que el tipo antifraude se jacta con el ministro de haber "destrozado la sanidad pública" catalana. Cuesta creer que haya alguien tan canalla y mal nacido que pueda presumir de esa barbaridad y que otro no menos canalla y mal nacido lo escuche sin sublevarse. Cuesta, pero hay que rendirse a la evidencia. Contra Cataluña, cada vez más claro, vale todo, por ejemplo, matar catalanes indiscriminadamente. Porque si alguien destruye el sistema sanitario de otros, los está matando. Ahora ya, hasta el diario El País reconoce que en el ministerio del Interior hay una "policía patriótica" (o, sea, una policía política) dedicada a combatir el independentismo catalán  a las órdenes de estos psicópatas. 

Quedan por averiguar dos o tres puntos algo borrosos: cuánto de esta monstruosidad sabía el presidente Sobresueldos. Él lo niega. Pero ¿quién concede crédito a su palabra? ¿Cómo confiar en estos sujetos sin límites morales y sin escúpulos el recuento de las proximas elecciones? No lo creo posible ni conveniente. Los franquistas no saben lo que son elecciones libres. Sería muy conveniente pedir la asignación de observadores internacionales para que estos sinvergüenzas no hagan las trampas a que están acostumbrados.

En todo caso, esta banda de ladrones y prevaricadores volverá a pesentarse a las elecciones. Y siete millones de bípedos implumes sedicentemente racionales los votarán.