dissabte, 20 d’abril del 2013

Los candidatos.


Es extraño que, siendo director de un periódico, Bieito Rubido no se haya enterado de que Eduardo Madina perdió una pierna en un atentado de ETA en el que pudo haber perdido la vida. Porque no lo sabe. Si lo supiera, no hubiera dicho lo que dijo. ¿O sí? Vaya usted a saber en un clima tan tosco y tan brutal como el debate público en España.

Está claro. Para Bieito Rubido, lo que no sea abrazar sin reservas la doctrina del PP es profesarle un odio guerracivilesco. Tiene su miga el adjetivo, viniendo de donde viene. Así que Madina, en su odio al PP, se acerca a quienes lo mutilaron. Parece difícil de entender pero sí queda claro que quien tal cosa postula está movido por un odio feroz hacia Madina.

Si Madina ha sufrido ese ignominioso ataque es porque se habla de que podría ser candidato en unas primarias en el PSOE. Dejando aquí al margen la venenosa maledicencia de Rubido, queda por considerar el lance de las candidaturas a la dirección del PSOE en las futuras primarias. Rubalcaba, sin embargo, afirma que "el PSOE no está en eso", cuando es evidente que es en lo único en que está. Si no, ¿por qué se postula la candidatura de Madina? ¡Ah, no! exclama Patxi López, en el PSOE no hay nadie en una carrera electoral. No es exactamente así. Hay varios corredores -entre ellos, él mismo-, lo que no hay es carrera. Además de estos dos (Madina y López), el propio Rubalcaba, Emiliano García Page, Tomás Gómez y, en principio, aunque ha limitado mucho sus posibilidades, Carme Chacón. Y seguro que me dejo alguno.

Pero "el PSOE no está en eso", según dictamen tajante de su secretario general, a quien cabría llamar "general secretario" con tanta razón como se hizo con Álvarez Cascos. El derecho de autodeterminación no existe. La Monarquía no se toca. El PSOE no está en eso. No, no, no. Eso es liderazgo, innovación, flexibilidad y visión de futuro. Entre tanto, ya está el intelectual orgánico en forma de Conferencia política otoñal estableciendo las pautas de actuación del PSOE en el futuro. Desde luego, la renovación de la base teórica de la socialdemocracia, tanto tiempo abandonada, es una necesidad perentoria. Y ojalá iluminen los dioses las cabezas pensantes para que den con programas que merezcan apoyo.

Esa tarea no tiene por qué obstaculizar la búsqueda de un líder. Son dos procesos distintos pero igualmente urgentes. Pueden ir a la par. Mientras el PSOE se moderniza ideológicamente, se dota de una dirección y un candidato a la presidencia del gobierno para que le dé tiempo a que la gente lo conozca. Eso es lo más sensato. Postponer la elección del líder a la articulación ideológica carece de sentido. Efectivamente, es lo que los socialistas decidieron hace unas fechas a iniciativa de la actual dirección, como recuerda Patxi López. Pero hasta López estará de acuerdo en que, a veces, lo sabio es cambiar las decisiones, según dicten las circunstancias. Retrasar la elección del líder hasta después de las elecciones europeas de 2014 es literalmente perder el tiempo.

Por cierto, en dichas euroelecciones, los socialistas van a votar por un candidato único con el fin de que sea el próximo presidente de la Comisión. Suena razonable. Será cuestión de saber quién será el candidato español, el que se ofrezca como presidente de la Comisión. A lo mejor es una buena ocasión para poner en marcha la vieja norma del promoveatur ut removeatur, a favor de Rubalcaba, esto es, ascender a alguien para quitarlo del medio.