diumenge, 28 d’abril del 2013

La rueda de prensa del presunto


Rajoy, como se sabe, odia las ruedas de prensa. Odia dar explicaciones. Odia las preguntas. Por eso nunca ha asistido a una sola después del consejo de ministros de los viernes y siempre deja que sean los segundos y segundas quienes den la cara. Si por él fuera, jamás comparecería en público (de hecho, apenas pisa el parlamento) y, de tener que hacerlo, lo haría tras la pantalla de plasma. En cuanto a las entrevistas con otros políticos, en secreto, como ya ha hecho con Mas y con Urkullu. Sería el presidente secreto. En realidad, un proyecto de dictador de vía estrecha.

Pero nada de esto es posible cuando se encuentra con algún dignatario extranjero, de esos acostumbrados a responder de sus actos, dar explicaciones, decir la verdad, contestar las preguntas y tener un talante democrático y no de vendedor de crecepelo. Entonces todo su edificio de artificioso embuste, marrullería y arrogancia se viene abajo y se ve obligado a contestar las preguntas de la prensa. Es decir, los españoles solo pueden escuchar a su presidente hablando de las cosas que les conciernen cuando hay algún extranjero delante. Ya solo por tal desprecio, este sujeto merecería que lo mandaran a letrinas.

Estas prácticas típicamente franquistas dan lugar a veces a situaciones cómicas. El viernes, los tres ministros al quite dejaron claro que no habría creación de empleo antes del fin de la legislatura. Ayer, en Granada, Rajoy dijo que se crearía empleo al final de la legislatura. ¿Alguien cree que esto del empleo y el paro es una drama demasiado grande para andar frivolizando o diciendo mentiras sobre él? Pues que deje de creerlo. Se creará o no empleo antes de 2015 o después o lo que sea, según lo que interese decir en cada momento a este puñado de charlatanes irresponsables, encabezados por un presidente radicalmente deslegitimado para el cargo.

Todos sus farfulleos sobre los desequilibrios, las magnitudes, las medidas, etc, no merecen ni un segundo de atención. Lo único que es relevante en este caso es que el de Rajoy es el nombre que más aparece en los papeles de Bárcenas y el segundo que más pudo haber cobrado en negro, después de Padro Arriola. Mientras este asunto no esté aclarado y zanjado ante los tribunales, todo lo que haga Rajoy para desviar la atención será inútil. Un individuo sospechoso de haber cobrado dineros en negro por más de 320.000 euros no puede ser presidente del gobierno. Lo demás es farfolla. Su farfolla.

Salvado lo cual como, además de un presunto mangante, este hombre carece de luces, la rueda de prensa que no le quedó más remedio que soportar en Granada, luego de que los afectados por las hipotecas lo abuchearan a la entrada, fue una sucesión de chistes y majaderías.

Aseguró en un momento, e insistió en ello, en que él y su gobierno están interesados en decir la verdad. Pero lo cierto y evidente es que aún no lo han hecho ni probablemente lo hagan porque ganaron las elecciones mintiendo y es lo único que han hecho hasta hoy: mentir. Por eso, cuando los periodistas le preguntaron por el paro, empezó a mentir otra vez, como ya hemos visto, diciendo que se crearía a final de la legislatura, con tanta base para decirlo como para anunciar el nacimiento de un burro de tres cabezas. Dado que ni él cree sus trolas añade que "el gobierno sabe lo que hace", como si decirlo fuera equivalente a hacerlo cuando es obvio y patente que el gobierno no sabe lo que hace ni tiene ni la más cruda idea de hacia dónde tirar. Así quedó en evidencia el viernes cuando Sáenz de Santamaría, Montoro y Guindos evidenciaron que no tenían alternativa alguna al fracaso con el que, de hecho -quiera o no el zombi Rajoy- se ha cerrado ya la legislatura. Ni Dios ni la Virgen del Rocío saben cuándo volverá a crearse empleo en España, después del paso de estos inútiles carcundas por el gobierno.

A la vista de tan apasionante doctrina de que el gobierno sabe lo que hace, aunque sea evidente que no tiene ni idea, Rajoy asegura que no habrá crisis ni cambiará ministro alguno. Por supuesto. Hace bien porque tendría que empezar por él mismo que no solamente es el más inepto y embustero sino el que está más bajo sospecha de ser un corrupto.

La coronación del discurso del charlatán fue decir que, aunque la gente no lo vea, "estamos mejor que antes", que hace falta un "poquito de paciencia".

Paciencia en tanto te reprimen, te engañan, te roban, te echan a la calle y, encima, se ríen de ti mientras mandan a sus sicarios, regiamente pagados con el dinero de todos, a aporrearte.

Muy gracioso.

La decencia de dimitir.


Esta portada de octubre de 2010 de El Mundo perseguirá a Rajoy hasta el fin de sus días, como las furias a Orestes o el recuerdo de su doble crimen a Raskolnikov. Es muy duro haber pedido el voto prometiendo bajar el paro y encontrarse tres años después con que, una vez votado, el paro ha subido y uno ha abandonado ya toda esperanza de hacerlo bajar. Muy duro, desde luego. Pero, al fin y al cabo, no es muy extraño. Se dicen unas cosas y se hacen otras. Lo duro no es la contradicción sino su motivo. Lo duro de esa afirmación (hoy se ve que vergonzosa) es que trata el paro como un asunto de partido. Esto es, Rajoy no admitió nunca que el desempleo fuera consecuencia de una crisis ajena en todo al PSOE y en parte a la misma España. Al contrario, lo esgrimió siempre como consecuencia directa de las políticas del PSOE. Hizo lo mismo en su día con la política antiterrorista, convertirla en asunto de pugna partidista. Ahora, el paro, según Rajoy, tenía nombre: Zapatero. Échese a Zapatero, póngase a Rajoy y el paro empezará a reducirse. Nequaquam. Ha aumentado vertiginosamente gracias a la reforma laboral del presidente quien, además, avisa de que la cosa irá a peor. La cuestión, ociosa por lo demás, era si se engañaba a sí mismo o se limitaba a engañar a los demás.

Esta circunstancia deslegitima por entero el gobierno del PP y las confusas explicaciones de su presidente empeoran las cosas. Reconoce Rajoy haber hecho lo contrario de lo que prometió y hasta admite no haber cumplido su palabra pero, añade, como si así quedará justificado, ha cumplido con su deber. Al margen de la obvia consideración de que el primer deber de un hombre sea cumplir su palabra, esta lamentable excusa muestra un concepto del deber verdaderamente cómico porque si mandar al paro a un millón de compatriotas es cumplir con el deber, ¿por qué se metía con tanta saña con Zapatero, que había hecho más o menos lo mismo aunque a regañadientes?

Esa atribución partidista, esa personificación de los males de la patria en una figura diabólica, Zapatero, permite cargarlo con las más infames intenciones. Zapatero es un sablista porque la subida del IVA es el sablazo del mal gobernante a sus compatriotas. ¡Qué al pelo viene aquí el famoso aforismo de que el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios! El mismo Rajoy es un sablista. Como no le gusta la idea, viene aduciendo ahora que estas cuestiones, el paro, el IVA dependen de fuerzas externas, de mandatos exteriores a los que debemos someternos. Pero él no reconoció esta posibilidad a su antecesor. Al contrario, lo cargó personalmente con las culpas, pidió que se fuera, elecciones anticipadas. Por mal gobernante y por sablista. Justo lo que es él.

La situación es idéntica. Insostenible. En el PP tiene que haber alguien con autoridad o audacia suficientes para plantear la cuestión de un cambio de gobierno. La prensa extranjera lo da por fracasado y agotado.
Quizá no al extremo que muestra el cartel contiguo, que hace un retrato categórico de la trayectoria personal de Rajoy, pero incapaz de continuar. Cierto, el interesado advierte que se siente con la  misma fuerza y energía que cuando tomó el mando de la nao. Pero eso no es garantía (casi al contrario) de que la nao llegue ilesa a algún sitio. Para ello tendría que salvar dos escollos y no parece capaz de hacerlo: el primero, el de la falta de una política económica alternativa a la aplicada hasta la fecha cuyos resultados a la vista están. Sostenella y no enmendalla. Muy hispánico. Y desastroso. O sea, muy hispánico.

El segundo escollo insalvable es el de la corrupción. Los malditos papeles del innombrable Bárcenas son una pesadilla, una piedra de molino atada al gaznate presidencial. En ellos se le vincula con la recepción de sobres con dineros irregulares, que se amplía luego a más sobres en otros papeles igualmente barcénigos de reciente aparición. Él en persona, su gobierno, su partido, aparecen  supuestamente inmersos en una tupida red de corruptelas que lo desautoriza, lo deslegitima por entero para el ejercicio del cargo.

(La tercera imagen es una foto de armakdeodelot, bajo licencia Creative Commons).

dissabte, 27 d’abril del 2013

La única salida, la dimisión.


La comparación de internet con el ágora clásica se queda corta. Es mucho más. En ella se cruzan diariamente millones de datos, aludes de información, a toda velocidad. Los juicios son rápidos y contundentes. Las maniobras dilatorias o diversionistas de los poderes públicos denunciadas antes de ser operativas. El tiempo real no perdona. El silencio se hace insostenible y, por último, hay que dar la cara, aunque sea por medio del plasma.

Este cartel, encontrado en la red, resume a la perfección las razones por las que Mariano Rajoy debe dimitir. Palinuro viene enunciándolas hace tiempo: a) ilegitimidad de origen; b) ilegitimidad de ejercicio; c) recurso sistemático a la mentira; d) corrupción estructural. Con todo esto a su espalda el gobierno debiera haberse ido a su casa hace tiempo. Pero no ha sido así. Rajoy ha empleado una táctica doble: de un lado silencio sobre la corrupción. De Bárcenas, el innombrable, no se habla. De otro, venga, a concentrarse en los datos, las cifras y la ímproba tarea de sacar a España de la crisis.

Pero no le ha funcionado. De Bárcenas no para de hablarse y el único que no se da por enterado es Rajoy siendo así que la autenticación de sus papeles lo pone más cerca de ir a declarar ante el juez si recibió o no esos dineros en negro que en ellos se consignan. Y en cuanto a los datos y cifras, el consejo de ministros de ayer y la inenarrable comparecencia de tres de ellos, han sellado el fracaso total del gobierno. El que iba a reducir el paro cuando gobernase reconoce ahora que, a la hora de irse, en 2015, habrá más desempleo que al comienzo. De brotes verdes, nada. De recuperación en 2014, menos. Y, además, sus previsiones más optimistas sobre la reducción del déficit son falsas porque, aunque parezca increíble, siguen partiendo de la mentira de que el de 2012 fue del 6,2% del PIB cuando la Comisión ha dicho que es del 10,2%. Solo este hecho da una idea del valor que el gobierno concede a sus propias predicciones.

Fracaso rotundo en todos los frentes que los tres ministros comparecientes se encargaron de subrayar para regocijo de las redes sociales utilizando formas de neolengua verdaderamente cómicas para disimular más incumplimientos de promesas, más exacciones, más restricciones. Y eso que no tuvieron que disimularlo todo pues, al vivir pensando en los medios, probablemente se han dejado lo más duro para la semana que viene, a fin de no encender más el próximo 1º de mayo. Todo lo cual explica la bajísima valoración ciudadana de este gobierno en su conjunto y sus ministros individualmente (muy mal) considerados. Realmente, el crédito y el prestigio de la autoridad son inexistentes.

No es de extrañar que la petición que circuló hace unas fechas por las redes pidiendo la dimisión de Rajoy fuera la que más y a mayor velocidad creciera, llegando a alcanzar más de un millón de firmas en una semana. Entre ese más de un millón habrá algunos cientos de miles de votantes del PP. El país está harto del presidente, de sus marrullerías, sus silencios, sus embustes. 

Hasta los suyos lo abandonan. La portada de El Mundo es elocuente. Viene a decir que el gobierno tira la toalla a dos años y medio del fin de la legislatura. El hombre providencial que iba a restaurar la confianza del extranjero en España ha perdido la de sus compatriotas; el malévolo ministro que pedía dejar caer a España que ya la levantarían ellos no levanta ni su ánimo; la encargada de materializar el milagro de 1.500.000 de empleos gracias a la Virgen del Rocío y por intermedio de Pons, manda al paro a otro 1.500.000 de personas. Y todos ellos reunidos en consejo no tienen la menor idea de qué quepa hacer.

El gobierno ya solo cuenta con el apoyo de las fuerzas de seguridad del Estado y las está empleando a fondo contra la disidencia que, por otro lado, se extiende y multiplica a ojos vistas. Represión, endurecimiento del código penal son las únicas respuestas de la derecha autoritaria ante un conflicto social amplio y profundo motivado por sus medidas de tipo claramente antipopular, hechas de recortes, restricciones y privatizaciones. Un expolio.

A todo esto hay aquí una noticia especialmente desagradable. Según parece, el gobierno paga dietas de unos 85 euros diarios a los antidisturbios a los que emplea para cargar contra la gente, hostigarla, identificarla arbitrariamente. Esto plantea un problema ético muy serio que debe tratarse en el parlamento, esto es, el hecho de que la autoridad pueda estar empleando la fuerza pública como una guardia pretoriana y de carácter mercenario. Eso es muy fuerte.

Añádase que los gobernantes proceden de un partido literalmente minado por la corrupción. Prácticamente ya todos los dirigentes reconocen que estuvieron años cobrando jugosos sobresueldos que, si no son directamente ilegales, son inmorales. Hasta Aznar, que se puso bravo cuando El País dio a entender que había cobrado sobresueldos y se querelló contra él, ahora da la callada por respuesta cuando el dato concreto parece ser que sí, que cobró substanciosos sobresueldos disfrazados con nombres caprichosos como "gastos de representación". Y ya no hablemos del presidente, bajo sospecha de haber participado en el generoso reparto de fondos B de Bárcenas. Es inconcebible que siga siéndolo del gobierno alguien en tales circunstancias.

divendres, 26 d’abril del 2013

El proceso de fascistización
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El proceso de fascistización es un concepto que hizo famoso Poulantazs para referirse a aquel por el cual una democracia burguesa podía convertirse en una dictadura fascista. Por supuesto, se trataba de un concepto que recogía ideas anteriores y debates con muy diferentes perspectivas y orientaciones. Pero la idea generalmente compartida era que el fascismo no se daba de la noche a la mañana, de golpe, como un terremoto, que no avisa. El fascismo era el producto de una previa evolución social en la que habían ido produciéndose muchos cambios paulatinos hasta llegar a la transformación completa, entera, la implantación de una dictadura militarizada de partido.

Siendo esto así muchos, no muy interesados en estudiar el sentido de nuestra época, sostienen que el fascismo es un fenómeno histórico localizado en el tiempo. Pero eso no quiere decir que no pueda repetirse. Ciertamente, para que ello suceda no es preciso volver a los tiempos de los uniformes, las correas, los desfiles a la luz de las antorchas, el saludo cesarista o el culto a la Walhalla. Esas cosas son la parafernalia del fascismo, pero no su esencia. Esta radica en unos modos autoritarios de entender toda (el fascismo es totalitario) relación social del tipo que sea,. familiar, mercantil, laboral, religiosa, cultural. El fascismo es un modo de entender la función que cumplen las instituciones, la familia por ejemplo, que no tiene por qué ir acompañada del resonar de las botas por las calles. Y a eso se llega paulatinamente, mediante reformas graduales que van orientando la acción social hacia el fascismo a partir de una situación democrática anterior. Un proceso de fascistización.

La cuestión es identificar las instituciones que se fascistizan y cómo lo hacen. La página anarchosyn tiene colgado el cuestionario de más arriba que es bastante sistemático y completo. Allí se le llama Early warning signs of Fascism, algo así como la detección precoz del cáncer. Lo he traducido como Aviso temprano de fascismo pero, evidentemente, es proceso de fascistización. También he traducido el resto del cuestionario porque me ha parecido de indudable aplicación al proceso que está viviéndose en España. De los catorce puntos que se señalan se me  hace indudable y evidente la similitud del 1º, 2º, 5º, 6º, 8º, 9º, 10º, 11º, 12º y 13º. No necesitados de comentario alguno. La confusión entre la Iglesia y el Estado es incluso cómicamente patente, cual se ve en esa ministra que gobierna de la mano de la Virgen del Rocío; el control de los medios de comunicación es asfixiante y de la corrupción no es preciso hablar. Ya lo hace la opinión a través de los barómetros.

Los otros puntos quizá necesiten alguna aclaración: el 3º, el enemigo/chivo expiatorio o cabeza de turco o ambos. Está claro, la antiespaña personificada en el PSOE. El 4º, el ejército. De vez en cuando se le oye; pero su preponderancia queda consagrada en el artículo 8 de la CE en relación con el 2. El 7º, la obsesión con la seguridad nacional no se da, de momento, en el terreno de la defensa militar, pero sí de la defensa financiera. Hay que hacer causa común detrás del gobierno porque la seguridad financiera de España en los mercados internacionales está amenazada. El 14º, las elecciones fraudulentas. Obviamente no se trata de que hubiera un fraude mecánico en el proceso electoral que fue limpio. Se trata del fraude moral de haber ganado unas elecciones con un programa electoral y poner en práctica el contrario. 

Todos esos puntos señalan el proceso de fascistización. El gobierno, probablemente el más desautorizado de la historia de la democracia y el más desacreditado, prácticamente no cuenta con apoyo en la opinión y descansa sobre el uso cada vez más frecuente y más intenso de la represión policial. Una dinámica de acción-reacción que suele acompañar a esos procesos de fascistización. 

Sin embargo, el recurso a la represión no puede ocultar el hecho de que el presidente que proclamaba que, cuando él gobernara, bajaría el paro, ha fracasado en toda la línea. El paro no desciende sino que aumenta; España no remonta sino que se hunde más, crece la emigración, se cierran más empresas, no hay perspectiva de recuperación sino de lo contrario y el gobierno no sabe ya qué decir, lo cual tampoco es tan desastroso porque su crédito es inexistente. Si se añade a ello que el presidente está bajo sospecha de haber cobrado sobres ilegales sin que la haya disipado contundentemente, se tiene una situación catastrófica, próxima a la ruina nacional.

Aumentan las voces extranjeras que piden un cambio de políticas y políticos en España. Desde varios cuarteles se ha advertido que España no recupera la confianza de los mercados a causa de la corrupción y de sus gobernantes y personal político muy mezclados con aquella. ¿No hay gente en el PP que vea lo desastroso de la situación y ponga en marcha un proceso de renovación interno que también debiera alcanzar al gobierno? ¿No debe encomendarse este a alguien que pueda dedicarle todo su tiempo y lo haga además con mayor provecho para la colectividad?

(La imagen es una foto de Anarchosyn, bajo licencia Creative Commons).

dijous, 25 d’abril del 2013

El fascismo otra vez contra Palinuro.


Ya están atacando otra vez los fascistas peperos. Primero lo intentaron con la página web de Palinuro, tratando de conseguir que blogger la cerrara a base de acusarla falsamente de tener contenidos para adultos y de hacer que la advertencia apareciera al comienzo, para asustar a los posibles lectores. Superamos esa crisis y, gracias a la recomendación de una lectora (que los dioses bendigan) pude desactivar el mecanismo por el que los esbirros denunciaban falsamente el contenido "para adultos". Se restableció la normalidad de este blog que es crítico, libre, independiente, de variado contenido, pero no "de adultos".

Ahora, los mercenarios peperos, esos mendas a sueldo que merodean por la red haciendo de trolls a tanto la línea o tratando de cerrar páginas incómodas, reorienta su sórdida labor por otro lado, tratando de impedir que Palinuro aparezca en Facebook, con los mismos procedimientos ruines y falsos con que intentaron lo anterior. Lo explico: si usted accede a Palinuro pulsando sobre la dirección URL del post que haya subido a Facebook, lo más probable es que aparezca la siguiente advertencia:

Facebook cree que este sitio web no es seguro. Si no lo conoces, márcalo como spam para proporcionarnos información (se te conducirá de nuevo a Facebook) .

o bien su versión inglesa:

The link you are visiting:http://cotarelo.blogspot.com.es/2013/04/contra-toda-razon-y-contra-toda-justicia.html
Facebook thinks this site may be unsafe. If you're not familiar with it, please provide feedback by marking it as spam (you'll be brought back to Facebook).

Obviamente, es mentira. Palinuro no es spam, como todo el mundo sabe. Son los fascistas peperos los que van avisando de contenido spam y Face Book colabora haciendo como que hace algo. Por supuesto, ya he puesto el asunto en conocimiento de los administradores. Pero tengo poca fe en ello. Me fiaría mucho más si algún(a) amable lector(a) tuviera a bien ilustrarme acerca de cómo puedo evitar que estos mierdas a sueldo activen el aviso de spam en los contenidos de Palinuro en FB. Entre tanto, agradeceremos que los lectores de Palinuro pinchen en la casilla en la que se dice que "no es spam".

Por cierto, noticia para los trolls y demás fachas peperos: mañana un post acerca de si el gobierno de Rajoy ya puede considerarse fascismo pleno o si aún le falta algo, que no será más de un telediario y nunca mejor dicho.

(La imagen es una foto del blog de Guillermo Cristóbal. No he visto que tenga licencia de Creative Commons, pero lo doy por supuesto. Si es un error y la imagen está protegida (que tampoco se dice), con una mera advertencia, será eliminada).

Contra toda razón y contra toda justicia.


Todo el mundo está esperando el hachazo a las pensiones del próximo consejo de ministros. Recuérdese que Rajoy las exceptuó expresamente de sus políticas de recortes al decir solemnemente antes de las elecciones Le voy a meter la tijera a todo, salvo a pensiones, sanidad y educación. De la suerte que están corriendo la sanidad y la educación estamos todos bien informados. Ahora van a pasar por la piedra las pensiones pues no iban a quedar estas libres de la compulsiva tendencia de Rajoy a la mentira. No es que vayan a recortarlas, pues eso ya lo han hecho. Es que van a suprimirlas, a quitárselas a la gente. Van a sujetarlas a cálculos de llamada "sostenibilidad" en los que campeará, como pasa siempre en estos casos, la corrupción, la codicia, el desmedido afán de lucro. El plan consiste, dicho claramente, en considerar las pensiones como un coste de producción y, con los costes, lo que hay que hacer, es reducirlos y, a ser posible, suprimirlos.

No ha habido hasta la fecha en España desde la muerte de Franco un gobierno que haya acometido reformas y modificaciones tan drásticas, tan (pretendidamente, al menos) irreversibles con tan escasísima base de legitimidad. Desde luego, él mismo apunta al hecho formal de estar absolutamente legitimado por la mayoría absoluta en las elecciones de 20-N de 2011. Desde entonces ha quedado bien claro que, en realidad, es un gobierno ilegítimo de origen y de ejercicio. De origen porque ganó las elecciones mintiendo, según reconoce paladinamente su presidente. De ejercicio porque su acción se ejerce por vía de decreto, con un ninguneo absoluto de la instancia parlamentaria que, de todas formas, está maniatada precisamente por dicha mayoría absoluta.

Pero esa falta de legitimidad del gobierno para llevar a cabo sus drásticas reformas no se debe solamente a estos dos momentos dentro de la legalidad sino a la quiebra de la misma legalidad. El presidente está bajo sospecha de haber cobrado dineros irregulares, sospecha que no ha disipado en modo alguno salvo para decir que se trata de acusaciones falsas, pero sin acudir por ello a los tribunales. Hasta tal punto es grave la sospecha que hay quien supone que Rajoy mantiene un mutismo absoluto porque está siendo víctima de una extorsión de un presunto delincuente. El gobierno en pleno, algunos de cuyos ministros aparecen salpicados por asuntos de corrupción, descansa sobre un partido que está metido hasta las orejas (si es que los partidos las poseen) en una vasta trama de corrupción que afecta a decenas de cargos públicos y de dirigentes, muchos de los cuales cobraban sobresueldos presuntamente ilegales como parte de una supuesta red de financiación ilegal del partido que viene ya de fines de los años setenta. Una corrupción estructural.

Que ese gobierno y ese partido pidieran primero y aplicaran después recortes de todo tipo en los ingresos de la población mientras su dos principales dirigentes, Rajoy y Cospedal, se subían sus propios sueldos en más de un veinte por ciento literalmente clama al cielo. Su descaro, su desvergüenza, su falta de sensibilidad y comprensión hacia los problemas de la gente, su sumisión a las directrices del exterior acabarán provocando una revuelta social.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Sfumato cantabile.


Hay en la Fundación March una interesantísima exposición de Paul Klee que se centra sobre todo en sus años en la Bauhaus, entre 1921 y 1931. Viene motivada por el hecho de que se ha abierto una base de datos en la red en la que cabe consultar las 4.000 páginas manuscritas que dejó el artista, con sus bocetos, esquemas, reflexiones y teorías sobre colores y formas, sus notas de clase, parcialmente publicadas ya en inglés y consideradas una de las cumbres de la teoría del arte contemporáneo. Porque Klee dedicó parte de su vida a enseñar lo que él mismo consideraba no enseñable. La prueba, su célebre consideración final, cuando se despidió de sus alumnos: "señores, les he enseñado un camino; yo he seguido otro". Esa enorme cantidad de material escrito, debidamente ordenado y clasificado por las dos comisarias de la exposición, Fabienne Eggelhöffer y Marianne Keller, del Zentrum Paul Klee de Berna, pueden ahora consultarse en este banco de datos.

Enseñar lo que no puede enseñarse. El mismo Klee tuvo grandes dificultades para aprender el arte en la que quería expresarse porque, aunque su educación primera fue en música, llegando a ser un notable violinista desde temprana edad, acabó decidiéndose por la pintura, con disgusto de sus padres, músico él y cantante ella, algo así como al revés de lo que pasó con Schönberg. Pero el aprendizaje del arte elegida se le hizo cuesta arriba, sobre todo de su materia prima, los colores. Después del obligado viaje a Italia, en la tradición de los italianizzati y otro a Túnez, llegó a dudar de si alguna vez sería capaz de dominarlos, de si llegaría a ser pintor. Pasó por varias asociaciones, la más notoria, Der Blaue Reiter, con Franz Marc y Vassily Kandinsky y luego por Los cuatro azules, de nuevo con Kandinsky, Feininger y el tremendo Jawlensky. Pero no perteneció en realidad a ninguna por su muy pronunciada singularidad. Amistad duradera mantuvo con Kandinsky (a Marc y Macke los mataron en la primera guerra), cosa que se les nota a ambos; con él ingresó en la Bauhaus, de la que fueron dos puntales. A enseñar lo que no se podía enseñar.

Gran parte de la obra de Klee es experimentación de color, pero no entendido en puridad cromática sino también tonal. A eso llega cuando, con pleno dominio de lo que tanto le costara, asimila los matices a los tonos musicales y su obra se hace sinestésica. Ahí es donde, por mucho que se teorice, la cuestión se hace inefable porque la confluencia de las dos sensibilidades, la cromática y la tonal es muy infrecuente. De todo esto da cumplida cuenta la exposición en donde está todo muy bien explicado. Sale de ella un Klee mucho más poderoso de lo que suele parecer normalmente a causa de los prejuicios existentes sobre la estética de la Bauhaus. Y sin rehuir dificultades añadidas. Esa preocupación de Klee por reflejar la naturaleza como proceso, esa insistencia, un poco enloquecedora, en lo que las cosas están siendo se acomoda muy bien a las oscilaciones y modulaciones de matices y tonos. Pero no solo hay mucho sfumato, también abundante de su contrario, cangiante. Merece la pena contemplar esas composiciones en las que Klee ha convertido en veleros los movimientos de la batuta de un director de orquesta.

Los nazis, con su habitual olfato, clasificaron la obra de Klee de arte degenerado, sacaron sus cuadros de los museos y exposiciones y llevaron muchos de ellos a la exposición que hicieron en Munich en 1938 sobre arte degenerado. En concreto, malvendieron esta fabulosa pieza de 1922, llamada La máquina de trinar (Die Zwitscher-Maschine) a un marchante que se la revendió al MoMA en Nueva York que hoy lo exhibe como una de sus piezas más valiosas y de las más reproducidas por cierto, generalmente para decorar espacios infantiles. La parte de naïf que hubo siempre en Klee se sentirá gratificada. Se me ocurre que se podía usar también como símbolo de Twitter, en lugar de ese gorrión azul. Al fin y al cabo el cuadro se llama en inglés the twittering machine. Ya lo he propuesto en Twitter pero sin esperanza alguna porque el trinar de Twitter es ensordecedor.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons en el dominio público y se titula La máquina de trinar, 1922).

dimecres, 24 d’abril del 2013

Los desahucios de la razón


Han dado el Cervantes a Caballero Bonald, un incómodo típico que anda siempre soltando inconveniencias. Lo dice él mismo en la entrevista al periódico: que está indignado desde que nació. Los poetas son así, absolutos. Nada de medias tintas. Bueno, también puede haber medias tintas; pero absolutas. La poesía es el saber absoluto que perece cuando se revela. Por eso el poeta es una llama que va alumbrando incendios, guerras. Esto de hablar de la poesía como arma es también frecuente en los poetas más radicales. Son profetas armados de poesía. 

Así pues, un Cervantes para un hombre incómodo, pero nada aparatoso como son a veces los intelectuales, flamígeros, sino de un discreto vivir. Incómodo en sus expresiones, en sus actitudes, en sus actividades, republicanas la mayor parte del tiempo. Y está bien que sea así. Cervantes es el escritor más incómodo que cabe imaginar. Su mirada no respeta ninguna seguridad. Don Quijote dice abrazar una ley, la ley de la andante caballería, pero está tan cuajada de excepciones que no es sino el vademecum del propio Cervantes.

El poeta dispara su arma con cartuchos dum-dum. Los desahucios de la razón espeta al presidente del gobierno, allí presente, junto al príncipe de Asturias y "otras autoridades", como decía el NO-DO. No hay fórmula más contundente: es el conjunto de la política del gobierno el que es un desahucio de la razón, pues lleva al país al desastre en función de una creencia dogmática en unas propuestas que ni siquiera entiende. 

La ciberíada sigue.


Ramón Cotarelo (Ed.) (2013) Ciberpolítica. Las nuevas formas de acción y comunicación políticas. Valencia: Tirant lo Blanch.


Como no me funciona el scaner y la edito aún no ha subido imagen del libro a su web, he tenido que gorronear esta del muro de FB de Montse Fernández. Además es muy maja. En vez de fotografiar el libro plano, chato, de frente, como si fuera una boda campesina delante de una sábana, como hago yo, Montse complica el plano, pone la imagen en elegante perspectiva, como apuntando a un vanishing point y queda mucho mejor. Eso es buen gusto. Aprovecho para apuntarme un tanto. La imagen de la imagen, o sea la "nube de etiquetas" (tags cloud), es mía. En Creative Commons, por supuesto. La portada en su conjunto también lo está, o sea que se puede reproducir libremente. Eso beneficiará la difusión de la obra.

Montse, investigadora de la Fundación Ortega y Gasset, por cierto, aporta a la obra un capítulo bien interesante acerca de la posibilidad de predecir resultados electorales merced a las redes sociales, singularmente Twitter. Es un tema candente de la ciberpolítica por razones fáciles de imaginar. Si merced a la explotación de los grandes reservorios de datos digitalmente obtenidos (la cuestión de mining Big Data) pudiéramos predecir con certidumbre superior a la de las encuestas tradicionales los resultados de unas elecciones, todo el panorama de los sondeos tendría que cambiar. Hasta la fecha estamos lejos contar con los algoritmos que permitan filtrar los datos, correlacionarlos e interpretarlos de modo satisfactorio y con probabilidad superior a la del azar. Pero si hay una línea audaz y prometedora de investigación es esta.

No hablaré de los demás capítulos por no convertir la presentación en un spoiler. Además, ¿qué voy a decir yo si figuro como editor, en el sentido inglés, del texto? Pues que está muy bien y es muy interesante. Y, sobre todo, deja claro que el debate ya no es si el gobierno, la administración, el parlamento, los partidos, las elecciones, en definitiva, el sistema político en su conjunto, incluidos los medios de comunicación, pueden o deben adaptarse al ciberespacio. El debate es acerca de los resultados de esa primera adaptación que es hoy prácticamente universal. Algo así como el 98 por ciento de los gobiernos están volcados en la red en forma de gobiernos y administraciones electrónicas. La cuestión es ahora el grado de eficacia, el impacto sobre las demás relaciones políticas, el uso que la ciudadanía hace de todo ello, etc.

La política es hoy ciberpolítica. Y no solo en el aspecto institucional sino también en el de la insurgencia, por así decirlo. WikiLeaks es pura desobediencia civil, como Anonymous y, en gran medida, el 15-M o la Spanish Revolution. Y no hace falta mencionar la comunicación política. Que me digan los de esta disciplina si la comunicación política, hoy, no se hace preponderantemente a través de las redes. Bueno, de todo eso se habla en este libro, que es el resultado de las primeras Jornadas de ciberpolítica que celebramos el año pasado en la Fundación Ortega. Las segundas, por cierto, las celebraremos en un mes y medio en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, en abierto y, es de esperar, en streaming y también se colgará en la web de la UNED, nuestra alma mater.

dimarts, 23 d’abril del 2013

¿Qué les pasa a los ultras en la TV?


En las últimas 48 horas dos de esos periodistas de extrema derecha cuya función consiste en repetir las consignas del gobierno de la derecha como papagayos, incansablemente, siempre por una suculenta retribución, por supuesto, han pegado la espantada de sendos platós de TV, dejando a los contertulios sorprendidos, los espectadores (que alguno habrá) perplejos, los responsables del programa, aturdidos, y los paganos, los que reparten la pasta que trincan esos pájaros, pensando en cómo recuperarla.

Y ¿a qué se deben las espantadas en mitad de los programas? En el 1º, Hermann Tertsch, indignado con Verstrynge porque este lo llamó Hermann Göering, se levantó y se fue, asegurado sentirse insultado. La cosa empezó con Salvador Sostres, otro interviniente en el programa de El gato al agua que es algo inenarrable, llamando nazi a Verstrynge. Con ello Sostres demostraba dos cosas: a) que no tiene ni idea de la ley de Godwin y b) que no tiene ni idea de nada ni sabe de lo que habla. Seguramente por eso habla tanto. Llamar "nazi" a Verstrynge es tan absurdo como llamar honrado a Rajoy. A Verstrynge se le pueden llamar muchas cosas, desde correcaminos a chotacabras, sobre todo si uno es un vulgar remedo de voz crítica, pero "nazi" en modo alguno. Creo que Verstrynge es lo más contrario a un nazi que he encontrado en mi vida. Tienen mucho más de eso tanto Sostres como Tertsch, aunque no sea más que su afición al insulto. Y, sobre todo, su incapacidad para el debate igual y educado. Lo suyo es injuriar a quien no puede defenderse a tantos cientos de euros el insulto. Apenas cambian las cosas, ya se ve, ponen pies en polvorosa. Como ese tal Tertsch. Por cierto, espero que quien le pague el sueldo le reclame el importe de lo no trabajado. Aquí se cobra por insultar al adversario. Eso o a devolver la pasta, mendas.

En el otro extremo, en un programa de tele que desconozco, Francisco Marhuenda, director de La Razón, un pasquín que él llama "periódico" y no pasa de ser un comic, se levantó y se fue del plató, muy indignado con Pilar Rahola porque, según dijo, esta no hace más que echar mierda sobre su "periódico". Mierda no es vocablo adecuado para la boquita de piñón de este untuoso pájaro de sacristía pero, sobre todo, resulta redundante. Por mucha mierda que Rahola eche sobre La Razón, nunca será tanta como la que él mismo acumula en portada cada día.

¿Qué les pasa? Que están nerviosos. No saben debatir y menos cuando se enfrentan a gente sin ataduras, gente libre que dice lo que piensa. Y eso no puede ser. Hasta ahí podíamos llegar. Hay que acabar con este libertinaje. A ver si el blandorro Rajoy pone orden y limpia los medios de progres. Lo mejor es hacer unas buenas listas negras y excluir a todo aquel que no sea de lealtad inquebrantable al caudillo y, ahora, a su emanación ectoplásmica.