dissabte, 9 de febrer del 2013

Adiós a la gran ilusión.

El Partido Comunista francés (PCF) ha suprimido el emblema de la hoz y el martillo de los documentos acreditativos de miembros del Partido de la Izquierda Europea en el que está integrado. Hay intenso debate en el país vecino. Ya puede suponerse que la dirección actual y su secretario nacional, Pierre Laurent, justifican la medida en aras de la actualización, la modernización del mensaje, la necesidad de adaptarse a las nuevas exigencias y otros razonamientos de este tipo. Los veteranos, los comunistas de la línea dura, los nostálgicos de los tiempos dorados de la grande peur de l'après guerre ven un paso más en la amarga pendiente del PCF hacia la irrelevancia política y el olvido. Los diez diputados comunistas hoy en la Asamblea Nacional son el triste precipitado de aquel nutrido grupo de 182 que llegaron a ser en sus años de pujanza. Es un debate inevitable en los procesos de adaptación de las organizaciones sociales a los cambios en la realidad. Cuando se tocan los símbolos, un mundo entero de significados que quizá llevaba años en hibernación, de pronto se estremece y se viene abajo. Hay quien dice que la hoz y el martillo, al desaparecer, se lleva consigo la identidad comunista.

Será lo que quedaba de ella, que era bien poco. Apenas un eco de lo que fue. El propio término comunismo, cada vez menos en uso entre sus teóricos seguidores, ya no significa gran cosa. No designa un orden social futuro claramente determinado; tampoco una política específica en el marco de los Estados capitalistas que son hoy todos excepto uno o dos. El comunismo en Europa trata de apropiarse y revitalizar una socialdemocracia ideal de la que previamente tiene que echar a sus inquilinos tradicionales a los que, para no perder la costumbre, viene atacando hace ya cerca de cien años, aunque con tan escaso éxito como en todo lo demás.

A esos efectos, la hoz y el martillo son un estorbo. Pero vivirán para siempre en el recuerdo visual del tumulto del siglo XX que quiso cambiar el mundo

(La imagen es una foto de Ben Sutherland, bajo licencia Creative Commons).

La moción de censura y el programa de la izquierda.

Leo un interesantísimo artículo de Rafael Escudero Alday en Público, titulado ¿Moción de censura de Rubalcaba? No, gracias, en el que rechaza la idea de que Rubalcaba presente una moción de censura. Está muy bien argumentado y documentado. Se inscribe en una línea de crítica al proceso de declive de la preeminencia parlamentaria en los sistemas democráticos muy visible desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, bastante clara hasta el punto de que no es infrecuente la expresión de "crisis del parlamentarismo" en el doble sentido del régimen parlamentario frente al presidencialista y de la centralidad del legislativo. Igualmente dictamina con acierto que la regulación de la moción de censura en la Constitución de 1978 es un punto débil más de una débil Constitución a la hora de garantizar el Estado social y democrático de derecho que ella misma proclama.

Si algún reparo puede ponerse al artículo es más en el terreno de lo que no dice que en el de lo que dice; lo cual no es mucho, desde luego. Pero tiene su aquel. Su examen de la moción de censura española, directamente tomada de la alemana, hace hincapié en los aspectos jurìdicos de la figura y eso lo lleva a considerarla como inútil en cuanto arma del parlamento frente al gobierno. Especialmente con gobiernos monopartidistas apoyados en mayorías absolutas. En otros casos, no es tan inútil. En España no ha triunfado aún ninguna moción de censura; pero en Alemania, precisamente, sí. En 1982, Helmut Kohl sustituyó a Helmut Schmidt en la cancillería mediante una moción de censura. Una vez en sesenta y cuatro años no es mucho; pero es. La regulación de la moción de censura constructiva, desde luego, es plomo en las alas. Pero la imposibilidad de volar también viene de las mayorías absolutas que, a su vez, dependen de los sistemas electorales. Y, dentro de las mayorías absolutas hay que distinguir entre las monopartidistas y las pluripartidistas. Pero, en todo caso, centrarse en los aspectos jurídicos de la moción -ninguna triunfante en España en 35 años- apunta a un intervalo de atonía política en los próximos dos años y medio en una especie de permanencia de la situación actual que cabe calificar de anómala teniendo en cuenta que el artículo habla del desmantelamiento de las bases del Estado de derecho en España. Coincidiendo plenamente, uno se pregunta qué se puede hacer.

Respuesta: presentar una moción de censura. Esta tiene una vertiente política con características propias. Las dos presentadas hasta la fecha en España la de Felipe contra Suárez (1980) y la de Hernández Mancha contra Felipe (1987) se perdieron. Quienes las presentaron ya sabían que las perderían. Las presentaron por otro motivo: para darse a conocer a sí mismos y su alternativa, confrontarla con la del gobierno, exponer las debilidades de este, forzarlo a explicarse en sede parlamentaria y, vía medios, ante la opinión pública. La moción de censura de Felipe fue un éxito y preparó tanto la subsiguiente descomposición de UCD como la victoria del PSOE en 1982. La de Hernández Mancha fue, al contrario, un fracaso con ribetes cómicos por las circunstancias personales del candidato, quien acudía como invitado, pues era senador. En los años de los gobiernos minoritarios del PSOE se pudo haber presentado alguna moción y Aznar hizo un par de propuestas en firme, una de ellas comprometiéndose a no gobernar sino a disolver las Cortes acto seguido de su investidura y convocar elecciones anticipadas, y otra proponiendo, incluso, como candidato a un miembro de otro partido. Pero no se formuló ninguna. Aznar no se atrevía a presentar una moción de censura si no tenía el triunfo asegurado.

En la situación actual, dos circunstancias aconsejan a la oposición ganar visibilidad, recomponerse y presentarse como alternativa viable. La primera es el estado de deterioro de la función parlamentaria, prácticamente inexistente en un país con mayoría absoluta monopartidista y estricta disciplina de voto. El gobierno aplica su programa por decreto ley y soslaya el parlamento de modo sistemático. No existe debate alguno en la cámara pues el rodillo del PP veta todas las iniciativas y la mayoría de las comparecencias. Sin embargo, cuando se produce una de estas, bien planeada y bien hecha, como la de Ada Colau del otro día, tiene un efecto mediático enorme. Aunque termine en fracaso inmediato pues el PP rechaza la iniciativa legislativa y considera las audaces propuestas de Colau algo obsoleto (sic).

La segunda circunstancia es que, a catorce meses de su derrota electoral, el PSOE sigue en un estado de marasmo. Su visibilidad es escasa. La valoración popular de su líder, bajísima y la intención de voto al PSOE se acerca, sí, al PP, pero es más por lo que este baja. En esta situación, una moción de censura perdida de antemano fuerza el debate parlamentario que el gobierno sustrae, da voz al PSOE, le permite hacer un juicio crítico sobre dicho gobierno a la vista de todo el mundo, presenta al secretario general como candidato a la presidencia y le ofrece la oportunidad de dar a conocer el programa del partido que, a juicio de Palnuro, debe ser una propuesta de programa común de la izquierda. Con el compromiso firme de aplicarlo formulado en sede parlamentaria. Que la gente, los votantes, sepan qué significará votar a la izquierda en las elecciones siguientes.

Un programa común de la izquierda debe comenzar con una batería de medidas de lucha contra la corrupción en términos prácticos, no de la vacua retórica de la regeneración democrática. Los partidos de un hipotético frente de la izquierda deben someterse a una auditoria externa anual, permanente y pública, realizando todas sus transacciones a través de la red. Cosas de este tipo. Igualmente es esencial que formulen de forma clara, inteligible, qué políticas proponen para complementar la lucha contra el déficit con las medidas expansivas de corte neokeynesiano. Vuelta a políticas fiscales progresivas. Detención y reversión del desmantelamiento y privatización de los servicios públicos. Lucha contra el fraude en la evasión fiscal y la economía sumergida. Banca pública. Inversión en I+D+i. Apertura de nuevas líneas productivas. Reforma política en profundidad. Revisión de la Constitución en materia de derechos y libertades, partidos políticos y sistema electoral. En la cuestión teritorial, convocatoria de una convención en la que se debata, entre otras, la del derecho de autodeterminación. Convocatoria de un referéndum sobre la Monarquía. Quizá, incluso, proceso constituyente..

Obviamente, no tiene por qué ser así. Algunas cosas pueden apartarse, otras entrarán (por ejemplo, cuestiones de ecologismo) en la necesaria negociación. Pero al final es importante que sea una propuesta de programa común de la izquierda. Es importante tomar la tribuna del Parlamento para presentar una alternativa viable a la penosa situación actual, responsabilidad de un gobierno cuya legitimidad está en serio entredicho. Es importante que la gente lo vea, lo oiga, lo lea. Muy importante. Muy importante que, en esta situacion de postración general, los ciudadanos sepan que hay alguien con una alternativa viable. Aunque solo sea por evitar la resignación.

(La imagen es una captura de Rubalcaba 38, bajo licencia Creative Commons).

divendres, 8 de febrer del 2013

Bronca en el patio trasero.

 Aguirre ha entrado a saco en un cónclave de su partido. Ha venido a pedir la dimisión de Ana Mato, a criticar a Cospedal por su falta de nervio en el escándalo Bárcenas y a poner cual no digan dueñas a Ana Botella por la gestión del Madrid-Arena. Los expertos intuyen detrás del ataque aguirresco un movimiento de partidarios suyos, apoyado por Aznar, para substituir a Rajoy. No parece muy certero. Si Aznar hiciera causa con Aguirre esta no atacaría a Botella. Aguirre es más un cañón giratorio y aprovecha una buena oportunidad (por eso la llaman oportunista) de hacerse con el partido invocando una necesaria regeneración democrática. Es inteligente y audaz pero no lo más apropiado para la expresidenta de Madrid, tan necesitada de regeneración democrática como el conjunto de su partido.

El partido está hecho unos zorros, vive de sobresalto en sobresalto, pendiente de la última revelación del caso Bárcenas, tapando vías de agua. Sus reacciones, en sus principales figuras son irreflexivas, precipitadas y nada convincentes. Cospedal y Floriano han amenazado con querellas prácticamente contra todo el mundo. Pero hasta la fecha no se ha interpuesto ninguna y menos aun contra Bárcenas, a quien los portavoces del PP ignoran, como si no existiera pues, dicen, es una persona privada; no pertenece al partido.

El presidente, después de las dos pintorescas ruedas de prensa, ha retornado a su actitud silente. Solo una vez ha rozado el viscoso asunto de la corrupción y ha sido para respaldar a la ministra Ana Mato. Si se observa es puro estilo Rajoy: respaldar a l@s presunt@s corrupt@s cuando más cuestionad@s son. Lo hizo con Camps, con Matas y hasta los puso de ejemplos. Lo hizo a la chita callando con Sepúlveda y Bárcenas al conservar el sueldo al primero en su fantasmagórica condición de funcionario del PP y el despacho, el coche y la secretaria al segundo, mucho después de haber este dimitido como tesorero y senador. Lo hace ahora con Ana Mato. Suena a táctica. Sabiéndose en falso, en el punto de mira de la lucha contra la corrupción por ser él también sospechoso de haber recibido sobresueldos, se rodea de gentes en sus circunstancias que le sirvan de colchón.

Tampoco la gobernación del Estado se le da mejor. El paro ha aumentado en más de 135.000 personas en enero. Todas las magnitudes son negativas. El barómetro del CIS de enero es terrorífico. El 90,8% de la población piensa que la situación económica es mala o muy mala. El 65,9% cree que es peor que la del año pasado y el 40,2% piensa que el año que viene será aun peor. El resto de los datos es de este deprimente jaez. La valoración de Mariano Rajoy es bajísima. El 82,1% de la ciudadanía tiene poca o ninguna confianza en él. En el caso de Rubalcaba esa cantidad se eleva al 88%..

La situación es disparatada. El gobierno no quiere o no sabe gobernar y la oposición no tiene alternativa.

dijous, 7 de febrer del 2013

De cómo NO hablar de la corrupción en el PP.



Juzgue el amable espectador de qué se habló en este programa y quién lo hizo.

A los amigos sextachilangos.

Salud.
Por acá también se tienen en cuenta las recomendaciones del subcomandante Marcos y las conclusiones de la Sexta declaración de la selva Lacandona. Las razas, las culturas, los pueblos, credos, dioses, héroes y tumbas son distint@s. Pero el espíritu es uno y la lucha, la misma.

¡Larga vida a la Sexta Chilanga!

Sobrelandia

España está en la crónica de tribunales. También en no sé qué marcadores o palmarés deportivos. Pero sobre todo en la crónica de tribunales. Apropiaciones indebidas, fraudes, estafas, malversaciones, cohechos, extorsiones, despilfarros. Y robos, violaciones, asesinatos, malos tratos, secuestros, violencia machista. No nos referimos solamente a la España política. Toda ella está en la crónica de tribunales. Pero es la política la que nos importa aquí.

El asunto Bárcenas se ha llevado por delante al gobierno y, de paso, al PP. Porque ha traído a primer plano el caso Naseiro, que quedó impune por prescripción, pero actúa ahora como un peso muerto: la presunta corrupción de Bárcenas viene de antiguo, del origen mismo del PP y parece estructural al partido. No sé cómo va a salir de esta. El impacto de las sucesivas noticias, al albur de las incidencias procesales, es tremendo. Da la impresión de que las prácticas corruptas se han extendido como la mancha de aceite y se han venido aceptando durante años como prácticas normales. Elevando así el umbral de tolerancia del partido hacia la corrupción incompatibles con un funcionamiento mínimamente democrático. La negativa de la ministra Mato a dimitir ante un caso probado pero no condenado por prescrito es una muestra de esta situación insostenible. Como lo es el enrocamiento de la alcaldesa Botella ante un acontecimiento que ha fundido su, por lo demás, bastante mediocre gobierno.

El caos es patente. Aguirre se ofrece a liderar la necesaria regeneración del partido. Horas más tarde, la Fiscalía Anticorrupción confirma que Aguirre financió ilegalmente su campaña electoral. Con FUNDESCAM a cuestas y la Gestapillo pisándole los talones, doña Esperanza no está para liderar regeneración alguna. En realidad, no está ningun@. Tod@s parecen en principio pringad@s con los sobres malditos semejantes a copioso maná cayendo de las alturas sobre el pueblo elegido. Elegido, ¿entienden ustedes? Elegido como Camps, a quien el pueblo llano votaba por mayoría absoluta aun sabiendo que, además de votarlo, le pagaban presuntamente los trajes y hasta los sobres.

Sobrelandia es un lugar tormentoso, agitado, hostil. Todos los acontecimientos, todas las noticias tienen un grado de conflictividad y visibilidad mediática muy altas. La comparecencia parlamentaria de Ada Colau ayer, que Palinuro recogió en un Esta sí me representa,  fue una irrupción educada pero firme del pueblo en el lugar en donde supuestamente se le repreesenta pero no es así. Imagino que sus señorías se quedarían asustad@s y la vicepresidenta Sáez de Santamaría, con sus 6.000 casitas, querría desaparecer de la faz de la tierra.

Frente a ese ejemplo de solidaridad, lucha y sentido de la justicia, el señor duque (en funciones) de Palma (aunque esto ya no es seguro) dice que recurrirá al Tribunal Constitucional para no verse en un injusto empobrecimiento. La Casa Real, como un toro o un buey enfurecido, desmiente estar presionando a la infanta Cristina para que se divorcie, hasta para que prescinda del título de duquesa. Los desmentidos reales ya no tienen el valor de antaño, cuando indicaban a modo contrario el deseo del soberano absoluto: No estaréis pensando en suicidaros ¿verdad, Vizconde? ¿O sí?

El contraste es dinamita pura: cientos de miles de desahuciad@s, millones de parad@s, dependientes abandonad@s a su suerte, urgencias cerradas, miles de ciudadan@s necesitad@s de los bancos de alimentos que prepara la sociedad civil, cientos de miles de niñ@s por debajo del umbral de la pobreza, empresas cerradas, obrer@s al paro, emigrantes a miles. Eso por un lado. Por el otro, privilegios sin cuento, tasa ni medida, tanto para l@s polític@s como para los curas; tanto para las instituciones gestionadas con espíritu caciquil y patrimonial como para la Iglesia y sus distintas dependencias, incluida su red de medios de comunicación, financiada con dineros públicos pero de uso claramente tendencioso. Empresas y entidades financieras colonizadas y colonizadoras de los poderes públicos. Sueldos estratosféricos, planes de pensiones millonarias, vidas de lujo desaforado, de áticos marbellíes, yates, aviones.

Y todo ello, prácticamente sin gobierno, con un presidente que más parece un antipresidente, como el Rey del Prisionero de Zenda, un antirrey. ¡Qué comparecencias las suyas! ¡Qué papelones! Con esa desgalichada prosa y ese incontenible guiño del ojo que acabará siendo una obsesión, al estilo de las de las obras de Allan Poe. A él le gustaría dar la imagen del hidalgo perediano, pero la realidad lo lleva a la figura del Passepartout, de Verne.

Sobrelandia es un lugar gobernado desde la Quinta del Tuerto.

(La imagen es una foto de Julien Haler, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 6 de febrer del 2013

Esta sí me representa.


Y no me representa solo por el fondo de lo que dice sino por la forma en que lo hace. Natural, espontánea, directa, clara, contundente. Sin maquillajes, sin circunloquios, sin ditirambos, fórmulas hechas o falsas retóricas. Al criminal se le llama criminal y el tonto de turno se escandaliza y empieza a farfullar tonterías sobre la educación y no sé qué más. Educación no es hablar como los lacayos, los doctrinos, los oblatos o los monaguillos al estilo Wert. Educación es plantear los problemas como son, decir la verdad, no hacernos perder el tiempo a los demás, respetar a quien lo merece y no a quien no lo merece; es ser sincera y diáfana como Ada Colau.

Es una pena que Ada no se presente a elecciones. Yo la votaría. Y si el partido al que voto tuviera la valentía y la honradez de tomar a Ada -y otros/otras Adas que hay en el país, como Gordillo, Alfon, etc- perdería muchos votos por un lado pero ganaría muchos más por el otro y, desde luego, aseguraría el mío, que empieza a vacilar.

Ada ennoblece el Parlamento con su presencia y no esa caterva de vividor@s, profesionales de la política, obedientes rebaños de esos que hacen como decía un célebre y cínico diputado británico: "señor, yo no voto de acuerdo con mi conciencia, como si fuera un patán. Voto según las órdenes de mi partido, como hacemos los caballeros".

Adiós, señor Rajoy.

El poder político es una pasión. Hay mucha gente dispuesta a luchar a la desesperada por ejercerlo. ¿Con qué finalidad? Tener el mando, conseguir que los demás hagan o dejen de hacer lo que uno quiere, salvar a la Patria, enriquecerse, permanecer en la posteridad, impresionar a los del casino del pueblo de uno, traer la justicia, la paz, la libertad a la tierra, rendirlo a los pies de un amado, hacer la voluntad de Dios y exterminar a los impíos, vencer un complejo de inferioridad. Miles de razones, suficientes una a una o a puñados para zambullirse en un combate a cualquier coste. La política es una forma de guerra, generalmente incruenta, pero regida por las consideraciones bélicas.

Hay momentos más y menos duros. En los primeros es en donde se prueba el temple del político/guerrero. Este se enfrenta directamente a un problema que pone en peligro su poder, lo neutraliza y, si es hábil, lo convierte en aliado suyo, táctica que han aplicado los grandes generales, Alejandro, César, Napoleon. Confrontado de pronto con su primer problema de envergadura, el terremoto Bárcenas, Rajoy no ha estado a la altura de las circunstancias en ningún momento. Tardó más de dos días en reaccionar, mientras su segundona salía en absurdo plan overkilling y, cuando compareció, lo hizo leyendo un texto escrito tras una pantalla y sin preguntas de los periodistas, una ceremonia ridícula, hazmerreír mundial. Añado un detalle. Rajoy leía unas cuartillas pero pretendía no estar haciendolo. Es absurdo. Si lees unas cuartillas, lees unas cuartillas y, si quieres que parezca que no lees, un teleprompter, hombre. No son caros.
Al día siguiente, el lamentable espectáculo de la rueda de prensa en el Bundeskanzlerinamt con preguntas monográficas sobre la corrupción. En ella se ha comprobado ya la teoría de los famosos tics del ojo izquierdo de Rajoy que, según parece, hace un guiño cada vez que su dueño dice una mentira. En You Tube hay vídeos con recopilación de guiños de Mariano Rajoy. Curiosamente, en ninguna de las comparecencias ha aclarado este la cuestión de si ha cobrado o no sobresueldos de su partido en negro, en blanco o en violeta, pero se ha deshecho en guiños. Hasta sus trajes están en entredicho. No solo no ha aclarado nada sino que ha enturbiado más al afirmar que todo cuanto se dice es falso, salvo alguna cosa publicada en los medios. ¿Se puede ser más bobo?

Esta penosa situación viene de antiguo. Nadie sabe en este momento a ciencia cierta cuánto cobra el presidente del gobierno y por qué conceptos y él no lo ha aclarado ni se ha referido a ello. Nadie sabe cómo ha sido posible esa red delictiva tentacular de la Gürtel y nadie tampoco se explica por qué si Bárcenas dimitió de todo hace dos años, ha continuado teniendo tienda abierta en la sede del PP. Nadie sabe nada pero todos se imaginan lo peor: Bárcenas los tiene agarrados. ¿La prueba? Todo el mundo anuncia querellas con El País y no todos las interponen. Solo Aznar. Rajoy y Cospedal siguen rezongando. Y nadie se atreve con Bárcenas, excepto, al parecer, Ana Palacio.

Se añade que en más de un año de gobierno Rajoy no tiene triunfo alguno para mostrar sino todo lo contrario: fracasos, derrotas y empeoramiento general de la situación sin perspectivas de mejora a corto y, posiblemente, medio plazo. En esas condiciones, tiene razón Rubalcaba, Rajoy no puede gobernar el país. Claro que tampoco él puede sustituirlo, ni siquiera mediante unas elecciones anticipadas. Pero ese es otro asunto. Rajoy no puede gobernar el país porque ni siquiera puede gobernar su partido en donde parece estar incubándose un conflicto interno, una guerra dentro de la guerra, una lucha cainita en la derecha. De momento se da una cacofonía de voces tratando de imponer su mensaje sobre los otros: González Pons, Floriano, Aguirre, Ana Palacio. Los medios de la derecha se han convertido en baterías que machacan el búnker de La Moncloa, en donde resiste un gobierno compuesto por badulaques, presunt@s corrupt@s, meapilas altaneros y arbitristas autoritarios que pueden hacer y decir cualquier cosa pues el gobierno carece de lo que su presidente presume, rumbo.

Si atisban dos movimientos internos para sustituir a Rajoy: quienes postulan a Esperanza Aguirre para regenerar la política y quienes prefieren ir a los valores seguros del pasado y abanderan el retorno de Aznar. Son algunos frondeurs que esperan la vuelta del depositario de la legitimidad dinástica del largo exilio para alzarse en armas. También habrá en el PSOE quien suspire por el regreso de González, década de oro del socialismo. Ya tendría gracia ver a Aznar y Felipe enfrentarse de nuevo para ventilar aquella dulce derrota de 1996. Pero es altamente improbable.

Vayan por donde vayan los acontecimientos, todo el mundo ve en Rajoy un muerto viviente. Palinuro también.

(La primera imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dimarts, 5 de febrer del 2013

La rueda de la vergüenza.

Tómese el lector unos minutos para contemplar la foto de El País. Ampliéla en ventana nueva. Calibre la mirada de Merkel a Rajoy. Dígase si esa es la mirada de alguien que te respalda como dicen algunos. Esa mirada es la de la hija del pastor evangélico, ella misma de profundas convicciones religiosas, que no entiende el comportamiento de su huesped. Este aguanta la penetrante mirada a pie firme bajo el paraguas, pasando, probablemente, un mal rato.

Y peor habría de pasarlo en la rueda de prensa posterior, a donde los periodistas se desplazaron a freírlo a preguntas, todas sobre la corrupción, Bárcenas, los sobresueldos. Hubo cuestiones de ese tipo hasta para Frau Merkel, quien las contestó con la adusta seriedad que se usa en Hamburgo y Pomerania, las dos zonas en las que nació y creció. En cambio, casi no hubo preguntas sobre el aspecto sustantivo de la reunión bilateral con un puñado de ministros, esto es, las medidas para salir de la crisis. En este aspecto, Rajoy vuelve de Alemania avergonzado y con las manos vacías. Los alemanes aplauden a los españoles, les animan a seguir ahorrando (o sea, recortando) y prometen venir de vacaciones con mayor intensidad. Es duro oír eso, pero es lo que hay. De tomar medidas de reactivación que favorezcan a España, nada. Un éxito diplomático sin precedentes.

¿Y las respuestas a las preguntas barcénigas? Intento de repetición de la melopea televisiva del día anterior. Pero, al tratarse de una rueda abierta, con preguntas, es imposible atenerse al guión, no se pueden llevar escritas las respuestas a preguntas inesperadas. Es preciso improvisar y ahí se patina, se mete la pata. La melopea era “Todo lo referido a mí y mis compañeros no es cierto". Pero su falta de luces le aconsejó matizar: salvo alguna cosa publicada. Eso no lo puede decir el presidente del gobierno sin obligarse de inmediato a explicar qué cosa sea esa y por qué solo es esa. ¿O no entiende que la distinción entre lo lícito y lo ilícito corresponde a los jueces y no a él?

Entre tanto, en el foro, los pretorianos del PP, González Pons y Floriano, salieron en son de guerra, descalificando y amenazando a la concurrencia con todo tipo de acciones judiciales si no se calla. Y la policía hostigando e identificando arbitrariamente a los cientos de manifestantes que parecen haberse instalado en la calle día tras día. Hay en este momento en marcha dos rebeliones contra este gobierno sospechoso de corrupción, manifiestamente incompetente, agresivo, arbitrario y despótico. De un lado, la creciente rebelión de la calle, de momento pacífica pero con un grado de tensión creciente. De otro lado una incipiente rebelión interna en el PP. Cada vez hay más militantes, cuadros, dirigentes disconformes con la táctica de Rajoy de parapetarse en el partido para salvar su pellejo. La actitud tibia del ABC y la repentina hostilidad de El Mundo y La Gaceta son signos claros de un corrimiento de fuerzas en favor de una alternativa dentro del PP al desastre de Rajoy. Aguirre y Feijóo ya han tomado distancias pidiéndole que se querelle contra Bárcenas. Aguirre, se dice, sería la tapada en una jugada de substitución de un Rajoy achicharrado.

Podría ser. Pero Aguirre también está en proceso de achicharramiento. Es el inconveniente de los prolongados ejercicios del poder: se pierde el mundo de vista. Cualquier día de estos se reaviva ese nido de zombies de FUNDESCAM y le sacan los colores por la hipotética financiación ilegal de las elecciones. Eso sin contar el otro zombie de la llamada Gestapillo, más al estilo de las películas de Pepe Isbert, fiel exponente de la raza hispánica.

En esta situación de coincidencia de una crisis sistémica con otra política y moral que ha absorbido en su vorágine a la misma Corona, no hay más salida que disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas a las cuales la izquierda, toda, debe concurrir unida con una propuesta de proceso constituyente o revisión total de la Constitución. Conociendo el rostro berroqueño de nuestros gobernantes, la hipótesis es remota. Corresponde en tal caso presentar una moción de censura cuyas ventajas e inconvenientes analizamos ayer.

La moción de censura tiene un valor político y moral. Carece de toda posibilidad de triunfar a no ser que hubiera una escisión en el PP y una cantidad de diputados rompiera la disciplina de voto. Parece altamente improbable pero no debiera serlo por cuanto, aun estando en juego los intereses del partido, también lo están, y son más importantes, los de España. Así, pues, la actitud testimonial parlamentaria debe complementarse con la resistencia pacífica en la calle. Cada vez hay más motivos para recurrir a la desobediencia civil. ¿Y qué pasará si un día la policía se niega a seguir reprimiendo permanentemente a la población para proteger a un gobierno bajo sospecha?

Ya nadie duda de que el gobierno está deslegitimado de origen y de ejercicio. De origen por cuanto ganó las elecciones de forma fraudulenta, prometiendo hacer lo contrario de lo que hizo después. De ejercicio porque su talante autoritario, represivo, arbitrario, le ha enajenado el apoyo de la opinión, como prueban todos los sondeos. Pero no solo el de la opinión, también parece estar a punto de convertirse en objeto de la acción de la justicia penal por la abundancia de indicios de comportamientos ilegales que ha ido dejando tras de sí.

Mucha gente no entiende por qué la corrupción parece ser cosa exclusivamente del PP. Entre ella, mucha gente del PP. No han reparado en el hecho evidente de que sus políticas públicas están pensadas en favor de sus políticas privadas de grupo, sector, clan, pandilla o familia y ambas son causa y efecto de la corrupción. Lo lleva en la sangre ese neoliberalismo intervencionista y aprovechategi  de nuestra sin par derecha política y económica.

dilluns, 4 de febrer del 2013

Moción de censura.

Rajoy sigue sin responder, sin dar explicaciones, sin disipar dudas, sin ser convincente. Al contrario, cabe suponer que continúa acumulando mentiras, como se prueba por el  acusado tic del guiño del ojo izquierdo cada vez que suelta un embuste. Véase al respecto la foto.

En Alemania no ha podido imponer su censura ni amordazar a los periodistas, lo cual prueba a qué distancia está la democracia alemana de la española. Y, en consecuencia, le han llovido más preguntas sobre Bárcenas y su propia supuesta corrupción que sobre la crisis económica. Otra evidencia de que un hombre sometido a intensa sospecha y al posible chantaje de un delincuente no puede gobernar un país. Los indicios de extorsión aumentan cuando se comprueba que Rajoy no pronuncia el nombre de Bárcenas ni se refiere a él directamente. Puro miedo.

Contesta las preguntas en Alemania, pero sigue sin ser de recibo, sigue siendo una actitud intolerable. Todo es falso, excepto "algunas cosas". ¿Qué cosas? ¿Cómo son de graves? No responde. Ni siquiera responde a cuáles en concreto sean las falsas. Seguimos sin saber si cobró sobresueldos. Aunque sí sabemos que los cobra hoy día, al duplicar su paga como presidente del gobierno y como presidente del partido (igual que hace Cospedal) en una transgresión de la Ley vigente de Incompatibilidades que, al parecer, nadie encuentra escandalosa excepto Palinuro. Es decir: frente a las pruebas contundentes, su palabra, que ya se sabe lo que vale: nada. Los ciudadanos hemos de tener fe en él y, aunque más del 80% no lo quiera, hay que tragarlo por narices y resignarnos a ser gobernados por un presunto ladrón que empleará todo su tiempo, como Berlusconi, en salvar su pellejo procesalmente hablando.

No contesta y cuando contesta es de una arrogancia rayana en la chulería. Algo muy desagradable y que la ciudadanía no tiene por qué aguantar. Igual que no tiene por qué aguantar las amenazas de los maestros ciruelos del PP, Cospedal, Pons, Florianos, casi todos ellos igualmente presuntos corruptos, con llevar a todo el mundo a los tribunales. Como el menda dispone de una mayoría absoluta ovina en el Parlamento, no hay peligro de que su gobierno -en el que no faltan otros ejemplos de presunt@s choriz@s, como la ministra Ana Mato- se tambalee, con lo cual hay que pasar a una forma de acción mayor por la que la oposición traslade al parlamento la protesta sostenida y masiva de la ciudadanía.

Para ello, hay que presentar una moción de censura. Ya se sabe que, quien la presente, la perderá, pues necesita mayoría aboluta de diputados. Pero el debate a que dará lugar servirá para informar cumplidamente a la opinión pública de la presunta corrupción del PP. Al menos de los niveles alcanzados hasta ahora porque hay una sospechosa laguna en los papeles de Bárcenas. Faltan los de 1993 a 1997, justo los años en que se produjo una conspiración de peperos, anguitianos, periodistas de derecha y delincuentes para tumbar el gobierno socialista. Y, en esos años, probablemente cobró en negro mucha otra gente. Es una de las armas que guarda Bárcenas.

Perder una moción de censura no es malo si, con ella, se da cuenta al país de la situación inaceptable del gobierno y se presenta una alternativa presta para gobernar. En el caso de que el PSOE -el único que puede hacerlo en solitario- no quiera presentarla por su cuenta, puede buscar una alianza con otras fuerzas parlamentarias. A estas alturas es bastante probable que se sumaran todas. Y, si no quiere conprometerse a ofrecer una alternativa que quizá no tenga preparada, puede presentar un candidato con un único compromiso si gana (cuestión descartada): disolver las cortes y convocar elecciones anticipadas que es lo que tendría que haber hecho el gobierno tras dimitir si tuviera un ápice de decoro. El candidato propuesto tampoco tiene por qué ser Rubalcaba. Puede ser cualquier otro que tenga la fuerza, la valentía y la claridad de ideas ncesarias para exponer al país el abismo de degradación a que lo han conducido Rajoy y el PP..

Piénsenlo y decídanlo ya. España no puede permitirse estar gobernada por un hombre sin palabra, sin principios, embustero, cobarde, desacreditado en todos los foros, sospechoso de corrupto, presunta presa de un chantaje delictivo y desprestigiado en el extranjero en donde es el hazmerreír de todas las cancillerías.

En 2004, según Rubalcaba, los españoles merecíamos un gobierno que no nos mintiera. Hoy, en 2013, gobernados por quienes entonces mintieron y, al parecer, siguen haciéndolo, merecemos un gobierno que no nos robe

(La imagen es una captura del vídeo de Público, de hoy, en la que se aprecia claramente cómo el tic compulsivo traiciona a Rajoy..