diumenge, 25 de març del 2012

Si Palinuro fuera andaluz...

Los españoles sostenemos ser muy nuestros y no gustar de que vengan de fuera a decirnos lo que debemos hacer. Y los más españoles de todos, los vascos, para los cuales nadie nacido fuera de Euskal Herria puede aspirar a comprender siquiera el misterioso ser de ese pueblo, consistente en mirarse a sí mismo hasta el fin de los tiempos. Con todo, cuenta habida de que, al menos de momento, Al Andalus, al igual que Euskadi, forman parte de esa problemática realidad que llamamos (y no todos) España, nos da a los españoles por hablar de las cosas de los otros españoles, tanto más Palinuro que es troyano. Pero no lo que la informática llama un troyano, pues esa ciencia será muy exacta, pero confunde los caballos de madera con las personas.

En fin, si Palinuro fuera andaluz, tendría un cabreo fenomenal con el PSOE de la Comunidad, que ha incurrido en prácticas detestables de clientelismo, favoritismo y enchufismo durante largo tiempo. Le afearía haberse limitado a administrar Andalucía, prácticamente sin innovar nada, sin aplicar políticas de izquierda, habiéndose plegado a una rutina en donde domina la mediocridad y acaba germinando la corrupción. Y le amenazaría con negarle el voto.

La irritación de Palinuro aumentaría al comprobar que el PSOE nacional no ha hecho nada por recuperar la confianza de los españoles con propuestas nuevas que corrijan el camino de lo que se hizo mal antes, que arranquen de la crítica clara de esos errores.Y tampoco ha hecho nada por aportar a Andalucía perspectivas y soluciones que sean eficaces para la Comunidad y sus relaciones con el gobierno central.

En esas condiciones, Palinuro pensaría en abstenerse o votar por alguna opción minoritaria de izquierda, IU o Equo. Y, a pesar de todo, votaría por el PSOE, no por los méritos intrínsecos de este, sino porque parte de la convicción de que, en las circunstancias actuales, todo voto que no sea para los socialistas es para la derecha. No hay otra opción. Y, francamente, aun estando convencido de la conveniencia de la alternancia en la democracia, Palinuro ve con verdadero temor la consolidación del dominio absoluto de la derecha en España: el gobierno central, las Comunidades Autónomas, los ayuntamientos, los poderes del Estado, los medios de comunicación, el mundo financiero y empresarial (siempre muy pendientes del Estado en España) y, por supuesto, la bendición apostólica. Un panorama tenebroso, una vuelta al pasado de manos de esta derecha que ya siente estar en situación de decir lo que le dé la gana pues nadie podrá rechistar. Léase en la primera de El País más arriba al rey pidiendo a los empresarios que "arrimen el hombro en la creación de empleo"; a los empresarios, que son los que están destruyéndolo.

Palinuro no querría el poder absoluto ni para los suyos, supuesto que existieran.

El ojo que todo lo vio.

En los salones de Azca, Mapfre tiene una extraordinaria exposición de fotografías del casi desconocido Emil Otto Hoppé (1878-1972) que contribuirá a popularizar de nuevo el nombre de este alemán, educado en Viena y París y radicado finalmente en Inglaterra en donde triunfó siendo considerado el fotógrafo más importante en la primera mitad del siglo XX, al extremo de que no había personalidad de la política, la cultura, la vida social que no quisiera un retrato, o más, de Hoppé. Y, sin embargo, un desconocido.

¿Cómo se pasa de la gloria a la oscuridad de golpe? Por una decisión errónea. Parece que a mediados de los cincuenta Hoppé, que tenía ya 76 años, vendió su enorme colección de fotos a una empresa comercial que las clasificó por temas, no por autor. Y así desapareció su nombre hasta que se recuperó trabajosamente su obra y empezó a exhibirse a partir de 2006, siendo esta la primera vez que llega a España una muestra. En efecto, un desconocido.

Pero un desconocido que ha dejado una obra portentosa en todos los campos de la fotografía y todos los estilos. Un adelantado del pictorialismo al nivel de los grandes gringos como Strand, Stieglitz o Evans quienes, bastante celosos, no le dieron bola cuando intentó instalarse en Nueva York y prácticamente lo echaron. Competencia peligrosa.

Hoppé se hizo famoso como retratista. No me paso de hiperbólico si digo que el pictorialismo vincula sus retratos con la retratística inglesa del XVIII, los Reynolds o Gainsboroughs. Se dan un aire. Pero es que además retrató el who's who del mundo en la primera mitad del siglo XX. El visitante encontrará en la exposición abundancia de retratos de gente que pesa o ha pesado en la vida de cada cual por distintos motivos: retratos de Paul Robeson, Albert Einstein, Ezra Pound, Benito Mussolini, Ruyard Kipling, Bernard-Shaw, Jorge V, la Reina Madre, Aldous Huxley, etc. La serie es interminable. Cada cual mira lo que le interesa: me encantó poner rostro a Vita Sackville-West, a la que no había visto nunca, la amiga y quizá amante de Virginia Wolff que esta retrató en Orlando. Igual que a Somerset Maugham. La figura de Ezra Pound es impresionante y la de Henry James extrañamente familiar. Mussolini, le hizo ir a retratarlo a Italia y lo recibió practicando inglés de esta guisa: "Hello, Mr. Hoppé. How are you? It's a long way to Tipperary". Al menos es lo que dice la nota explicativa y si non è vero è ben trovato. El retrato de Marinetti es todo un hallazgo porque es fotomontaje y composición y le sale algo perfectamente futurista.

Pero no solo retratos en el estudio; Hoppé lo fotografió todo, hizo series, por ejemplo, una de desnudos femeninos que publicó en forma de libro The Book of Fair Women, que está muy bien pues no se resienten del paso del tiempo, cosa que suele pasar en la fotografía de desnudos, ya que son cuerpos de una belleza clásica. Otra serie con tipos de la calle, los comercios, los oficios. Utilizó cámara oculta para obtener instantáneas espontáneas. Fotografió de todas las formas posibles la ciudad de Londres, paisajes. Viajó mucho al extranjero, a París, a Viena, al Asia, a las Américas, de donde trajo cientos de fotos de todo tipo y de todas las culturas. Su obra, de una sobriedad casi ascética, es una visión riquísima de la primera mitad del siglo XX. Es un mundo de jadis extraordinariamente cercano y nuevo.

Una visión que llega a los rincones más oscuros. Hay una foto en la exposición literalmente asombrosa que no puedo poner aquí porque tiene derechos protegidos y que merece la pena. Es un armario con varios esqueletos reales colgados, muy limpios, en una tienda que los vendía en Londres. Al parecer, se compraban en el extranjero (habría que saber cómo y en qué extranjero) y se importaban porque tenían buena venta con fines docentes y, supongo, ornamentales tipo gótico. Imagino que algo así será hoy imposible, dado que nuestra actitud acerca del valor y la dignidad de la persona seguramente no lo permitirán. Hoppé ha retratado algo tan difícil como un cambio en las concepciones morales del hombre frente a sí mismo.

dissabte, 24 de març del 2012

Hoy, día de reflexión.

Supongo que quienes inventaron esta gansada del "día de reflexión" son firmes seguidores de Rousseau y su idea de la bondad natural del ser humano, indebidamente corrompida luego por su propia obra, las sociedades que forma. Porque previeron una jornada de silencio, sosiego y reposo durante la cual, absteniéndose todos de discursos partidistas, los electores podrían sedimentar y "procesar" la información recibida (un verdadero diluvio que hace las delicias de los especialistas en comunicación) para formarse un juicio. Pero no tuvieron en cuenta la segunda parte, la corrupción de esa bondad natural por los más depravados designios. En resumen, no creo que muchos la respeten. En particular imagino que los medios de la derecha (o sea, casi todos) no respetarán la abstención reflexiva y seguirán pidiendo el voto para el PP bajo los más variados disfraces. Al fin y al cabo es hoy presidente del gobierno quien en la jornada de reflexión de las elecciones del 14 de marzo de 2004 afirmaba en El Mundo que tenía la convicción moral de que fue ETA la autora del 11-M, inaugurando así la leyenda de la conspiración de la mochilita. ¿Jornada de reflexión? Al final lo veremos.

Y hay para reflexionar. No mucho en Asturias en donde, estando la situación más complicada porque la derecha aparece tan dividida como la izquierda, el resultado no tiene tal carga simbólica como en Andalucía. Es aquí en donde los dos partidos se la juegan y la competencia es más agria y más reñida. El PSOE sale a la desesperada a defender casi lo indefendible: treinta años de gobierno ininterrumpido que, justa o injustamente, están ensombrecidos por un episodio de corrupción cuya gravedad no reside en él mismo, pues como él y peores que él hay otros en España, sino en su duración de 10 años sin que nadie lo atajara. Eso es seguramente lo que más pesa en el ánimo de los electores.

No menos a la desesperada sale el PP, cuyo dirigente, el alegre campeón Arenas ya ha perdido la cuenta de las veces que se ha estrellado en su propia tierra. Es ahora, cuando toda España ha sido ya "reconquistada", a reserva paradójicamente de Covadonga, o nunca. Andalucía es el irredentismo de la derecha y donde no puede fracasar.

El caso de IU-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía es curioso. No aprovecha el desmoronamiento del PSOE y todas las encuestas le dan entre 7 y 9 escaños con lo que únicamente sube dos o tres mientras que el PP pega un salto de doce o trece. Es posible que alguno se vaya también para el Partido Andalucista y para UPyD. De Equo no tengo datos.

Con todos los sondeos negro azabache, Griñán ha terminado la campaña apelando a una especie de sentimiento andaluz de la izquierda, eco lejano del espartaquismo agrario que es algo así como invocar a las Valquirias. Y no digo que no lleguen.

Luces de España

Casi me pierdo la magnífica versión de Luces de Bohemia que Lluís Homar ha traido al María Guerrero desde el 20 de enero hasta mañana. No me lo hubiera perdonado, pero conseguí entradas y contribuí muy gozosamente al lleno de espectadores, entregados a una compañía que hace una interpretación espléndida de esta rapidísima obra tan audaz, tan incisiva, tan rotunda, tan única y tan actual. Me descubro ante la pareja de Gonzalo de Castro (Max Estrella) y Enric Benavent (Don Latino de Hispalis), que aguantan dos horas sin abandonar el escenario en una acción trepidante y perfectamente llevada por la dirección. Quince escenas distintas que, en realidad, son actos breves con escenarios muy diferentes se resuelven ágilmente jugando con espacios e iluminaciones sin que el telón caiga una sola vez. Y todo ello sin restar protagonismo a lo esencial de la obra, el discurso sobre la España esperpéntica que es lo que realmente cautiva al espectador y le hace comprender, a la cárdena luz del genio, las esencias nacionales.

Luces de Bohemia puede ser una de las piezas más importantes, si no la más importante, del teatro español del siglo XX. Quizá por eso tuvo tan significativo destino: escrita en 1920 y 1924 no se estrenó en España hasta 1970. Se representó antes en París que en su propio país. Una especie de ratificación del contenido y mensaje de la obra: la falta de reconocimiento del genio en España. Max Estrella, el mayor vate hispánico, gloria de las letras, vive ciego y desamparado sus últimos tiempos y muere oscuramente casi como un perro. Por aquel entonces, ya en la cincuentena, Valle estaba hablando de un amigo suyo pero, en realidad, también de él mismo.

La obra es el primer ejemplo del esperpento, definido por Max Estrella como la realidad deformada en un espejo cóncavo y ampliada después a la filosofía nacional en la conclusión de que España es la deformación esperpéntica de Europa. El debate sobre si Valle es o no noventayochista se zanja con dicha conclusión que hace lo que todo el 98, relacionar a España con Europa; pero lo hace a su inimitable e inclasificable modo.

El punto central del relato es el modernismo, concebido como vanguardia pura de la poesía en lucha contra la hipocresía, la ramplonería, la zafiedad y la ignorancia de la vida nacional en todos sus aspectos. De un lado los burgueses, los ministros, los directores generales, los periodistas afines al gobierno y del otro el lumpen, los obreros anarquistas y en medio la juventud modernista que viene cumpliendo aquí, en esta obra tan clásica a pesar de su carácter vanguardista, la función del coro en las tragedias griegas. Lucha que se extiende a los literatos consagrados, los que Dalí y Lorca llamarían algo después los putrefactos: don Benito Pérez Galdós (don Benito "el garbancero"), Ibsen y casi todos los contemporáneos (a los que Dorio de Gádex se jacta de "no leer") excepción hecha de Rubén Darío, a quien embroma cariñosamente.

Max Estrella (el propio Valle) se presenta al ser detenido diciendo que tiene la honra de "no pertenecer a la Academia", la docta casa, de la que se ríe abiertamente, con lo que no se ganó su favor desde luego. Llegado el momento en que se propuso su ingreso hubo una especie de cierre de filas de los académicos más conservadores que no le dejaron entrar. Entre ellos mi abuelo Armando y mi bisabuelo Emilio, uno académico de número y el otro Secretario Perpetuo. Emilio sostenía que era un "mal escritor" porque desfiguraba el lenguaje. No se lució entonces mi antepasado, aunque tampoco llegó a la estulticia de Astrana Marín, quien sostenía que Valle era un "trastornado mental". En fin, don Ramón María, a quien estas quisicosas traían al fresco, ya había dedicado unos versos a su censor que debieron de sentar a este a cuerno quemado: "Cotarelo la sien se rasca/pensando si el diablo lo añasca".

Luces de Bohemia es un fresco genial, un retablo de la España del fin de la Restauración y el comienzo de la dictadura de Primo y por ello mismo, de la España de hoy, la del fin de la dictadura de Franco y la segunda Restauración con algunos ajustes temporales. El gobierno, los ministros, la policía, los altos cargos son los de hoy. Hasta el periódico progubernamental (pagado por García Prieto, presidente del Consejo de Ministros) tiene un nombre muy actual: El Popular. Solo varía el sentido de la época. La obra es muy política al estilo del teatro de cabaret alemán contemporáneo; son tiempos de agitación y lucha obrera, se vive en la resaca de la revolución bolchevique, se habla de Lenin, hay movimiento anarquista, se ataca la "ley de fugas", propia de la dictadura, todo ello como trasfondo de la trágica peripecia de Max Estrella. La época actual, en cambio, es más conformista.

A toda esta abundancia, esta desbordante riqueza de aspectos, situaciones, apuntalados con un torrente de hallazgos lingüísticos (dijera lo que dijera mi bisabuelo) se añade que la obra es también un depósito de referencias cultas, de joyas literarias entre las que aparecen el jardín de Armida del Orlando Furioso, la historia de Artemisia y Mausoleo y ese esperpento dentro del esperpento, ese último refinamiento exquisito del autor al representar la escena de Hamlet y Horacio en el cementerio con Max Estrella como un nuevo Yorick, sustituyendo a los dos primeros por su doble, el Marqués de Bradomín, y el admirable Rubén Darío. Al fin y al cabo, si Yorick era un bufón, el propio Estrella se califica a sí mismo de canalla cuando acepta el dinero del fondo de reptiles que le da su amigo Paco, ministro de la Gobernación. El dinero fue siempre el problema de Valle y así Luces se cierra en el momento en que el Marqués anuncia al nicaragüense que piensa vender sus memorias para salir de pobre como el que vende su esqueleto porque se publicarán después de su muerte. En realidad, son las Sonatas que había publicado el Marqués siendo ya viejo en el exilio y en cuyo frontispicio da su famosa descripción de "feo, católico y sentimental".

divendres, 23 de març del 2012

Involución.

Los cuatro meses de gobierno de la derecha han dejado claro que no se trata solamente de arbitrar un conjunto de medidas excepcionales para hacer frente a una situación también excepcional sino de aprovechar la circunstancia para acometer mudanzas de mayor calado en el conjunto del sistema de convivencia en España. Se trata de cambiar reglas del juego básicas que afectan a la democracia, reglas laborales, industriales, administrativas, de ejercicio de los derechos, educativas, profesionales, etc. Reformar el modo de funcionamiento de la democracia en un sentido claramente autoritario. Esto es, un frenazo al proceso de ampliación y profundización de la democracia y una clara deriva involucionista.
La derecha cuenta con imponer su programa gracias a la unidad de acción de sus tres elementos, el gobierno (la política), los empresarios (la economía) y los medios (la comunicación) Y todo ello bendecido desde fuera pero con gran pompa por esa organización que lleva en sí misma las tres acciones (política, económica y mediática), esto es la iglesia católica, una organización homófoba y misógina, típicamente involutiva.
Cuando la izquierda ocupa el poder esta misma expresión es ya una licencia poética pues nunca ocupa todo el poder sino solo una parte de él. Nunca llega a formar una piña de los tres citados ámbitos: no controla todo el gobierno, No es infrecuente que haya estamentos de la administración que se opongan al PSOE. La única huelga que los jueces han hecho en España se la han hecho a los socialistas. Mucho menos controla el PSOE la economía. Sus relaciones con los empresarios (que están más cercanos al otro partido) son inexistentes y con los sindicatos no son ni mucho menos tan intensas como las de los empresarios con su gobierno. Basta recordar a Díaz Ferrán, el excapo de la patronal, ahora imputado penalmente, al definir a Esperanza Aguirre como cojonuda. Las relaciones del PSOE con los medios son muy endebles. Suele decirse que el gobierno de Zapatero tenía un problema de comunicación. En realidad lo que tenía y tiene el PSOE es una batería de medios contraria y prácticamente ninguno a su favor. Y así es muy difícil comunicar, salvo que se haga de forma original.
En las tres esferas la involución de la derecha avanza a toda máquina:
En la política. El gobierno no ha perdido el tiempo y ha impuesto una reforma laboral que revienta el sistema de garantías jurídicas de los trabajadores sin dialogar con los sindicatos a los que, en realidad, está hostigando y provocando con ánimo, quizá, de que haya un enfrentamiento que justifique la mano dura del gobierno. La reforma laboral es un trágala con claros ribetes de provocación. Por si esta no fuera bastante, la delegada del gobierno, Cifuentes, añade provocación a la provocación prohibiendo que la manifa de los sindicatos del día llegue hasta la Puerta del Sol. Esta evidencia arbitrariedad. Están buscando camorra. Y también están aprestando le medios para imponer la involución. El gobierno quiere endurecer las penas por desobediencia a la autoridad. Disciplina, orden seguridad. Prepara igualmente una ley de transparencia de todas las administraciones que, en sí misma, es cosa buena pero que incita a la desconfianza dado que el la ejecutoria del PP en este campo no es ejemplar. ¿Hasta qué punto puede el PP imponer criterios cuando los primeros en no aplicar las normas endurecidas o no endurecidas han sido sus gobiernos y él mismo como partido. Los dos códigos éticos aprobados por Aznar y Rajoy eran papel (o bit) mojado antes de ver la luz. Es posible que Cospedal acate y cumpla la ley de transparencia cuando esta sea realidad. Pero, entre tanto, su gobierno no cumple la propia de la Comunidad Autonoma bajo su autoridad.
En la economía. La unidad de ación entre la patronal y ls empresarios es completa. El gobierno es manifiestamente uno de empresarios en mucha mayor medida que uno socialista lo era de los sindicatos. La reforma laboral, la niña bonita de la derecha, se ha hecho de acuerdo con los deseos evidenciados por los empresarios que ya están reclamando más y en concreto una reducción del derecho de huelga de los trabajadores. El gobierno está aplicando el programa involucionista de la patronal como lo recibe al dictado.
En los medios. La batería de los de la derecha es impresionante y ahora se le añaden los de titularidad publica que aún no tenía el PP bajo su control, con lo que se apunta en España una situación de asfixia de la libertad de expresión similar a la de Berlusconi en Italia. Así sucederá cuando el gobierno imponga su criterio en RTVE que ya se presenta como un claro retroceso respecto a lo conseguido en tiempos de Zapatero. La tónica va estar marcada por audiovisuales como Intereconomía e impresos con El Mundo.
En resumen, una involución en todos los terrenos que evidencia a las claras la necesidad de la huelga general del día 29.
(La imagen es una foto de La Moncloa, bajo licencia de Creative Commons).

dijous, 22 de març del 2012

Señor obispo

Todos sabemos, señor obispo, que a usted y a quienes son como usted, les gusta hablar sin ser contradichos, ni siquiera contestados; les gusta monopolizar el discurso. Por eso están ustedes siempre del lado de los gobiernos autoritarios, dictatoriales y colaboran con ellos en contra de la libertad de expresión, a favor de la censura, la tiranía y el abuso. Pero no se preocupe, aunque los tiempos ya no son los buenos de Franco que ustedes añoran, los demócratas dejamos hablar a todo el mundo, incluso a los antidemócratas como usted, a los dogmáticos y auxiliares con la tiranía y el silencio, siempre como usted y quienes son como usted. Incluso sobre temas acerca de los cuales no tienen ustedes ni idea y que les son completamente ajenos, como el aborto. Lo que ya no podemos garantizar es que no hagan ustedes el ridículo.

Pero que la democracia los deje a ustedes hablar no quiere decir que se les escuche y mucho menos que no se les conteste. Por supuesto, señor obispo, como ciudadano tiene usted derecho a expresarse en público sobre lo que quiera siempre que respete los derechos de los demás (cosa que no siempre hace) y aunque, como es su caso concreto, carezca usted de toda competencia intelectual. Pero eso no quiere decir que los demás renunciemos a nuestro derecho a responderle. Usted, señor obispo, puede hablar, aunque no sepa lo que dice, pero nosotros también.

Señor obispo, al comparar los abortos con los muertos en las guerras muestra usted una inmoralidad perversa; muestra usted lo que es: un ser odioso y dañino. ¿No apoyó su iglesia la sublevación de militares delincuentes del 18 de julio de 1936, siguió apoyando la guerra que desencadenaron a la que llamaron cruzada y que causó un millón de muertos? No ha apoyado la iglesia todas, absolutamente todas las guerras de Occidente y a veces, muestra de su amoralidad profunda, respaldando a los dos bandos? ¿No son ustedes, pues, responsables de millones y millones de muertos, sin contar los que ustedes mismos han torturado, mutilado, quemado vivos y ejecutado por herejes? ¿Qué pretende usted con su necio discurso en contra del derecho del aborto? ¿Reclaman ustedes el privilegio del monopolio de matar? Su aparente defensa del derecho a la vida cuando forma usted parte de una organización que ha exterminado pueblos enteros es una canallada, señor obispo.

Su oposición a la contracepción, encabezada por su jerarca máximo cuando niega el uso del condón en el África, equivale a condenar a la enfermedad, a una vida de desgracia y a una muerte prematura a millones de personas y prueba que su actitud solo está movida por el deseo de extender el sufrimiento y la muerte entre los miserables del mundo que es para lo único para lo que han servido ustedes.

Y dentro de esta saña de la iglesia por hacer la vida imposible a los más desfavorecidos, señor obispo, destacan especialmente las mujeres, a las que ustedes odian sin piedad alguna, a las que quieren humillar, anular, deshumanizar y tratar como bestias. Por eso propugna usted que las mujeres acepten los embarazos no deseados, por ejemplo los producidos por las violaciones, entre ellas las de los curas. Una actitud tan repugnante e inmoral que solo cabe responder deseando a usted que le pasara lo mismo, que se quedara embarazado después de una violación. A ver qué decía.

Señor obispo.

El periodismo fábula

Esto no es ya ni periodismo basura. Es en realidad una fábula. El País informa hoy de que El Mundo trató de sobornar a dos testigos protegidos del 11-M para que se desdijesen de su declaración y así ayudasen a exculpar a Jamal Zougam, el principal condenado, a deslegitimar el juicio y sembrar dudas sobre la imparcialidad del presidente, Gómez Bermúdez.
Por descontado, todo esto supuestamente y pendiente de demostración. Pero no hay duda de que está en la línea que El Mundo adoptó desde el principio en el caso 11-M y en donde ya se produjeron hechos suficientemente alucinantes como el del condenado Trashorras, al que el periódico daba cancha cuando denunciaba ser víctima de un golpe de Estado encubierto tras un grupo de musulmanes. Una fórmula que condensa el mensaje de la derecha a la hora de interpretar el 11-M: los islamistas son una pantalla de una oscura y sórdida conspiración en la que están pringados ETA, el PSOE, sectores de la policía y algún servicio secreto, la antiEspaña, en definitiva. Su finalidad: echar al PP del gobierno mediante eso, un "golpe de Estado". Lo sostiene asimismo Aznar: el atentado trataba de acabar por la tremenda con el gobierno del PP al que no podían ganar las elecciones. Y así llevan once años dando la murga con ocurrencias tan peregrinas que las aventuras de Pimpinela Escarlata, a su lado, parecen la rutina de un regimiento prusiano, hurgando entre la chatarra y vociferando desde los titulares. Lástima que el propio Trashorras se fuera de la lengua y acabara confesando aquello tan famoso de "Mientras 'El Mundo' pague, yo les cuento la Guerra Civil". Es decir, siempre aparece El Mundo pagando a cambio de historias imaginarias, fabulosas. Y no de ahora. Ya en el asunto de los GAL, al parecer hubo pagos a Amedo para que contara una historia y no otra. Aquí se trata de imponer frente a la que el periódico y el resto de los conspiranoicos llaman la versión oficial otra que está oculta, pero acabará viendo la luz como una versión mundial (o sea, de El Mundo).
La pregunta inmediata es: ¿para qué está el periodismo, para informar sobre la realidad o para crearla y, cuando menos, inventársela? Pasa la práctica por ser "periodismo de investigacion", pero no deja de ser periodismo de agitación y bastante malo, en el fondo pésimo porque es una imitación andrajosa del mítico Watergate. En verdad no hay diferencia entre este tipo de prensa y aquel primer Informaciones de la Dictadura del que, cuando los alemanes iban perdiendo la guerra y preguntaban por esta a Hitler, el cabo austriaco decía "no tan bien como dice Informaciones pero vamos tirando".
De ser ciertas las denuncias de las dos testigos rumanas, los tratos que aseguran haber tenido con las gentes de El Mundo son casi un estudio de antropología. ¿A quién se le ha ocurrido que las rumanas valorarían, además de una ayuda con la hipoteca y una mejora en el empleo, una camiseta del Real Madrid? Yo, en lugar de los merengues me cabrearía. ¡Tratan nuestras camisetas como si fueran abalorios! Periodismo de fábula, fábula ramplona y ruin, pero fábula. Recuerda este proceder el del tabloide de Murdoch, el extinto News of the World pues plantea la misma cuestión: ¿vale todo en el periodismo? ¿Se puede hacer periodismo cometiendo delitos? Presionar, sobornar, corromper testigos son delitos, igual que las escuchas ilegales.
Uno está tentado de asimilar estas fábulas a las inocentes leyendas de la inmortalidad del héroe o del supremo villano: Elías volverá, pues no murió; Arturo regresará de Avalon porque tampoco murió; ni el rey Sebastián, ni Hitler, ni Walt Disney. Lo unico que distingue la fábula de la versión mundial del 11-M de estas otras leyendas es que está pensada para hacer daño.
(La imagen es una foto de NetraaMT, bajo licencia de libre documentación GNU).

dimecres, 21 de març del 2012

Camps debe ir al psiquiatra.

Existe la ingenua creencia de que los políticos pueden ser muchas cosas, listos o tontos, honrados o sinvergüenzas, de derecha o de izquierda, tradicionales o avanzados, mejores o peores oradores, etc. Pero raramente se acepta que, además, puedan estar cuerdos o ser unos orates. Y no porque el mundo haya estado carente de gobernantes psicópatas, pues ha habido un buen puñado, desde Heliogábalo hasta Hitler, desde Carlos el hechizado hasta Luis II de Baviera, sino porque el vértigo propio del poder político y lo extraordinario de su fenomenología tienden a verse como un comportamiento original pero no frenopático por la misma razón por la que la alergia tiende a confundirse con una simple gripe.

En el caso de Camps buen número de sus manifestaciones se han considerado excentricidades, exageraciones, peculiaridades de una fuerte personalidad y no como lo que de hecho son, evidencias de un manifiesto desarreglo mental que, sin ser especialista en estos menesteres y a reserva de opiniones especializadas, me atrevería a calificar como paranoia esquizoide alucinatoria. Los datos de base están claros: un personalidad fuertemente narcisista, un carácter inestable propenso a altibajos temperamentales cíclicos, una incapacidad para interrelacionarse en términos ordinarios con los demás, manía persecutoria, megalomanía y delirios de grandeza.

Las pruebas de que su comportamiento responde a estas bases y evidencia la psicopatía las ha ido sembrando a lo largo de su carrera. Así por ejemplo, cuando le soltó a un dipuatdo socialista: "A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta, típica proyección de psicópata; o cuando dice: "soy el candidato más respaldado de la historia de las democracias occidentales", no menos típica megalomanía; "ahí fuera hay miles y miles de enemigos", manía persecutoria, paranoia delirante.

En los últimos tiempos, tras su surrealista absolución por un jurado popular, el estado mental de nuestro hombre parece haberse deteriorado y así, en una entrevista con la revista Telva, que puede leerse como una especie de acta de un relato a un psiquiatra se considera a sí mismo, cómo no, el hombre más perseguido de España y muestra delirios alucinatorios, actitudes megalomaniacas ("Estoy preparado para ser presidente del gobierno", "mi bagaje es impresionante", etc) y puros disparates sin sentido alguno. Ni su partido lo respalda ya y lo más caritativo que de él dicen sus antiguos compañeros es que "Camps perdió el norte hace mucho tiempo". El norte, no; la cabeza y por entero, eso es lo que ha perdido Camps y lo más sensato que puede hacer es ponerse en manos de un psiquiatra antes de que sea demasiado tarde.

(La imagen es una foto de ppcv, bajo licencia de Creative Commons).

La realidad y la ficción.

El eterno problema de la creación artística, de la literatura. El arte se mueve siempre en el campo de la ficción y entabla complicadas relaciones con la realidad. Pero la realidad está siempre ahí pues engloba la ficción. La ficción forma parte de la realidad pero no esta de aquella. No son dos opciones iguales entre las que quepa elegir libremente, pues la primera precede a todo. Ante todo está la realidad, lo que las personas son; y luego está la ficción, lo que dicen ser. Ambas cosas no tienen por qué coincidir y nuestra sociedad convive con un grado notable de discoincidencia entre lo que somos y lo que decimos que somos. A veces esa oposición es directa, brutal y entonces interviene la justicia para aclarar qué sea cada cual.

En la sentencia ayer conocida de una de las más de veinte causas de Matas, llama la atención la parte correspondiente al otro encausado, el periodista Antonio Alemany, que cobró indebidamente 600.000 € en varios años de dineros públicos malversados por Matas. A cambio, hacía de negro de este, pues le escribía los discursos y cuando no hacía de negro hacía de panegirista pues publicaba artículos encomiásticos del tal Matas en El Mundo. Es decir, Alemany decía ser periodista pero, en realidad, era un mercenario de la pluma, cosa que ocultaba celosamente pues no creo que sus columnas de El Mundo llevaran advertencia alguna de ser publicidad pagada, como eran.

Habrá quien diga que no solo los periodistas sino todos los que escribimos somos mercenarios de la pluma pues todos buscamos algo: criticar una causa, defenderla, en definitiva, arrimar el ascua a nuestra sardina. Es posible, pero no necesariamente a nuestro bolsillo. Conozco mucha gente a la que iría mejor en la vida si no escribiera y publicara lo que escribe. Y, sin embargo, se busca conflictos por convicción, cosa que Alemany probablemente considera un claro síntoma de enajenación mental. Esa diferencia entre lo que se es, la realidad, y lo que se dice ser, la ficción, es particularmente clamorosa aquí porque no se trata de que se hayan estafado unos caudales públicos sino de la comprobación práctica de la existencia de gente que escribe a sueldo y lo que le ordenan.

La realidad y la ficción juegan una contra otra en la convocatoria de huelga del 29-M. La realidad muestra que esta huelga sufre todo tipo de ataques conservadores que, unidos a las prácticas empresariales, pretenden aniquilarla in nuce. El gobierno la da por descontada y dice que es inútil mientras los empresarios la consideran una locura, tratan de impedirla y, para el futuro, quieren legislar sobre ella con clara mentalidad restrictiva y autoritaria. Las fuerzas conservadoras están en contra de la huelga. Las fuerzas progresistas, en cambio, están a favor. O eso se supone, porque el Congreso ha hecho saber que el día 29-M no solamente no hará huelga sino que tendrá una sesión maratoniana. Es decir hara una huelga de las llamadas a la japonesa en la que los huelguistas trabajan más horas que antes. La ficción (estamos con la huelga general) y la realidad (pero no la seguiremos) muestran una llamativa discordancia, como la del periodista Alemany.

La tímida petición de que se inhabilite el día 29 como día de sesión solo pretende que la autoridad resuelva el problema de si los diputados deben ir o no a la huelga y ahorrar a estos el amargo trance de dar ejemplo a la ciudadanía. Porque proclamar una huelga pero no ir a ella es una acción condenable en cualquier lugar del mundo. Es predicar pero no dar trigo, como dice el refrán. Los diputados de la izquierda están obligados a hacer huelga y hacerla en contra de la voluntad de su "empresa", como le piden a la gente. La idea de que los legisladores, como los demás ciudadanos que desempeñan funciones vitales para la sociedad no pueden hacer huelga es errónea. Todos los trabajadores por cuenta ajena deben tener derecho de huelga. Otra cosa es que lo ejerzan civilizadamente, tratando de mitigar los perjuicios que se ocasionen a terceros. Por eso el debate más encendido siempre es acerca del alcance de los servicios mínimos.

Con esta idea de los servicios mínimos, la izquierda puede proponer al Congreso que deje la Diputación permanente en su lugar. Pero eso es algo que la derecha no admitirá. La izquierda no tiene en tal caso más opción que la huelga. Desde luego, si la izquierda huelga, la derecha podrá sacar adelante en sus términos normativa muy importante, como le Ley de Estabilidad Presupuestaria y cinco decretos-leyes de recortes y ajustes. La cuestión, la realidad es, sin embargo, que, con su aplastante mayoría parlamentaria, la derecha podrá sacar adelante su normativa en todo caso. Siendo esto así la izquierda no tiene excusa para hacer coincidir la realidad con la ficción y encabezar la huelga, como es su deber.

(La imagen es una captura del vídeo publicado por El País.

dimarts, 20 de març del 2012

El chorizo y su amanuense.

En el mercado de truhanes, sinvergüenzas, apandadores y logreros en que el PP ha conseguido convertir la política nacional, sobre todo la autonómica y municipal, la parte levantina/mediterránea sobresale por méritos propios. Los mangantes de la zona son gente campechana, alegre, popular, muy accesible, lustrosos y bronceados que esquilman las arcas públicas en connivencia con unos u otros empresarios más ladrones que ellos mismos, sin perder la sonrisa ni la afabilidad. Frente a ellos, los maleantes del centro, en Madrid y lugares de Castilla y León, por ejemplo, son gente taciturna, como huraña, en la tradición de la pomposa ostentación borgoñona, granujas disfrazados de funcionarios para perpetrar mejor sus fechorías. No hay ni color. La corrupción levantina es suave como la brisa el mar mientras que en el centro peninsular es bronca, tajante, súbita y no se anda con remilgos y contemplaciones.

A su vez, dentro del chiringuito delictivo levantino, el expresidente Matas es un glorioso ejemplo por sí mismo: avezado político, ejemplo y modelo de bien hacer, según criterio ilustrado de Mariano Rajoy, ministro de Medio Ambiente con José María Aznar, derrochaba simpatía a la par que se apoderaba de caudales y bienes sin cuento que una ingenua población había puesto a su cuidado. ¿Cómo se iba a corromper Francisco Camps por tres tristes trajes? Por eso lo ha absuelto un jurado popular. En el caso de Baleares, mala pata, no se pudo recurrir a tan salvífico expediente y los avinagrados jueces de la zona quieren que Matas pague por sus frustraciones y problemas.

Matas es también un curioso ejemplo por otro lado. No contento con un aparato de agitación y propaganda a su servicio, como el del PP en Valencia (Canal Nou) y Madrid (Telemadrid), Matas alquiló los servicios de uno de esos periodistas que González Ruano llamaba sobrecogedores (o sea, que cogen sobres) para que lo siguiera por doquier, haciendo panegíricos de su persona y obra (y pagándolo con dineros públicos obviamente malversados), como Ovidio con Augusto o atacando y fustigando a sus enemigos como los poetas románticos arremetieron contra los artistas aburguesados. Muy de leer eran las piezas de Antonio Alemany, periodista a sueldo de Matas como los sicarios lo estaban de los señores renacentistas o los hashisin de los effendis de turno. Tan pronto se deshacía en elogios de la clarividencia matasina como destapaba alguna hedionda maniobra de la oposición para debilitar el gobierno legítimo que le daba de comer con generosidad, mediante insidias y traiciones que hubieran merecido mil muertes si mil vida tuviera aquella, como dice el poeta.

Si Matas es el prototipo del político de la derecha, que entiende el servicio público al servicio de su interés privado, el condenado Alemany lo es de lo que se llama su "terminal mediática", una máquina de adular a unos e insultar y difamar a otros a tanto la palabra que se repite a lo largo y ancho de la geografía nacional en la horma de presentadores y tertulianos que dan una monserga monotónica a modo de berreo ininterrumpido en periódicos, radios y televisiones, todos diciendo lo mismo y sin parar y cobrando una pastuqui.

Parte de los enredos delictivos de Matas tuvieron al parecer la colaboración de Iñaki Urdangarin, cuya condición noble (aunque advenediza) impresionaba al plebeyo insular mientras que la habilidad de este para estafar los caudales públicos debía de parecerle al duque prueba viva del ingenio del buen pueblo.

Que la justicia haya por fin condenado al político "ejemplar" y su agudo plumilla a sueldo es un parcial desquite por todo el bochorno que hay que pasar con las actividades de los Matas, Costas, Campses, Gonzáleces, Zaplanas, Bárcenas, Fabras, Galeotes, Campos, Crespos, Paneros, Sepúlvedas, etc, etc.