diumenge, 26 de febrer del 2012

¡Bien por la Izquierda Abertzale, muy bien!

Magnífica la noticia de El País de que la Izquierda Abertzale (IA), muestra su pesar por las víctimas del terrorismo etarra. Ha salvado un escollo importante en el camino hacia la normalización en el País Vasco en todos los sentidos, incluido el suyo de acercarlo a la independencia. Llega muy tarde, cierto, pero llega, que es lo importante. Digo "tarde" porque este es uno de los elementos que siempre me ha parecido más odioso de esta izquierda, una muestra de hipocresía y maldad atosigante. Nunca me cabrá en la cabeza que uno pueda no indignarse ni rebelarse contra los asesinatos cuando los cometen los del propio bando. Al contrario, siempre he considerado que la superioridad de la izquierda reside, entre otras cosas, en que aplica el mismo rasero ético a los propios y a los extraños; incluso más que el mismo. Jamás creeré en una causa que, para imponerse, exija asesinar gente indefensa. Jamás.

Así que se entenderá que aplauda la decisión de la IA de poner fin a años y años de encanallamiento moral, al parecer libremente consentido. Es un momento decisivo. Y también lo es en un terreno práctico y hasta táctico. Una vez que en octubre la banda terrorista decidió poner fin a sus crímenes, estamos en un camino de no retorno y, en ese tipo de caminos, lo mejor es hacerlos cuanto antes; a la carrera si es posible. ¿Qué ganamos arrastrando los pies, dilatando decisiones, regateando las declaraciones valientes? Nada de nada salvo abrir la posibilidad de que las cosas puedan torcerse o dar a los enemigos de la democracia y del derecho de autodeterminación un pretexto para cometer alguna fechoría.

La IA está en las instituciones y dispuesta a atenerse a las reglas del juego democrático con todas las consecuencias. LLegue hasta el final en el recorrido: exija la disolución de ETA. Y la banda, si le queda un adarme de sentido común, que se disuelva hoy antes que mañana y mañana antes que pasado.

En una democracia -incluso en una tan deficiente como la española- se pueden defender libremente todos los proyectos políticos que no incluyan el asesinato de gente indefensa y/o el uso de la violencia. Todos. Incluidos los independentistas. Les ha costado casi cuarenta años entenderlo. Han tenido que perder una guerra para ello. Que no les cueste otros cuarenta tomar las decisiones acordes a ese entendimiento.

Y no se crea que Palinuro actualiza el blog por un mero interés objetivo de señalar el notable avance político y moral que la decisión de la IA significa en el País Vasco. Lo hace también por el subjetivo de recuperar la libertad de expresión, secuestrada por los asesinos y que incluye la defensa del derecho de autodeterminación en España. El interés subjetivo de ver que en la izquierda española somos muchos los partidarios de ese derecho, que no podía defenderse cuando se reclamaba a punta de pistola. Si ahora existe una posibilidad de debatirlo pacíficamente y adoptar las decisiones consecuentes, para luego es tarde.

Los puntos sobre la íes en el caso Urdangarin.

Primer punto. El juicio mediático. Según mucha gente es un abuso, se está condenando de antemano a Urdangarin, es un linchamiento, no hay derecho, no se respeta la presunción de inocencia. Algunos, como la hermana del Rey, la infanta Pilar, afirman que todo lo de Urdangarin es creación de los medios y nos mandan callar. En un brillante artículo (Celebridades y proceso judicial) Marc Carrillo deja en claro que se trata de reacciones inaceptables y que nadie puede mandar callar a los demás. Obviamente en nuestra sociedad de la comunicación, el derecho a la información es un límite respecto al derecho a la propia imagen de los personajes públicos. Si ese derecho a la información se extralimita y llega a lo delictivo, l@s perjudicad@s tendrán siempre la vía penal para defenderse. Pero Urdangarin no solamente no se ha querellado contra nadie sino que el otro día puso literalmente pies en polvorosa ante la presencia de una periodista en un sprint poco gallardo. La familia del Duque de Palma dice estar pasando muy malos momentos. Como cualquiera implicado en un proceso penal. Ciertamente, Urdangarin no es cualquiera, pero tiene poca fuerza de convicción advertirlo en los momentos malos, entre otras cosas porque también hubo momentos buenos en los que el hoy acusado disfrutaba de privilegios sin cuento por eso mismo, por no ser un cualquiera.

Segundo punto. El cenagal valenciano. Además de hacer negocios con Matas, expresidente del Consell Balear y hoy imputado en procesos por corrupción, Urdangarin entró en contacto con los políticos valencianos más significados, Rita Barberá, alcaldesa de Valencia y Francisco Camps, expresidente de la Generalitat valenciana. La primera es un caso prodigioso de populismo vulgar capaz de sostener, en descargo propio, cosas tan absurdas y tan malsonantes como que todos los políticos y los funcionarios reciben regalos. El segundo, un hombre que lleva dos años a vueltas con los tribunales de justicia, es el prototipo del político presuntamente corrupto, despilfarrador y sin ningún crédito, excepto el que él mismo se concede, presentándose a ocupar su escaño en les Corts valencianas en contra de lo que la discreción y la prudencia mandan que es hacer mutis por el foro, luego del asunto de los trajes y aunque un jurado popular lo hay absuelto. Los dos simbolizan el espíritu de una comunidad que si está en la cola de prestación de servicios sociales, está en la cabeza de la corrupción política porque es puro territorio Gürtel, una especie de territorio comanche del latrocinio.

Tercer punto. La igualdad ante la ley. El rey la predicó en su mensaje de Nochebuena. La justicia, dijo, es igual para todos. Pero tiene tendencia a no serlo. El poder, la fama, el dinero de algunos justiciables les ganan privilegios. Hasta un miembro del Consejo General del Poder Juidicial (CGPJ), la portavoz, según tengo entendido, ha venido a reconocer que no todos somos iguales ante la ley y hasta a justificar la presunta desigualdad en el caso de Urdangarin.

Cuarto punto. La suerte de la Monarquía. La Corona viene intentando distanciarse de Urdangarin cosa que no consigue por la razón de que el duque de Palma es yerno del Rey y, cuando viene a declarar, se aloja en el palacio de La Zarzuela, en compañía de su esposa a la que quizá haya que ver declarando ante el juez, a pesar de que parece haber un acuerdo general en impedir esa posibilidad. El caso Urdangarin es el mayor golpe que ha sufrido el crédito de la Monarquía española. De las declaraciones del propio imputado se sigue que su suegro sabía lo que estaba sucediendo e intentó evadir la acción de la justicia, forzando la expatriación del yerno y su esposa.

Todo lo anterior, la persecución de los medios, el supuesto juicio paralelo, la acumulación de imputaciones sobre el duque de Palma este pudiera haberlo evitado teniendo un comportamiento por encima de toda sospecha y no, como sucede, por debajo de ella.

(La imagen es una foto de Joxemai, bajo licencia de Creative Commons).

dissabte, 25 de febrer del 2012

Adiós a Público en papel.

Lo que casi todo el mundo temía se ha producido: la edición en papel de Público deja de aparecer. Queda la digital y tampoco con muchas garantías. Cuando a primeros de enero de este año se anunció el concurso voluntario de acreedores, Palinuro escribió una entrada con el título Sobre Público en la que daba su opinión acerca del problema del periódico. Con la independencia de criterio y la buena fe con que procura siempre decir lo que piensa, apuntaba las razones del fracaso y aportaba alguna crítica (y autocrítica) que faltaba en la carta con la que el tercer director del diario, Jesús Maraña, daba cuenta de la situación. Tras haberlo releído considero válido el post del 4 de enero y creo ocioso reproducirlo aquí. Si alguien quiere conocer su contenido, que pinche sobre el enlace más arriba.

Ahora cumple hablar sobre algunas de las reacciones que el cierre ha suscitado. La mayoría de los medios lamenta la desaparición de una cabecera y no solo por espíritu corporativo sino en virtud de la muy generalizada convicción de que disminuye el pluralismo informativo y eso es una lástima. Así es en verdad. Pero no es decir mucho. Disminuye la oferta de pluralismo informativo. Y, como esto es un mercado libre, disminuye porque era una oferta que no tenía demanda, o no la tenía en la forma en que se presentaba la oferta (me permito remitir de nuevo al lector al post citado, en donde se explica esto un poco mejor) que es como no tenerla. Solo así puede explicarse esa perplejidad casi universal de que, habiendo una demanda de un periódico de izquierda, el periódico de izquierda cierre por falta de compradores. Esto se puede matizar, pero no es el momento de hacerlo; tiempo habrá si de verdad queremos reflexionar sobre qué sucede con la llamada "prensa progresista". El hecho es que no había esa supuesta demanda o no la había para la oferta que se presentaba.

Lo anterior es casi una perogrullada; pero es. Podría servir quizá para abordar un debate sobre qué exactamente piden los lectores de izquierda a la prensa. Incluso los lectores en general. Sería interesante. Podría hacerse un par de encuestas preguntando a la gente, algo siempre más avisado que empeñarse en que la gente hace, no lo que cree, sino lo que queremos que crea. Es un típico error de factura ideológica, asesino de toda decisión empresarial con sentido. Estoy seguro de que se entiende pero, por si alguien necesita tocar con los dedos, como Santo Tomás, recuérdese el fiasco relativamente reciente del intento de otro periódico en papel más a la izquierda de Público, La voz de la calle. Cuatro meses escasos duró el proyecto del millonario izquierdista, simpatizante o militante comunista y amigo de Santiago Carrillo, Teodulfo Lagunero. Alguien le dijo que había sitio en el mercado para un diario más a la izquierda de Público o sea, ya abiertamente de IU, es decir, del Partido Comunista de España. Y alguien también le dijo a tiempo que eso era falso. A tiempo hasta cierto punto porque el blog de Antonio Arce, el del anterior enlace, termina con la siguiente amarga reflexión: "La próxima vez casi mejor si se lo piensan, grandes nombres de la izquierda, antes de joder una vez más a los de siempre". Es muy fuerte. ¿Puede decirse algo parecido de Público? Hasta cierto punto, sí.

Pero solo hasta cierto punto. Las consecuencias, sin duda, han sido las mismas o peores. La intención, sin embargo, era buena; aunque seguramente falló la competencia para realizarla. De esto se hablará mucho en los próximos días. Pero, insisto, una cosa son los resultados y otra las intenciones. ¿Alguien no entiende esto o hace como que no lo entiende? Sí, también, en concreto Luis Solana que en su entrada en el blog que tiene alojado en El Plural, titulada Público, el último error progresista, simulando analizar desapasionadamente la situación, hace una espantosa leña del árbol caído que desautoriza de cuajo toda la columna. Culpa a la empresa de Público de haber hecho un grosero error de cálculo mercantil pero no por no ser capaz de realizar el producto necesario, sino por haber intentado hacerlo en competencia con El País y el grupo PRISA a los que Solana atribuye una especie de derecho indiscutible a apacentar la grey progresista. Si esto es un error práctico, la crítica es aceptable; pero si se presenta como un error político, incluso moral, el autor debe mostrar haber estado a la altura de lo que predica. Y para ello habría de empezar por explicar en primer lugar porqué aloja su blog en un periódico en lugar de mantenerlo por libre para saber cuánta gente lo lee por ser él mismo; y en segundo, porqué empezó alojándolo en Libertad digital antes de pasarse a El Plural. ¿Es indiferente el soporte? Y, si es indiferente para él, ¿por qué no para Público?.

Público se equivocó. Pero lo hizo de buena fe.

Saldrá otro Público. Quizá un Repúblico. ¿Por qué no? La demanda existe; pero hay que satisfacerla como es (sin renunciar a un prudente espíritu formativo) y no como queremos que sea.

divendres, 24 de febrer del 2012

Blanco y negro del País Valenciano.

Blanco.
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La Primavera Valenciana se extiende y se afirma en la Comunidad de Valencia. Los estudiantes de universidad y secundaria han mantenido asambleas en el día de hoy para denunciar la lamentable situación de la enseñanza pública en la Comunidad bajo el gobierno del PP, caracterizado por el despilfarro, la malversación de fondos y la corrupción galopante. Cada vez queda más claro que hay una relación de causa-efecto entre el modo de "gobernar" de la gente de Camps y sus amigos, esto es, expolio de las arcas públicas, beneficio de los corruptos y desastre y ruina de los servicios públicos y las carencias en la prestación de servicios públicos esenciales como la sanidad y la educación. O, dicho en pocas palabras, que la gente paga en desatención la estafa de unos gobernantes que o han tirado el dinero en proyectos estúpidos, propios de megalómanos paletos (no hay contradicción en los términos) o permitían que unos presuntos delincuentes se llevasen crudos los los dineros públicos.

Los estudiantes valencianos han ilustrado esta posición más concienciada y crítica llevando sus protestas ante los domicilios de Barberá y Camps y empujando a los sindicatos a que transformen la manifa prevista para el próximo 29 de febrero en una huelga general. Valencia pasa así de ser un bochorno a ser un orgullo para España; la España verdaderamente liberal, progresista, de izquierda, democrática; no la España inmoral y cursi de Camps y su gente y no menos inmoral y verdulera de Barberá.


Negro.


Pero este país no sería España de verdad si, junto a estas muestras de coraje cívico de los jóvenes no hubiera nuevas manifestaciones de ese clima de desvergüenza y corrupción generalizados que ha dominado y sigue dominando la política valenciana. Por increíble que parezca, ayer el absuelto Camps por el episodio de los trajes gracias a un jurado popular, un hombre que aceptaba voluntariamente su delito en un vergonzoso caso de unas chaquetas y unos pantalones, tenía el desparpajo de ocupar su escaño en las Cortes valencianas. Trabajo tienen en Valencia los demócratas si quieren cerrar el paso a un desprestigio mayor aun de la política como se derivaría de que un sujeto tan desequilibrado como falto del mínimo decoro volviera a desempeñar cargo alguno.

Y más negro aun es el modo en que la autoridad valenciana trata los continuos casos de corrupción a que se enfrenta, productos de su forma de hacer política. Ayer Alberto Fabra, president de la Generalitat destituyó fulminantemente a Josep Maria Felip, director de integración de la Generalitat, diz que para dar ejemplo. Pero olvidó decir que el tal Felip ya estaba en el calabozo por decisión del juez. Ayer también se supo que ese menda y otro cómplice suyo se habían embolsado, presuntamente, un millón y medio de euros de fondos para la cooperación en Nicaragua de los cuales este país centroamericano solo había recibido 40.000.

Y así es todo la Comunidad valencia, gobernada/saqueada por el PP hace ya veinte años.

Claro que debe dimitir la delegada del gobierno que manda aporrear niños; pero también el presidente de la Generalitat y la alcaldesa de Valencia y tutti quanti estén pringados en la trama Gürtel y demás tramas delictivas de esta comunidad. Y convocar elecciones anticipadas. Valencia puede ser la chispa que prenda un incendio nacional, alimentado con el combustible de la indignación de los valencianos y el resto de los españoles.

Garzón ya está en el mundo.

No se crea que Palinuro haya abandonado su pretensión de proponer al juez Garzón candidato al Premio Nóbel de la Paz. Al contrario, sigue empeñado en ello. Pero quiere que le salga bien y no que se produzca cierto impacto al principio y luego el asunto desaparezca de la palestra por errores de planteamiento. La tarea ahora es recabar apoyos para poder dar cobertura mediática y solidez a la propuesta. El activismo lleva siempre trabajo penoso y oscuro. Llegado el momento, Palinuro explicará su planteamiento y tod@s quienes quieran echar una mano serán bienvenid@s.

En esta ocasión el post versa sobre la decisión del Consejo General del Poder Judicial de expulsar al juez Garzón de la carrera judicial en cumplimiento de la última sentencia del Tribunal Supremo en el llamado caso de "las escuchas" a los presuntos delincuentes de la Gürtel. Sobre el asunto en sí mismo y los tres procesos que se le han hecho al magistrado, Palinuro ha subido varias entradas (pueden encontrarse metiendo "Garzón" en el buscador del blog) y no es necesario volver sobre ellas. Basta con reseñar la triste coincidencia de que el CGPJ haya hecho efectiva la exclusión un 23-F. Las coincidencias, como las armas, las carga el diablo.

El apartamiento de Garzón de una carrera tan dilatada y brillante como vocacionalmente sentida ha movido un magnífico y valiente artículo de Gaspar Llamazares en El País (No acato ni respeto un escándalo supremo) con el que Palinuro, que tampoco acata ni respeta, coincide plenamente. Este artículo, una valoración política muy negativa de la decisión del Supremo, incide en esa pretensión -que los propios magistrados del alto tribunal quisieran que tuviera fuerza de ley- de que las decisiones judiciales no puedan ser criticadas. Pretensión comprensible, pero no admisible. Las decisiones de los tribunales de justicia deben ser tan criticables como cualesquiera otras de otros órganos que incidan sobre asuntos del común, en los que todos opinamos, por ejemplo, las leyes. La crítica a las sentencias de los tribunales está amparada en la libertad de expresión, guste o no a los magistrados. Su único límite es la legalidad y los derechos de terceros. Pero este es un limite general que afecta a todo el mundo.

Otro buen artículo, siempre en El País, de José María Ridao (Los porqués de una sentencia) venía a incidir sobre estas relaciones entre lo político y lo jurídico en el ámbito de los tribunales y daba por supuesto que la sentencia, además de su indudable repercusión política, tiene un fundamento sólidamente jurídico lo que sucede es que normalmente no se expone porque es muy complicado. Y en su articulo no especifica cuál sea dicho fundamento. Esto reabre a su vez una vieja polémica acerca del alcance de una justicia cuyas decisiones puedan ser incomprensibles para los justiciables. ¿Qué sucederá entonces? Sencillamente, que una sentencia pueda ser injusta por razón de su contenido y de su forma.

Pero la cuestión no tiene mayor tracendencia porque el propio juez expulsado ha explicado su doble punto de vista. De un lado, el jurídico. Garzón presenta una petición de anulación de la sentencia basada en razones estrctamente jurídicas. La petición, sin embargo, al sostener que la sentencia es muy injusta por tratarse de una condena construida a su medida viene a ser una especie de acusación al Supremo de aplicar un "derecho penal del enemigo" y, en el fondo, de prevaricación, aun sin decirlo. La solicitud, probablemente, será rechazada pero ese rechazo abre al juez la vía del recurso al Tribunal Constitucional. Ante este tiene Garzón una buena batería de argumentos estrictamente jurídicos. El Constitucional dirá.

En cuanto al aspecto político, Garzón asegura que piensa continuar luchando por sus ideas y amparando a las víctimas mientras pueda. UNa buena idea podría ser la de trabajar por el reconocimiento de los derechos de las víctimas del franquismo. Quizá pueda hacer como abogado, como jurista lo que no se le permitió hacer como juez.

Es decir, la decisión del CGPJ de expulsar a Garzón, curiosamente lo ha devuelto a este tipo de acción ético-política de la que la esfera pública en nuestro país está muy necesitada. Es decir, lo ha devuelto al mundo de la acción práctica, en condiciones distintas pero con una superior legitimidad del juez. Y da la casualidad de que en este tipo de empeño pueda llegar a ser más eficaz que en el jurídico.

(La imagen es una foto de Popicinio_01, bajo licencia de Creative Commons).

A escuchar al vate.

CONVOCATORIA


Hoy, 24 de febrero de 2012, leerá en público sus últimos poemas mi amigo José Luis Reina Palazón, gran traductor y exquisito poeta. El acontecimiento será a las 20:00 en el bar La flauta mágica, sito en la c/ Alcántara, nº 49, Madrid, más o menos entre Príncipe de Vergara y Francisco Silvela. Estamos tod@s invitad@s y estoy seguro de que José Luis nos recibirá con esa sonrisa que un día arrebató a los dioses.



EL LECTOR DE POESÍA

Tú te lees a ti mismo,
a ése que buscas tú
y siempre creas,
el que te dice las sombras de las letras,
el que te invita al descifrar del canto,
el que tú no conoces y habita en ti,
siempre que vas leyendo tu ternura,
tu cuerpo, tu loca fantasía hacia otro nombre.
Y siempre habitas tú en ese olvido
y al saberlo de ti te reconoces,
eres el alma del poema.

(José Luis Reina Palazón)

(La imagen es una reproducción del famoso cuadro de Henry Wallis, La muerte de Chatterton (1856))

Muerte de un viejo guerrillero.

Me ha entristecido la noticia de la muerte de José Sandoval. Lo conocí y lo traté en el penal de Soria entre 1967 y 1968. Tenía una condena que debía ser diez o doce veces la mía y siempre pensaba cómo era posible condenar a tantos años de cárcel a un hombre tan tranquilo y tan afable. Pero esas eran las apariencias y una muy buena educación. Por dentro estaba hecho de materiales más duros. Era comunista, combatió en el Vº Regimiento durante toda la guerra civil y luego formó parte de un destacamente guerrillero en la Unión Soviética, en lucha contra los nazis. Un hombre que defiende voluntariamente sus ideas con las armas en la mano y no en las manos de otros, merece siempre respeto, incluso aunque uno no comulgue con esas ideas.

Hace unos años, publicó sus memorias (Una larga caminata. Memorias de un viejo comunista), con prólogo de otro correoso militante, el novelista Armando López Salinas. De ellas hizo Palinuro una reseña en su día (Los viejos comunistas), en la que contaba algunas de las cosas que se dicen aquí.

El poco ruso que sé me lo enseñó él. Y, si es poco, no fue por falta suya, que era un excelente profesor, sino porque cumplí condena, salí a la falta de libertad de la Dictadura en 1969, y no continué lo que había empezado. En varias ocasiones he podido comprobar que no era tan poco y siempre que así ha sucedido, me he acordado de él con gratitud. Ya en la calle, nos tratamos intermitentemente mientras fue director de la Fundación de Investigaciones Marxistas y siempre con mutuo agrado.

До свидания, Иосиф! Покойся с миром.

dijous, 23 de febrer del 2012

El ejemplo de Valencia.

Es el que hay que seguir. Cuando parecía que la gente de Valencia vivía extrañamente subyugada por la manga de granujas y sinvergüenzas que llevan veinte años esquilmando las arcas públicas hasta dejar la Comunidad en la ruina y hasta los votaban por mayoría absoluta, he aquí que se lanza a la calle con un civismo, un pacifismo y una conciencia encomiables. No estaba todo perdido. Quedaba mucha dignidad entre la población que, por fin, consciente de su fuerza y de sus derechos, ha empezado a hablar.

Vuelven los valencianos a pedir la dimisión de Sánchez de León, esa delegada del gobierno entreverada de fascista que ordena apalear niños en la calle. Pero piden también más cosas. Su grado de conciencia política, como decía Palinuro ayer, ha aumentado. Piden que cesen los recortes en educación y que haya una educación de calidad. Y más aun, convierte a los valencianos en la punta de lanza o el mascarón de proa de la nave de la dignidad española, convocan a una huelga en Valencia y piden que se extienda a general en toda España y que los sindicatos la hagan suya.

La lucha de los estudiantes valencianos es la de todos los estudiantes españoles y la de estos, la de todos los españoles progresistas: parar los pies a un gobierno popular antipopular, que se ha estrenado con una batería de agresiones contra los derechos de los trabajadores.

Basta con ver y escuchar a los ministros y políticos conservadores para percibir que lo suyo es un plan premeditado de aniquilar los derechos de las clases populares y cargar falsamente las culpas sobre el PSOE. Basta oír al Director General de la Policía, Cosidó, diciendo que la acción policial el martes fue ejemplar, al ministro Wert seguir mintiendo con que el PSOE apoya manifestaciones violentas siendo no ya solamente su policía la única que recurre a la violencia sino su propio gobierno y el mismo ministro que habla: ¿o atacar los derechos de los trabajadores por decreto no es violencia? ¿No es violencia eliminar la "Educación para la ciudadanía" a fin de dejar a los chavales en manos de las doctrinas de los curas? ¿No es violencia suprimir el derecho al aborto o intentarlo con el matrimonio gay? Violencia es y de la más reaccionaria, de la más baja estofa. Por eso es un derecho de la ciudadanía luchar contra ella, y el camino lo señala Valencia.

(La imagen es una foto de popicinio_01, bajo licencia de Creative Commons).

La conciencia de un pueblo.

El mayor peligro que corre la llamada #PrimaveraValenciana, en camino de convertirse en la Primavera Estudiantil, es que pase a segundo plano de actualidad y quede anegada bajo la copiosa lluvia de noticias de la vida cotidiana. Como acontece con casi todas las que ocupan un par de días las portadas de los periódicos, que desaparecen bajo otras más urgentes o impactantes. Porque cuando eso suceda, los manifestantes valencianos, cuyo tesón en la protesta es encomiable, volverán a estar indefensos en manos de las fuerzas encargadas de defenderlos. Y eso da miedo.

La garantía del movimiento ciudadano de Valencia es el apoyo y reconocimiento que encuentre en el resto de España. Para hoy hay convocada otra manifa pidiendo la dimisión de la delegada del gobierno, Sánchez de León, quien se niega tozudamente a asumir su responsabilidad en la brutalidad del lunes, y es toda. En ese forcejeo político y moral planteado en Valencia, el resto del país debe apoyar la reclamación de la calle. Sobre todo porque esta ha aumentado su grado de conciencia, como sucede siempre que se pasa a la acción política, a la práctica, que ensancha y fortalece la teoría. La realidad se comprende mejor cuando se forcejea con ella. Los valencianos han vinculado por fin el conflicto y su circunstancia concreta de los recortes en educación con la condición general del gobierno en su Comunidad Autónoma, caracterizada por el depilfarro, la incompetencia más deplorable, el caciquismo y una presunta corrupción generalizada; una casta política de la derecha que parece tener patrimonializado el gobierno de la Comunidad.

Esa relación de sentido es extrapolable a toda España en donde la pregunta es ¿por qué debe pagar la educación las consecuencias de la incompetencia o la corrupción de los gobernantes? Y más específicamente, ¿por qué debe pagarlas la educación pública en beneficio de la concertada o de la privada a la que se sigue favoreciendo con exenciones fiscales?

Por más que el gobierno de la derecha se obstine en considerarla así, la educación pública no es un gasto sino una inversión; aparte, por supuesto, de un derecho de los ciudadanos. Hay todos los motivos para que las movilizaciones en España en apoyo a Valencia se conviertan en manifas a favor de la educación pública y en exigencia de que el gobierno y sus Comunidades Autónomas cambien la orientación general de su política en este terreno. La educación es una prioridad absoluta y no se puede mermar y mucho menos negar a palos.

Esto es tanto más necesario cuanto el gobierno y sus defensores en los medios ya están tratando de deslegitimar las protestas, de justificar la brutalidad de la policía y de amparar a los políticos de comportamiento más antidemocrático. Para ello recurren a los infundios, las insinuaciones y las simples mentiras. El ministro del Interior dice que la culpa de la violencia la tienen unos radicales que solo habitan en sus pesadillas, pues ninguna de los cientos de cámaras que han grabado los hechos ha registrado su presencia. La labor de desinformación la coronó ayer el ministro de Cultura en sede parlamentaria al afirmar que los socialistas se ponen del lado de la protesta violenta. Mentira podrida. No porque los socialistas se pongan o dejen de ponerse en donde quieran, pues allá ellos, sino porque la protesta no es violenta. No lo fue el martes, no lo fue el miércoles (y en ambas hubo miles de participantes) y no pretende serlo hoy. Los únicos que han recurrido a la violencia han sido los policías a las órdenes del gobierno del ministro. Y eso es un hecho.

Es esencial que la #PrimaveraValenciana, la protesta pacífica valenciana, siga siendo objeto de atención en toda España. No es decartable que quienes recurren a la mentira para argumentar también den en la flor de introducir provocadores en las manifas para conseguir las confrontaciones violentas que, suponen, justificaría su política represiva.

(La imagen es una foto de melderomer, bajo licencia de Creative Commons).

dimecres, 22 de febrer del 2012

El fascismo no es lo que era.

Con Franco esto no pasaba. Por tercer día consecutivo más y más valencianos se han echado a la calle para exigir la dimisión de la delegada del gobierno, Sánchez de León. No les gusta Sánchez y, en vez de callárselo, lo dicen a gritos. No, con Franco no pasaba. Por eso llevan su retrato algunos maderos valencianos; el retrato de su caudillo y, seguramente, el de la propia Sánchez de León que, sin embargo, no sabe estar a la altura de su destino histórico. El primer día, esta brava camarada ordenó a la policía tundir a palos a los chavales que se manifestaban pacíficamente. El segundo día, viendo que se le iba la poltrona (y el suculento salario), trató de echar las culpas de los palos a los policías y prometió investigar si hubiera habido desmanes. Aparte, naturalmente, del de haberla nombrado a ella. Y el tercer día "negoció" con los manifestantes que no había nada que negociar y que no movía el trasero de su asiento.

Los fascistas de los que estos toman ejemplo, eran una pandilla de criminales, pero decían tener un sentido heroico, una afición por el gesto y una estética de la bravura. Esta otra pequeña funcionaria, que quiso dar un escarmiento a los valencianos probablemente para hacer méritos ante sus jefes, agarrada como una garrapata al sillón, ya no sabe qué hacer o decir para que se calme la tormenta que inició con su prepotencia y su falta de sensibilidad.

La situación ahora está atascada: los valencianos seguirán manfestándose mientras Sánchez de León no dimita. Si siguen manifestándose, habrá que volver a emplear la policía. Eso supondrá más y más numerosas manifestaciones en cumplimiento de la regla de acción-reacción y a los ojos del mundo entero.

Sánchez de León debe dimitir de inmediato y, si no lo hace, el ministro debe destituirla. Y si el ministro no la destituye es él quien debe dimitir. Y, de paso, que se vaya con el almibarado Wert, ese que habla de "manifestaciones violentas" que solo existirían en su imaginación si la tuviera.