dilluns, 13 d’octubre del 2008

Cruzando los dedos.

Las frenéticas reuniones del G7 el viernes/sábado en Washington y del Eurogrupo el domingo en París con los planes de acción que en ambas se han adoptado han sido prueba de que hay una voluntad política clara en los países desarrollados de impedir que la crisis de confianza y liquidez acabe en el colapso del sistema financiero internacional. Di cuenta del programa de acción del G7 en el post del sábado pasado, titulado Finde de cumbres. En cuanto al aprobado en París, muy parecido al de Washington pero más concreto, contiene tres propósitos básicos: a) los Estados se comprometen a garantizar la liquidez en el sistema financiero asegurando o suscribiendo los préstamos en este mercado hasta un plazo de cinco años y jugando siempre con activos "sanos", nada de "tóxicos"; b) los Estados se comprometen a entrar en el capital de los bancos a precios de mercado, lo que equivale a una forma de nacionalización parcial o total, como ya propuso Palinuro en un post del dos de octubre titulado ¿Y si nacionalizamos la banca?; c) los Estados se comprometen a impedir que ningún banco importante quiebre, cosa que sólo puede hacerse mediante más nacionalizaciones.

En el fondo lo que ha hecho el Eurogrupo ha sido aprobar el plan de salvamento/nacionalización de la banca elaborado por el Gobierno de Mr. Gordon Brown que, por cierto, no pertenece al eurogrupo pero estaba ayer en París impartiendo sus sabias doctrinas. Éstas no eran otra cosa que una especie de aggiornamento y adaptación del plan de salvamento de la banca sueca en los años noventa del siglo pasado.

Elaborados dichos planes (que ahora hará suyos el Ecofin), los dirigentes europeos regresaron a sus países a esperar llenos de inquietud la reacción de las bolsas hoy, pues nadie olvida que el desastre de la semana pasada se debió a que los mercados no creyeron en la viabilidad del plan de rescate de los señores Bush y Paulson. De momento las perspectivas son buenas: los mercados asiáticos (excepto Japón, que no abre el lunes) han abierto al alza. Hong Kong subía un 2,4% mientras que un índice de las empresas chinas, el Chine Enterprises Index, subía un 3,1% en tanto que Australia, que empezó con fuerza (aumento del 6 %) se estabilizaba en ganancias en torno al 3%. Si, como parece lógico, ese ánimo sigue rigiendo en los demás mercados, tanto Europa como los Estados Unidos comenzarán la semana subiendo en lo que todos esperan que sea el final de las turbulencias de la semana pasada.

Pero no el final de la crisis ni mucho menos. Si los planes de las cumbres finisemanales tienen éxito, éste consistirá en estabilizar el sistema financiero, ponerlo en condiciones de volver a funcionar. Y a partir de aquí habrá que empezar a tomar medidas para resolver la crisis de la economía real que parece abocada a la recesión en el primer semestre de 2009. Es decir, si sale bien la jugada de Washington/París, la caída se habrá detenido en, más o menos, el veinte o el veinticinco por ciento de pérdidas. Ahora queda una tarea ímproba: revertir el curso, comenzar a crecer de nuevo, cosa nada fácil.

(La imagen es del tríptico de Hieronimus Bosch El carro de heno en la versión que se exhibe en San Lorenzo del Escorial. Es el motivo de las puertas que cierran el retablo).

Cuba a golpe de diario.

En la primera parte de la reseña del libro de Vila-Coia (Diario No Velado de La Habana, Madrid, Lapinga ediciones, 2008, 564 págs.), la previa a la presentación en el FNAC de Madrid, expuse lo que se puede llamar los aspectos más subjetivos del diario que recoge la estancia de Vila-Coia en La Habana durante unos ocho meses entre 2002 y 2003. Para esta segunda entrega he reservado los aspectos "objetivos", la imagen que de la situación política, económica y social de la isla da nuestro autor. Recuérdese que no se trata de un estudio sistemático, sino de un diario, alimentado con impresiones día a día y, por lo tanto, desordenado y algo caótico. Pero lo que el escrito pierde en estructura lo gana en espontaneidad e inmediatez. Recuérdese asimismo que Vila-Coia no paró en su estancia, que habló con todo tipo de personas, recogió muchísima información detallada, lo fotografió todo, anduvo en todas partes y, en consecuencia, la imagen que ofrece no está mediada por la propaganda del régimen, ni siquiera inducida por éste como solía suceder con los sistemas socialistas, que invertían muchos recursos en publicitarse pero sólo dejaban ver de así mismos lo que les interesaba enseñar.

En opinión de Vila-Coia los pilares de la legitimidad cubana son: a) carisma de Fidel; b) la fe en la Revolución; y c) la amenaza del imperialismo yanqui (p. 73). El sistema político, sin embargo, se caracteriza por la ausencia de libertades políticas (p. 82), la inexistencia de la libertad de prensa. Ésta es clamorosa, al extremo de que los medios simplemente no publican los sucesos que incomodan al régimen (p. 242) y ejerce una cerrada censura, como se prueba a través de una experiencia propia del autor al que la policía requisó unas fotos que había tomado el primero de mayo (p. 504). La falta de respeto a los derechos humanos y libertad de expresión alcanzó un punto culminante en el que Vila-Coia se extiende con bastante razón: el fusilamiento de tres ciudadanos condenados a muerte por haber secuestrado una embarcación con intención de huir de la isla. Es el hecho que, al parecer, la prensa cubana no dio noticia de las ejecuciones hasta pasados tres días (p. 476) lo que impulsa a Vila-Coia a equiparar a Castro con Franco (p. 477). El sistema electoral es una farsa porque las elecciones no son competitivas (p. 293). Tampoco hay justicia propiamente hablando en Cuba (p. 110) donde lo único que funciona es la seguridad (p. 142), lo que equivale a decir, la policía y un complejo sistema de vigilancia de la población, de coacción, amenaza y sistemática denuncia a través de las redes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) (p. 269).

En los aspectos económicos la crítica es aun más demoledora. El sistema económico es un desastre, una mezcolanza sincrética de capitalismo y socialismo (p. 201) en la que se da una aguda explotación de los trabajadores que vienen a ganar unos ciento treinta pesos al mes por jornadas de cuarenta y cuatro horas semanales (p. 231) de forma que, en realidad, el país es "capitalismo de Estado" en donde se esquilma a los trabajadores (p. 280), a los que se permite que ganen unas míseras cantidades para ir tirando en situación de absoluta penuria (p. 291). Considera el autor que con ello el Estado cubano se configura como "el mayor ladrón" del país (p. 369) que mantiene una economía "dolarizada" (p. 29) lo quiere decir que para quienes tienen dólares (que son aquí como los ricos) no hay bloqueo (p. 235), esa sempiterna excusa que emplean las autoridades para justificar el desastre en que vive la isla.

Niega el autor el habitual argumento/excusa según el cual esta situación de miseria e injusticia queda compensada por el hecho de que la atención sanitaria y la educación sean gratuitas porque, dice, lo mismo pasa en los países capitalistas sin que tengan que sufrir los otros fenómenos concomitantes (p. 101), lo que no me parece un argumento muy convincente. Tampoco es necesario encontrarlo: esa situación de bajísimas condiciones de vida y buenos sistemas educativos y de salud era lo que sucedía en los países "socialistas" de Europa central y oriental de los que la gente huía como de la peste y a los que no quieren volver ni locos, lo mismo que sucederá en Cuba, supongo, cuando los cubanos puedan hablar libremente, situación que no se sabe cuándo llegará cuenta habida de que, como recuerda el autor, la vigente Constitución afirma que Cuba jamás volverá al capitalismo (p. 358). En verdad estas cláusulas de eternidad en política (como el Imperio de los mil años, de Hitler, que duró doce) son enternecedoras. En todo caso, vuelva o no el capitalismo a Cuba, coincido con el autor en que el propósito oficial de construir una sociedad habitada por un "hombre nuevo" ha resultado un fracaso por entero (pp. 360, 410)

No debe concluirse de esta reseña que nuestro autor esté movido por lo que los comunistas de catecismo suelen llamar un "anticomunismo visceral" (truco que utilizan para desactivar cualquier crítica) sino que, antes al contrario, cuando formula críticas a Cuba suele acompañarlas con otras paralelas a España en donde tampoco le parece que haya verdadera libertad de expresión, libertades a secas (p. 48), derecho de manifestación y crítica (p. 429). Es más, cada vez que topa con algún cubano ajeno al conformismo, cinismo y corrupción dominantes en la sociedad y que parece creer de buena fe en los ideales de la revolución, suele animarse y confirmar que también son los suyos (pp. 26, 95. 147), hasta el extremo de que le subleva que la gente se haya adaptado al sistema político tiránico y económico de explotación y llega a decir que los verdaderos gusanos no son los cubanos que se han ido a Miami sino los que se han quedado en la isla pero no hacen nada por cambiar el orden dominante (p. 339).

En resumen una visión crítica, minuciosa, fresca y bastante demoledora de la isla.

Por último, el libro se cierra con un apotegma que, al no estar atribuido a nadie, juzgo sea cosecha de Vila-Coia y dice así: "La feminización de las sociedades es el principio de su decadencia", expresión con la que no puedo estar más en desacuerdo tanto por lo que dice como por lo que presupone porque ¿qué quiere decir "feminización de las sociedades"? O se refiere al hecho de que las mujeres están en claro proceso de emancipación o "feminización" es el equivalente de "afeminamiento". Si se trata de lo primero, el juicio es una profecía tan caprichosa como la de Fátima ya que, al no haberse dado dicha emancipación jamás antes en la historia, nada nos autoriza a decir cuál será su consecuencia. Si se trata de lo segundo es una afirmación moralizante, arbitraria y bastante reaccionaria, de esas que atribuían el hundimiento del Imperio Romano al "afeminamiento" de sus costumbres. Una broma, vamos.

diumenge, 12 d’octubre del 2008

De la dignidad del ser humano.

El Ayuntamiento que preside el señor Ruiz Gallardón ha aprobado o está a punto de hacerlo una ordenanza municipal por la que se prohíbe la publicidad callejera por medio de los "hombres-sandwich" al considerar que atenta "contra la dignidad de la persona humana". Hay que fastidiarse con estos liberales de pacotilla que se pasan la vida aburriendo al patio con sus dogmas de abstencionismo en la sociedad civil, no injerencia de los poderes públicos en los ámbitos privados, libertad en las relaciones de negocios y, en cuanto pueden se arman de boletín o gaceta oficial para regular a golpe de norma hasta la forma que tiene la gente de ganarse la vida en la calle y con criterios de moralina de sacristía y colegio de monjitas.

Porque esta memez ha de habérsele ocurrido a la piadosa señora Ana Botella, la que también se la tiene jurada a las putas en las calles de Madrid con no sé qué otro argumento de esos de hipocresía de retrasada moral tan típicos suyos y de su señor marido, el que prefiere que la mujer sea "mujer-mujer", como el café-café, el tonto-tonto y las balas dum-dum. Nada encandila más a un pobre de espíritu (y le da una razón de vivir) que la idea de estar salvando al género humano.

¿Qué sabrá esta señora de la dignidad humana? ¿Qué diantres tendrá que ver la dignidad humana con la forma en que te ganes la vida siempre que sea honradamente? ¿Por qué no va a haber hombres-anuncio? "Hay muchas cosas maravillosas en la tierra", decía Eurípides, "y la más maravillosa de todas es el hombre". El hombre anuncio o el hombre sin atributos, ¿qué más da? Lea la señora Botella el Discurso sobre la dignidad del hombre de Pico della Mirandola para ver que ésta descansa en el lugar excepcional que el Creador le ha asignado en el conjunto de su obra y no sobre el hecho perfectamente baladí de si va por ahí anunciando una cosa u otra mientras esa actividad sea voluntaria y no perjudique a nadie. Es más hasta cabría pensar que el hombre alcanza la condición de "hombre sandwich" precisamente porque ha culminado ese proceso de su dignidad que Ernst Bloch define como "el erguido andar del ser humano"; es hombre anuncio porque anda erguido. Si anduviéramos a cuatro patas no haría falta la censura de la señora Botella. Porque censura es, como casi todo lo que se le ocurre a la dama: censurar, prohibir, reprimir... por el bien de nuestras almas, claro es.

Sólo cabría aceptar este argumento de lesa dignidad del hombre si se partiera de una interpretación pedestre de la idea kantiana de dignidad de la persona que ha de ser concebida como un fin en sí mismo y no como un medio. Pedestre quiere decir aquí entender lo de "medio" al pie de la letra, sin matiz alguno. Pero si esta idea se puede aplicar a quienes llevan anuncios, también se puede aplicar a todos quienes lleven un atavío que implique un significado que los trascienda como personas: militares, curas, jueces, médicos, profesores, alcaldes, concejales, etc.

No, señora Botella, ¿sabe Vd. qué es indigno? Indigno es convocar un homenaje a Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA y, al dar la bienvenida a los artistas que iban a actuar en tal homenaje, ponerse a cantar y bailar Macarena a las puertas de La Moncloa; indigno y hortera.

(La imagen es una foto de D'akota, bajo licencia de Creative Commons).

Sólo aciertan cuando se equivocan.

Sí, señor Rajoy, tiene Vd. razón, el desfile del Día Nacional de España es un coñazo, aunque quizá no sea Vd. la persona más adecuada para decirlo después del que dio Vd. el año pasado con eso del "orgullo de ser español" y semejantes sinsorgadas. Sinsorgadas que, dichas con su acento gallego, suenan no a coñazo sino a pura coña. Porque, como sabe Vd. , eso del "orgullo de ser español", como el de ser finlandés, congoleño, judío o mellizo es una bobada porque nadie puede estar orgulloso de lo que no depende de uno. Uno podrá estar orgulloso de ser un buen pintor, un buen cirujano, un buen albañil, condiciones en fin que se deben al tesón y al propio esfuerzo. Pero estar orgulloso de haber nacido aquí o acullá cuando uno no nace sino que "lo nacen" es una muestra de lamentable cortedad mental. Y no quiero señalar. La condición de español en sí misma no es mejor ni peor que la de filipino, estadounidense o miskito. Otra cosa es el "kit" que acompaña a cada una de ellas; el de estadounidense, un momio; el de miskito, pues en fin... ¿Ser europeo? Una suerte. ¿Ser somalí? Una desgracia. Pero deje Vd. el orgullo aparte, buen hombre, que no tiene nada que ver con esto.

Y hay más. Ese "Día Nacional de España", doce de octubre, acumula tanta hojarasca patriótico-simbólica que el "coñazo" suyo, señor Rajoy alcanza el orden del "cojonazo", aunque no estoy seguro de que conceda Vd. a mi hallazgo lingüístico la equivalencia con el primero. El Doce de octubre era en tiempos pasados, los de Franco por ejemplo, también el día de la Raza, asunto del que el general ferrolano creía saber un montón que para eso escribió una inenarrable novela con ese título que luego fue también film no menos inenarrable. Raza. Orgullo de raza, supongo, que pretende ser la vertiente "científica" del concepto más altanero y moral de "casta", pocedente del latín castus y del que a su vez se deriva "castizo" que es muy simpático. Porque eso de "raza", además, en el caso del pueblo español, mezcla y mestizaje de todo lo que ha pasado por aquí, celtas, iberos, griegos, fenicios, romanos, cartagineses, judíos, godos, suena aun más a coña que lo del orgullo.

También se celebra este día el de la "Hispanidad", término acuñado por el cura Zacarías de Vizcarra como pendant del de "cristiandad" y popularizado por Ramiro de Maeztu para celebrar el espíritu del imperio pero al que, debidamente despojado de su retórica de dominación y destino, se puede utilizar razonablemente como un ámbito cultural caracterizado por aquel en el que se hablan las dos lenguas ibéricas mayoritarias, español y portugués. Por supuesto, sin olvidar las otras minoritarias. Porque eso es lo que da la verdadera proyección intercontinental a lo hispánico ya que el español es una lengua casi exclusivamente iberoamericana, mientras que el portugués tiene una presencia poderosa en África y más importante que el español en Asia.

Pero le confieso que lo que más coñazo/cojonazo encuentro en la festividad (al parecer como Vd.) es el desfile militar que sólo puedo entender como una concesión más de los "padres transicionantes", tan acojonados con los militares que respetaron el "Día de las Fuerzas Armadas" cuyo punto culminante era el Defile de la Victoria. Subrayado: de la Victoria. De la victoria de unos españoles sobre otros y que se estuvo celebrando hasta el último año de la vida del dictador. Ya no se llama "de la Victoria", pero sigue siendo un desfile, esto es, una exaltación del poder de matar de un Estado, una escenificación de la neurosis falócrata de nuestra sociedad con tanto cañón, tanto reactor, tanto paso firme, virilidad, corneta y decisión de matar. En nada afecta a esto el hecho de que los ejércitos dernier cri estén todos en "misiones de paz" por el mundo, impidiendo que los "salvajes" o "autóctonos" se entrematen y repartiendo leche en polvo. Si toca desfilar, desfilan siempre los mismos en un alarde de glorificación del ser humano-autómata, de la obediencia ciega, de la igualación, la uniformación y la desindividualización. Eso sí que atenta contra la dignidad humana. Lo dicho, señor Rajoy, un coñazo y un cojonazo.

Si por algo me merece respeto el doce de octubre es porque también es el día de la Virgen del Pilar, que era el nombre de mi madre.

Todo lo demás, señor Rajoy, tiene Vd. razón, un coñazo y un cojonazo. Y no le dé vergüenza decirlo, no espere a que lo traicione un micrófono.


(La imagen es una foto de Inmigrante a media jornada, bajo licencia de Creative Commons).

dissabte, 11 d’octubre del 2008

Finde de cumbres.

Balance de la semana, del mes, del año: una crisis de la magnitud de la de 1929 que puso en tela de juicio la supervivencia del capitalismo. Unos batacazos bursátiles que carecen de precedentes. Próximo crecimiento negativo (insisto en que ésta debe de ser una de las expresiones más estúpidas que cabe encontrar por ahi y todo por no decir "decrecimiento"), recesión en puertas. La ruina. La Biblia en pasta. Es tanto el pánico, la conciencia de catástrofe, la desconfianza de la gente (esa cosa que se define como espiritual, según el Gobernador del Banco de España, don Miguel Ángel Fernández Ordóñez, más conocido como MAFO) que ya no sirven de nada las medidas más drásticas que puedan tomar las autoridades que no consiguen tranquilizar a los mercados. Estos no parecen valorar el plan de rescate de los 700.000 millones de dólares de los señores Bush y Paulson, ni las decisiones de diversos países europeos de acudir al rescate de sus entidades financieras en situación más crítica, ni las de otros de aumentar hasta el ciento por ciento la garantía de los depósitos bancarios o hasta 100.000 euros, como ha hecho España o hasta 50.000 euros, en la Unión Europea. Al contrario, según ha señalado Palinuro en varias ocasiones, parecen ser contraproducentes. Cuanto más aseguran los políticos que los ahorros no corren peligro y que el sistema financiero es sólido más desconfía el personal. Cosa explicable, aunque parezca mentira: todos reconocen en esta crisis un fenómeno de globalización. El carrusel de las bolsas lo ilustra a la perfección: cuando Tokio cierra abre Europa (Frankfurt, París, Madrid, Londres, Milán); cuando Europa está a punto de cerrar abre Nueva York; cuando Nueva York cierra abre Tokio, etc, etc. El sistema se retroalimenta teniendo datos veinticuatro horas sobre veinticuatro; está siempre activo; no duerme, no descansa, no se sienta a almorzar, no se va de vacaciones ni se pone enfermo ni hace huelga. Y o bien el mecanismo de retroalimentación ha petado o el sistema está aventurando un gambito que vaya uno a saber cómo acabará.

Parece que la panoplia de medidas posibles se ha agotado, que ya no quedan recetas fuera, naturalemte, de la muy razonable idea de nacionalizar la banca. Algunos países están considerando esta posibilidad, como los Estados Unidos, o ya lo están haciendo como en el caso del Reino Unido. ¡Quién iba a decirlo! ¡Las patrias de la señora Thatcher y el señor Reagan, los artífices de la "revolución neoconservadora" nacionalizando la banca! Menudo sarcasmo de la historia

Enfrentados a un finde de forzosa inactividad en las bolsas, los dirigentes políticos han decidido dar la apariencia de que están dispuestos a poner en marcha medidas drásticas, a afrontar el problema o, como se dice en español, idioma lleno de tauricismos, "coger el toro por los cuernos". Están decididos a ser eficientes o, cuando menos, a hacer ver que les preocupa la eficiencia, a tomar decisiones y decisiones duras. Como dicen los comunicólogos, quieren enviar un mensaje de confianza, de que aquí están ellos. Para lo cual han convocado dos cumbres: una ayer, en Washington, de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G7 y otra mañana en París del Eurogrupo, los quince países que formamos parte del "territorio euro". La idea es demostrar que todos, el G7 y el eurogrupo (el Reino Unido, por ejemplo, está en el G7 pero no en el territorio euro) estamos dispuestos a "tomar todas las medidas necesarias" para que los bancos y otras instituciones financieras dispongan de más liquidez. En Washington el G7 ha elaborado un un programa de cinco puntos, los siguientes:

1º) En caso de necesidad los bancos dispondrán de capital de fuentes públicas y privadas.

2º) Se garantizarán los depósitos corrientes.

3º) Habrá provisión suficiente de capital privado y público.

4º) Los contribuyentes han de quedar protegidos y deben evitarse las consecuencias perjudiciales para terceros países.

5º) Los países del G7 se comprometen a cooperar más estrechamente.

La verdad es que, en la medida en que no son confusos o reiterativos estos cinco puntos no trasmiten idea nueva alguna, ninguna innovación. Cosa comprensible porque ya se han hecho todas las innovaciones que caben en el momento. Y lo mismo pasará probablemente con la reunión del Eurogrupo que el señor Rodríguez Zapatero ha sacado a M. Sarkozy para mañana domingo. Porque después del fracaso del G4 el domingo pasado y de la reunión del Ecofin este jueves en Bruselas no se ve qué puedan decidir los jefes de Estado o de Gobierno este domingo que tenga alguna relevancia para la crisis financiera. Porque si los mercados han decidido desoír al G4 y al Ecofin, ¿de dónde sale que harán caso al Eurogrupo? ¿Porque ahora está el señor Rordríguez Zapatero?

Francamente es extraño que no se vea que la novedad de esta crisis es que la banca no está jugando con lealtad al interés público y que hay que tomar las medidas necesarias para impedir el sacrificio del interés general al particular bancario. En estas condiciones lo único verdaderamente efectivo como sabe todo el mundo de sobra, es la nacionalización, esto es, poner a la banca al servicio del interés general y no como ahora que está al revés.

(Las ilustraciones son detalles del panel central del tríptico El carro de heno (h. 1487) de Hyeronimus Bosch, de la versión que se guarda en El Escorial.)

En La Habana con más gana.

Me comprometí con mi amigo Xabier Vila-Coia a presentar su libro sobre La Habana hoy en el FNAC de Callao pensando que se trataría de una obra de de prudenciales dimensiones así que cuando me mandó el gigantesco tocho a casa, un volumen en octavo de 564 páginas casi me da un soponcio. Conseguí leerlo todo y, aparte del breve comentario que haré aquí antes de la presentación formal en el FNAC, también sacaré una reseña en el post del lunes. Tengo que hacer sinergias.

El libro (Diario No Velado de La Habana, Madrid, La pinga ediciones, 2008) hace estricta justicia a su título en todos sus sentidos: es un diario, incluso casi un horario y no hay nada "velado" porque de todo se habla con absoluta franqueza. El autor pasó unos ocho meses entre 2002 y 2003 en La Habana, a donde había ido con la intención de hacer una investigación sobre los Nuevos Movimientos Sociales en Cuba. Pero como su punto de vista metodológico, según él mismo dice, consiste en "conocer la existencia de las cosas de una forma asistemática, pero descubrirlas por mí mismo; en lugar de ir a buscarlas donde otros las han coleccionado y ordenado" (p. 250) su obra resulta un amontonamiento de apuntes, observaciones, experiencias personales, conflictos cotidianos, juicios, testimonios según van pasando los días, sin más orden que el que establece el calendario. Es obvio que el autor se ha limitado a transcribir las abundantes notas que tomó de sus vivencias en La Habana, sin ordenarlas ni retocarlas, lo cual no estoy muy seguro de que sea un acierto porque la lectura de los continuos conflictos de nuestro hombre en lo restaurantes o los precios de los taxis y otras menudencias sin duda tiene un valor altamente testimonial pero resulta bastante premiosa.

En realidad el relato consiste, en lo esencial en las peripecias personales de Vila por un lado y sus observaciones y juicios sobre la política, la economía, la sociedad y las costumbres cubanas de otro. De este modo, referiré ahora las cuestiones de experiencia personal, las más subjetivas, y dejaré las observaciones objetivas para la reseña.

En los ocho meses (primera parte del viaje; luego volvió para otra estancia, pero esa está todavía por publicar) que anduvo nuestro autor por La Habana habló con muchísima gente, asistió a muchos actos, trató con gran cantidad de empleados, burócratas y funcionarios en los locales de la Universidad o en los establecimientos culturales, del Partido Comunista, etc y acopió un gran conocimiento de la realidad cotidiana cubana y una riquísima experiencia personal que, en muchas ocasiones, desesperado, lo lleva a maldecir del modo siguiente: "¡Esto es Cuba! ¡Así es Cuba! ¡Así son los cubanos! Es lo que la Revolución ha conseguido. Gente miserable, mentirosa, vaga, maleducada. Bueno; podría ser que no fuese un producto de la Revolución y que los cubanos siempre hayan sido así. ¡Podría ser! Lo ignoro. Y si fuese cierto, la Revolución debería de haberlos cambiado; sobre todo si su objetivo era crear un hombre nuevo, como es el caso". (p. 342)

Claro que luego de haber leído el tal Diario No Velado de la cruz a la fecha estoy en condiciones de decir que a lo que más parece haberse dedicado el autor en la capital de la isla es a follar y a consignar sus lances amorosos con todo detalle en el diario. Hay días en que parece que sólo se echa a la calle a ver cómo puede beneficiarse a alguna jinetera de prietas carnes. Y lo narra con tanta minuciosidad que a veces parece que esté uno leyendo a Henry Miller en La Habana. Porque casi todas las cubanas con las que folla son jineteras; blancas, negras o mulatas, pero jineteras por lo que las cuestiones eróticas aparecen mezcladas con tomas y dacas mercantiles, que si unas galleticas, unas medias, una cámara, etc. Dada la manifiesta desigualdad de las relaciones y la evidente indefensión de las mujeres pongo muy en duda la legitimidad de las "conquistas" del autor y su moralidad. En esos momentos es poco lo que sabemos de La Habana pero mucho de las apetencias sexuales de Vila a quien gustan sobre manera las chicas jovencitas, cuanto más jovencitas mejor, prácticamente niñas. Lo deja dicho en un párrafo que encuentro bastante desagradable, aunque quizá sea por mi formación moral: "Al mirar su infantil rostro, mientras me corría pensé: quien no se ha follado a una niña (o a un niño, que hay gustos para todo) desconoce el verdadero goce sexual humano" (p. 296). Imagino que es una exageración, pero tiene gracia con qué autoritarismo deciden muchos libertarios lo que es "verdadero" o no en términos absolutos en las experiencias ajenas.

A propósito, me llamó la atención la cantidad de chavalas, jineteras o no, con las que folla o intenta follar Vila y cuyos nombres empiezan con Y. Registré: Yozala, Yasimar, Yavila, Yolanda, Ysamar, Yanet, Yaquelín, Yemen, Yumabel, Yucabel, Yordanka, Yavela, Yohana, Yosabeth y seguro que me faltan algunas. No estoy haciendo un elenco de los ligues del autor ya que, según dice, se acostó con muchas más con otros nombres, pero me quedé pensando que ahora entendía el por qué del título del famoso blog de Yoani Sánchez, Generación Y, son muchos los nombres que empiezan por una y griega o la contienen en un país en el que, como advierte Vila en un par de ocasiones, no hay más reglas para imponer nombres a los recién nacidos que no sean palabras malsonantes y cosas así.

Aparte de intentar ligarse a cuanta habanera se le pone a tiro, generalmente con buenos resultados, según afirma Vila, que no para quieto en los ocho meses, se busca conflictos permanentes con las autoridades por su resistencia permanente a los controles e identificaciones. Así llega a decir: "debería de existir un derecho humano a no identicarse ante nadie". (p. 346)

Es una de las caracteristicas del autor: opiniones radicales, tajantes, muy personales, nada convencionales, a veces supongo que escandalosas que va desgranando a lo largo de la obra. Así dice que le dijo a uno de sus ligues: "Todas las mujeres sois iguales. Cobréis o no cobréis; sois unas putas" (p. 363), opiniones que seguramente no le granjearán muchas amistades, cosa que no me extraña y que constituyen generalizaciones tanto más injustas cuanto que son enunciadas por personas muy celosas de su individualidad inconfundible. Porque imagino que esto es como si una mujer dijera a un hombre: "Todos los hombres sois iguales. Paguéis o no paguéis; sois unos imbéciles". Claro que eso se queda chico en comparación con un poema que incluye en el libro con el título Deseos humanos en el que dice : "¡Quiero follarme a mi Madre!/como antes mi Padre/se la folló./Muero por darle/el mayor placer de la vida/¡sentir el orgasmo del hijo que ella engendró!/(todas las Madres disfrutan viendo disfrutar a sus hijos)" (p. 526). En fin, todo un personaje de gustos, tendencias y opiniones fuera de lo común. Basta con leer el epitafio que se tiene preparado y que incluye en este insólito Diario No Velado de La Habana: Xabier Vila-Coia, morreu como viviu: ¡dando polo cu! (Xabier Vila-Coia, murió como vivió: ¡dando por culo!" (p. 406)).

divendres, 10 d’octubre del 2008

La crisis puede con todo.

El carrousel sigue cuesta abajo sin frenos: ayer Wall Street terminó por lo suelos, con el Dow Jones por debajo de los nueve mil puntos, un descenso del 7,3%. Tokio siguió el ejemplo y nada más abrir perdió el once por ciento. Cuando abran las bolsas en Europa son de esperar nuevas caídas.

Y ya nadie tiene respuestas prêt à porter porque se han ensayado todas las recetas. El pesimismo de los mercados refleja la convicción de que ninguna de ellas resultó eficaz, que los bancos siguen si reaccionar, sin dejar que se mueva el dinero, por muy necesario que ello sea para que la economía eche a andar. Sin crédito aquí no funciona nada.

Al final lo obvio está entrando en sus obtusos cerebros. Igual que han hecho los ingleses (aunque muy parcialmente) los alemanes y los estadounidenses empiezan a pensar en nacionalizar la banca. Es decir, parafraseando a Marx que viene aquí como anillo al dedo: expropiar a los expropiadores. La nacionalización es la respuesta más adecuada a la cada vez más clara actitud de sabotaje adoptada por la banca que no está colaborando en nada en la solución de la crisis financiera en buena medida mantenida por ella. Porque si la sociedad tiene un problema de supervivencia el dinero tiene que estar a su disposición, a disposición del interés general y no encerrado en los cofres de los capitalistas.

La nacionalización de la banca es el triunfo final y póstumo del comunismo ya que equivale a apoderarse del corazón mismo del sistema capitalista. Tiene su ironía. Por lo demás no hay cuidado pues los más partidarios de la nacionalización de la banca son los neoconservadores y neoliberales que no ha mucho le colocaban al personal el rollo del mercado invicto gracias a la mano invisible.

(La imagen es un detalle del panel central del tríptico de Hyeronimus Bosch Las tentaciones de San Antonio que se encuentra en el Museo Nacional de Arte Antiga de Lisboa).

Los del ladrillo amenazan de nuevo.

Si Vd. es fabricante de un producto cualquiera, acude Vd. al mercado con intención de venderlo y pide Vd. por él un precio tan disparatado que los posibles clientes no pueden comprarlo entiende Vd. de inmediato que, si quiere seguir con la idea de vender, deberá bajar el precio hasta donde a los compradores les interese comprar. Tendrá que hacerlo... salvo que pertenezca Vd. al sector comúnmente llamado "del ladrillo". En nombre de éste el señor Guillermo Chicote, presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España dice que nadie espere descensos del treinta por ciento en los precios de las viviendas y que antes de bajar los precios se las dan a los bancos. Sostiene el señor Chicote que el sector inmobiliario ya había bajado los precios un quince por ciento y que no hay margen para más. Nadie ha visto ese descenso del quince por ciento y, aunque fuera verdad, si el precio es excesivo no hay otro remedio que bajarlo. Todos los analistas extranjeros que estudiaron el mercado inmobiliario español en los años del ladrillo gordo coincidían en que estaba sobrevalorado entre un veinte y un cuarenta por ciento. El señor Chicote dice que no hay margen porque éste es del veinte por ciento ya que el ochenta por ciento restante es pago de hipoteca.

Aunque estos datos fueran verdaderos, lo que se perfila es un impago inmenso del ladrillo a la banca valorado en más de trescientos mil millones. La construcción no puede pagar su deuda. Por tanto, antes de que las entidades financieras se hundan, devoradas por los impagos, tendrán qye renegociar la deuda con las inmobiliarias, lo que permitirá a éstas vender el stock de vivienda que tienen acumulado, siempre que lo hagan rebajando el precio lo que el mercado demande y no ordenando que la gente pague lo que a ellas se les pone en las narices. Nadie rebaja gozoso y es claro que quien se ve obligado a hacerlo se lleva un disgusto y jura que no lo hará y que antes, eso, le regalará los pisos a los bancos que es justo lo que los bancos tratan de evitar a toda costa. Pero la otra opción es perecer.

Los de la ACPE también amenazan con un aumento grande del paro si se sigue sin construir. Igualmente lamentan comunicar que tampoco se podrán construir viviendas protegidas porque no hay dinero. Como si antes las construyeran siendo así que había que obligarlos por ley. Es todo puro chantaje que se reduce a la propuesta de "dadnos lo que pedimos o las consecuencias pueden ser peores para todos".

En todo caso está claro que todo el mundo tiene la culpa de la crisis actual menos los del ladrillo: la tiene la gente que se obstina en no comprar; los bancos que siguen sin dar crédito ni hipotecas; el Gobierno que debiera estar administrando las subvenciones para que los bancos tengan dinero y, sobre todo, que les llegue a ellos que antes que bajar los precios de las casas en un treinta por ciento se las dan a los bancos. Algo así como cuando los hortelanos tiran los tomates o los lecheros vierten la leche porque no alcanzan por ellos los precios que demandan; sólo que en estos casos suelen tener razón, a diferencia de las inmobiliarias, que pretenden imponer precios abusivos y recabar la ayuda del Estado, o sea de los contribuyentes, para seguir enriqueciéndose a costa de estos.

Y uno entiende qué mala gente es esta del ladrillo porque, si dan las viviendas, esto es no reciben nada a cambio, ¿por qué no se las dan a la gente para que pueda ejercitar ese derecho a la vivienda digna que los precios de las inmobiliarias le impide ejercer?

(La imagen es una foto de Fernando Arconada, bajo licencia de Creative Commons).

Che.

Me ha gustado mucho la peli de Steven Soderbergh, Che el argentino, primera parte (y muy larga) de una historia que tendrá dos sobre la vida del guerrillero. Retrata perfectamente la de los de Sierra Maestra y la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista. Está muy bien hecha, con una especie de diálogo entre la historia de los tiempos de Sierra Maestra, en color, narrada como una obra de ficción y la de su estancia en Nueva York en los años sesenta para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas, acoplada con una larga entrevista que le hicieron en inglés para la televisión estadounidense, todo ello rodado en blanco y negro, tratando de producir la impresión de un documental. Documental y ficción por tanto y ambos muy bien hechos. La ambientación, la interpretación están muy conseguidos. Benicio del Toro hace un Che estupendo.

La peli es muy movida, tiene mucho ritmo y trata con maestría las escenas de combates, a veces muy violentos. Pero sin olvidar la proyección política del discurso que no solamente se produce en la sede de las Naciones Unidas sino también en el quehacer diario de los guerrilleros de Sierra Maestra. La película es muy ideológica y presenta un Che (sacado de su propio diario) movido por fuertes convicciones políticas revolucionarias, como al resto de sus compañeros.

Al mismo tiempo he leído dos artículos de Pilar Rahola en La Vanguardia deconstruyendo o desmitificando al Che. Uno se titulaba ¿Héroe o villano? y el otro unos días después en el que contestaba a las críticas que había tenido por el primero, se llamaba El póster de la adolescencia. En ambos viene a decirse lo mismo: que el Che era un fanático sanguinario que jamás luchó verdaderamente por la libertad y la emancipación sino por sustituir dictaduras fascistas por dictaduras comunistas; que era un tirano despiadado que asesinó a prisioneros políticos en La Cabaña y arrasó aldeas enteras de campesinos; un ególatra visionario sin piedad. En fin, que lo deja guapo. Y no solamente eso: su aventura boliviana también es odiosa pues nos muestra a ese fanático empeñado en imponer sus ideas a sangre y fuego y ¿quién era él al fin y al cabo, pregunta la señora Rahola, para ir por ahí atribuyéndose estos derechos a punta de pistola? A pesar de todo el Che se ha convertido en un icono revolucionario, en un mito, se ha embellecido su figura, falsificado su historia, manipulado su pasado y se ha vendido tan sólo la imagen del Che más puro, el ídolo de la juventud, el que todos tuvimos en "pósters" de nuestra adolescencia. Lo cual, concluye la señora Rahola, nos recuerda que ya sería hora de hacernos mayores. .... En su caso es bastante probable, sobre todo si ella lo dice. En el de otros, en el mío por ejemplo, hemos sido siempre mayores, en mi caso antes cuando admiraba al Che de joven y ahora cuando, siendo mayor, sigo admirándolo.

Vamos a deconstruir de verdad al Che, no como lo hace la señora Rahola que llama "deconstruir" a demonizar todo lo que ante divinizó, a pintar de un solo color lo que antes estaba pintado solo de otro, sino poniendo relieve al ser humano con sus contradicciones, claroscuros e incoherencias. El Che que todos admirábamos era el que, al igual que los hermanos Castro, Camilo Cienfuegos, Frank País, etc se alzó contra la tiranía de Fulgencia Batista con las armas en la mano. La cuestión aquí es la de siempre: ¿hay derecho de resistencia a la tiranía? Cuando es tan obvia como la Batista en Cuba o la de Franco en España, la respuesta es sí. ¿Hasta dónde llega ese derecho de resistencia?, ¿hasta el empleo de la violencia? En mi opinión, sí, aunque conviene aclarar que eso no quiere decir que uno mismo esté dispuesto a practicarla. Resistí a Franco, pero no usé la violencia. Eso no supone que juzgue negativamente a quienes lo hicieron.

El otro Che, el carcelero, el represor, no es mi Che y no tengo por él respeto alguno ni condono su actuación. Pero no veo por qué tengo que renegar del Che insurrecto porque deteste al Che victimario. Que es exactamente lo que hace la señora Rahola en una clara muestra de la falacia post hoc ergo propter hoc según la cual como el Che carcelero viene del Che guerrillero el Che guerrillero es causa del Che carcelero y tan odioso como él. Igualmente inconsistente me parece la crítica de que el Che no luchaba por la democracia sino por sustituir una dictadura fascista por otra comunista. Subjetivamente eso no es verdad porque para el Che, como para todos nosotros y supongo que también para la señora Rahola entonces, la dictadura del proletariado era el nombre que tenía lo que considerábamos de buena fe la "verdadera democracia". Jamás hubiera luchado por una dictadura, fuera personal o colectiva, ni por la del Che Guevara o Castro. Después, cuando los ideales cuajan en la realidad y toman la forma que toman volverá a ser cosa de cada uno de nosotros si aceptamos o no la forma que toman. Unos sí, otros no y los que no la aceptan probablemente siguen alimentando en su corazón los ideales de juventud, que son los más generosos y los más hermosos de la vida.

La señora Rahola, llama "hacerse mayor" a renunciar a aquellos ideales. Para mí eso no es hacerse mayor sino decrépito, resignarse, comportamiento muy frecuente pero que espero no sea obligatorio. Porque todavía nos queda una segunda falacia en el razonamiento de la señora Rahola ya que, lo tomemos como lo tomemos, el gesto del Che de renunciar al poder político para reproducir la guerrilla en las selvas de Bolivia tiene una grandeza que no es posible empequeñecer y que hace astillas la crítica primera de que los ideales originarios sólo ocultaban a un torturador y un asesino. No, el personaje es infinitamente más complejo y matizado y se escapa a los desesperados anatemas de la señora Rahola. ¿Que quién era el Che para irse por ahí imponiendo a sangre y fuego sus creencias? Es que esa no es una visión justa pues se trataba más o menos del mismo Che que, siendo argentino, se enroló en la revolución cubana para acabar con la tiranía de Batista. Igual que diez años más tarde trataría de hacer lo mismo en Bolivia en contra de la tiranía de Barrientos, elegido presidente gracias a la junta militar que había dado un golpe de Estado en 1964. Había estado por entonces también en el Congo. Era un hombre convencido del internacionalismo revolucionario y lo demostró hasta el final. Esa es su faceta rebelde y la que le da su valor imperecedero. Junto a eso sus otras facetas, las odiosas, demuestran que, en efecto, era un ser humano y, como ser humano, capaz de lo mejor y de lo peor, de ser un héroe y un villano al mismo tiempo. Y que cada cual ponga en el poster al Che que quiera. Yo tengo el mío que es el de Sierra Maestra, el Congo y Bolivia y creo que me he hecho mayor, aunque no descarto la posibilidad de hacerme mayor aun pero, de momento, no renuncio a mis ideales de juventud por poco o nada practicables que fueran entonces o sean ahora.

Así que por eso me ha gustado mucho la película de Steven Soderbergh.

(La imagen es una foto de BvdL, bajo licencia de Creative Commons).

dijous, 9 d’octubre del 2008

Habas contadas.

Aunque con retraso y de forma dubitativa las autoridades políticas han acabado tomando las medidas necesarias para hacer frente a la crisis de crédito que azota a la economía mundial: operaciones de rescate y ampliación de la cobertura de depósitos bancarios. El gobierno español lo hizo igualmente y con insólita contundencia: cobertura hasta 100.000 euros por persona, cuenta y entidad en los depósitos y 30.000 millones (ampliables a 50.000) de euros para comprar activos a los bancos de forma que estos restablezcan el negocio ordinario del crédito. Como si solamente existiera su ombligo las bolsas seguían mirándoselo y bajando, empeñadas en ignorar aviesamente los desvelos socialistas por la salud de la economía.

Visto lo cual se produjo algo que no sé si habrá sucedido antes: los bancos centrales del primer mundo se pusieron de acuerdo para bajar medio punto los tipos de interés de sus respectivas divisas. Por cierto algo que, cuando lo hacen otros, acaban en los tribunales acusados de maquinaciones para alterar el precio de las cosas si no de algo peor como colusión. El descenso en los tipos en Europa es una necesidad obvia porque los actuales están asfixiando a las personas hipotecadas, que son un pellizco de la población. El descenso en los tipos trataba de detener el de la bolsa mas no lo consiguió pero no porque fuera contraproducente sino por la mera inercia del momento. Para el día de hoy es de suponer que los mercados se estabilicen a la espera de más medidas de las autoridades. Estaría muy bien que el señor Trichet entendiera que poner tan caro el dinero en tiempos en que además es escaso es la mejor fórmula para meter a la economía en recesión que es lo que ya están cuantificando los aguafiestas del Fondo Monetario Internacional (FMI). El FMI es una de las dos criaturas (la otra es el Banco Mundial, BM) que salieron de los hoy putrefactos Acuerdos de Bretton Woods con los que se financió la reconstrucción de Europa después de la guerra y el Estado del bienestar. Su función es más de alguacil monetario del Tercer Mundo, pero también hace pronósticos sobre el primer mundo que no gustan a todos por igual. Ahora pronostica recesión para España y el Reino Unido para 2009. Son los dos países que han tenido mayor burbuja inmobiliaria en los años pasados. La recuperación llevará más tiempo.

No es difícil entender que bajar el tipo de interés es bueno para la gente, que puede pedir prestado. Pero tiene un límite inferior que es el cero por ciento. Si acercándonos al cero por ciento no se normalizara la crisis bursátil habríamos acabado la panoplia de medidas públicas en un contexto de libre mercado que tiene que ser intervenido. A partir de aquí sólo la nacionalización de la banca aportaría la esperanza de resolver el problema creado. La nacionalización de la banca al estilo inglés, por ejemplo: quinientos mil millones de libras esterlinas (así como 653.000 millones de euros) para comprar acciones de los bancos que, pasado un tiempo, tendrían que pagar dividendos a los accionistas, esto es, los contribuyentes británicos.

En todo caso, fuera de este modo o de otro cualquiera, la nacionalización de la banca no está reñida con el hecho de que, siendo nuestra sociedad abierta y democrática, en un tiempo posterior, haya una mayoría partidaria de privatizar lo que antes se había nacionalizado. Forma parte del proceso democrático. Esto puede pasar siempre porque la ley posterior como se sabe deroga la ley anterior. El último que llega, manda.


Casi todo el mundo da ganador a Mr. Obama en el debate televisado con McCain en Nashville, Tenneseee. Como era de esperar. Basta con verlos a ambos en el plató, moviéndose con el micrófono y razonando con la gente. No hay color y nunca mejor dicho. Así que me di a pensar en Nashville y me vino a la memoria, cómo no, el disco de Dylan de 1969, Nashville Skyline en el que había piezas célebres como el fabuloso dúo con Johnny Cash en Girl of the North Country o Lay Lady lay, que estaba destinada para las secuencias finales de El cowboy de medianoche pero no llegó a tiempo. La pieza instrumental Nashville Skyline rag sonaba así:

Los de los sesenta tenemos la nación en la música y eso no hay quien nos lo quite. La verdad es que este Nashville de 2008 no tiene nada que envidiar al de 1969. Le da a uno por pensar que el espíritu del Nashville 1969 hizo posible que en Nasville 2008 hubiera un negro candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata. Y que pueda ganar. Fue muy simbólico el debate. Y también es muy bueno el álbum Nashville Skyline.

(Las dos ilustraciones son, de nuevo, detalles del panel central del tríptico de Hyeronimus Bosch Las tentaciones de San Antonio, que se encuentra en el Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa).