domingo, 5 de marzo de 2017

Esperando a Godot

Que, por cierto, tiene un curioso parecido con Ubú Rey. ¡En qué hiperbólica hora se me ocurrió compararla con Lady Macbeth! Ubú Rey cuadra mucho mejor porque, además, su discurso tiene mucho de patafísico. Lleva la dueña más de tres meses haciendo campaña a la SG sin postularse formalmente, que para eso ha dicho a sus chicos en la gestora que aplacen las primarias hasta el Rocío, primer lunes de Pentecostés. Así, el discurso populista y caudillesco de la candidata in péctore, se corona con su proclamación solemne en el acto simbólico de la venida del Espíritu Santo. Y sin perder de vista eso que se llama la devoción popular por su Virgen del Rocío, fiesta a la que acuden numerosísimos peregrinos, que no todo ha de ser el camino de Santiago.

Dice Díaz que los están esperando. Dado que su campaña sotto voce es a la SG del PSOE no hay duda de quiénes son los que están esperando, López y Sánchez, a quienes muchos desean ver convertidos en Hernández y Fernández. Lo que no está tan claro es el "nos" del que habla: ¿sus amigos; los cargos electos del PSOE; los militantes susanistas; el PSOE andaluz; el PSOE en pleno; Andalucía entera?  ¿En nombre de quién habla la precandidata?

Cunden los nervios en el partido socialista, en donde todos tiran con bala contra todos al tiempo que dicen amarse tiernamente. Como los de Podemos. Hasta se inventan noticias, como esa de que López y Sánchez buscan un entendimiento para hacer frente al huracán meridional, desmentida en Twitter por su supuesto autor, Odón Elorza. El donostiarra apoya decididamente a Sánchez, casi más que el propio Sánchez, y no es verosímil que ande en cambalaches porteños. 

Sánchez mantiene un apoyo masivo, espontáneo, consistente, de la militancia que se está sufragando por crowd funding. Y tiene también buena imagen y buen discurso. Este apoyo de las bases, combinado con el cuasi ostracismo a que lo tienen sometido los medios, contribuyen a la leyenda del líder justo y justiciero. Es un activo poderoso que, además, proyecta un discurso de izquierda todavía en ciernes, pero que parece innovador, aunque prudente. La verdad, de las tres opciones, por ahora, la suya me parece la más convincente. Sobre todo por el anuncio de buscar la unión de la izquierda.

Frente a él, López no mueve ni de lejos tantas adhesiones militantes y su discurso, casi exclusivamente en clave interna a las propias primarias, no tiene gran interés. Y, cuando dice algo, revela estar en una onda muy pasada, como ese arranque de proponer a Cataluña la consideración como nación cultural. Es tan extemporáneo que parece un chiste.

La presidenta andaluza, toda ella brío y empuje, cuenta con formidables apoyos en la estructura del partido, cuadros intermedios, cargos públicos, los barones y las viejas glorias y desgracias del socialismo, intrigando desde trincheras mediáticas. Cuenta también con las simpatías del sistema de la tercera restauración, incluidos los votantes del PP a quienes cae más simpática que Sánchez. El duelo parece definido: la oligarquía amplia del partido contra sus propias bases. 

Es una pena que no haya en España la costumbre inglesa de las casas de apuestas (al menos yo no las conozco) porque son unos sondeos muy fidedignos ya que reflejan  los apoyos que tienen las distintas opciones clasificadas por el dinero que la gente está dispuesta a arriesgar por su opción. Y con el dinero no se juega.