viernes, 30 de noviembre de 2012

Nuevo libro de Palinuro.


Palinuro está como unas castañuelas. La madrileña editorial Los libros de la Catarata acaba de publicarle una recopilación de trabajos de él mismo y de otros dedicados al proceloso mundo de la comunicación política en internet, el ciberespacio, la ciberpolítica, las redes sociales, las multitudes inteligentes y otras rutilantes estrellas del nuevo universo digital. Es el que se ve en la no muy buena foto de la izquierda. Todavía no ha llegado a librerías, pero no tardará en hacerlo. Para quien quiera datos de la editorial, los autores o el precio, se encuentran en la página que le dedica la editorial. Por cierto que en la información aparezco yo como autor único, prueba de que tengo enchufe. Eso no es así: soy un modesto compilador, junto con Ismael Crespo. Lo que hay mío propio en el libro, aparte del curre de leerlo, homologarlo y corregirlo, es un capítulo sobre Lo público, lo privado y lo secreto en internet, en el que se plantea lo que los lectores del blog saben de sobra: que internet supone un cambio de paradigma del sistema político, en cuanto ámbito público de debate en el que solía haber dos zonas exentas: lo privado y lo secreto, cuya relación con aquel está cambiando a gran velocidad.
El libro recoge las ponencias que se presentaron en el I Congreso de ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales) hace unos meses en la Fundación Ortega y Gasset de Madrid, aborda las cuestiones candentes del oficio del comunicador o comunicólogo y trae lo último de lo último en cuanto a análisis de redes sociales, su impacto en la comunicación y la movilización políticas, singularmente el caso de Twitter, al que se dedican algunos muy notables estudios. Nada de extraño si se piensa que esta red de microblogging está revolucionando la forma en que se forma y evoluciona la opinión pública. Todos los grandes comunicadores están en Twitter e interactúan con sus seguidores. De ahí que la expansión de esta red (con apenas seis años en España cuenta con más de cinco millones de usuarios y está desplazando a Facebook en bastantes aspectos) haya despertado el interés de los investigadores más jóvenes y audaces. Así, la cuestión central que se trata es una reformulación de la vieja afición profética de las ciencias sociales, articulada en una pretensión que, de realizarse, daría un vuelco completo a todas las actividades demoscópicas, la de si es posible predecir los resultados electorales analizando Twitter. Parece que va ganando la posición negativa de momento, aunque el reto queda pendiente. Y, desde luego, lo que ya nadie niega es la importancia de esta red en el conjunto del sistema político.
Hay un bloque de trabajos dedicado analizar el impacto de las redes sociales y el efecto de la política 2.0. Son estudios que suelen poner de manifiesto cómo la gente, los ciudadanos, los votantes, se han adaptado a las nuevas exigencias del ciberespacio y la ciberpolítica mientras que, sorprendentemente, los dirigentes, los políticos, los líderes, son mucho más reticentes a hacerlo, no aprovechan las posibilidades que se les ofrecen (salvo contadas excepciones, por supuesto) y, al contrario, producen un aumento de la desafección política que pretenden combatir. La verdad es que estos agentes harían bien en leer el libro. Contiene enseñanzas, advertencias y consejos muy productivos para todos los órdenes de la actividad política, sobre todo el nacional y el municipal.
Los de la editorial me dijeron que querían llegar a la "campaña de Navidad", probablemente en la idea de que alguien pueda regalar el libro. No se me alcanza cómo haya quien pueda jugar a Papá Noel o Reyes Magos, según la tradición, con un libro así, pero cosas más raras se han visto. Si se puede regalar una Barbie o unas pantuflas, no se ve por qué no un libro de comunicación política. Al fin y al cabo, desde que el feminismo ha postulado, con hartísima razón a mi entender, que lo personal es político, a lo mejor no resulta tan disparatado obsequiar a alguien con un ejemplar de la obra para que se replantee su vida particular. ¿Por qué no?
En todo caso, estamos preparando una presentación que haremos en la segunda quincena de enero próximo bien en el centro cultural Blanquerna, bien en la librería Juan Rulfo y que comunicaré en su momento porque siempre es grato reunirse con los amigos, sobre todo en un año que comienza.

La tortura.

El ministro de Justicia, otrora Gracia y Justicia, ha perdido el oremus. Esa contumacia en el indulto a unos mossos condenados en firme por torturas, con doble refutación a los tribunales, casi apunta a la prevaricación. El ministro ha querido aguar el problema presentándolo como un conflicto de competencias. Quizá algunos de los doscientos jueces y magistrados que han protestado públicamente por esa medida de gracia lo hayan hecho movidos por celo jurisdiccional. Pero no cabe duda de que la gran mayoría se alza contra un atropello del derecho. Se nota en que califican el indulto de inmoral.
Y lo es. Este gobierno, igual que el anterior, ha indultado delincuentes económicos de guante blanco y este, en concreto, un puñado de corruptos. Algo verdaderamente lamentable que muestra hasta qué punto España no es un Estado de derecho. Pero indultar torturadores es infinitamente peor. El delito de tortura, cosa que debiera saber el ministro pues es fiscal, de ser generalizado y sistemático, es un delito contra la humanidad. En España quizá no sea generalizado pero parece sistemático pues el país no abandona la lista de Amnistía Internacional de países en los que se practica la tortura.
Y ahora viene el ministro a demostrar no solo que hay tortura sino que le parece muy bien ya que garantiza la impunidad de los torturadores. Si alguien juzga demasiado radical esta explicación, recuerde que, al menos, es; ya que el gobierno no ha aportado ninguna. Gallardón se ha limitado a decir que el indulto es competencia exclusiva del consejo de ministros. Exclusiva, sin embargo, no quiere decir inexplicada, secreta. Los poderes públicos tienen prohibida la arbitrariedad.
No hace falta recordar que la tortura es, para la moral contemporánea, uno de los delitos más odiosos, condenado por innumerables instrumentos internacionales, declaraciones, convenciones, así como recogido en numerosos ordenamientos nacionales bajo los términos de una prohibición expresa y absoluta, pues es un delito que atenta contra los derechos humanos. A la luz de esta convicción hoy universal el indulto de Gallardón no tiene justificación posible.
Otro punto de vista, normalmente conocido como realismo dice que siempre ha habido y siempre habrá tortura, incluso cuando haya que disfrazarla de ley, como sucedió en los Estados Unidos durante la llamada guerra contra el terror de Bush que justificaba la tortura aunque llamándola con otro nombre. Desde las torturas del Imperio de Artajerjes a las prácticas de Guantánamo han pasado veintiséis siglos de civilización y progreso. Así que no hay que ser hipócritas, entender que la policía está para eso, para infundir un sano terror, no andarse por las ramas e indultar, porque el poder tiene siempre que acabar recurriendo a la tortura. Bien. En efecto, es una teoría. El ministro puede pensar que es preciso indultar a los torturadores porque la tortura es necesaria para el mantenimiento del orden. Puede ser. Pero no se limite a pensarlo. Ya que lo hace, dígalo.
(La imagen es una foto de sandeep thukral, bajo licencia Creative Commons).

jueves, 29 de noviembre de 2012

URGENTE.

Carta de Michael Sommer: 
internet, como la conocemos hoy, está en peligro.

El próximo 3 de diciembre puede acabar la neutralidad y la libertad de internet.
Ese día comienza la Conferencia Mundial sobre la Telecomunicación Internacional en Dubai. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), una organización especializada de la ONU, conjuntamente con los ministerios de Telecomunicaciones de 193 países tomará medidas a puerta cerrada sobre el uso internacional de internet. Pueden adoptarse decisiones que permitan a los gobiernos limitar el acceso a internet en sus países y aumentar la vigilancia online.
Por ello, la Federación Sindical Internacional que presido ha abierto una causa urgente en Change.org en la que pedimos al Secretario General de la UIT que paralice el proceso iniciado y organice negociaciones transparentes. Puesto que una internet bajo control de los Estados y las empresas es contraria a lo que la red representa: acceso abierto y libre para todos.
El tiempo apremia: en los próximos días tenemos que dejar claro que no permitiremos que se destruya nuestro derecho a una comunicación sin barreras.
Firmad ahora nuestra petición y mostrad vuestro apoyo a la libertad en la libertad de internet. Enviad este mail a vuestr@s amig@s y conocid@s
Muchas gracias por vuestro apoyo.
Michael Sommer
Presidente de la Federación Sindical Internacional (FSI) y Presidente de la Federación de Sinbdicantos Alemanes (FSA)

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MÁS CLARO.
Un grupo de empresas de telecomunicación está en contacto con países como la China, Egpto y Arabia Saudí, que ya hoy restringen cuanto pueden la libertad en internet con el fin de redactar una nueva normativa en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas  sobre telecomunicaciones internacionales en diciembre.

Su propuesta significa que los gobiernos y las empresas de todo el mundo tendrán la posibilidad de:

- Hacer de pago servicios como el correo electrónico o Skype;

- limitar el acceso a internet; y

- vigilar todo lo que hacemos online.

Para los habitantes de los países pobres y aquell@s que viven en dictaduras, las nuevas reglas todavía serán peores.

Firmad la petición mundial de la columna de la derecha y pedid al Secretario General de la UIT, Dr. Hamadoun Touré y a l@s representantes de vuestros gobiernos que toman parte en la Conferencia que rechacen el nuevo intento de restringir la libertad en internet.

¿Os imagináis a gente como Wert metiendo sus narices en lo que decís en la red?

Pedir perdón


Varios militantes del PSOE, relativamente jóvenes, de base, algún concejal de población aledaña, han rodado un vídeo en el que piden perdón, supongo que a la ciudadanía, por las políticas erróneas del último gobierno de Zapatero. En concreto salen a relucir el tardío reconocimiento de la crisis y las medidas neoliberales que para combatirla se adoptaron (congelación de pensiones, reducciones salariales, reformas laborales). Se ataca la reforma del artículo 135 de la Constitución, perpetrada al alimón por el PP y el PSOE en agosto de 2011. Se lamenta no haber reformado el sistema electoral y haber guardado en un cajón la ley de libertad religiosa. Todo esto, según dicen los autores, reproduce la plantilla de una artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca.
Asimismo se hacen unas consideraciones muy atinadas sobre la eficacia real del hecho de pedir perdón, cuando ya se sabe que el perdón, de obtenerse, no remediará materialmente el daño causado. Sirve este, al parecer, como prolegómeno a la firme resolución de cambiar, de hacer las cosas de otra forma, a los efectos de recuperar la confianza de aquellos cuyo perdón se solicita. El PSOE, concluyen estos bienintencionados rapaces, tiene que cambiar.
Por supuesto. Todo fluye, todo cambia, nada permanece, que dice Heráclito. Lo estanco, simplemente, no existe. Exactamente lo que le pasa al PSOE, que no existe. Es un no existir visto de diversos modos. Uno abatido, desconcertado, producto de un shock que no ha podido asimilar, como el de la dirección actual que, desde la derrota del 20N, no atina a verse en el espejo, al igual que los vampiros, muertos vivientes, o aquel Erasmus Spikher, que entregó su imagen al diablo. Desamparado el partido, habiendo perdido la dirección la brújula y el norte, lleva un año encajando un castigo electoral tras otro, malas noticias, descenso en la valoración del líder y sombríos augurios.
El otro modo es el combativo, el vigilante, el de quienes rechazan pedir perdón. Al contrario, están orgullosos de ellos, de su partido, de su gobierno. Eso de pedir perdón es un lloriqueo impropio de socialistas.
En la mitad -pues siempre hay un término intermedio, o más, entre dos polos- están quienes dicen que está bien pedir perdón, que eso es de caballeros, pero no que lo haga la militancia, sino la dirección.
Quizá, en efecto, eso de pedir perdón sea excesivamente sentimental, sensiblero e inoportuno. Máxime cuando se recuerda que el mero pedir perdón indica un deseo de quedar en paz con la conciencia de uno, pero no aclara en absoluto qué se planea hacer para remediar la situación. Así que el pedir perdón puede sustituirse tranquilamente por un reconocimiento y una crítica razonada de los errores cometidos y una presentación de un plan alternativo justo y viable. Pues eso es lo que importa.
Por lo demás, el pedir perdón tampoco es tan extraño en el contexto de la cultura cristiana en que nos movemos que habla mucho de indulgencia. Además, tampoco tiene tan mal resultado. La última vez que visité el vídeo en You Tube (se accede pinchando en la imagen) llevaba más de 99.000 visitas en menos de tres días, lo cual demuestra que es un éxito porque, además, es directo y está bien hecho. Eso no quiere decir que todos los que lo hayan visto estén de acuerdo con él, pero sí que despierta mucho interés.
Hay un momento en el vídeo que condensa todo su mensaje de forma simbólica y racional al mismo tiempo, que estalla como un petardo en la narración anafórica y por lo tanto algo adormeciente, cuando piden perdón por haber fallado. Ahí suena tremendo el eco del ¡no nos falles! de las primeras elecciones, reiterado en las segundas de 2008 con el tinte desvaído y melancólico del fracaso. Es una amarga experiencia pues, aunque él quiera echar las culpas a los elementos de la crisis, como Felipe II a los de la mar, lo suyo ha sido un fracaso que estamos pagando todos muy duramente.¡No nos falles! Pues falló.
L@s autor@s de este vídeo deben ahora pasar al terreno propositivo. Que hagan llegar sus ideas, sus planes, sus propósitos a la próxima conferencia política. Que se hagan oír.
El PSOE tiene que reaccionar, sacudirse la modorra y hacerlo desde la izquierda. Lleva mucho tiempo aburguesado, convertido en un partido dinástico, casi clerical, monárquico y contaminado de neoliberalismo. La oposición esta hoy en la calle y el PSOE, al que los electores sacaron de los despachos, no ha llegado a ella sino que parece haberse quedado atrapado en una especie de limbo, presente en todas partes, pero visible en ninguna.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La codicia, la crisis y el expolio.

El asunto más fascinante sobrevenido hace poco es el sueldo de un millón de euros al mes que se ha autoasignado Cebrián, presidente de Prisa. He preguntado por ahí, no fuera a ser que mi modesto horizonte económico hubiera limitado mi capacidad de valoración de las cantidades. Pero en todas partes he detectado pasmo, sorpresa, a veces algo de envidia, una pizca de irritación y abundante resignación. El asunto alcanza cotas sublimes cuando el interesado explica que esa cantidad es normal en el mercado. Eso no puede ser cierto. Y menos en las empresas de comunicación. Estoy seguro de que nadie en estas ingresa esa astronómica cantidad, a no ser los propietarios y estos suelen ser morigerados en las sumas que se autoasignan. Y son los propietarios; que no es aquí el caso; o no lo era. Dice Cebrián que no se explica el odio que le profesa la redacción de El País, en la que la mayoría gana mil veces menos que él y un buen número ni eso porque él los ha puesto en la calle con un ERE muy duro. Pues si no se lo explica tiene duras las entendederas.
Pero, se dirá, oiga, es la empresa privada. Hacen lo que quieren, por supuesto, dentro de un orden. Una breve palabra sobre ese postulado sacrosanto de la separación entre la empresa privada y lo público, los poderes públicos, los gobernantes. Esa separación es falsa. Las empresas privadas viven de saquear lo público en tiempos tranquilos a base de una tupida red de enchufes, relaciones familiares y puro compadreo, muchas veces delictivo y, en tiempos turbulentos, a base decretos-leyes y normativas de urgencia. Todos los bancos privados con problemas se han rescatado con dinero público y este ha caído como el maná sobre el sector de las cajas, llevado a la ruina precisamente por los mismos que luego les adjudican miles de millones de euros de todos.
Además de que la separación no es cierta, el espíritu que alienta en ambos sectores, privado y público, es el mismo: el saqueo de lo público en unas proporciones tan disparatadas que, si se suman, se encuentra uno de los principales agujeros por los que desaparece el dinero de la endeudada economía española. Rato, nombrado presidente de Cajamadrid sin duda en razón de su probada experiencia en el fracaso, se va dejando Bankia en una quiebra tan total que es la principal causa de la gravedad de la crisis española. Pero él se ha llevado una pastuqui. Como la caterva de consejeros de Bankia, quienes venían levantándose de 200.000 a 350.000 euros por barba al año por no hacer literalmente nada; tan nada que no sabían ni lo que hacían, incluido un supuesto auditor, Acebes, que también cobró un Congo por no hacer auditoría. O esas cosas le cuentan al juez. Para dar ejemplo moral está previsto que los directivos del banco malo, cuyo nombre ya lo dice todo, tengan un límite de 300.000 euros anuales, un duro sacrificio que se alivia con la presidenta a quien se permite alcanzar los 500.000 euros anuales. No crean, no es mucho, está muy por debajo de los niveles del mercado, solo son quince días del sueldo de Cebrián. Siempre ha habido clases. La exmujer de Rato es presidenta de la ruinosa red de paradores del Estado, con un sueldo triple del del presidente del gobierno. Pero es que también el sueldo del presidente del gobierno es el triple del del presidente del gobierno, ya que cobra dos nóminas distintas de un modo altamente dudoso. Igual que hace Cospedal (esa que deja sin salario a los diputados de la oposición mientras ella percibe dos) y el resto de la casta política, término acuñado por Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo y popularizado en España por Daniel Montero.
Esa casta política dedicada durante decenios a lucrarse, esquilmar el común, administrarlo malamente, a golpe de capricho, despilfarro, arbitrariedad, cuando no corrupción es la que ha arruinado el país. En conjunción con empresarios sin escrúpulos y delincuentes. Unas gentes que han erigido monumentos faraónicos perfectamente inútiles a su mayor gloria, con los que se han enriquecido los amigos y han endeudado y arruinado sus comunidades. Obras como la del ridículo aeropuerto de Castellón le hubiera costado el cargo al que lo mandó construir y, probablemente, un proceso judicial en cualquier otro país del mundo.
Una casta que se multiplica casi por infinito con el enjambre de asesores y cargos de confianza de los gobernantes y representantes de todos los niveles. Todos ellos de libre designación y todos ellos espléndidamente remunerados a cuenta de las arcas públicas. Y ¿qué hace falta para ser cargo de confianza? Ser amigo del que te nombra; mejor aun, pariente y, de nota ya, cónyuge. En efecto, ¿qué más confianza que entre marido y mujer? Algunos llevan esta fe en la pureza de los principios al extremo de enchufar al cónyuge en su mismo departamento. Y, mira por dónde, qué falta de entereza, eso está mal visto. La cosa consiste en nombrar al cónyuge en el departamento del amigo y al del amigo en el departamento propio. Hay que guardar las formas. El resto, herman@s, prim@s, cuñad@s, hij@s, se reparten a feliz voleo en el próvido seno de la administración pública, contra la que todos, a su vez, predican desde su pluriempleo de tertulianos en los medios. Y esa es la cuestión: no solo han esquilmado el país, sino que acusan a las víctimas de hacerlo desde unos medios de comunicación poblados de propagandistas de su credo también espléndidamente remunerados con caudales públicos..
Si alguien quiere medir el grado de enchufismo que reina en la casta política, sobre todo en la derecha, que goza hoy de señorío casi absoluto en el cortijo, que eche una ojeada a esta crónica de El Plural, en la que se cuenta lo bien colocada que está la familia de Ignacio González, empezando por su señor padre que, a sus 86 años, es secretario técnico del PP en el Senado por un salario que no se conoce, siguiendo por sus hermanos, cuñados y terminando con su esposa que es adjunta a la presidencia de la Patronal de Madrid. Una prueba patente de que la separación entre la empresa privada y el poder político que predican es un muro infranqueable. Pues no faltaba más.
(La imagen es una foto de 401(K)2012, bajolicencia Creative Commons).

martes, 27 de noviembre de 2012

Próxima convocatoria: elecciones catalanas.

Las elecciones catalanas del pasado domingo estuvieron cargadas de emoción, sentimentalismo y mucho odio y conflicto. El envite soberanista de Mas encontró primero el habitual desprecio castellano y, luego, cuando se vio que la cosa iba en serio, una actitud de hostilidad que fue agravándose con el paso de los días y que culminó cuando el gobierno amparó y alentó una de las habituales campañas de calumnias y mala baba de El Mundo que, tomando pie en un papel apócrifo, vertió serias acusaciones de corrupción sobre Mas, Pujol y otros convergentes, con la torcida pero clara intención de que perdieran las elecciones.
CiU no perdió las elecciones pero sí las ganó con menos de lo que pedía. El PSC pagó las culpas propias y las ajenas del PSOE y, si se mantuvo frisando la raya de los 20 diputados, fue por su propuesta de consulta referendaria en Cataluña, cosa que le enfrenta con el PSOE. La rama catalana de IU aumenta tres diputados que, a sus militantes, les parece un subidón extraordinario y ya ven la emancipación universal al alcance de la mano. El PP aumenta un diputado, pasa de 18 a 19 pero, para lo que pintan estos españolazos, podía haberse quedado en uno.
ERC, el partido independentista triunfa y duplica sus diputados, probablemente con votantes de Mas entusiasmados y del PSC aburridos. Pero la revelación será Ciutadans, que multiplica por tres sus escaños y también las CUP, que aparecen por primera vez en el Paralement con tres diputados.
Ahora está por ver cómo se compone gobierno y qué políticas sigue. Para analizarlas y suscitar algo de debate, hemos organizado una mesa redonda el próximo lunes, en el salón de actos del Rectorado de la UNED (c/ Bravo Murillo, 38, Madrid) con los intervinientes, todos ellos de gran nivel, que figuran en el cartel ut supra.
La entrada es libre. Todo el mundo bienvenido.

La sanidad pública no se vende. Se defiende.

Propone Tomás Gómez reformar la Constitución para, entre otras cosas (supongo), "blindar el sistema público de pensiones". De acuerdo. Pero también el sistema educativo y el sanitario públicos. Sobre todo el segundo por ser esencial ya que, si las pensiones afectan a los jubilados, la salud pública nos afecta a todos.
El sistema público de salud es un pilar fundamental del Estado del bienestar; los otros son el derecho del trabajo, la educación y las clases pasivas. Atacarlos es atacar el Estado, el modelo mismo de la sociedad del bienestar, relativamente pacificada con algunos atisbos de igualdad. Es volver a la sociedad del conflicto, el enfrentamiento, la desigualdad. Está pasando con las políticas del PP, que ya comenzaron con el PSOE. Del derecho del trabajo casi no queda nada, la educación está sufriendo muy duros golpes y los jubilados pierden capacidad adquisitiva.
Pero el más grave hasta la fecha es el ataque al sistema público de salud, con una ferocidad descomunal, probablemente porque lo perpetran las Comunidades Autónomas, que tienen transferida la competencia. El plan de privatizaciones de Madrid es el mayor golpe que se haya dado hasta la fecha al servicio hospitalario en su conjunto. Llueve, además, sobre mojado, tras los conflictos sectoriales con el profesorado, los estudiantes, los mineros, los funcionarios (incluidos los policías), los desahuciados, los jueces, los trabajadores, etc.
Pero este conflicto de la sanidad es mucho más grave porque afecta a un derecho que la población tiene muy interiorizado y se vive con mucha más alarma e irritación, después del euro por receta y el repago de los medicamentos. Añádase a ello que el colectivo sanitario español en su conjunto seguramente es el que más prestigio tiene, el más valorado por la población. Y con justicia. Durante años las autoridades han presumido de que teníamos el mejor servicio de salud pública de Europa, con profesionales de renombre mundial y personal auxiliar de entrega absoluta. Un servicio de primer orden. Público. La gente lo sabe y muestra un apoyo cerrado a la huelga de personal sanitario que afecta a todos sus servicios, categorías y estamentos. Esta ha tenido un seguimiento entre el 80 y el 85%, según los organizadores, aunque la consejería correspondiente, en uso de su derecho a contar como la gobernadora Cifuentes cuando cuenta las manifestaciones que no le gustan, la reduce al 26,5%. Hasta le pone un decimal por lo de la verosimilitud.
El gobierno tiene un problema de primer orden por cuanto no es competente y puede chocar con los autonómicos de su propio partido, encontrándose, al final, con varios modelos de servicios sanitarios según comunidades autónomas. Un problema de primer orden con un colectivo de mucho prestigio, muy combativo y muy apoyado por la población que, con razón, se siente esquilmada.
Viene a la memoria que la señora Thatcher cayó en una sublevación interna de su partido a causa de dos propuestas vistas como muy antisociales: un impuesto de capitación y la privatización del Servicio Nacional de Salud. Obviamente, no hay similitud alguna en los otros datos. Thatcher llevaba once años en el poder y Rajoy acaba de estrenarse. Pero es cierto que la situación se contempla con inquietud. De no ser así, el PP de Madrid no hubiera sacado un vídeo justificando la privatización que es un ejemplo perfecto de la reconocida táctica del PP de la proyección, esto es, acusar a los demás de lo que uno hace. Porque el vídeo se llama, tiene narices, que no te engañen. Cuando el engaño es el alma misma de la privatización.
Porque ¿puede el PP, el gobierno de Madrid, Ignacio González o quien sea explicar por qué hay que privatizar el servicio público de salud? Se aducen razones de ahorro y eficiencia. Pero, que yo sepa, el gobierno autonómico no ha mostrado un solo estudio o dictamen que las justifique. Ni siquiera ha consultado la opinión profesional de los colectivos afectados, ni los jefes, ni los médicos, ni los enfermeros, ni, por supuesto, ha preguntado a los pacientes. Es una reforma por privatización de ordeno y mando en función de un proyecto que no se ha mostrado ni mucho menos debatido en público.
Y es que no puede ser de otro modo porque, como es evidente, la privatización implica beneficio, lucro privado de unas empresas, tres o cuatro, especializadas en vivir de las contratas públicas, de su relación de favor con el poder político. Son los mismos que luego te endilgan largas teóricas sobre la necesidad de separación entre el Estado y el mercado. Una separación tan nítida, decía Ayn Rand, como la de la iglesia y el Estado. El mercado tiene sus leyes. La fundamental, la ganancia, el lucro. Lo de menos es que se preste el servicio; lo de más, que deje beneficio. Y así es como se pone la infraestructura pública de la sanidad, financiada con el dinero de todos, al servicio de unos intereses privados que, con una reducida inversión, recogen ganancias fabulosas.
Reiteran las derechas privatizadoras que el servicio público de salud no es sostenible. Pero eso no es cierto. Lo es en todas partes en Europa y aquí si hay voluntad política de que lo sea mediante las correspondientes reformas y la política fiscal.
El conflicto de la salud pública nos afecta a tod@s y si tod@s admitimos perder el derecho a la salud, garantizado por el único que puede hacerlo, que es el sistema público, los poderes públicos, el infierno será el límite.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Un lío con mucho seny

El momento político de las elecciones catalanas es un cuadro con tantos matices que ningún politólogo perderá la ocasión de analizarlo. El relato de la independencia de Cataluña, que se iniciaría con un hito con reflejo en los anales de la patria catalana, el 25N, mediante la mayoría excepcional que pedía Mas, se convierte ahora en una narrativa plural y, por ende, confusa, con más elementos en juego. Pero el relato es el mismo.
La derecha española trompetea a los cuatro vientos el fracaso de Mas, su batacazo, su derrota incuestionable. Cataluña, señores, no quiere separarse de España. Suele pasar con los conservadores, que personifican siempre las ideas en un caudillo y presumen que, si el caudillo cae, caen las ideas. Pero eso no es cierto. Mas se ha dado una castaña, desde luego y, por tanto, el plebiscito personal que las elecciones contenía se le ha vuelto en contra. Pero la idea, el plan, el proyecto, sigue adelante porque donde CiU ha perdido doce diputados, ERC ha ganado once y más aguerridos en el espíritu soberanista. Es claro: el bloque soberanista tiene mayoría absoluta, con 71 escaños.
Pero hay un punto que no suele mencionarse, un punto intermedio. Si, en lugar del soberanismo, preguntamos por los partidarios del referéndum de autodeterminación, la mayoría asciende a 91 diputados pues hay que sumar los veinte del PSC. Es de suponer que los soberanistas se apuntarán al referéndum en virtud del principio lógico de que donde cabe lo más, cabe lo menos.
Y ahí es donde está el sentido de estas elecciones. Toca dar por hecho el referéndum, salvo que haya una pugna entre el PSOE y el PSC y este ceda. Es decir, hay que dar por hecho el lío del referéndum porque, sin duda alguna, el gobierno central lo prohibirá por todos los medios a su alcance y creo razonable señalar que, cuando se dice todos se quiere decir todos con el matiz de a su alcance.
Los discursos de los partidos son autocomplacientes, pero muy ilustrativos. En CiU, que parece haber entendido el mensaje, Mas se queda. Hay quien lo quiere dimitido y hasta vestido de peregrino en jornada de expiación a Montserrat. Pero se queda.
Los de ERC duplican votos con creces y casi recuperan el vigor de los tiempos de Carod Rovira. Siguen hegemonizando el independentismo de izquierda, a donde quizá se hayan ido votos del PSC y de CiU. Pueden hacer de las suyas, pero también pueden impedir que Mas siga cargándose el Estado del bienestar catalán.
El PSC es el que más pierdegana porque todas las encuestas le auguraban un resultado catastrófico y ha quedado en un honroso tercer lugar, segundo en número de votos. Pero esa contravictoria provoca un conflicto en el conjunto del PSOE porque no se da como consecuencia del federalismo propuesto sino de la petición de referéndum, cosa que a la dirección actual del PSOE le repatea los higadillos.
En el PP nada cambia. Aunque con sus 19 diputados (uno más) daría una raspada mayoría absoluta a Mas, la alianza es altamente improbable. No imposible, porque imposible no hay nada en la vida. Si no es parte del gobierno, en Cataluña el PP es un partido marginal.
ICV-EUIA habla de continuo ascenso por pasar de 10 a 13 diputados con un aumento de 130.000 votos. Tampoco es un resultado para echar campanas al vuelo, pero el optimismo antropológico de la izquierda post-soviética y la fe en el triunfo final de la razón en marcha de tres en tres diputados lo convierten en arrollador triunfo.
Ciutadans es el verdadero ganador porque ha multiplicado por tres sus diputados y casi también sus votos con un discurso no independentista pero centrado en Cataluña con ribetes de izquierdismo populista. Más o menos el tipo de electorado de UPyD en España, razón por la cual, quizá, el partido de Rosa Díez ha quedado por debajo del Partido Pirata.
La CUP es la otra gran sorpresa, de cero a tres diputados y 126.000 votos para unas gentes independentistas de izquierda que hasta ahora actuaban sobre todo en el ámbito local.
En cuanto a los dos grandes partidos nacionales, el impacto de las elecciones catalanas es muy distinto. En el PP, sin novedad en el frente cataláunico. Alicia Sánchez-Camacho no sabrá sumar pero ha añadido un diputado a los 18 de antes. Ahora son 19 irreductibles de Filipinas.
El verdadero lío está en el PSOE. Tod@s dicen que la propuesta federalista tiene mal fario. Nadie habla de federalismo excepto el PSOE en la hora 25 y el PSC, casi como el muñeco del ventrílocuo y con los mismos efectos. Lo que ha mantenido el PSC a flote ha sido la propuesta referendaria. Pero en esa vía, el PSC entra en conflicto con la dirección del PSOE. Una razón más por la que este debe tomarse muy en serio su próxima conferencia política. Si es conferencia y si es política se supone que tratará asuntos de más fuste que las personales sobre si Rubalcaba se va o se queda. Porque, además, supongo yo, eso dependerá de las decisiones de la conferencia de marras.
Pero debe haber debate en serio. El proyecto federalista tiene pinta de ser un abracadabra por lo precipitado, lo confuso y desganado de su oferta. Pero es igual; no hay inconveniente en apoyarlo. Siempre que no pretenda constituirse en única propuesta que excluya la del referéndum. El referéndum es perfectamente compatible con el federalismo. El PSOE habrá de explicar qué tiene en contra de la idea del tal referéndum. A más, a más, qué tiene en contra del derecho de autodeterminación de catalanes y vascos y otras diversas gentes. Por qué no apadrinar la idea, proponer una reforma de la Constitución que reconozca ese derecho y presentarse a las elecciones (con el añadido de un programa netamente socialdemócrata en lo económico y lo social), a ver qué pasa.
Lo que está claro es que el PSOE, de todas formas, se ha pasado ya al campo de la reforma de la Constitución puesto que solo a su través podrá implantarse el federalismo. La reforma de la Constitución es el punto en el horizonte que las elecciones catalanas han despejado. Es como si Cataluña devolviera a España la pelota de la fracasada reforma del Estatut.
Ahora toca la reforma de la Constitución. La izquierda a la izquierda del PSOE lleva años proponiéndola. Y de todas partes le llueven partidarios. Tomás Gómez acaba de proponer reformarla para blindar el sistema público de pensiones. Me parece de perlas. Hay que contrarrestar ese maldito articulo 135. Y se queda corto. Yo blindaría asimismo el carácter público y gratuito de los sistemas sanitario y educativo.
En todo caso, de aquí a las próximas generales en 2015, la reforma de la Constitución va a ser uno de los dos ejes centrales del debate político y programático. El otro será el de la salida de la crisis pues para entonces aún no habremos salido.
Y ya en la recta de la reforma constitucional, si el PSOE le echa arrestos, puede proponer un referéndum sobre la Monarquía. Se le irá mucho voto por la derecha, pero le llegará mucho también por la izquierda y, si el plan que presenta es viable y razonable con promesa de resolver contenciosos crónicos en España, no puede obtener malos resultados. Y, en todo caso, si uno quiere que lo consideren de izquierda, algo tendrá uno que poner de su parte.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Homenaje a Cataluña.

De estas elecciones en Cataluña depende mucho. Para España y para Cataluña. Una prueba más de que, se ponga como se ponga el recurrente fascismo español -venero último de la derecha patriótica- Cataluña tiene un peso propio en el conjunto del país muy superior al que normalmente y a regañadientes le conceden sus poco amables vecinos.
Por primera vez y gracias al acierto (o el error) de Mas, en estas elecciones se mide la fuerza del independentismo catalán y el peso del nacionalismo español en el Principado; opciones tradicionalmente embarulladas por la tendencia del primero a la ambigüedad temerosa y la del segundo al disimulo receloso.
Siendo español no catalán, mi deseo es que Cataluña no se independice y que siga formando parte del Estado. Pero que lo haga voluntariamente, teniendo la libre opción de dejar de hacerlo mediante un referéndum de autodeterminación. Por eso, si pudiera votar, lo haría por el PSC, a pesar de que el resto de las políticas del socialismo ibérico me tienen muy descontento y de que, de las dos propuestas concretas del catalán, la del federalismo me parece una vaciedad inútil. En cambio coincido con la otra: la celebración del referéndum, cosa que se le atraganta a la actual dirección del PSOE.
Pero no subo esta entrada para hablar de mi hipotético voto, ni de qué piense yo que vaya a ser el resultado que, al parecer, está en el aire, sino para tributar un homenaje a Cataluña. Un homenaje a los catalanes y una petición de disculpas por los torrentes de injurias y calumnias a ellos mismos como pueblo y a sus dirigentes libremente elegidos que han debido soportar en el último mes, procedentes del gobierno español (y de parte de la oposición), de sus servicios secretos, de sus cloacas, de su prensa mercenaria y de sus agentes provocadores, algunos con cargo institucional.
Porque algo ha quedado claro en esta campaña: cuando los nacionalistas catalanes van en serio, se destapa el tarro del odio y el juego sucio españoles.
Odio en esta campaña ha habido en abundancia. Y dejará heridas difíciles de curar. Por supuesto, también del lado nacionalista catalán lo ha habido: ese odio victimista que reaparece en momentos de crisis. Pero ese es asunto que compete a los catalanes. A Palinuro le interesa el odio español. Para denunciarlo y distanciarse de él. Empezar Mas a hablar de independencia y echársele encima la ira y el odio de quienes no conciben más nación española que la que cabe en sus cuartelarias mentes ha sido todo uno. Un odio cuya contemplación, la verdad, avergüenza. Y muy extendido. Su forma más evidente se da en las amenazas, insultos y rebuznos de los españolazos más endurecidos. Pero también late el odio en esa crítica teóricamente refinada de cierta izquierda según la cual tanto Mas como Rajoy -los dos derechas, se dice- han sacado el señuelo nacionalista para ocultar sus recortes. Es muy posible. Pero esa misma crítica apenas oculta la sospecha de que el que la hace no quiere enfrentarse al hecho de que, manipulado o no manipulado, hay un fuerte sentimiento independentista popular catalán que la izquierda española no puede ignorar.
En dos palabras: si yo fuera catalán, viendo cómo las gastan mis vecinos españoles, creo que sería independentista.
Y, además del odio, el juego sucio, mucho más repugnante. Porque el odio, como pasión, puede llegar, quizá, quién sabe, a lo sublime. Pero el juego sucio, las injurias y las calumnias puestas en marcha, como siempre, por El Mundo, y atizadas por un gobierno de franquistas cuya fibra ética es tan sólida como brillante su honradez y profunda su inteligencia, se mueve en el subsuelo de la falta de principios, la maldad, la ruindad, la perversión, la venalidad y la hipocresía. Supongo que quienes han puesto en marcha este ataque repugnante y han envilecido la campaña habrán sido, como acostumbran, bien remunerados. Como parecen haberlo sido siempre las piezas que estos granujas han utilizado en otras ocasiones para sus fines, con ocasión de los GAL o del 14M.
Ignoro si Mas, Pujol, CiU, etc, son o no inocentes. Buena parte del asunto está sub iudice y los jueces decidirán. Es la sincronía de los momentos, el aprovecharse de la ocasión, la oportunidad para desprestigiar y desacreditar suciamente a quien no puede derrotarse en buena y limpia lid lo que más indigna y subleva por la inmoralidad que supone. Es el recurso a la amenaza, el chantaje, el insulto, la calumnia, el rumor, el infundio, la mala baba de esta derecha franquista y sus esbirros mediáticos lo que empequeñece hasta hacerla liliputiense la causa española en Cataluña y agranda en cambio la causa catalana hasta en España. La última prueba: que de las patrañas de El Mundo se haya hecho eco ese tabloide del fascismo zombie español que es La Gaceta.
Pase lo que pase hoy en Cataluña, pido perdón a los catalanes en nombre propio por las demasías de mis paisanos y les agradezco el ejemplo que nos dan, que nos han dado durante 35 años, de un nacionalismo civilizado, pacífico y democrático.

El peaje y el imperio de la ley.

¿De dónde, voto al chápiro, han salido estas gentes? ¿Qué idea tienen del Estado de derecho, del principio de legalidad, de la igualdad ante la ley, de la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos? ¿Qué se han creído? Pregunta retórica a fuer de sabida la respuesta: creen que ellos y quienes ellos digan, esto es, los ricos, están por encima de la ley. Si, para conseguirlo, hay que cambiar la ley, se cambia, como han hecho con la de RTVE; si hay que imponer una excepción, se impone, como la amnistía fiscal a los del dinero negro; si hay que legislar ex novo, se legisla, como sucede con la nueva ley de tasas judiciales.
Ahora vienen los peajes. En España el límite en autopista son 120 Km. Si te pasas y te pillan, te multan y mucho. Pero, si tienes dinero, te puedes pasar tranquilamente pagando el peaje que, al fin y al cabo, razonaría un cínico, es como un par de multas en cómodos plazos. En román paladino: la ley es igual para todos menos para los ricos, que están exentos. Como estará exento Adelson (Eurovegas) de pagar impuestos porque a estos gobernantes les da la gana. Es parte del cuadro general que también afecta a la sanidad, la educación; la justicia, ahora la circulación viaria y mañana la seguridad urbana. Y esa es la cuestión esencial del nuevo ataque del gobierno al Estado de derecho y a la democracia. La única que, al parecer no se discute. Y, sin embargo, es la importante porque esa medida es anticonstitucional.
Al presentarla, el PP ha hecho una escenificación entre sentimental y práctica que pretende obviar esa cuestión de fondo de que la propuesta sea anticonstitucional. Que la defensa haya sido a cargo de un diputado parapléjico a causa de un accidente de coche, en su silla de ruedas tiene, desde luego, mucho efecto mediático, pero no el que su partido pretende. El límite de velocidad está para impedir estas desgracias. Utilizar la imagen de esta desgracia para eliminar el límite de velocidad carece de sentido. Salvo si lo que se quiere decir es que la seguridad aumenta con la velocidad y, por tanto, lo mejor es abolir los límites. En peaje, claro. No sería de extrañar pues es su lenguaje habitual: prohiben el derecho de la mujer a decidir con la intención, dicen, de garantizar su libertad; imponen tasas al uso de la justicia para asegurar la gratuidad de la justicia, etc.
Los razonamientos (merece la pena leer el artículo vinculado más arriba) no pueden ser más pedestres y falsos: se pide la elevación del limite de velocidad para garantizar la sostenibilidad de las autopistas de peaje, ya que son deficitarias. Y eso lo hacen los que dicen que el Estado no debe intervenir en el mercado. Obviamente, salvo cuando los ricos están en peligro. Se añade que el tráfico que se vaya al peaje aliviará la densidad de circulación de las autopistas públicas. No se dice pero es muy de suponer, que estas se deteriorarán a gran velocidad y empezará a haber conductores migrantes al peaje en contra de su voluntad. Porque aquí se asiste a una privatización más y en forma de bandidaje de la alta sierra o highway robbery. Ciertamente, se trata de una suposición. Como también se trata de una suposición la malicia de que en las autopistas de peaje no se impondrán multas, ni habrá radares, ni cámaras fotográficas. ¿Nos apostamos algo? Las multas las pagarán los desgraciados de los 120 Km y tocarán a más porque el Estado no aceptará el lucro cesante.
El resto de los argumentos esgrimidos por quienes presentan la proposición no de ley hacen abrigar serias dudas sobre el grado de madurez intelectual de los autores. Sostienen estos, al parecer, que el circular más rápido acorta los tiempos de desplazamiento y ayuda a dinamizar la economía española. No me dirán que lo primero no es brillante: ir más rápido permite llegar antes. Es alucinante. Claro que, en el fondo, no es un enunciado o un aserto sino un reclamo simbólico en donde lo que se quiere decir es si pagas, llegas antes. Bueno, al fin y al cabo es en lo que se basan los servicios de urgencias, incluido el de Correos, un servicio público: si pagas (más), tus envíos llegan antes. El problema es que las autopistas son negocios privados a quienes se exime del cumplimiento de la ley por un pago en metálico para eso, para bolsillos privados.
La segunda afirmación, es que eximir a los ricos del cumplimiento de la ley ayuda a dinamizar la economía española. Es mentira como lo era su teoría madre del trickle down (la teoría del "goteo") reaganiana que, en el fondo, era la elaboración neoclásica de la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro y tan fatástica como esta. Además de mentira es una invocación de rigor, como los gritos que daban sus antecesores ideológicos, aquellos del cuya vida guarde Dios muchos años.
Pero si los proponentes tienen este nivel, el de la Dirección General de Tráfico (DGT) lo supera hacia abajo. Dice una responsable de la DGT que solo se admitirá la subida del límite si se dan tres condiciones: que mejore la economía, que haya un “récord histórico” en baja accidentalidad en los tramos afectados y, siempre, estaría condicionada a las circunstancias del tráfico y las condiciones meteorológicas. Lo de las circunstancias del tráfico y las condiciones meteorológicas es como lo de llegar antes. Pero eso de imponer como condiciones dos futuribles es ya puro esperpento.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Esta corrupción tiene que acabar ya.

En la rueda de prensa de ayer, consecutiva al Consejo Europeo Extraordinario, un periodista pregunta a Rajoy su opinión sobre un eurodiputado que pide un recorte de los salarios de los funcionarios de la Unión y aduce como ejemplo que él, Rajoy, solo cobra 75.000 euros al año, bastante menos que muchos salarios de euroburócratas. Rajoy pone cara de desconcierto, con ojos como platos, se queda mudo y, al final, esboza una sonrisa incomprensible con lo que los corresponsales irrumpen en una carcajada, pensando, probablemente, que se trata de la enésima muestra de la simpleza y la estulticia del personaje. Aquí se encuentra el vídeo en el que produce la lamentable escena a partir del minuto 15'45. (Está en el que dice "Preguntas de los periodistas", no en el de "Intervención del presidente")
Pero los periodistas están equivocados. No es la proverbial falta de recursos y la bobaliconería del hombre los que justifican su repentina perplejidad, sino la clara conciencia de que están a punto de pillarlo en un renuncio, de que se descubra la corruptela en la que viven tanto él como otros políticos.
Porque es falso que el sueldo de Rajoy sean 75.000 euros anuales. Ahora que, por fin, a regañadientes, el gobierno ha respondido en el Parlamento que el señor registrador en excedencia no ha cobrado emolumento alguno del registro de la propiedad de Santa Pola, del que sigue siendo titular (y, tratándose de este gobierno, que cada cual crea lo que estime conveniente), en realidad, su sueldo anual es de unos 225.000 euros al año porque, al igual que Cospedal y otros políticos, cobra dos salarios, uno del Estado y otro (de unos 150.000 euros) como presidente de su partido. Así que lo lógico hubiera sido aclarar el asunto y avisar al eurodiputado de que estaba equivocado y que su salario no son 75.000 euros anuales sino muchísimo más. Pero no lo ha hecho. Al contrario, sigue ocultándolo, porque sabe que eso es irregular y que, aunque en España no pasa nada, dadas las tragaderas de los españoles, si se enteran en Europa va a montarse una escandalera. Por eso, el presidente hace aquí lo que hace siempre: mentir.
Pero lo cierto es que tanto él como Cospedal y muchos otros políticos cobran indebidamente dos sueldos del Estado mientras el país pasa necesidades. El caso de Cospedal es sangrante: unos 220.000 euros anuales pilla la moza en dos pagas: la de presidenta de Castilla-La Mancha y la de secretaria general del PP. La misma moza que deja sin salario a los diputados de la oposición, que manda al paro a los funcionarios, que deja sin sueldo ni subvenciones a mucha gente. Una actitud éticamente repugnante.
Está en vigor una Ley de Incompatibilidades de 26 de diciembre de 1984 cuyo artículo 1,2 dice que: no se podrá percibir, salvo en los supuestos previstos en esta Ley, más de una remuneración con cargo a los presupuestos de las Administraciones Públicas y de los entes, organismos y empresas de ellas dependientes o con cargo a los de los órganos constitucionales, o que resulte de la aplicación de arancel, ni ejercer opción por percepciones correspondientes a puestos incompatibles.
A los efectos del párrafo anterior, se entenderá por remuneración cualquier derecho de contenido económico derivado, directa o indirectamente, de una prestación o servicio personal, sea su cuantía fija o variable y su devengo periódico u ocasional
Es decir, además de ser éticamente repugnante que unos políticos que cobran dos sueldos recorten el único de los demás es, por lo menos, jurídicamente muy discutible. Los dos mendas argumentan que, al no ser los partidos políticos entes públicos, sino asociaciones privadas, sus dos sueldazos son compatibles. Pero eso es más que dudoso. Los partidos, verdad es, son asociaciones privadas pero financiadas con fondos públicos. Es decir, en cuanto a la letra, la forma de la ley, est@s dos plurirremunerad@s (y la recua de enchufad@s que l@s imita) están en la legalidad; en cuanto al espíritu y el contenido de la norma, amb@s están en ilegalidad, en un muy probable fraude de ley.
O sea que si cobrar dos sueldos cuando uno se dedica a dejar sin el suyo a los demás es literalmente repugnante, que ese cobrar sea probablemente fraudulento, lo convierte en algo de todo punto inadmisible.
Por eso enmudeció Rajoy en la rueda de prensa y no por su habitual estolidez. Sabía que, si la realidad trasciende, si en Europa se sabe que cobra dos sueldos (255.000 euros al año) se armará una buena. Y con razón. Es una sinvergonzada acumular los sueldos de los cargos oficiales y los de los partidos financiados públicamente, una corruptela a la que urge poner fin de inmediato porque probablemente sea la muestra más indignante de los privilegios de esta casta de impresentables.
¿Cómo se llega a presidente o secretario general de un partido? Normalmente en una dinámica interna de intrigas no ya sin oposiciones sino sin el más mínimo escrutinio público. Una vez arriba, el partido paga al(a) afortunad@ un sueldazo para que pueda dedicarse en exclusiva a ganar elecciones y ocupar los cargos públicos también espléndidamente remunerados. Hecho esto, lo ético, lo honrado, lo que está en el espíritu de la ley es elegir una de las dos retribuciones. No acumularlas.
Esta corruptela debe acabar ya y sus beneficiari@s debieran dimitir por codiciosos sin principios. Algo especialmente vergonzoso en un país con seis millones de parados y muchos más millones con salarios mileuristas.
(La primera imagen es una foto de www_ukberri_net, bajo licencia Creative Commons). La segunda, una de La Moncloa en el dominio público).

A reflexionar.

En el día de la reflexión, nunca ha parecido, a mi entender, tan apropiado el nombre. Es un día para reflexionar sobre lo que hemos visto, oído, vivido en esta campaña electoral. Una campaña de gran trascendencia que se ha librado en el fango. Las mayores gestas se realizan entre el lodo y el estiércol. Lo dice Orwell en Homenaje a Cataluña: lo peor de la guerra es la suciedad y los piojos. Pues ahí, entre los piojos, suenan los clarines de la independencia nacional.
Comparto con muchos compatriotas la sospecha de que CiU es un conglomerado de intereses plagado de corruptelas; esto es, un negocio. Y tengo una pobre opinión de Pujol como gestor de finanzas (aunque alta como político) así como de Mas. Pero todo esto es sabido. ¿Qué ha llevado a montar este escándalo durante la campaña? ¿Por qué ahora, además de por la conocida tendencia de El Mundo a enfangarlo todo en busca de una quimérica gloria al estilo Watergate que justifique la explotación siniestra de casos como los GAL o el 14M? Pues es bastante claro, ¿no? Lo dice Mas: el gobierno, y Rajoy en concreto, están tras las calumnias de El Mundo. Rajoy lo niega, indignado, y acusa a Mas de traición a España y a Cataluña, o algo parecido. Pero Sáez de Santamaría lo reafirma al pedir que se investigue la denuncia de un informe fantasma, sin fecha, firma, sello, ni destinatario, una hoja de papel. Es fuerte que eso lo pida el gobierno cuyo partido se presenta a las elecciones.
¿Se merece esto Mas? Personalmente, lo ignoro, pero le ha permitido aureolarse de mártir patrio, el símbolo de la pequeña república sojuzgada por el gran imperio estepario, Guillermo Tell, el grito de Hidalgo, Garibaldi, Gandhi, Lumumba, Mas. La gloriosa nación emergente frente a la nación desgarrada. En esta rige siempre el Todo por la Patria. Y ese todo, desde luego, incluye la guerra sucia, la calumnia y el pago a traidores. El caso es parar la desnacionalización de España al precio que sea.
Hay mucho por reflexionar en todo esto. Ha habido demasiado odio en la campaña.
¿Y el PSOE? ¿Qué reflexiona el PSOE? Sencillo: cuál será el resultado de su ausencia en la campaña, eso que los ingleses llaman un low profile. Sin duda se ha regido por un principio de prudencia, por no hacer demasiado evidentes las contradicciones entre el PSC y la matriz, so pena de que las relaciones entre ambas se enrarezcan aun más. Contradicciones en la visión de la planta territorial de España. La propuesta federalista del PSOE es inane. El PSC la ha hecho suya probablemente por disciplina y ha caído en su inanidad. Nadie quiere el federalismo; ni quienes lo proponen. Si lo quisieran, lo hubieran hecho en sus largos años de gobierno. Además, sospecho que, mientras existan los cupos vascos y navarro, el federalismo es imposible, al menos el simétrico y, para el asimétrico, ya estamos como estamos.
El meollo del asunto no está en el federalismo sino en el referéndum del derecho a decidir que el PSOE no hace suyo y el PSC sí. De ahí, de esa discrepancia y de alguna cosa más, surgen los vaticinios de sondeos que dan al PSC una cuarta posición en el resultado de las elecciones de mañana. Si eso pasa, desde luego el PSOE tiene una profunda reflexión que hacer. Y nada de un día.
El PSOE no es oposición. En un año no ha conseguido articular una posición clara con alternativas razonables con respecto a nada. Ha alternado silencios con confusas ofertas de pactos a un poder político ensoberbecido y enrocado en su mayoría absoluta, con autocríticas más o menos sinceras y propósitos de la enmienda más o menos verosímiles. En definitiva, nada. Cierto que ha empezado a recurrir al Tribunal Constitucional las disposiciones más crudas del gobierno. Pero hasta eso debió de haber empezado mucho antes a hacerlo.
Tampoco lo es la izquierda a la izquierda del PSOE. Las distintas constelaciones de la galaxia de la verdadera izquierda echa las campanas al vuelo porque aquí ha conseguido dos diputados más y ya tiene siete de cien o allí ha sumado tres y tiene nueve de 75. Victorias en una guerra de palanganas. También aquí hay algo que reflexionar. Ni con seis millones de parados, ni en mitad de la crisis estructural más aguda del capitalismo consigue apoyo electoral decisivo el discurso radical de la izquierda. ¿No tendrá esta en consecuencia que modificarlo para adaptarlo a lo que la gente quiere si quiere que la gente la vote?
Porque la gente no disfruta viendo cómo la expolian, cómo la despojan de sus derechos, como la condenan a la indigencia, cómo los corruptos se salen con la suya y, si no, se les amnistía. No se entusiasma con el panorama. Pero ¿a quién vota?
La derecha gobierna porque no tiene alternativa en la izquierda.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Justicia para los ricos y sofismas para los pobres.

La hipocresía, sofistería y profunda estolidez del repelente niño Vicente Gallardón al descubierto en sus razones para imponer las tasas judiciales. Estas no obedecen a su deseo de impedir que los menos favorecidos accedan a la justicia, ¡qué va! Lo que tratan es de garantizar el acceso de estos a la justicia "gratuita". Es un cinismo descarnado que solo puede formular un fascista correoso porque, obviamente: no hay justicia "gratuita". Toda la justicia está pagada con los impuestos de los ciudadanos, incluidos los pobres. Cuando estos acceden a la justicia, acceden a lo que es suyo y a lo que este sofista quiere arrebatarles para dejárselo solo a los ricos, los únicos que pueden volver a pagar una justicia para ellos que, además, será de calidad, dado que en parte también está pagada por los pobres a los que, sin embargo, se les niega. ¿Esta claro? Los pobres pagan parte de la justicia de los ricos y ellos no tienen ninguna. Los ricos no pagan la justicia de los pobres (ya que estos no la tienen) pero se benefician de una de superioridad calidad.
Se trata de una prueba más de un síndrome de suficiencia de este nacionalcatólico que toma a los demócratas por aquejados de imbecilidad y piensa, desde la suya, mucha más profunda, que puede engañarlos, manoseando sus principios y valores y prostituyéndolos con una mentalidad orwelliana: pagan ustedes por la justicia para que la justicia sea gratuita. Por la misma razón por la que el mismo sujeto sostenía que negar el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad es la vía para emancipar a la mujer. Que este pedante quiera llenar los ovarios de las mujeres con rosarios, rezos de sacristía y sofismas baratos no oculta ni medio minuto la intención de esta derecha cavernícola de implantar una involución en toda regla de la convivencia ciudadana española. Y Gallardón -al que El País apoyaba como representante del conservadurismo civilizado- es la punta de lanza de este retroceso histórico: educación, sanidad y justicia para los ricos. Igual que los viajes a Londres de sus hijas.
Un asco. 

El desastre nacional.

Un gobierno contra el pueblo. En un año, el gobierno ha mostrado suficientemente que su objetivo es empobrecer a la población, desasistirla, privarla de derechos, mantenerla en el paro y sin prestaciones. Los ejemplos se acumulan: se emplean los dineros públicos para rescatar bancos a los que se permite una política frenética de desahucios que ha provocado tres suicidios y miles de situaciones angustiosas; se dificulta la vida de todos, especialmente de los jubilados; se reduce y encarece drásticamente el acceso a la educación y la sanidad; se practica una política de enchufismo y nepotismo sin parangón en nuestra historia; se mantienen descaradamente los privilegios de la iglesia, el capital y las empresas; se amnistían los delitos monetarios y los casos de corruptelas; se controlan ideológicamente los medios de comunicación públicos; se gobierna sin tener en cuenta el Parlamento y de un modo arbitrario e injusto, hasta extremos increíbles. Un par de ejemplos de comprobación: mientras el gobierno multaba a un ciudadano por llevar una bandera tricolor so pretexto de que podía irritar a no sé qué hinchas, los falangistas pueden hacer marchas conmemorativas. Mientras los gobernantes de todo tipo cobran sueldos estratosféricos y despilfarran el resto en asesores y cargos de confianza a cientos con salarios también de alucine, en Madrid privan a los jubilados de la posibilidad de ir al cine una vez por semana por un euro.
A ese expolio acumulado se ha añadido recientemente que la alcaldesa de Madrid vende unas viviendas en el centro de la capital (y, en cristiana correspondencia, planta en la calle a los inquilinos, casi todos ellos ancianos, muchos con problemas de validez) a una empresa participada por el marido de Cospedal quien, a su vez, sigue cobrando dos sueldos de modo indebido. La Junta de Castilla y León invertirá 11 millones de euros en un macropoyecto urbanístico llamado ciudad del medio ambiente en un páramo soriano mientras deja sin financiación los servicios sociales.
El desfile de consejeros de todos los partidos en Bankia que se levantaban una pastuqui al año por no enterarse de lo que hacía el ente al que supuestamente aconsejaban es absolutamente deprimente. Bankia y tropecientas cajas que han sido saqueadas por una pandilla de aparentes inútiles, pues dicen no saber de qué iba el invento. Pero la pastuqui la cobraban.
El ministro Gallardón, al que los apologetas de la situación consideraban un conservador moderno, abierto, centrado, ha mostrado ser un correoso nacional católico primero y un auténtico esquilmador de las posibilidades de las gentes, entendidas como justiciables después. Y en ambos casos con apuntes teóricos tan sofistas como ridículos. En su primer papel de doctrino de la iglesia sentenció opiniones sobre la condición femenina que pasarán a la historia de la necedad. Eso de que la maternidad es la realización de las mujeres y que estas deben aceptar lo que el Señor sea servido enviarles suena muy bien a oídos de Rouco Varela pero niega la libertad de las mujeres que solo es tal si pueden decidir.
En su segundo papel, Gallardón ha acometido el problema de la saturación y lentitud de los juzgados por el procedimiento de encarecerlos y ponerlos fuera del alcance de la gente con menos medios. Probablemente justifique esta injusticia con razonamientos mercantiles típicamente liberales: no hay nada gratis; el que quiera un servicio, que se lo pague. El mercado se rige por la ley de la oferta y la demanda. Un diamante no puede valer lo que un abalorio. El sofisma aquí está en que la justicia no es gratuita puesto que se paga con los impuestos de todos los ciudadanos. Pero sí es de igual acceso para todos (y sobre esto habría mucho que discutir) y eso es lo que molesta a los Gallardones de turno. ¿A dónde llegaremos si un pelanas puede querellarse contra el presidente de una empresa?
Verdaderamente no extraña nada que un concejal del mismo partido PP considere que Gallardón es el peor ministro de Justicia. Obvio. Pero aún tiene margen el ministro pues en eso de ser malos, otros le llevan ventaja. Así, según el Financial Times, De Guindos es el peor ministro de Economía de Europa, algo que los españoles no solamente intuyen sino que sufren directamente. No hay más que ver cómo está gestionando la crisis. El hecho de que la hoja de servicios del ministro solo acumule fracasos, como el de Lehman Brothers, del que era responsable en España, ya es suficiente acreditación para las dos cosas: a) probar que eres malo y b) que te fichen para ministro de Economía en España, con lo que llegas a peor. Lo mismo vino a suceder con Rato: después de su inexplicable espantada del FMI, lo hacen presidente de Cajamadrid y de Bankia más tarde en donde ha organizado este absoluto desastre en que vive el país.
Pero la propia cúpula del mando rivaliza con sus ministros. El mismo Financial Times considera que Rajoy es el peor de todos, mucho peor que De Guindos. Lo considera un político de provincias que no se entera de qué va la cosa en Europa. Inútil, mudo, escurridizo, incomprensible, como de otro planeta. De haber hablado con españoles, estos habrían podido añadirle que mucho más bobo y solemne que aquel bobo solemne de que él hablaba. Un majadero que dice melonadas con tono de profunda convicción.
Y estas gentes, mezcla de incompetentes, necios y retrógrados toman las decisiones que nos afectan a todos.
Es una situación de desastre, de emergencia nacional que tiene pasmado al continente.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

jueves, 22 de noviembre de 2012

Suspendido el acto de homenaje a Franco.

Después del escándalo montado, la empresa concesionaria del Palacio de Exposiciones de Madrid, que pertenece al ministerio de Industria, ha cancelado el homenaje que los fascistas pretendían hacer el cuatro de diciembre al asesino Francisco Franco.
Por cierto, la gestión pertenece a Turespaña, el departamento al que acaba de reintegrarse la funcionaria Aguirre que, como se ve, no ha perdido el tiempo en dar una muestra de su peculiar liberalismo fascista.
Era ya excesivo que, además de soportar a este gobierno de expoliadores franquistas, meapilas, pedantes y simples imbéciles que ya es el hazmerreír de  media Europa, hubiera que aguantar a los chulos de la Falange campando a sus anchas por la ciudad y homenajeando al delincuente que oprimió España y asesinó a cientos de miles de españoles.
Y eso mientras el único juez que ha intentado hacer justicia a las víctimas del genocidio franquista pierde la carrera, villanamente condenado por quienes no tienen ni la centésima parte de su honradez y valentía.
Ahora solo queda por denunciar que haya una Fundación Francisco Franco, dedicada a ensalzar la memoria del criminal perjuro que mantuvo España sojuzgada durante cuarenta años por el terror y el asesinato. Y denunciar que se beneficie de subvenciones públicas.
Esa Fundación debe cerrarse y sus dirigentes deben ser procesados por apología del genocidio.

Prohibir el homenaje a un dictador asesino en Madrid.

He creado una petición en Change.org para que una fundación de fascistas organice un homenaje al asesino de cientos de miles de españoles. Muchos de ellos aún yacen en fosas comunes por las cunetas de España ante la negligencia o la complicidad directa de las autoridades políticas y judiciales. Este homenaje es un insulto directo a su memoria. Es como si los asesinaran por segunda vez.
Se solicitan firmas.


El narcisismo-leninismo.

El otro día se constituyó en Madrid la plataforma Foro Cívico Somos Mayoría, promovida por Julio Anguita. Desafortunada coincidencia nominal con el Foro Cívico de Álvarez Cascos. Esto del civismo tiene pegada. En la misma onda parece estar también Sociedad Civil y Democracia, de Mario Conde. Estas organizaciones tienen otros elementos en común. El primero, evitar el término "partido" y el segundo, depender de fuertes personalidades individuales que tienen algún tipo de ascendiente sobre una cantidad variable de seguidores. Son hombres que ejercen impacto en la sociedad por las razones que sean y pretenden instrumentalizarlo para el logro de unos fines políticos. Porque, aunque Anguita en concreto haya dicho a veces que se retiraba de la política, es de conocimiento general que eso es imposible y que se refiere a la política de partido, salvo que se trate del suyo, al que empieza por no llamar "partido".
Ese es el gran problema de la izquierda: su atomización a lo largo de líneas personalistas, de líderes que aglutinan votos por ser quienes son. Y ello predicando sin parar la necesidad de la unidad de la izquierda. En estos momentos actúan en España una docena más o menos de formaciones de izquierda como este Foro Cívico, Corriente Roja, Equo, Izquierda Abierta, Izquierda Anticapitalista, Izquierda Unida, y me dejo varias fuera por falta de espacio. Casi todas ellas, si bien no todas, obedecen al mismo modelo de una organización que pivota en torno a una fuerte personalidad y en donde el culto a esta personalidad es casi inevitable. Incluso en aquellas en donde este narcisismo no está tan presente, la función de un puñado de personalidades es determinante. Y todas reclaman a voz en cuello la unidad de la izquierda... en torno a cada una de ellas, por supuesto.
Sin embargo, en lo único en que todas las organizaciones de esta izquierda parecen coincidir es en su hostilidad al PSOE, del que dicen que no es verdaderamente de izquierda. Así, para quien no coincida con este juicio, el conjunto de la izquierda semeja una flota con la gran nave capitana de la socialdemocracia, alguna otra nao de menor calado, como IU, más semejante a una cañonera, y una miriada de lanchas torpederas comandadas por sendos caudillos clarividentes.
Esa es la razón por la que puede gobernar la derecha con mayoría absoluta en un país cuyo electorado es mayoritariamente de centro izquierda. Esa y la ayuda de la abstención que afecta especialmente a la izquierda y está en parte movida por la sensación de frustración que produce su fragmentación.
Por el tipo de sistema político español y otras circunstancias, no es previsible que la socialdemocracia pierda su hegemonía en la izquierda, aunque pueda sufrir descalabros más o menos intensos. Es la otra izquierda la que debe elaborar un proyecto que, siendo distinto del socialdemócrata, sea suficientemente claro y convincente para promover la unidad de sus dispersas fuerzas. Sin esa unidad, esta izquierda seguirá siendo testimonial, irrelevante y propiciando a contrario el gobierno de la derecha.
Pero ese objetivo unitario será inalcanzable mientras el campo de la izquierda sea un huerto de personalidades narcisistas que prefieren ser los abanderados de un pelotón que miembros más o menos anodinos de arganizaciones mayores con más expectativas electorales. Porque, se mire como se mire, la cómica disgregación de la izquierda, no tiene otra explicación. Las enconadas polémicas sobre pretendidas cuestiones ideológicas, sobre lealtad a unos principios y unos dogmas de la tradición izquierdista de raíz inconfesadamente marxista y leninista en los que muchos no creen, son pretextos para disfrazar las peleas por los puestos, los cargos, las jefaturas, los liderazgos.
(La imagen es una foto de agitprop, bajo licencia Creative Commons).

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Tous azimuts

Cataluña saca de sus casillas al nacionalismo español. Cataluña o la "cuestión catalana" o el "problema catalán" o el nombre que quieran darle. En definitiva, el nacionalismo catalán. En parte eso se debe a que no lo entienden. Ningún nacionalista puede entender un nacionalismo distinto al suyo sobre el trozo de territorio que considera de su natural pertenencia. Lo curioso es que muestra esa incomprensión a base de tildar de nacionalista al otro, como si él no lo fuera. En España no hay más partidos nacionalistas que los catalanes, vascos, gallegos y quienes pretendan asimilárseles. Los nacionalistas españoles se llaman a sí mismos constitucionalistas. Los más avispados de ellos dicen que el suyo es un patriotismo de la Constitución, aunque de este hace ya algún tiempo que no se oye hablar.
Además, ahora ya no se habla; se dispara. En cuanto el nacionalismo catalán ha formulado el objetivo secesionista, las baterías del nacionalismo español lo han enfilado desde todos los ángulos, todos los azimuts. Sobre Mas llueven los más diversos proyectiles. Se le hace un reproche muy frecuente, esto es, que invoca el independentismo para desviar la atención de su gobierno de recortes y ajustes. Un reproche que también puede hacerse a Rajoy y en los mismos términos. Por cierto, hablando de Rajoy, vaya ojo el del presidente cuando se le ocurrió tildar displicente y despreciativamente de algarabía el nuevo ímpetu del nacionalismo catalán. Porque la verdadera algarabía es la que están montando los nacionalistas españoles. No hay político español, especialmente en la derecha, que no se crea obligado a largar un sopapo a Más por vender humo, perjudicar la marca España, embarcar a los catalanes en una aventura a lo desconocido, buscar la ruina de Cataluña, su exclusión de la UE. No le dejan hueso sano. Sáez de Santamaría llega a decir que no se ganan elecciones con mañas de telepredicador. Probablemente las que a ella le van son las de los tertulianos. 
La ofensiva general contra Mas y, de paso, Pujol, a fin de deslegitimar el nacionalismo catalán, se hace también, como dice el candidato catalán, "desde las cloacas del Estado". Las acusaciones de El Mundo están pensadas para influir en las elecciones catalanas en un sentido negativo para CiU. Se calcula que, en el día de la votación, los dirigentes de CiU estarán bajo sospecha, sin que haya tiempo para que demuestren su inocencia. Tiene toda la pinta de un montaje y una alta probabilidad de conseguir lo contrario de lo que se propone, esto es, de provocar un cierre de filas nacionalista y un aumento del voto independentista. 
Desde un primer momento se ha enfocado a Mas y Pujol, dando por supuesto que las acusaciones son ciertas. Hasta los socialistas han entrado al trapo pidiendo a los convergentes que den explicaciones. ¿Qué explicaciones puede dar alguien acusado de algo imaginario? No más que negar la acusación de plano, que es lo que Mas ha hecho. Pero eso no bastaba. La negativa debía ir acompañada de una querella por injurias y calumnias contra El Mundo. De otro modo se daría pábulo a la sospecha de que algo habría. Las correspondientes querellas están ya presentadas. Queda ahora por ver cómo se encara la cuestión en su conjunto. Se ha empezado por suponer que eran los acusados quienes debían probar su inocencia y no el acusador su culpabilidad. ¿Cómo prueban los acusadores sus acusaciones? En primer lugar, y a ello están obligados por ley, presentando la correspondiente denuncia en sede judicial. Así como se exigía a Mas y Pujol que se querellaran para dar crédito a su negativa, así y con mayor razón es exigible a El Mundo que presente la correspondiente denuncia y aporte las pruebas que la respalden. En caso contrario estará incurso en un posible delito de calumnias y por esta razón son muy convenientes las querellas ya interpuestas. Ahora, que cada palo aguante su vela.
No solo de posibles calumnias, Mas y Pujol también son objeto de manifiestos, declaraciones, protestas y hasta dictámenes jurídicos, todos orientados a demostrar la inconveniencia, injusticia, la ilegalidad, la barbaridad y la imposibilidad de la independencia. Tiene razón Rajoy cuando dice que las elecciones del 25 N son más importantes que las generales. Caramba con la algarabía.
(La imagen es una foto de Convergència Democràtica de Catalunya, bajo licencia Creative Commons).

martes, 20 de noviembre de 2012

El dios de la ira.

El Mesías no ha llegado aún, digan lo que digan algunas sectas. Cristo no era más que un iluminado esenio. Lamentable lo que pasó con él; aunque se lo ganó a pulso con aquello de que era hijo del Padre. Sus discípulos nos han amargado la existencia durante veinte siglos. La ira de Dios se cebó con nosotros en el Holocausto. Y ¿por qué, si llevábamos casi dos mil años perseguidos? ¿Qué habíamos hecho ahora? Se nos castigó en su día. Se destruyó el Templo y se nos mandó a la diáspora. Nadie dijo que se intentaría exterminarnos como pueblo. Era imposible. Se nos mandó a la diáspora pero Dios no podía querer que desapareciéramos como pueblo (o nación, que se dice hoy) porque, para bien o para mal, para la virtud o el vicio, la lealtad o la deslealtad, somos su pueblo, el pueblo elegido. Después de tantas penalidades, mucho más prolongadas y crueles que los cautiverios anteriores, retornamos de nuevo a la Tierra Prometida. La que Él prometió a Abraham cuando lo sacó de Ur. ¿Y qué nos encontramos? A los descendientes bastardos del muslo de Abraham, a los hijos de Agar, los agarenos, que estaban ocupando la heredad de nuestros padres desde el año no sé cuántos de su Hégira y que habían plantado una mezquita en la ciudad de Salomón, junto a lo que quedaba del Templo, el muro de las lamentaciones. Nos encontramos más cosas. Nos encontramos Jerusalén convertida en un zoco de sectas: cristianos cruzados, coptos, maronitas, todas las creencias imaginables. Por el lugar en donde había estado el arca de la alianza del pueblo con Elohim pasaban los predicadores más extraños, incluidos nuestros primos hermanos de la secta ismailí. ¿Cuánto iba a tardar Dios en ordenarnos marchar contra los pueblos idolátricos como en su día nos ordenó contra los jebuseos, filisteos, amorreos, etc? No dio ni tiempo a la constitución de los dos Estados, el de Israel y el Palestino. Allí mismo empezó la guerra que no ha cesado en verdad al día de hoy. Pero, de entonces acá, la historia ha querido que la victoria del Dios de los ejércitos haya sido arrolladora, de forma que sus enemigos no luchan ya por el triunfo sino por la supervivencia. Desde la fundación del Estado de Israel hasta este momento las circunstancias internacionales, la mentalidad del mundo, todo ha cambiado en torno nuestro, excepto esta guerra que es -suene bien o mal a los oídos de eso que se llama la "comunidad internacional"- una guerra de exterminio. Dios lo quiere. En el fondo, tratamos la franja de Gaza como si fuera los altos del Golán; una especie de tierra de nadie, sobre la que Dios llueve fuego y azufre (hoy fósforo blanco, pues la ciencia avanza) de vez en cuando por sus muchos crímenes. El Occidente cristiano se horroriza de que el 40% de las víctimas mortales en las zonas bombardeadas sea mujeres y niños. ¿De qué se escandalizan? Saben perfectamente que en el Libro en el que dicen creer, Dios ordena a Israel no solo pasar por la espada a mujeres y niños sino también a los ancianos y hasta la animales domésticos. Ya sé que esto suena horriblemente a oídos racionalistas occidentales, contaminados de la errónea creencia de que los pueblos son libres. Los otros, quizá; el nuestro no, porque es el pueblo de Dios, debe caminar ante Él y no apartarse de su camino y su camino es la guerra. ¿Cuándo estuvo Jerusalén en paz? Por último, permitan les muestre a dónde puede llevar la clarividencia. Esa equiparación que suele hacerse entre Israel hoy y la Alemania hitleriana echa sobre el pueblo elegido la acusación que pesa sobre los nazis: la de haber sido seres inhumanos, al deshumanizar a los demás. Porque el caballo no puede dejar de ser caballo, ni el águila águila ni el pez pez; pero el ser humano sí puede dejar de ser humano. Comprobarlo es demoledor. Y comprobarlo en propia carne, más.  ¿Quién se explica el suicidio de Primo Levi?
(La imagen es una foto de ThisParticularGreg, bajo licencia Creative Commons).

lunes, 19 de noviembre de 2012

Habla el forajido.

Interesantísima entrevista de 20 Minutos al presidente Rafel Correa. He de reconocer que el mancebo me cae muy simpático. Hace y dice cosas con las que estoy muy de acuerdo. Por mencionar solo un par de ellas que salen de los límites de su país: ha concedido asilo político a Julian Assange y ha preguntado en público y a través de la televisión española por Ana Pastor, la figura que simboliza el asalto del PP a la independencia de los medios. Pero esta simpatía no empaña el interés de los demás propósitos de Correa. Y nos interesa que alguien de fuera, de fuera del ejido, un forajido, nos diga cómo se ven las cosas desde el exterior. Nadie que no vea lo suyo con los ojos de los demás llegará a entenderlo. Y, si no lo entiende, mal podrá mejorarlo o repararlo si anda averiado.
Correa tiene un verbo vivo, directo, conciso, casi gracianesco. Y, aunque es cortés y procura no faltar a nadie, dice lo que piensa sin ambages, no marea la perdiz ni suelta lugares comunes de relleno. A veces saca una veta de humor refinado, una ironía que le alegra a uno la jornada. Preguntado si piensa que las cumbres iberoamericanas sirven para algo dice que sí sin dudarlo, que son muy útiles, sobre todo por los contactos bilaterales que permiten (es decir, por lo que niega las cumbres mismas) y como prueba de su alta valoración propone que se espacien y se celebren cada dos o tres años. O sea, nunca. Muy útiles.
Es lacónico, casi lapidario. ¿Cómo ve al Rey? "Cansado" -responde el forajido; y remacha: "muy cansado". Si él supiera... Lo que está es tronado porque si te pasas la vida de comilonas, cenas, recepciones, saraos, inauguraciones, discursitos y bebercios y, a tus 74 tacos, sin mayor preparación, te vas a cazar elefantes al África, aunque te los pongan como a tu requetetatarabuelo las bolas, lo más probable es que te rompas la cadera ya solo con el retroceso del rifle, si es que no te partes los morros.
Lo de forajido tiene su busilis. Preguntado por el 15M dice Correa que ellos se adelantaron con la rebelión de los forajidos de los que él fue uno. Forajidos llamaban las autoridades españolas a los rebeldes criollos por lo mismo por lo que Franco llamaba bandidos a los guerrilleros de la República y las autoridades actuales "radicales" a los perroflautas y a sus propios agentes provocadores cuando tienen orden de comportarse de modo violento, agresivo, delictivo.
Sobre los desahucios tiene opiniones que son de puro sentido común, puntos de vista que probablemente comparte la inmensa mayoría de los españoles, excepto los banqueros y los políticos. Dice haber visto a Rajoy muy preocupado con el asunto así como sobre los problemas de la sanidad pública, según colijo, en lo que se refiere la situación de los ciudadanos ecuatorianos. Pero, en lo general, no tiene duda alguna: las medidas adoptadas son un paliativo; no la solución. La solución no es acceder a lo que quieren los bancos que, por su codicia, llevan a todos a la ruina. No es aceptar que lo único que quepa hacer sea sacrificarlo todo al pago de la deuda. La economía al servicio de la gente y no al revés.
Verdades elementales compartidas por infinidad de gente en España. Correa pide que miremos el ejemplo de América Latina en lo ochenta y no cometamos sus errores, que arruinaron el continente. Sí, en efecto, ese es el asunto que más duele a los españoles: comprobar cómo cuando miraban las angustias de los países latinoamericanos bajo el yugo del llamado consenso de Washington, veían las desgracias del subdesarrollo y del tercer mundo; algo que no podría pasarnos a nosotros que éramos el primer mundo y estábamos desarrollados. Pues el actual consenso de Bruselas nos ha puesto exactamente en esa situación de la que pensamos habernos librado casi por arte de birlibirloque.
Sobre Julian Assange, el héroe de nuestro tiempo, Correa dice cosas tan atinadas y sensatas como todo lo demás. El asunto, concluye, está en manos de la Justicia europea. Reconforta que la expresión Justicia europea sea de uso general y admisible. Nadie hablaría de una "Justicia asiática" o africana o americana, salvo en el uso abusivo que hacen los estadounidenses del gentilicio "americano" y que aquí no se considera. El problema es si esa Justicia europea es capaz de enfrentarse a este caso... y seguir siendo justicia. Para la próxima vez que Correa hable de Assange le ofrezco una interesante comparación: Assange viene a ser el Salman Rushdie occidental, perseguido no por la fatua de un Ayatollah sino por la de una presidencia imperial.
En fin, muy interesante entrevista. Por cierto, hay algo en ella que llama la atención. Si no estoy equivocado, el entrevistador no pregunta por la izquierda española, ni por el PSOE, ni por Rubalcaba, que estaba en la cumbre, pero es como si no hubiera estado. Correa es un presidente de izquierda, que seguramente se habrá entrevistado con él. Y el caso es que a nadie parece extrañarle. La visibilidad de la oposición española es inexistente.
También ayer había en El País una entrevista de Cebrián a Dilma Rousseff que todavía no he leído y no sé si lo haré porque tengo cierta animadversión al hombre del millón de euros al mes y sus delirios de grandeza. Siempre se le podrá echar una ojeada, dado que Rousseff tiene su interés, pero no está hecha en la cumbre, sino días antes, en Brasilia; es una entrevista en lata, un texto organizado según el espíritu del entrevistador, en donde no hay preguntas y respuestas claras sino una elaboración personal para conducir la entrevista por los asuntos que interesan aquel y que, inevitablemente, andan rondando el poder, ese concepto que fascina a Cebrián y ante el que se rinde sin condiciones, mostrando su auténtico fondo y su cómica pedantería. El poder y la gloria. La gloria que da el poder. El poder que da el dinero. Un millón al mes. Por eso resalta nada más empezar que Dilma Rousseff es una de las tres mujeres más poderosas de la tierra. Las otras dos, Merkel y Clinton. Pero, dice el académico, ese "triunvirato (sic) puede verse pronto reducido a un duelo de titanes". No de titánidas. ¿Ven? No hace falta seguir leyendo.