sábado, 30 de junio de 2012

La brigada de agitprop desembarca en RTVE.

Palinuro lleva una temporada pensando en escribir un librete que se llame algo así como Se puede vivir sin ver la tele y hasta supone que podría ser un éxito de ventas. Cree que lo comprarían todos, aunque pocos lo confesaran. Igual que sucede con la TV. Nadie reconoce mirarla de seguido (otra cosa, claro, es echarle una ojeada de vez en cuando) y, sin embargo, el Estudio General de Medios dice que el consumo de TV en España es de 238 minutos por persona y por día. Es decir, cada español pasa cuatro horas diarias delante del televisor. La sexta parte de su vida. ¡Y dicen que no la ven! Sobre todo los sectores cultos y avanzados de la sociedad, algo abochornados por la ordinariez, la zafiedad y la estupidez que destila el medio. Pero ellos, como los otros: cuatro horas diarias.
De momento la TV es el medio de comunicación más poderoso que hay y desde el que cabe adoctrinar con mayor eficacia a la población: adoctrinarla, manipularla, engañarla, desinformarla. No hay nada parecido en la sociedad, salvo internet y cuando se consolide y haya abolido la "brecha digital" .Más del 85% de los españoles reconocen formarse su opinón política a través de la TV.
A esta conclusión han llegado también en el PP, en donde han decidido no andarse con remilgos y cargarse la legislación de la época de Rodríguez Zapatero, romper las reglas del juego que obligaban a consensuar los cargos para garantizar que la TV fuera objetiva y no estuviera al servicio del partido en el gobierno. ¡Leyes blandegues y seudodemocráticas! Lo mejor es imponer unilateralmente los esbirros ideológicos del partido que eliminarán todo resquicio de objetividad e independencia y convertirán el medio en una caja de mentiras al servicio del PP.
Dos conclusiones se extraen de la caradura con que la derecha ha asaltado la RTVE. La primera la candidez del PSOE, quien creía que la derecha iba a respetar las reglas democráticas de juego. Esto de la ingenuidad en política empieza a parecer sospechoso porque siempre acaba beneficiando a la derecha, suscitándose la pregunta: el PSOE ¿es un partido de izquierda o su función es torcer esa izquierda y permitir que la derecha gobierne también cuando pierde las elecciones? La TVE, el caso Dívar, la renuncia al laicismo, etc, ¿son muestras de ingenuidad y debilidad o vías deliberadas por las que el PSOE regala parcelas del poder a la derecha en detrimento de los intereses de sus propios votantes?
La segunda conclusión es el afán totalitario del PP: copa (con CiU) todos los puestos del consejo de administración y los cargos con incondicionales y sectarios y se apresta a hacer de la tele la máquina de mentiras y propaganda que necesita, siguiendo el ejemplo de Telemadrid, un comité de propaganda del PP pagado con el dinero de todos los españoles. Por eso ha puesto al frente de los informativos a un pavo, un Somoano que ha sacado de los de Telemadrid; o sea un siervo seguro. El tal Somoano se presenta como autor de un panfleto que pasa por ser tesina de Máster de la Universidad Autónoma de Barcelona sobre la estrategia del PP para ganar las elecciones, un escrito falto de toda calidad teórica y empírica, un prontuario de consignas de la falsedad y la manipulación . Un hombre a tono con el fiel criado del PP al que este ha confiado la presidencia de la TVE, González Echenique, que no sabe nada de audiovisuales, pero tiene muy claro que su función es que el PP gane las próximas elecciones. Para eso los han puesto a todos ahí.
Los televidentes van a tragarse tres años y medio de NODO franquista a cuyo lado las memeces de Urdaci van a resultar muestras de agudo ingenio.
Creo que Palinuro, al final, escribirá el libro.
(La imagen es una foto de oddsock, bajo licencia Creative Commons).

Supermario vence.

Traduzco: Tiene la cresta y los pendientes de Balotelli (el delantero de la selección nacional italiana) y el abrigo loden y la cara de Monti; el "morphing" que junta en una única criatura el delantero azul y el primer ministro italiano lleva la firma del usuario "emmanueledc" y en este momento tan divertida imagen recorre las redes sociales. Hasta ha llegado a España. Al menos, hela en Palinuro.
El mensaje del ingenioso photoshop es claro: ayer, Mario Monti salvó el euro, Europa, Italia y, de paso, España (de la que llevaba dos semanas hablando pestes) con la supuesta grandeza del civis romanus sum, capaz de dimitir. Hoy, Mario Balotelli deberá coronar la hazaña consiguiendo la Eurocopa para Italia... Pero ahí, en el tramo final, la toma de la última cota, la octava colina de Roma, le espera la temible Roja. El. duelo final por la corona europea será entre el andrajoso hidalgo y el furbo arlecchino. Monti tuvo la grandeza de amenazar con dimitir ante una jefa germánica cuyas hordas bárbaras acababan de morder el polvo frente al imbatible calzio imperial. Ahora le corresponde aniquilar a los rojos celtíberos. Pero estos, al grito de no hay dos sin tres, llegan como un huracán y pueden alzarse con su tercera victoria.
Más complicado lo tiene Rajoy a la hora de convencer a sus compatriotas de que ha sido él quien ha torcido el brazo de la canciller de hierro. Sin duda, los fulminantes ceses y nombramientos en la TV se orientan a constituir ya el grupo de aedas que entonará la epopeya de cómo el caudillo ibérico restauró la Monarchia Hispanica. Pero, de momento, la cosa está complicada. La portada de La Razón, dedicada al humanismo, cede por la banda de la vanagloria personal. Es comprensible: resulta difícil ensalzar la escurridiza actuación de Rajoy. Por lo demás, muy razonable porque ¿qué hubiera pasado si él también hubiera amenazado con dimitir? Que a lo mejor alguien se aprovechaba de la ocasión de deshacerse del "lider más incompetente de toda Europa", al decir de un eurodiputado británico y euroescéptico. Y, sin embargo, es lo más sensato que puede hacerse, como se ve por ekl hecho de que el hombre no puede resistir su patológica tendencia a la mentira y ya está diciendo que el préstamo a España no tiene condiciones cuando todo el mundo sabe que las tiene.
En fin, la batalla europea ha tenido su dramatismo. Pero el héroe ha sido Monti; no Hollande, aunque la presión de este resultó decisiva también pues dejaba a Frau Merkel en la única minoría posible en un comité de cuatro: la de uno. Los diputados de Merkel ya están rezongando por los pasillos del Bundestag  y ya veremos qué pasa con la coalición negra-amarilla.
Pero esos son los problemas de Merkel. El triunfo de Supermario ha dejado clara de nuevo la superioridad del Imperio sobre las colonias y, por supuesto, las tribus germánicas allende las fronteras. Europa, se dice, ha triunfado una vez más de la mano de la latinidad. El galo Hollande se frotaba las manos mientras los teutones deponían su fiera actitud ante la supremacía eterna de Roma. Europa vuelve a ser el Imperio Romano Germánico .


Por cierto, hablando de Roma, ¿han echado una ojeada a la web de maspublico.com, el proyecto en el que participa Palinuro? Está muy bien. El reportaje que trae sobre el VatiLeaks es impresionante. Desde que los preconciliares recuperaron el solio de San Pedro, el prestigo moral de la Roma vaticana, que nunca muy fue muy alto, descendió a los niveles de una secta tenebrosa. Eso es lo que revela el VatiLeaks. El Imperio es Románico Germánico, pero ya no es Sacro.

viernes, 29 de junio de 2012

MásPúblico en la calle.

No todo han de ser malas noticias. También las hay buenas. Aunque esto de bueno y malo depende de quien hable. Sé de gente a la que la aparición de MásPúblico parecerá mal, un horror, quizá un delito contra la salud pública mental. Palinuro la tiene como buena, muy buena noticia. Otro periódico de izquierda. Un lugar en donde escribir.Bueno, a partir de septiembre que es cuando tiene prevista su andadura después del fiasco de la subasta de la cabecera de publico.es.
No he entendido bien la explosión de Público. Del cierre por fin de negocio han surgido tres proyectos distintos y, en cierto sentido, interconectados: www.publico.es, maspublico.com y eldiario.es en distinto estado de gestación. publico.es se mantiene como versión digital de Público que ya no existe como prensa de papel. Pero comparte algún columnista con maspublico.es y hay trasvase de personal. A su vez, el director de eldiario.es, Escolar, escribe en maspublico. No hay sentido de la competencia, al menos, tradicional. Quizá sea la nueva forma de los medios: organizaciones esponjosas que en parte se valen de recursos en común.
Bueno, el hecho es que Palinuro publica una columna en el MásPúblico de papel y habiéndola leído y no considerándola carente de interés, me pide reproducirla aquí y, por mí, de mil amores. Dice así:


La dura mano de Europa



Europa es una realidad política y económica, mucho más económica que política y por eso la crisis actual es europea, no mundial; y, dentro de Europa, de su parte más ligada económicamente, la zona euro. Un mercado sin un Estado detrás, pues tener muchos es no tener ninguno, un mercado sin límites, algo explosivo.
El contexto internacional está claro: no existe. El G-20 ha hablado mucho pero no ha hecho nada y Europa tiene que rescatarse a sí misma, como el Barón de Munchhausen, tirándose de sus propios pelos. Es preciso encontrar una fórmula que ponga fin al efecto dominó iniciado con la crisis griega y que quizá no se detenga en España. A cambio ya hay diversas propuestas de avanzar en la unidad política, lo cual debe entenderse como cesión de soberanía, terreno de suspicacias.
A los efectos de legitimidad es vital respetar el principio de igualdad política; pero es difícil mantenerla con unas desigualdades económicas tan acusadas que permiten hablar de economías dependientes por no decir coloniales. La realidad se impone. La insistencia internacional en que España baje los salarios (privados y públicos) y recorte gastos sociales tiene como finalidad generar un territorio productivo devaluado en la periferia de la Unión desde el que competir con los BRICs, especialmente los asiáticos.
Esa será la forma de salir de la crisis de los españoles, mediante una devaluación interna. En realidad es la respuesta a la proposición de aquí hemos “ vivido por encima de nuestras posibilidades”. A cambio de aceptar la merma, España se beneficiará de una afluencia de capital exterior con el que primero pagará la deuda y luego podrá financiar alguna vía de desarrollo autóctona, alguna forma de productividad que no sea el ladrillo y no la condene a ser una sociedad de servicios turísticos.
Paradójicamente, la esperanza de la derecha española está en que prosperen las tesis de la socialdemocracia francesa, opuestas a las que ella aplica aquí.

jueves, 28 de junio de 2012

Pobre, pedigüeño, pesado y panoli.

Ya está el prodigio de clarividencia, el señor de los hilillos, el hombre previsible en Bruselas diciendo esas altisonantes vaguedades y perogrulladas que nadie escucha en Europa y que La Razón vende en España como si fueran la milenaria sabiduría de Confucio. Como siempre, sus declaraciones desconciertan a quienes recuerdan las anteriores. Por fortuna para él eso solo pasa con sus incondicionales de la prensa carcunda en España porque, fuera de ella, que Rajoy hable o deje de hacerlo es indiferente. De tal modo acabamos de enterarnos de que ahora se opone a que haya una inyección directa de fondos europeos en la banca española, cosa por la que parecía dispuesto a partirse el pecho hace 24 horas. Le ha llevado más de una semana comprender que la idea no es del gusto de Merkel, su faro, luz y guía.
Va de estadista decidido y hombre de ideas pero nadie ignora que carece de ellas y expone confusamente las escasas que tiene. Su posición en el cónclave europeo es harto incómoda. O lo sería para alguien que tuviera algo más de sensibilidad: representa un país arruinado por la torpe y delictiva gestión de sus élites dominantes; es pobre. Acude de solicitante a una reunión de Epulones que lo miran con desconfianza porque están hartos de no saber qué quiere; es pedigüeño. Es insistente y contumaz, o sea difícil de soportar; es pesado. Y, por último, no sabe ni lo que dice; es un panoli. La prueba del nueve es sencilla: invoca el discurso de la austeridad germánica que gusta a Merkel, pero está interesado en que triunfen las tesis de Hollande a las que, sin embargo, él se opone en España, de forma que aplica exactamente las políticas contrarias a las que su propia acción exterior demuestra que son las convenientes para su país.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

La ilusión y la realidad.

En los años 80 del siglo pasado, cuando ya empezaba a considerarse en serio la posibilidad de la reunificación de Alemania, dividida primeramente en cuatro y luego en dos durante la guerra fría, circulaba uno de aquellos sarcásticos chistes de los países comunistas. Se decía: Alemania se reunifica todos los días a partir de las 7 de la tarde frente al televisor. Todos los días, a partir de las siete de la tarde los alemanes del Este y los del Oeste sintonizaban los canales de TV del Oeste. Algo parecido podría decirse de España, entroncando con una vieja leyenda: las dos Españas se unifican ante el televisor siempre que juega la selección española de fútbol.
El Kaiser Guillermo arengaba a las tropas alemanas preparadas para ir a los frentes en la Iª Guerra Mundial diciendo: Ya no conozco izquierdas ni derechas. Solo conozco alemanes. Es la fuerza de la nación; al fin y al cabo, una idea. Por las ideas mueren y matan los hombres. Y también hacen otras cosas pues las ideas son proteicas, toman muchas formas, encarnan en figuras distintas. El Rey de España podría igualmente arengar a quienes vayan a competir por la Eurocopa y quienes los apoyan viajando junto a ellos o palpitando con ellos frente al televisor, diciendo: Ya no conozco dos Españas. Solo conozco españoles apoyando la Roja. Es la misma idea nacional pasada de lo militar a lo deportivo/espectacular. Importante aquí es lo nacional.
¿Seguro? Desde luego. El nacionalismo es una idea fortísima y muy absorbente. Los nacionales llevan como un plus de legitimidad en su nombre. Por eso quienes puedan ser considerados no nacionales tratan siempre de mostrar su propensión al nacionalismo y el deporte, en concreto el fútbol, les ofrece una buena oportunidad. El fútbol es el encauzamiento del nacionalismo español porque en todos los demás ha fracasado estrepitosamente y donde más estrepitosamente justo en el fútbol cuando se juega de puertas para adentro, es decir, no compite la selección nacional sino los distintos equipos españoles. Los pitidos a la bandera y al himno hace escasa fechas son la prueba palpable.
El fútbol es quintaesencia del nacionalismo español y los otros nacionalismos no españoles. Pero tampoco son originales en esto. También lo es del resto de Europa y del mundo. El fútbol debe de ser el deporte más seguido del planeta. La razón estará, supongo, en las virtudes intrínsecas del juego que desconozco, porque en todo lo demás, es como otros. Por qué es el fútbol el rey y no el baloncesto, el balón volea o las regatas tendrá muchas respuestas. Para algunos será un deporte que pueden practicar las gentes sin medios; para otros su origen se pierde en la noche de los tiempos, pues ya los mayas, etc. Por lo que sea, es el fútbol.
Pero del fútbol se ha dicho siempre que es un medio de desviar la atención de la gente de los problemas graves, una maniobra de distracción, en definitiva, una evasión. En tiempos de Franco era artículo de fe. La derrota de la Unión Soviética en la final de la Eurocopa frente a España en 1964, justo cuando esta celebraba los 25 años de Paz del Caudillo, se leyó como el colofón de la derrota del comunismo, primero en el campo de batalla en 1939 y luego en el deportivo. Probablemente los comunistas de la época aplaudían a España, aunque no se atrevieran a hacerlo ante sus camaradas ya que la derrotada era la patria de su credo. Hoy, las dos Españas jalean a la Roja.
Y se olvidan de todo lo demás. Se evaden de una situación angustiosa, en mitad de una crisis como no se ha conocido otra en décadas, una crisis de empobrecimiento, de incertidumbre, que tiene el ánimo del país literalmente por los suelos. Uno de los datos incontrovertibles de esa crisis es la responsabilidad que en ella cabe a Alemania, con su negativa cerrada a transferir los préstamos directamente a los bancos españoles, como quiere Rajoy y a autorizar los eurobonos como quieren Hollande y Rajoy a pesar de ser de partidos opuestos. Esa situación plantea un conflicto entre España y Alemania alimentado a base de prejuicios de los unos respecto a los otros. Si los dioses, con esa tendencia suya a burlarse de los humanos, hacen hoy perder las semifinales a Italia, la final del domingo será entre España y Alemania y ahí se oirá de todo. Media hora después de la derrota de Portugal la red rebosaba de insultos a los portugueses (gitanos, vendedores de toallas, mujeres bigotudas). No quiero pensar a la media del posible partido con Alemania. De nazis no baja la cosa.
Pero, además del fútbol, España se la juega hoy en un terreno mucho más importante y de consecuencias infinitamente más graves. Realmente el titular de Público hablando de cita con la historia es hiperbólico en lo deportivo pero no en lo económico. En eso, es realista. Además de la Eurocopa, en estos días se decide el destino de Europa, la conservación del euro, el mantenimiento de España dentro de él, las dimensiones del rescate español que puede hipotecar el país por generaciones. Y no es broma. Cuando el eurogrupo dijo aprestar 130.000 millones de euros, las gentes del común, siempre ingenuas, hablaron de un Plan Marshall europeo, hasta que alguien les explicó que 130.000 millones eran calderilla, la tercera parte del monto total del rescate a la banca española. No volvió a hablarse de Plan Marshall.
Cunde el desánimo porque es opinión compartida que España va a esa cumbre con el eurogrupo a perder de fijo el partido. Por eso es comprensible que las dos Españas se evadan y se concentren en la final del domingo en donde España puede ganar. El fútbol es un ersatz, un sucedáneo, un placebo, reuna ilusión. Pero la izquierda debe saberlo pues el combate de España no es el fútbol sino las escuelas, los hospitales, la igualdad, el empleo, la estabilidad, algo de lo que no es posible evadirse ni distraerse. Porque, mientras uno se distrae, se da una batalla campal en Oviedo por evitar un desahucio, el gobierno nacionaliza Bankia en donde hay un agujero de más de 13.000 millones de € y retira la subvención de 426 medicamentos, lo cual supone un ahorro doble: en medicinas y en años de vida de los pacientes.

miércoles, 27 de junio de 2012

Esto no es un gobierno sino una estafa más.

Antes de que el país entero se arracime para ver las hazañas de su selección de futbol merece la pena hacer una recapitulación de cómo van las cosas en los otros terrenos no deportivos y, por tanto, de menor importancia, como el político, el económico y el social.
Es imposible olvidar la insistencia, la pesadez, la contumacia, la agresividad, el mal gusto, la falsedad y la bronca con que el PP pasó los años de la segunda legislatura de Zapatero (2008-2011) atacando en todos los frentes, sin dar respiro, negando toda ayuda, toda colaboración, boicoteando todos los esfuerzos, paralizando todas las renovaciones, empantanando todas las inciativas, insultando, injuriando, calumniando (basta con recordar a Cospedal un día tras otro hablando del "Estado policial"), exigiendo dimisiones y elecciones anticipadas. Hasta que, con la ayuda de Cebrián, lo consiguieron en julio para el 20-N de 2011.
¿Con qué resultado? Con el que se ve desde hace siete meses. Todo era mentira, engaño deliberado, estafa. Los impuestos que no iban a subir, han subido y siguen subiendo; las pensiones que no se iban a tocar, han sido y son mermadas día a día; la educación que tampoco se vería afectada, está bajo mínimos y la otrora magnífica sanidad pública, hecha unos zorros en manos de una fabulosa incompetente solo interesada en cerrar servicios, atenciones, hospitales. La confianza internacional no solo no ha vuelto, sino que ha descendido. Los bancos, las CCAA, el país entero está a nivel de bono basura, la prima de riesgo jamás subió tanto y la ruina y la quiebra de la economía nacional son una perspectiva tangible. Rajoy no tiene otra idea que mantenerse en el poder a costa de lo que sea. Su papel en el extranjero está por debajo del ridículo y avergüenza a cualquiera con dignidad ver cómo lo abronca la señora Merkel, lo obliga a hacer lo que no quiere y él después, balbucea incongruencias de vuelta a casa; y eso cuando se atreve a salir y no manda a ese ser indescriptible llamado Guindos incapaz de no decir mentecateces. El país entero está sumido en el descrédito y somos el hazmerreír de Europa. La falta de dignidad ha llegado a tal extremo que Aguirre dice al pavo del proyecto de Eurovegas que, si es preciso, ya se encargará ella de derogar la legislación antitabáquica. El Parlamento, la legislación, la voluntad popular, la ley como mandato de la recta razón, etc, todo eso son pamplinas para estos sinvergüenzas que andan siempre con el España en la boca pero son un@s vendid@s a la pasta, se consiga como se consiga: si es cambiando la ley como si es financiándose ilegalmente, robando a mansalva en las cajas de ahorros o en las administraciones públicas, en definitiva, estafando sistemáticamente a los ciudadanos cuyo voto se pide y, asombrosamente, se consigue.
Por eso, Palinuro lo repite: tenemos los gobernantes que nos merecemos, un puñado de granujas mentiros@s y aprovechad@s que llevan al país a la ruina a base de saquearlo y, para salir airosos, encima, los muy neci@s, pretenden engañar a los europeos.
Y ahora que cada cual vaya a dónde lo guien sus gustos: unos al futbol, encabezados por el puñado de pícaros que los están arruinando mientras dan gritos patrióticos y otros al cine o al teatro (que hoy estarán literalmente vacíos) o a pasear por las desiertas calles de las ciudades, reflexionando sobre la desgracia de un país cuyos gobernantes suelen ser sus peores enemigos, aparte de un@s imbéciles.

Víctimas y victimarios


Vamos a robar unos minutos a la obsesión colectiva con la nueva catástrofe del 98 y considerar un problema de índole moral muy profunda que agita los corazones. Hay en marcha una confusa experiencia gubernativa de poner en contacto las víctimas de ETA con sus victimarios con intenciones nada claras sobre las consecuencias de la práctica en el destino de los presos etarras. A ella dedicaba un artículo en El País Jorge M. Reverte, titulado Las lágrimas de 326 verdugos según el cual no es defendible otorgar gracia alguna a los presos si no median arrepentimiento y delación. A ese artículo responde al día siguiente Euclides Perdomo en su blog AMANADUNU con una entrada titulada Víctimas, presos y chivatos defendiendo lo contrario con duras descalificaciones de Reverte. Creo que, a pesar de todo, Reverte haría bien en contestar para aclarar la cuestión. Puede decirse que no merece la pena porque AMANADUNU es un modesto blog mientras Reverte publica en El País. Pero eso no nos dice absolutamente nada sobre el asunto de fondo. Y suponiendo que nos pongamos de acuerdo sobre cuál sea este.
Conozco a ambos autores, aunque no sé si ellos se conocen entre sí, pero imagino que podrían encontrar estimulante darse réplica y contrarréplica. En cuanto a mí respecta, considero el razonamiento de Reverte vigoroso, claro, pero no convincente. Me inclino más del lado de Euclides, aunque yo no lo pondría en términos tan agresivos, si bien comprendo que, como víctima del franquismo, se sienta personalmente interpelado en la refriega.
Yo tampoco entiendo cómo ha podido Reverte escribir esta pieza. Desconozco su última obra y quizá esté a tono con ella, pero no me parece justa. Euclides predica aquí su indignación como un profeta bíblico por el clamoroso olvido de las víctimas del franquismo, tan víctimas como las de ETA, los GAL, los GRAPO, lo que sea. Porque están desaparecidas. Parecería decirlo Reverte: hay miles de personas en España que no saben ni quién mató a sus familiares ni por qué. Y vuelve a decirlo: Hay miles de personas en Euskadi y también en el resto de España que quieren saber quién mató a sus familiares y por qué. Pero un error de cálculo delata enseguida la desaparición de las víctimas del franquismo: no son miles, Jorge, son decenas de miles, más de un centenar de miles que llevan setenta años esperando saber "quién mató a sus familiares y por qué". Eso, me temo, no se puede olvidar ni hay derecho a pretender imponer el olvido a las víctimas, nos pongamos como nos pongamos. Pero pasa. Y, por donde pasa, lo envenena todo.
Habrá quien diga que esto no vale pues los conflictos morales deben resolverse aquí y ahora; no en el pasado. Hasta cierto punto. Un sistema basado en la amnistía de cuarenta años de dictadura terrorista no tiene la legitimidad intacta. A pesar de todo, puede abordarse como un problema concreto, de hoy. Veamos: ¿se puede negar el derecho de las víctimas a la reparación? No. El problema reside en qué se entienda por "reparación". Según Reverte, se entiende arrepentimiento y delación. Es lo que llama "reparación moral". Lo demás es una burla a las víctimas. No estoy seguro; quisiera escucharlas directamente.
Arrepentimiento y delación son requisitos muy serios en lo jurídico y en lo moral. Además, externamente se da la impresión de imponer condiciones de imposible cumplimiento e, internamente, la de tratar de conseguir la quiebra de la personalidad del etarra que no pueda volver a su pueblo o caserío como un héroe sino como un delator. Y no es de consuelo alguno que quepa la vía de la mentira o el fingimiento pues en cualquiera de los casos la obra destructiva ya está hecha ya que opera sobre la conciencia del sujeto. Delatar a un muerto, como aconseja el pragmatismo, no es válido pues siempre será acusar falsamente a alguien de un delito; o sea, otro delito.
Es un requisito cruel. Innecesario decir que no lo es menos porque el preso lo sea más. La delación que se exige no es la de un delincuente común por otro a quien no conoce, sino algo más: se trata de delatar a alguien con quien se ha tenido una comunidad de espíritu e idea (falsa o errónea es irrelevante), con quien se ha luchado por la misma causa con clara conciencia de sacrificio. Convertir a alguien en delator es, para mucha gente ligada por códigos del honor (o deshonor) del guerrero, matarlo en vida; hacerle comprar su libertad al precio de la de un compañero.
Cabe eludir la cuestión y sus aristas morales llevándola a la del mero cumplimiento de la ley, al margen de las intenciones de cada cual: hay obligación de denunciar los delitos que se conozcan. Punto. Cierto. Pero para castigar el incumplimiento fuerza es probarlo. No hacerlo equipararía el procedimiento penal a una ordalía medieval. Euclides se refiere a la época de Franco con experiencia propia y tiene razón. Pero no es necesaria aquí. Todo Estado democrático reconoce el derecho del acusado a no declarar y hasta a mentir en su propia defensa. Una confesión obtenida bajo amenaza y con el añadido de una delación de terceros no puede servir para condenar a nadie. Eso si se quiere ser justo.
Al tratar de la justicia, reaparecen las víctimas, rodeadas del cariño de la sociedad.  Y ¿cuáles son sus derechos? Exactamente los que diga la ley. Si esta es clara, se aplica; si no lo es, que decidan los jueces y, si no pueden decidir los jueces, a lo mejor es una buena idea promulgar una ley particular, especial para regular las gracias y concesiones que el Estado pueda otorgar a los reclusos condenados en firme por delitos violentos siempre que se dé una circunstancia nueva de cese el fuego total, definitivo, comprobable y disolución de la banda armada. Así obtiene un título más general una ley pensada para el caso vasco, igual que se hizo con la famosa Ley de partidos políticos de 2003.
Lo que no parece prudente es dejar el destino de los victimarios en manos de las víctimas y menos de quienes las apoyan o dirigen. Es más, si la nueva ley recurriera a esa práctica sería inconstitucional por llevarnos a un sistema penal bárbaro de expiación de la culpa a manos de las víctimas que impondrían su justicia a la de la voluntad general.
(La imagen es una foto de VinothChandar, bajo licencia Creative Commons, titulada: United Support For Victims Of Torture - June 26th, 2011, en honor del millón y pico de tamiles asesinados en Sri Lanka).

martes, 26 de junio de 2012

Las declaraciones las carga el diablo.

Sendas declaraciones de la ministra Mato y la paraministra Cospedal levantaron ayer la rechifla general de la red. Sobre todo Twitter, un lugar de chismorreo lleno de sarcasmo, estuvo todo el día hablando de la intención de la ministra de sustituir los fármacos que pueda por una cosa natural. Y no digo nada de Cospedal anunciando que España cuenta hoy en Europa gracias a Rajoy. La presidenta de Castilla La Mancha, bien se ve, en lugar de viajar, lee La Razón, el ABC y El Mundo, y con eso le basta. Al fin y al cabo, según la filosofía social contemporánea, la realidad es una construcción cultural. Se ve muy bien en el caso de Ana Mato.
Muchas veces, la prudencia aconseja mantenerse en silencio; quizá las más, siendo rigurosos. Pero el tiempo es de mucho ruido, de agitación, de continuas declaraciones, manifestaciones al bajar de un avión o tomarse un perrito caliente, de canutazos, frases pilladas al voleo en micrófonos indiscretos, peroratas, interpelaciones. En fin, ruido. Pero hay cosas que acallan el ruido, como clarines angélicos: decir que España cuenta en Europa gracias a Rajoy es como un aldabonazo en el sentido de la realidad de los españoles. Estamos adormecidos, caramba. ¿No vemos al ínclito Rajoy emulando al emperador Carlos en la batalla de Mühlberg?
Pues, no; no lo vemos. Ni ella tampoco. Otra cosa es lo que diga. Pero eso, tratándose del discurso de la derecha, es irrelevante: cualquier cosa con tal de enaltecer lo propio y rebajar lo adversario sea o no justo. Da igual. A la vista está que Rajoy en Europa no está a la vista. Es más, muchos europeos empiezan a dudar de su existencia en carne y hueso y en España el personal ya le ha diagnosticado una mezcla de agorafobia y miedo escénico (vulgo, cobardía) que le impide comparecer en el parlamento o ante la opinión pública como no sea en contactos casuales y fortuitos más parecidos a productos de paparazzi que de reporteros.
Todo el mundo se queja de las incomparecencias de Rajoy, de su negativa cerrada a dar cuenta de sus actos. Él mismo se ha encargado de decir que no merece la pena por cuanto nunca sabe cuáles serán sus actos. Depende de por dónde sople el viento. Nos quejamos de vicio. Porque, cuando habla, lo hace con tal vagarosidad que nadie, ni él mismo, sabe qué haya querido decir. Así, mejor el silencio. Es convencido partidario de la vieja sabiduría del calla a no ser que lo que has de decir sea mejor que el silencio. Nunca tiene nada que decir mejor que el silencio. Preferiría callar. Pero no lo dejan, le exigen que hable, se pronuncie, diga algo claro. Y le hacen sufrir porque todo el mundo le frota por el morro sus incumplimientos, embustes o demagogias, sus "no subiré los impuestos", "no tocaré la educación", "no tocaré la sanidad", "no congelaré las pensiones", "seré previsible", "no haré amnistías fiscales", "diré siempre la verdad", "llamaré al pan, pan y al vino, vino", "no subiré el IVA". Es un sufrimiento, desde luego, porque son mentiras flagrantes.
Él se siente a gusto en las reuniones de los suyos, los empresarios. No es fácil imaginarlo en una reunión de los sindicatos. En el Parlamento, dicho se está, es il solito ignoto. En ese cónclave de amigos, de los que, según él, crean empleo en lugar de destruirlo, Rajoy, fiel a su costumbre ha dicho que el próximo Consejo Europeo debe dar "una respuesta contundente a la crítica situación de Europa". Nada menos. Admírese el truco retórico de la "crítica situación de Europa". En situación crítica hay algunos países europeos, entre ellos el que él representa, pero no Europa; en absoluto. Dicho aquí, suena bravo y por eso Cospedal se enciende y dice lo que dice. Pero dicho en Bruselas suena chusco, a bravuconada de muerto de hambre del Tercio. Por si acaso, los empresarios, a quienes lo de la "crítica situación de Europa" suena a chino mandarín, le han pedido algo bien concreto, un pájaro en mano en lugar de los ciento volando por la cabeza del registrador de la propiedad: otra reforma laboral. Sin duda para seguir creando empleo.
Lo peor no es que nuestros vecinos más industriosos, más laboriosos, mejor organizados, menos corruptos, más ingeniosos y políticamente más afortunados desde tiempos inmemoriales tengan que rescatarnos. Lo peor es que el presidente del gobierno o el ministro de Economía vayan de perdonavidas por Europa, haciendo honor a la mala fama de los españoles: matasietes de ceñudo gesto que no tienen en dónde caerse muertos.
Cabe preguntarse si una gente así puede gobernar. Pero eso ya no tiene remedio.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

lunes, 25 de junio de 2012

Recordatorio mesa redonda sobre herencia de Zapatero.


Con motivo del libro compilado por César Colino y Ramón Cotarelo
España en crisis. Balance de la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero
la editorial Tirant Lo Blanch y el Departamento de Ciencia Política y Administración de la UNED invitan a usted a la mesa redonda
España en crisis. La herencia de Rodríguez Zapatero
Intervendrán: Esther Jaén (periodista)
Antonio Papell (periodista)
César Colino (autor)
Ramón Cotarelo (autor)
María José Gálvez Salvador (Tirant lo Blanch)
José Antonio Olmeda (decano y moderador)
Lugar: salón de actos, Rectorado, UNED (Bravo Murillo, 38).
Fecha: martes, 26 de junio
Hora: 18:30
Entrada libre. Al finalizar el acto se servirá un cock-tail.
---------------------------------------------------------------

¿De Guindos o De Risa?

Primer párrafo de la carta con que De Guindos pide el no-rescate financiero. Ejemplo sublime de la primera parte contratante de la primera parte...:

"Tengo el honor de dirigirme a Usted en nombre del Gobierno de España, para solicitar formalmente asistencia financiera para la recapitalización de las entidades financieras españolas que así lo requieran. Esta asistencia financiera se enmarca dentro de los términos de la ayuda financiera para la recapitalización de las instituciones financieras. La elección del instrumento concreto en el que materializará esta ayuda, tendrá en consideración las diferentes posibilidades disponibles en la actualidad y aquellas que se puedan decidir en el futuro."


El resto de la carta, no menos desternillante, en El País

(La imagen es una foto de World Economic Forum, bajo licencia Creative Commons).

Mato y Cospedal son lo natural.

¡Qué lunes! De Guindos manda una misiva a Juncker, presidente del Eurogrupo, el de la pasta, en plan oficio franquista de los de dios guarde su vida muchos años, pidiendo dinero estilo Rinconete y Cortadillo: sin especificar cantidad, sin detallar condiciones, plazo de devolución ni interés. Primer Año Triunfal del Nuevo Régimen de Rajoy: suelten la guita, roñosos, calvinistas, protestantes, masones, que viene la grandeza del imperio. Lo irritante de los prejuicios europeos sobre los gobernantes españoles es que son ciertos: bombásticos, pretenciosos, gritones, harapientos, obtusos y sin hablar más lengua que la suya y esa no bien del todo. Le va a caer una chufa a este pintoresco ministro que, si fuera de otro país, dimitiría. A nadie le gusta que lo tomen por tonto y mucho menos, un tonto. De momento ya le han contestado que espere, que le mandarán el pliego de condiciones. Y será entonces cuando este esperpéntico De Guindos encuentre ocasión de explicar (sic) las cosas a Juncker, que ya hace falta ser petulante.
A su vez, Rajoy ha ido a mover el rabo ante el sanedrín de la patronal y por eso ha advertido ya que se avecinan nuevas reformas económicas "difíciles". No dice cuáles porque las desconoce hasta que los empresarios se las dicten. Pero ya se malicia él, no siendo tan negado como su ministro De Guindos, que no serán plato de gusto. A la gente nos sobra el dinero. Si no, ya habríamos incendiado el país, protestando contra los 100.000 millones de no-rescate que tendremos que pagar a la banca. Por tanto, es lógico que, además de pagar el no-rescate, nos rasquemos el bolsillo para que los empresarios aumenten sus ya escandalosos márgenes de beneficios.
Mientras los hombres del gobierno andan en la ruda pendencia con los pérfidos enemigos de España, en honor al principio de igualdad de género, la función de bufonas corresponde a las mujeres. ¡Gran conquista! ¿Por qué el oficio de bufón ha de ser una reserva machista cuando algunas damas lo bordan? Vean a Ana Mato diciendo ante selecta concurrencia de su partido que se proponen sustituir fármacos por "algo natural". Ella podría empezar por zamparse kilo y medio de zanahorias, a ver si le mejora la vista y se percata de que hay un jaguar en su casa. En cuanto a los demás, es muy sencillo. ¿Que le duele a usted la cabeza? Nada de aspirina, que es cara. Salga al campo y dé un mordisco al primer sauce que vea. Ya verá cómo se le pasa.
La otra, que es como Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno en una sola persona, sostiene que gracias al PP se ha salvado o se salvará la sanidad española. Es muy sencillo: se procede por el inteligente sistema ideado por los franceses durante la primera guerra mundial, llamado triage y que hoy se ha recogido en algunas urgencias españolas, aunque con buen tino. Consiste en dividir los pacientes en tres grupos: a) los que sanarán aunque no se haga nada; b) los que no sanarán, se haga lo que se haga; c) los que sanarán o no, según lo que se haga. A los a) se les da algo matosamente natural; para los b) se preparan buenos tanatorios de gestión acelerada; es en los c) en donde se concentrará la acción de las administraciones del PP que la entregará en manos de amigos, allegados, parientes y enchufados que quizá no tengan mucha idea, pero sabrán rezar. Y así se salvará la sanidad española, hace un par de años una de las mejores del mundo y hoy camino de ser una de las peores.

(La primera imagen es una foto del PP de Madrid, y la segunda una de Chesi - Fotos CC, ambas bajo licencia Creative Commons).

Hoy: petición de rescate. Eso sí, neoliberal..

Según Cospedal, Rajoy puede ir con la cabeza bien alta porque gracias a él España vuelve a contar en Europa. Sí, trolas. Rajoy no ha parado de contar trolas dentro y fuera de España. Y la gente lo ha calado fuera y dentro de España. Ya el hecho de ser un ídolo para Cospedal daba una pista.
Pero el personaje supera su fama. En la cumbre de Río+20 sobre el clima lo presentaron como el Primer Ministro de las Islas Salomón. Ya es mala suerte. No podían confundirlo con el PM del Canadá, por ejemplo. Lógico, en la lista del presidente, Solomon Islands van delante de Spain y pudo confundirse. Tampoco es extraño que Rajoy no rectificara al tomar la palabra. Probablemente no se enteró porque no entiende inglés.
Al fin y al cabo, América no es Europa. Allá no es muy conocido. Por eso, seguramente, llevaba preparada una trola de campeonato. Abogó Rajoy en esa cumbre sobre el clima por la economía verde para combatir la pobreza y fomentar la inclusión social. Así, como suena. A lo mejor se ha hecho de Equo pero es poco probable cuando aquí sus ministros recortan el presupuesto de energías renovables, economía verde, recursos alternativos y se lanzan a las nucleares. Suelen justificar estas decisiones fiando en su competencia empresarial. En efecto, es muy de ver lo bien que les salieron las autopistas. En sus discursos Rajoy dice siempre lo que supone que la gente quiere oír, sin preocuparse gran cosa por la congruencia con otras manifestaciones suyas anteriores o posteriores. Está siempre en campaña electoral.
Hoy se inicia una semana importantísima para España en lo económico y lo deportivo. En cuanto a lo deportivo ya hay quien ha sacado punta a la situación de las semifinales: Portugal, Italy, Germany, Spain. PIGS. Ahora la cosa puede ponerse al rojo si la final es entre Alemania y España. Ahí sonará el patriotismo. Los pusilánimes querrán dejar ganar a los alemanes para que no se enfaden y no nos nieguen la pastuqui. Otros, más en la línea del patriotismo español de la derrota, el de honra sin barcos, abogarán por la victoria incuestionable sobre los tedescos y salga el sol por Antequera, pues más se perdió en Cuba.
En cuanto a lo económico la petición de rescate promete ser una aventura dialéctica y diplomática. Una vez sabidas las necesidades de la banca española (a las que ahora se suman los concesionarios de autopistas por si cae algo), se procederá a librar el dinero que Rajoy llamará "línea de crédito" y los demás, "rescate". La cuestión estará en las condiciones y en la primera de todas: saber quién se hace cargo de la deuda. Como buen neoliberal, cuando le interesa, Rajoy sostiene que es deuda de la banca, no del Estado el cual ha actuado aquí como mero intermediario. Como buena socialista, también cuando le interesa, Merkel entiende el préstamo al Estado español y el garante es el Estado. 
El neoliberalismo es así: todos los males provienen del Estado y cuando hay un problema de supervivencia, se recurre al Estado. Pero no por eso deja el neoliberalismo de condenar toda intervención estatal; al contrario, también condena la que se hace a petición de las empresas o los bancos. 
Es una teoría perfecta; lo explica todo porque no explica nada. Es como un discurso de Rajoy.   Anda por ahí una interpretación neoliberal de la crisis según la cual el detonante de esta fue el excesivo intervencionismo estatal. Había una "excesiva intervención estatal" después de treinta años de desregulaciones, privatizaciones, flexibilizaciones, rolling back the State y desmantelamiento del Estado del bienestar. Es verdaderamente sorprendente, casi milagroso. En otro asunto la teoría muestra la misma alegre depreocupación por el rigor de los enunciados: no ha sido la intervención del Estado la que ha generado la crisis sino que esta es la que ha pedido la intervención estatal, imprescindible si queremos retornar a un orden civilizado.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

domingo, 24 de junio de 2012

El fascismo rampante

Las reiteradas amenazas a la diputada de IU en la Asamblea de Madrid, Tania Sánchez, son la muestra evidente del sentimiento de impunidad con que actúan sus autores. Están perfectamente identificados a pesar de que,  como buenos cobardes, las profirieran anónimas y la denuncia está presentada, pero no se ha hecho nada porque no hay la menor voluntad política de acabar con el fascismo, que es el trasfondo ideológico de la derecha española, desde el falangista Aznar al nacionalcatólico Wert.
Al no salir ipso facto a condenar las últimas amenazas de Tomás Santos, visitante ocasional de Intereconomía. Aguirre se hace cómplice de ellas. Y no en un sentido figurado sino real y penalmente relevante. Como diputada de la Asamblea de Madrid, Tania Sánchez está bajo el amparo y la responsabilidad de la presidenta Aguirre. Cuando esta no condena las amenazas las está condonando y quién sabe si no animando. Aguirre, como toda esta derecha heredera de Franco cuyo régimen les parecía a los más tontos de ellos de una "extraordinaria placidez", tiene un rasgo fascista muy acusado. Si no fuera así no habría nombrado director de TeleMadrid a ese animal que se dirige a una diputada del PSOE en masculino porque es transexual. El fascismo es eso:  meterse con las cosas íntimas y privadas de los demás y hacerlo en el estilo de este menda: rebuznando. Menos mal que no pueden ya detener arbitrariamente, dar palizas, pelar al cero, hacer tragar aceite de ricino o simplemente asesinar. Ganas no les faltan.
Aguirre todavía no ha dicho nada sobre las amenazas a Sánchez no solamente porque, en el fondo, las comparta sino como actividad estratégica. Sabe que si los poderes púiblicos callan ante las provocaciones fascistas, estas aumentarán y sabe también que las víctimas, sintiéndose desamparadas cederán. Y eso es lo que buscan los dos: los fascistas rabiosos que amenazan y los oficiales de cargo público que, al no condenar, toleran y amparan.
(La imagen es una foto de quapan, bajo licencia de Creative Commons).

El neoliberalismo y el socialismo se necesitan

Gran editorial de El País, titulado El deber de Rajoy. Esto del deber suena algo fuerte pero no lo será para quien, como el Presidente, se pasa la vida presumiendo de hacer los deberes. El número de la palabra no es mero accidente. El País habla en singular, del deber de cada cual en ejercicio de esa función de Catón el censor que se arrogan los medios. Rajoy habla en plural, de los deberes, en fiel reflejo de la imagen infantil que tiene de sí mismo y de los demás.
Las propuestas concretas del editorial suscitarán mayor o menor apoyo pero el mérito del escrito, a mi juicio, es bosquejar un plan de acción estratégica a medio plazo, a tres años bastante razonable. Solo le veo un inconveniente: la propuesta parte de suponer honradez, buena fe, sinceridad y juego limpio en el gobierno español. Y eso es mucho suponer. Hasta la fecha el gobierno del PP ha dado muestras de lo contrario; ha intentado engañar a la opinión presentando un rescate como una exitosa operación crediticia en condiciones muy favorables;  lo ha intentado con los socios extranjeros, jugando a no revelar datos o revelarlos contradictorios. Y ha conseguido exasperarlos con esa retranca de Rajoy de acordar algo con Merkel y decir luego lo contrario a los medios.
También confía la propuesta del editorial en la eficiencia del gobierno español y me temo que eso es como confiar en su veracidad. Pero no se deben cerrar puertas a la esperanza. Quien hasta ayer mintió, mañana puede arrancarse por verdaderas; quien gestionó ruinosamente puede hacerlo acertadamente. ¿Quién sabe?
Sin embargo, lo más interesante del editorial es el mensaje subyacente, no expreso, no resaltado, pero muy presente. La abundancia del término "plan" (cinco veces aparece la sospechosa palabreja, incluida la entradilla) da una pista: se está hablando, en realidad, de una economía planificada con planes trienales. No son forzosos, ya se sabe, sino indicativos; pero son planes.
Planes que suponen injerencias brutales del Estado en los mercados, justo la bestia negra del neoliberalismo. Sin embargo, la propuesta se hace con la finalidad de estabilizar los mercados para mantenerlos cumpliendo una función constructiva y no destructiva. El neoliberalismo más extremo tampoco admite esta disculpa. Los mercados concentran la sabiduría de la especie y si los mercados destruyen algo, será por el bien del conjunto y es preciso dejarlos.
El neoliberalismo dominante, sin embargo, no es el extremo, sino uno posibilista,  pactista pues es consciente de que, cuando el mercado, además de destruir, se autodestruye, la intervención del Estado es inevitable. Nueve de cada diez neoliberales quieren que los bancos se salven con dinero público y no quiebren libremente en aplicación de la ley de la oferta y la demanda. Es decir, el neoliberalismo tiene un componente socialista que solo suicidándose puede eliminar.
A su vez el socialismo reconoce en los mercados la función de previsión racional que realizan y adjudica al Estado una remedial, de asistencia para los fallos del mercado, sobre todo en lo que hace a los derechos de las personas a la educación, la vivienda o la salud. Pero no se le pasa ya por la cabeza abolir el mercado sin más, como hicieron los bolcheviques el siglo pasado. El mercado es el elemento neoliberal con el que el socialismo tiene que convivir. Como suele pasar, los contrarios excluyentes se necesitan porque, como dice el poeta, son complementarios.

sábado, 23 de junio de 2012

Las mentiras de Rajoy y las naderías de Rubalcaba.

Parte del drama del rescate español se representa en el traspatio de Rinconete y Cortadillo. Interviniendo españoles era inevitable que hubiera su dosis de picaresca. Aunque no se precisara tanta. Cuando los europeos comprendieron que era imposible sacar a Rajoy ni a ninguno de sus colaboradores verdad alguna, que no hacían sino mentir, contradecirse unos a otros, negar la evidencia y falsear los datos, obligaron a una auditoria externa de la banca. De  Rajoy, su gobierno y el Banco de España, al frente del cual han puesto a uno de los suyos, o sea, otro pillastre embustero, se fian menos que del color del camaleón.
Para la derecha, Palinuro lo ha formulado varias veces, gobernar es mentir, no decir una verdad ni a tiros, fabular, engañar, desviar la atención y, si se puede, acusar a los demás de hacer lo que ella hace, aunque diga lo contrario. Por ejemplo, robar a mansalva. Hablando de robar y sin que por supuesto, tenga algo que ver con este verbo, ahí va una relación de nombres de relevantes políticos de la derecha con un punto en común. Adivinen cuál: Fabra, Camps, Costa, Ripoll, Bárcenas,  Mata, Sepúlveda, Mato, Crespo, Galeote, González Panero y no sigo porque me quedo sin entrada.
El último embuste de Rajoy consiste en sostener que  el rescate (al que sigue sin llamar rescate) concedido a España no se concede a España, sino a los bancos españoles y  serán estos, no España, quienes respondan de su devolución. Irritada con la terca granujada de Rajoy, Merkel ha señalado por enésima vez que el rescate es a España y del dinero responderá España. Como es lógico pues es España, o sea Rajoy, quien lo ha negociado, no Botín ni Perico de los palotes, sino Rajoy sus ministros del gobierno en nombre de España. ¿Hay alguien en Europa y en el mundo que piense que quien firma un contrato no es quien está obligado a cumplirlo? Rajoy dice una cosa, normalmente una mentira y Merkel dice otra, normalmente la contraria. ¿Hay alguien en Europa y en el mundo que dude de que se hará lo que diga Merkel y no Rajoy que es un cero mentiroso a la izquierda?
Entre tanto, en esta situación, conviene preguntarse por lo que hace el PSOE a los 7 meses de haber perdido estrepitosamente las elecciones frente a un gobierno que no hace si no mentir. Pues, aunque parezca insólito, tomárselo en serio. Rubalcaba lleva meses ofreciendo lealtad, seriedad, sentido de Estado, colaboración a este gobierno de charlatanes, embusteros y tunantes sin otro objetivo que engañar a todo el mundo para mantenerse en el poder y que los suyos sigan robando. Es irresponsable ofrecer pactos de Estado a quien no tiene ningún sentido de Estado sino de conveniencia de partido. Se entiende fácilmente:  presa de su pasado, de sus relaciones con un PP que no es otra cosa que una cuadrilla de avispados para hacer negocios a cuenta del erario público, Rubalcaba sigue viviendo en 2004. El PSOE tiene visión de Estado y el PP no.
Pero esa ya no es la situación ni el caso. Rubalcaba vive en la luna. Al PP el Estado y, por supuesto, la Nación, le traen al fresco. Lo que quiere es ocultar su responsabilidad, evitar que se le culpe por la burbuja del ladrillo, por el expolio de la Gürtel, librarse del fantasma de bankia, de Caja Madrid a la que arruinó a base de robar, de enchufar a parientes y amigos y de utilizar un banco para todas sus maniobras sucias, que han sido muchas, desde el Tamayazo hasta la quiebra probablemente fraudulenta de la entidad. Menos mal que el 15-M ha presentado ya la oportuna denuncia porque lo que es el PSOE, ya se ve, está dispuesto a hacer causa común con el PP y a hablar en Europa con una sola voz, como gusta decir Rubalcaba.
¿Una sola voz? ¿La de la mentira, el engaño, la picaresca, el embuste y el latrocinio?
No es el momento de confundir (más) a la gente; no es el momento de la unidad nacional con quienes ya han demostrado que la Nación y el Estado no les importa en absoluto pues lo único que los mueve es el poder, los cargos, los enchufes, los sueldazos y privilegios, los robos, los findes caribeños, el expolio de todo lo público, los negocios propios y los de los parientes y amigos.
O el PSOE da un giro de 180º, marca distancias con este gobierno de incompetentes y pícaros que tratan de engañar a los europeos, se constituye en auténtica oposición, recapacita y elige una dirección de gente más capaz para los tiempos que corren o sus resultados electorales serán cada vez peores. Aunque la dirección actual crea otra cosa, el voto de izquierda no es cautivo.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Las mentiras de Rajoy y las naderías de Rubalcaba.

Parte del drama del rescate español se representa en el traspatio de Rinconete y Cortadillo. Interviniendo españoles era inevitable que hubiera su dosis de picaresca. Aunque no se precisara tanta. Cuando los europeos comprendieron que era imposible sacar a Rajoy ni a ninguno de sus colaboradores verdad alguna, que no hacían sino mentir, contradecirse unos a otros, negar la evidencia y falsear los datos, obligaron a una auditoria externa de la banca De  Rajoy, su gobierno y el Banco de España, al frente del cual han puesto a uno de los suyos, o sea, otro pillastre embustero, se fian menos que del color del camaleón.
Para la derecha, Palinuro lo ha formulado varias veces, gobernar es mentir, no decir una verdad ni a tiros, fabular, engañar, desviar la atención y, si se puede, acusar a los demás de hacer lo que ella hace, aunque diga lo contrario. Por ejemplo, robar a mansalva. Hablando de robar y sin que por supuesto, tenga algo que ver con este verbo, ahí va una relación de nombres de relevantes políticos de la derecha con un punto en común. Adivinen cuál: Fabra, Camps, Costa, Ripoll, Bárcenas,  Mata, Sepúlveda, Mato, Crespo, Galeote, González Panero y no sigo porque me quedo sin entrada.
El último embuste de Rajoy consiste en sostener que  el rescate (al que sigue sin llamar rescate) concedido a España no se concede a España, sino a los bancos españoles y  serán estos, no España, quienes respondan de su devolución. Irritada con la terca granujada de Rajoy, Merkel ha señalado por enésima vez que el rescate es a España y del dinero responderá España. Como es lógico pues es España, o sea Rajoy, quien lo ha negociado, no Botín ni Perico de los palotes, sino Rajoy sus ministros del gobierno en nombre de España. ¿Hay alguien en Europa y en el mundo que piense que quien firma un contrato no es quien está obligado a cumplirlo? Rajoy dice una cosa, normalmente una mentira y Merkel dice otra, normalmente la contraria. ¿Hay alguien en Europa y en el mundo que dude de que se hará lo que diga Merkel y no Rajoy que es un cero mentiroso a la izquierda?
Entre tanto, en esta situación, conviene preguntarse por lo que hace el PSOE a los 7 meses de haber perdido estrepitosamente las elecciones frente a un gobierno que no hace si no mentir. Pues, aunque parezca insólito, tomárselo en serio. Rubalcaba lleva meses ofreciendo lealtad, seriedad, sentido de Estado, colaboración a este gobierno de charlatanes, embusteros y tunantes sin otro objetivo que engañar a todo el mundo para mantenerse en el poder y que los suyos sigan robando. Es irresponsable ofrecer pactos de Estado a quien no tiene ningún sentido de Estado sino de conveniencia de partido. Se entiende fácilmente:  presa de su pasado, de sus relaciones con un PP que no es otra cosa que una cuadrilla de avispados para hacer negocios a cuenta del erario público, Rubalcaba sigue viviendo en 2004. El PSOE tiene visión de Estado y el PP no.
Pero esa ya no es la situación ni el caso. Rubalcaba vive en la luna. Al PP el Estado y, por supuesto, la Nación, le traen al fresco. Lo que quiere es ocultar su responsabilidad, evitar que se le culpe por la burbuja del ladrillo, por el expolio de la Gürtel, librarse del fantasma de bankia, de Caja Madrid a la que arruinó a base de robar, de enchufar a parientes y amigos y de utilizar un banco para todas sus maniobras sucias, que han sido muchas, desde el Tamayazo hasta la quiebra probablemente fraudulenta de la entidad. Menos mal que el 15-M ha presentado ya la oportuna denuncia porque lo que es el PSOE, ya se ve, está dispuesto a hacer causa común con el PP y a hablar en Europa con una sola voz, como gusta decir Rubalcaba.
¿Una sola voz? ¿La de la mentira, el engaño, la picaresca, el embuste y el latrocinio?
No es el momento de confundir (más) a la gente; no es el momento de la unidad nacional con quienes ya han demostrado que la Nación y el Estado no les importa en absoluto pues lo único que los mueve es el poder, los cargos, los enchufes, los sueldazos y privilegios, los robos, los findes caribeños, el expolio de todo lo público, los negocios propios y los de los parientes y amigos.
O el PSOE da un giro de 180º, marca distancias con este gobierno de incompetentes y pícaros que tratan de engañar a los europeos, se constituye en auténtica oposición, recapacita y elige una dirección de gente más capaz para los tiempos que corren o sus resultados electorales serán cada vez peores. Aunque la dirección actual crea otra cosa, el voto de izquierda no es cautivo.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

La dignidad de los jueces.

¡Qué distintos son los destinos humanos! Por azares de la vida en un breve periodo de un año o cosa así dos relevantes jueces han ocupado el centro de la atención mediática por razones completamente diferentes, si no antagónicas. El juez Dívar y el juez Garzón, dos personalidades cuyo único punto en común es el de ser jueces y, por tanto, obligadas a un comportamiento por encima de toda sospecha.
Sobre los jueces, sobre la Justicia, pueden largarse parrafadas grandiosas, sublimes, abstractas en las que no hay discrepancia, pues todo el mundo las alaba, aunque luego haga otra cosa. La justicia es el anhelo más profundo y más antiguo de la humanidad, por eso el de juez sí que es el oficio más viejo del mundo. Los jueces son anteriores a los reyes, a los generales. Coinciden un tiempo con los sacerdotes y, en efecto, aparecen revestidos de una aureola sagrada de la cual posteriormente se han (y nos han) liberado. Todo esto y mucho más puede decirse de los jueces y nadie disentirá.
Para encontrar disensión es preciso ir a la práctica, a lo concreto, a la vida real, a ver cómo son y qué hacen los jueces individualmente considerados; no a lo que dicen sino a lo que hacen. Lo cual es muy importante pues cada uno de ellos porta personalmente el conjunto del Poder Judicial. Es decir, se deben considerar las peripecias concretas del juez Dívar y el Juez Garzón.
Dívar ha caído en desgracia por un comportamiento que, si no es penalmente reprochable, sí puede serlo administrativamente, es reprobable éticamente y, desde el punto de vista de la estética, incalificable. El asunto carece de grandeza. Las atribuladas explicaciones del afectado en una lamentable comparecencia pública eran irrisorias. En su despedida Dívar habló de una "persecución cruel y desproporcionada" y hay quien sostiene que todo es una venganza del sector garzonista del CGPJ tomada en frío de quien presidía en último término el tribunal que condenó a Garzón. No suena verosímil pero, si lo fuera, podría tratarse de un ejemplo práctico de evangélico el que a hierro mata, a hierro muere.
Pero ni en esto se salva la peripecia de Dívar. La intervención del gobierno en su favor a través de la vicepresidenta Sáez de Santamaría tratando de presionar a la consejera Uría, pone el asunto en los términos de enchufismo, amiguismo, caciquismo y componenda que tan contrarios son a la justicia como propios del PP. Las aclaraciones de la misma vicepresidenta asegurando que, en los asuntos graves, hay que preocuparse y conversar solo muestran que la dama carece de escrúpulos. El gobierno está interesado en tener un presidente del Tribunal Supremo que dependa de su apoyo para que no lo procesen. ¿Es eso un juez?
En el otro extremo de los casos prácticos, de la vida cotidiana, comprensible para todo el mundo, está la figura del juez Garzón, condenado en firme por el Supremo a 11 años de inhabilitación por el delito de prevaricación. Fue la única condena que prosperó, aunque se intentó condenarlo en otros procedimientos por otras causas como falsedad, apropiación indebida, etc. Todo quedó en nada. Solo se mantuvo la prevaricación y el juez Garzón lleva una intensa vida pública al margen de la carrera judicial.
Sin embargo ayer aparecería una noticia extraña: Garzón solicitaba el indulto, al reconocer que la asociación MEDEL, que lo pedía, lo hacía en su nombre. La noticia era extraña porque pedir un indulto, que es una gracia del Jefe del Estado a propuesta del gobierno, implica reconocer que ha habido delito y, en lo que yo entiendo a Garzón, este sostiene no haber cometido delito alguno. Palinuro comparte esta opinión. Y si uno no reconoce haber cometido un delito (y, en consecuencia, sostiene haber sido injustamente condenado), uno no puede moralmente pedir el indulto. Eso lo hacen quienes reconocen haber cometido un delito. Por ejemplo, Gómez de Liaño, otro juez condenado por prevaricación. Pero no Garzón.
Y efectivamente así es, ahora sabemos que, ante la petición de indulto de MEDEL en nombre de Garzón, el ministerio de Justicia recabó de este información al respecto y Garzón respondió con una carta en la que explica que él no ha pedido el indulto ni ha hecho que otro lo pida en su nombre. Él reconoce, y eso es distinto, que la asociación MEDEL libremente, por iniciativa propia, lo ha pedido en su nombre. Pero nada más. Ese es otro juez, ¿verdad?
(La imagen es una foto de Franconohamuerto.com , bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 22 de junio de 2012

La justicia de Aguirre.

La lideresa es una deslenguada, castiza, cheli, un poco rabanera, bastante impertinente y carece por entero del sentido de la oportunidad. Aunque puede ser que esto último sea aparente, una táctica buscada por sus asesores de imagen ya que, cuando un personaje dice algo inoportuno suele provocar mayor revuelo que si no lo es. Si, además de inoportuno, lo que se dice tiene calado, fundamento, el efecto es mucho mayor y estas cosas a Aguirre le salen de miedo.
Porque es, en efecto, algo descarada y sus cosas suelen sacar de quicio a más de uno, incluso en su partido. Pero muchas veces se atreve con lo que nadie osa y, a su modo, marca el territorio de un debate razonable. Dicho en plata: puede molestar, pero es doscientas veces más inteligente, audaz y original que Botella, Pons y Wert todos juntos. Ya quisieran estos.
Los propósitos de Aguirre sobre el Tribunal Constitucional (TC) son inoportunos por decirlos justo después de que una decisión de este vaya en contra de las manías autoritarias y censoras de la derecha. Quizá debiera haberse esperado a otro momento para no dar pie a una acusación de reacción intemperante ni empujar a los guardianes de las esencias democráticas -de las que no entienden nada habitualmente- a salir en su defensa como si Aguirre astuviera atacándolas. Nada más falso. Los propósitos de la lideresa sobre el Tribunal Constitucional son ciertos y oportunos. Pero, al sacarlos de contexto y pronunciarlos casi como venganza por una decisión incómoda, pareciera que no lo son. Y lo son. es obvio que están movidos por la obsesión en contra del nacionalismo vasco y que demuestran un espíritu españolista, dictatorial muy desagradable. Pero haciendo esto a un lado, la idea aquirresca no es nueva ni absurda. Veamos.
El TC no es un tribunal de verdad, no está compuesto por jueces ni forma parte del Poder Judicial sino que es una instancia política supraordinada a este en ejercicio de una jurisdicción que podría ser adjudicada a otro órgano, incluso al Supremo, como sucede en los Estados Unidos. Consciente de esto el legislador ha querido disimular la naturaleza política del órgano llamándolo "tribunal" y llenándolo de juristas de "reconocido prestigio, etc". Pero igual podía estar compuesto por políticos, expresidentes (como sucede con el Consejo Constitucional francés), por comerciantes o ciclistas siempre que tengan sentido común que, por cierto, no es monopolio de los magistrados.
Es perfectamente legítimo y hasta razonable, suprimir el tal TC y encargar su tarea al Tribunal Supremo (TS). De hecho, así es como funciona el primer ejemplo del mundo, el de los Estados Unidos. Tuvo que llegar después el alambicado genio de Kelsen para dar con la fórmula germánica  de un TC especial, variante del "guardián de la Constitución" schmittiano. En el fondo, probablemente, algunos europeos prefieren este recurso al del TS probablemente porque no se fían del espíritu constitucionalista de la judicatura.
Sin embargo, tampoco la solución del TS está libre de peplas. Aparte del evidente riesgo de conservadurismo de los jueces de carrera, está el hecho de que puede ser un órgano tan político como el TC o incluso más. Es el presidente de los Estados Unidos quien nombra a los magistrados del TS, es verdad que solo cuando hay vacantes, que el nombramiento es vitalicio y que interviene decisivamente el Senado, pero los nombramientos son indudablemente políticos, ideológicos. Y, sin embargo, el TS gringo funciona muy bien. Lo que quiere decir que no es necesariamente su condición política la que malea el TC español. A lo mejor es su condición de español. Y eso tiene peor arreglo.
Es más, no hay obligación alguna de aceptar una jurisdicción constitucional independiente. La mayoría de los países europeos más democráticos carece de TC: Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Islandia, Noruega, Holanda, Reino Unido, Suecia o Suiza no tienen TC. En cambio sí lo tienen Alemania, España, Italia, Austria y Portugal (llamado Comisión Constitucional); es decir, los países con mayor tradición de dictaduras y falta de democracia del continente. 
No, lo que dice Aguirre no es un sinsentido, aunque, como suele hacer, lo diga para llevar el agua a su molino de otorgar la jurisdicción constitucional a una casta de jueces conservadores todavía penetrados de franquismo. Pero no es un sinsentido. Sinsentidos son muchas de las críticas que se le han hecho.
(La imagen es una foto de ppcv, bajo licencia de Creative Commons).

El no rescate ya tiene precio.

Hasta 62.000 millones puede necesitar la banca para reflotarse. La cantidad no es importante; lo importante es quién la formula. Cuando lo hacen los españoles tienen escaso crédito porque suelen oscilar como una brújula loca. Pero si lo hacen extranjeros, cobrando además una pastuqui por emplear los datos del Banco de España, la cosa cambia. La cantidad formulada tiene todo el crédito pues se lo prestan los otros extranjeros, es decir aquellos que impusieron una auditoría a la banca española hecha por extranjeros.
Para seguir con la ficción de la autonomía nacional en el proceso, Rajoy dictamina, con ignota autoridad, que el "análisis de la banca" (o sea, el coste del rescate) es certero, creíble y manejable. Lo de "certero" debe de intuirlo, pues no explica su juicio. "Creíble" es cosa que decidirán los mercados, nada sumisos a los criterios de Rajoy. "Manejable" o no lo será cuando nuestros benévolos amigos (¿quién dijo rescatadores u hombres de negro?) dicten sus condiciones, condiciones a las que el gobierno está libremente dispuesto a someterse incluso antes de conocerlas.
Pero lo mejor de estas explicaciones del presidente no son ellas mismas sino el lugar en que se exponen. Son fugaces comparecencias públicas de Rajoy, ni siquiera ruedas de prensa, sin preguntas, sin respuestas, con una salmodia triunfalista perfectamente contraria a la experiencia angustiosa de la vida de una población empobrecida, explotada, oprimida. No piensa asomar por el Parlamento. Ha suprimido el debate sobre el estado de la Nación. Se niega a dar cuenta de sus actos en sede parlamentaria, es decir a dársela a la ciudadanía a través de sus representantes. Ensoberbecido por la mayoría absoluta, Rajoy la interpreta como una patente de corso para gobernar al margen del Parlamento al que, probablemente, considera un lugar molesto, inundado de palabrería estéril. Casi parece como si el presidente del PP tuviera una concepción marxista del parlamentarismo burgués y considerara que quienes se toman en serio el funcionamiento de las instituciones representativas como freno y fiscalización del poder (entre otras cosas) padecen lo que los bolcheviques, aunque no solo ellos, llamaban cretinismo parlamentario, enfermedad que él mismo padeció en grado agudo en la legislatura anterior cuando, estando en la oposición, no salía del hemiciclo y pasaba el tiempo reclamando la presencia del presidente del gobierno, viniera o no a cuento.
En fin, es comprensible, ¿verdad? Cuando uno está convencido de haber venido a salvar a la Patria al borde del abismo, a restablecerla en su pasada gloria, a devolverla a su lugar en el concierto de las grandes naciones, muy probablemente no tiene uno tiempo para zarandajas. Los plenarios, las propuestas, contrapropuestas, votos de confianza, mociones, consensos, votaciones son zarandajas. La acción del Parlamento es siempre retardataria, consiste en escudriñar y retrasar las decisiones clarividentes del líder con asuntos formales, de trámite.
La oposición. indignada con el ninguneo, protesta airadamente, esa sí, con una "sola voz", como tanto reclama Rubalcaba a Rajoy: ignorar el parlamento es romper las reglas democráticas básicas. Sí, ¿y qué? Frente a la mayoría absoluta del PP la oposición es impotente. Solo le quedaría una solución drástica, una nueva retirada retirada al Aventino, que sentó costumbre. Pero nada garantiza que su resultado haya de ser el feliz triunfo de los plebeyos, como en la República romana y no el fin de la oposición parlamentaria, como sucedió 2.400 años más tarde con la segunda retirada simbólica (La secessione dell'Aventino) frente al fascismo.
Se complica el asunto con esa insistencia del PSOE de ofrecerse al gobierno, al PP, para llegar a acuerdos de Estado a fin de presentar un frente común en estos momentos de tribulaciones internacionales. El PSOE se pone así a disposición de alguien que se niega a someterse a control alguno y a dar cuenta y razón de sus actos. Eso no es hacer oposición democrática; no es nada. Anda por ahí Tomás Gómez diciendo que el PSOE o su dirigente está "desnortado" y tiene bastante razón. Así piensa también mucha gente. Los chaconistas, para entendernos. Pero las cosas no son tan sencillas. También ve al PSOE "desnortado ideológicamente" Francisco Vázquez, por razones presumiblemente contrarias a las de Gómez. A Paco Vázquez el PSOE le parece demasiado anticlerical. Lo querría más sumiso a la iglesia. En todo caso, con este galimatías interno y esa anodina presencia externa, el PSOE corre peligro de andar los próximos tres años más por la vía griega que por la francesa.
(La imagen es una captura de 20 Minutos, bajo licencia Creative Commons).

jueves, 21 de junio de 2012

La dimisión que no iba a producirse en el país que no necesita rescate.


Dívar ha tardado tres meses en darse cuenta de lo que el 99 por ciento de los ciudadanos (incluido él mismo) sabe sin necesidad de que se lo expliquen,  que hay cosas que no se pueden hacer aunque uno sea presidente del Tribunal Supremo o Archipámpano de las Indias Occidentales. Como ir de gorrón a sitios de lujo o viajar en primera con un séquito propio de un sátrapa persa y con cargo indebido al contribuyente.
Esta es la crónica  de los broches dialécticos que han jalonado el proceso por el que Dívar ha acabado tomando conciencia del mundo que lo rodea:

Al enterarse de que hay una denuncia por cargar gastos de miles de euros de su findes caribeños al erario público: "¡Pero si es una miseria!"

Presionado para que dé una explicación sobre sus findes caribeños o dimita: “No se me pasa por la cabeza dimitir y no pienso dar explicación alguna”.

Obligado a dar una rueda de prensa para explicar su comportamiento en contra de su voluntad: “No pienso dimitir porque eso sería reconocer mi culpabilidad”.

Forzado a reconocer lo inevitable luego de una reunión del CGPJ: “El jueves tomaré una decisión contundente

Abandonado de todos, hoy, jueves: “Presento mi dimisión”.

Ya a título de consolación: "Soy víctima de una campaña cruel y desproporcionada". Efectivamente, findes, hay que ser cruel y desproporcionado para querer que los jueces cumplan la ley.

En su lugar quedará un sustituto, Fernando de Rosa, con tan inexistentes méritos profesionales como él, pero de clara fidelidad política mesnadera a la derecha, amigo y amparo de Camps. El CGPJ no se repondrá de tan duro como pesado golpe.

A su vez, el ministro de Justicia, en un alarde de perspicacia, consideraba que Dívar había salido “fortalecido” por el hecho de que un fiscal y unos magistrados en manifiesto ejercicio de un corporativismo que los descalifica, no encontraran indicios de delito en el comportamiento de Dívar.

Sobre el rescate que el país no precisa (igual que Dívar no pensaba dimitir) pero que está a punto de solicitar apenas sepa la cuantía de sus necesidades hablará Palinuro en cuanto el gobierno dé alguna explicación, si es posible entenderla.

Y Otegi, ¿qué?

Ignoro si el portadista de El País ha calibrado la carga simbólica que lleva relacionar dos noticias tan distintas haciéndolas así en cierto modo similares. Dos momentos de reparación de una injusticia. La de la opositora birmana Aung Sang Suu Kyi es patente. La de Sortu hace referencia a la injusticia de que unos ciudadanos vieran restringido su derecho de asociación política por razones ideológicas.
Sin duda el Tribunal Constitucional ha hecho justicia revocando la decisión del Supremo y ha reafirmado el Estado de derecho y la democracia reconociendo los suyos a gentes de ideologías políticas contrarias al orden constituido siempre que no recurran a la violencia y además la condenen expresamente. 
En España cabe defender todas las opciones políticas pacíficamente. Se demuestra así la falsedad de la tesis justificativa del terrorismo según la cual este era la respuesta al hecho de que en el país no pudieran defenderse todas las opciones políticas. Vista la falsedad del supuesto, la organización armada ya podía estar disolviéndose de una vez. Se entiende, claro está, que en España pueden defenderse pacíficamente todas las opciones políticas, pero eso no quiere decir que vayan a triunfar. Eso no lo puede garantizar nadie en democracia. 
A la derecha en el gobierno la decisión del Constitucional le ha sentado muy mal y el ministro de Justicia rezonga que discrepa de ella pero, por supuesto, la acata. Se agarra a que también discrepan cinco de los once magistrados y, muy significativo, uno de ellos de pedigree progresista. En efecto, en el progresismo patrio late un alma afrancesada jacobina que convierte la unidad de la Nación en fuente del Derecho. En cambio los otros seis progresistas son más de la tradición federalizante de la estirpe de los Austrias.
La decisión del Constitucional además de justa es políticamente acertada porque integra en el juego institucional democrático a un sector de la población que, de un modo u otro, estaba al margen. Pero ese acierto político no alcanza todo su efecto porque tropieza con otra situación de hecho que, al margen de su calificación jurídica, es políticamente un desatino; en concreto el mantenimiento en prisión del dirigente natural de ese partido recién legalizado, Arnaldo Otegi. Tener en la cárcel a un hombre que cuenta con un partido en la sociedad es crear una situación sentimental en favor de ese partido que solo podría desactivarse dejando en libertad al líder. Claro que en ese caso quizá se produzca una oleada sentimental hacia su persona que lo lleve a la lehendakaritza.
Son las eventualidades de las elecciones democráticas, generalmente muy abiertas. Por eso y porque va a dar igual, vaya la elegancia por delante: el Estado debe encontrar una fórmula por la que, sin demérito de la legalidad, Otegi recupere su libertad y el pleno ejercicio de sus derechos como ciudadano de un país libre uno de los cuales, desde luego, es propugnar la independencia frente a ese país libre. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Hablar es de rojos.

De los gobiernos de Rodríguez Zapatero se decía que tenían un problema de comunicación, que no comunicaban bien, que dejaban que el adversario le fijase la agenda y aceptaban sus marcos (frames) de referencia. Al decirlo gentes tan duchas en estas complicadas lides de la comunicación, uno tendía a darles la razón y así ZP pasó a la historia como un pobre comunicador y sus gobiernos como incapaces de explicar su labor.
Estas cosas no suceden con el gobierno del PP. Rajoy no comunica mal; simplemente no comunica en absoluto, no permite preguntas, no contesta a las que se le hacen, no comparece en sede parlamentaria, no autoriza debate sobre el estado de la Nación, no llama al dirigente del principal partido de la oposición ni habla con nadie de política. Es un lider aislado, mudo, ansimismado, ausente. Su comportamiento es una mezcla de miedo escénico, complejo (merecido) de inferioridad y actitud autoritaria, casi dictatorial, según la cual la gente debe obedecer y no hacer preguntas. Es el comportamiento tradicional de la derecha en España. Los caudillos por la gracia de Dios, según fue Franco, quiso ser Aznar y acabará siendo Rajoy gracias a sus defectos, no deben perder el tiempo comunicándose con la gente del común. Eso es cosa de demócratas y rojos. Ellos están para más altos menesteres. O eso dicen pero, en realidad, en el caso de Rajoy prevalece el miedo como ya demostró cuando se pidió el rescate y trató de zafarse de la comparecencia pública mandando a de Guindos e intentando salir de naja camino de Polonia. El hombre es un cobarde, un verdadero gallina.
Y no queda ahí la cosa. Además de cobarde, Rajoy es un ignorante. No comunica, no habla, no dice nada porque no sabe nada y cuando cree saber algo resulta que le han engañado. No sabe qué caracteres tendrá finalmente el rescate (al que él llama otra cosa, algo así como "tesoro de Sierra Madre") porque eso depende de las autoridades europeas que no consultan con él, hartas de escuchar sus mentiras, sus farfulleos y dilaciones. A su vez estas autoridades tampoco pueden adoptar política concreta alguna en tanto no sepan el resultado final de la auditoría de la banca que todavía no es conocido. Como tampoco lo conoce Rajoy. Es decir, el presidente no habla porque, además de ser un acomplejado no tiene ni idea de los datos del problema, nadie va a pedirle su opinión a la hora de adoptar decisiones sobre España y, si se le pidiera, daría la más absurda imaginable.
Esto no es un gobernante sino un castigo de los dioses.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).