domingo, 9 de octubre de 2011

El valor de la independencia.

Hace unos días, paseando por la red, fui a dar al magnífico blog de Manuel Saco Fuego amigo en el que varios sáquidas, en sus comentarios, debatían sobre un artículo de Palinuro de aquellos momentos. De pronto, un (o una) forero/a, de nick Carmen54 pensó zanjar el asunto del siguiente lapidario modo: Cotarelo es un intelectual muy bien situado en la onda PSOE, así es que lógicamente todo lo que escribe es para arrimar el ascua a su sardina y eso es lo que hace en este tema, igual que en otros. Con todo mi respeto por supuesto.

Es una muestra de manual del argumento ad hominem más ramplón. No sé quién será Carmen54 y, por ende, ignoro si, a su vez, me conoce o no para emitir ese juicio. Parece obvio que no, ya que si me conociera, sabría que no estoy instalado "en la onda" de partido alguno, cómoda ni incómodamente, que no milito ni he militado jamás en el PSOE y que éste nunca me ha distinguido con deferencia alguna del tipo que sea; y hace bien. Por supuesto, es el partido al que voto, en uso de mi derecho, porque suele ser el que más me convence. ¿Quiere decir Carmen54 que votar por un partido obnubila el juicio, lleva la supuesta sardina a la consabida ascua y, por tanto, como se desprende de su (con todo respeto) inepta observación invalida el razonamiento que se esté haciendo?

Estoy acostumbrado a este tipo de descalificaciones que, además, suelen provenir de gente que milita en partidos de izquierda o de derecha y a la que, en cambio, parece que su militancia no invalida su juicio. Pero no sé si será el caso de Carmen54 y además, es irrelevante.

Porque es increíble que pueda decirse algo así. Pero también lo entiendo. El personal normalmente partidista (y por lo general estridente) no soporta habérselas con gente a la que no puede encasillar, que tiene independencia de juicio. Sobre todo, no soporta que ese juicio no coincida con el suyo. Y, a falta de mejores argumentos, trata de deslegitimarlo proyectando sobre el otro la miseria de la propia sumisión.

Pues, no, Carmen54, no estoy cómodamente instalado en la onda de nadie, sino que mi juicio es mío, independiente, como se demuestra leyendo lo que escribe mi doble, Palinuro. La independencia es otro nombre de la libertad, muy querida para Palinuro, dispuesto a defenderla contra todas las Cármenes54 del mundo.

(La imagen es un cuadro de Franz Marc de 1910, titulado caballo en un paisaje).