dimarts, 16 d’agost del 2011

Juego sucio.

Hace un par de días, Alberto Fabra, el presidente de la Generalitat valenciana sostenía que con la dimisión forzosa de Francisco Camps (que él considera ejemplar) el caso Gürtel quedaba atrás y hay que "pasar página". Eso de pasar página es el equivalente de moda del antiguo "borrón y cuenta nueva", más gráfico pero menos elegante. Es una afirmación de hecho que apenas oculta un encendido deseo: que se cierre el caso. Por desgracia para el improvisado profeta y fortuna para la justicia, eso no es posible.

La dimisión de Camps no tuvo nada de ejemplar, ni de heroica, ni de noble. Fue una decisión a regañadientes, tras haberlo intentado todo para evitarla, es decir, ignominiosa. Y se ha coronado con una triquiñuela por la que el dimisionario blinda su continuación en la política y con un salario respetable a cuenta del erario público. Pero, aunque la dimisión de Camps fuera algo tan glorioso como la muerte de Marco Curcio, el caso Gürtel no puede detenerse y mucho menos dejarse atrás. Al contrario, lo que la dimisión de Camps prueba es que los trajes famosos no eran más que la punta del iceberg de una presunta trama generalizada en Valencia que incluye episodios de corrupción y de financiación ilegal del PP. Y si no era la punta del iceberg, era la primera línea de defensa de los imputados que estuvo a pique de salirles bien cuando el juez De la Rúa decidió archivar el asunto en el que estaba implicado su "más que amigo".

La fiscalía anticorrupción pide la imputación de dieciséis personas, entre ellas cuatro cargos del PP (así como unos cuantos empresarios-contratistas con la Comunidad Autónoma y los habituales perillanes de la Gürtel) por supuesta financiación ilegal con valor de un millón de euros en las elecciones generales en 2008. Según parece, los actos electorales de Rajoy en Valencia los organizó la Gürtel, que es algo así como decir Al Capone. Ha faltado tiempo al PSOE para pedir decisiones al PP, esto es, explicaciones, declaraciones, dimisiones. Rajoy, creen estas buenas gentes, no puede estar callado ante tan escandalosos hechos.

Si se esperan declaraciones de Rajoy, la experiencia muestra la espera vana; no las habrá. ¿Rajoy hablar sobre algo que lo comprometa? Esperar eso es inútil. Es posible que algún segundón, González Pons por ejemplo, diga que el PSOE emplea el caso Gürtel, inexistente por lo demás, como una cortina de humo para desviar la atención del caso Faisán. Y será todo. La táctica del PP en este asunto es la más acertada pues consiste en evitar a toda costa que se hable de él. Cuanto más se hable, peor; más hilos y cabos van atándose y de ahí sale una imagen muy mala del PP, como partido sospechoso de corrupción. Por eso mismo la táctica del PSOE debe ser la contraria, esto es, que se hable de la Gürtel, una posición fácil de mantener porque consiste en defender el derecho a la información de la gente. Nadie se atreve a decir que ese derecho no exista o que exista pero no a la información sino a la desinformación.

La financiación ilegal de los partidos es uno de los delitos más odiosos en democracia porque rompe el principio del juego limpio e igualdad de oportunidades . Quienes emplean medios ilícitos para financiar sus campañas son como los deportistas que se dopan: parten de una situación de ventaja en detrimento de los otros contendientes de buena fe. Falsean la competición; falsean las elecciones. Y así como los deportistas culpables pierden su título, las opciones políticas ganadoras con métodos ilegales debieran perder su triunfo. En el fondo es una versión actualizada de la compra de votos del viejo caciquismo que ahora se práctica con grandes espectáculos, grupos musicales, autobuses, golosinas y los consabidos chuches de Rajoy.

No, el caso Gürtel no está "atrás", sino que está delante, esperando al PP con las fauces abiertas.


Aquí alguien no está bien de la cabeza.

Leo en El Plural que el señor Anglada, líder de Plataforma per Catalunya, dice: "Le puedo asegurar que mis hijos nunca se casarán con un negro subsahariano". Los hijos del señor Anglada ¿son propiedad suya? Es obvio que tiene muy bajo concepto de los negros, pero ¿qué concepto tiene de sus hijos?