martes, 30 de junio de 2009

Viva el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Madrid, en un gesto histórico que honra a la capital como baluarte de la lucha por las libertades democráticas, ha decidido por unanimidad despojar de todos sus títulos, honores, menciones y prebendas al difunto Francisco Franco... a los treinta y cuatro años de su fallecimiento. Más que nada por si resucitaba y se enfadaba, que el General era de malas pulgas y sus súbditos le tenían un miedo cerval. Basta con recordar que, cuando estaba con vida y todos le deseaban la muerte, nadie se atrevía a decirlo y hubo que acuñar dos categorías inefables con las que se desataría ese fenómeno de insólitas repercusiones que se llamó la transición, según se fuera franquista o antifranquista, las categorías de "las previsiones sucesorias" y "el hecho biológico".

Aun así, hay que dar la gracias a la Corporación por el ejemplo que supone haber cumplido la ley. España sigue siendo un lugar en el que cumples la ley y sales en los papeles y hasta te dan el Príncipe de Asturias. Y no es baladí lo anterior: en Almendralejo de los Gorrinos, el alcalde, un tipo bragado del PP desde el año 39, Año de la Victoria, ha dicho que no hay cataplines en España para quitarle a él la placa a Franco que adorna la Plaza del Caudillo. Y en Sequillo del Valle, el cura párroco, hijo de un cruzado del 36, dice que el chafarrinón de la fachada de la iglesia glorificando exclusivamente a veintitrés caídos rebeldes es una obra de arte como los frisos del Partenón y no se le puede aplicar la piqueta que prevé la ley.

Y cuentan las crónicas que, ya lanzado por la senda nefanda de las luces, el racionalismo y la masonería, el Consistorio reprobó, condenó o maldijo la dictadura del general ferrolano como un régimen indigno. Están las cosas muy revueltas en la corrala cañí. Desde luego que con esta condena, así como el expolio simbólico, Micer Ruiz Gallardón tiene ganadas de calle las elecciones municipales de 2011 con una mayoría que hará saltar de rabia a su querida compañera de partido, señora Aguirre. No sé si a ésta se le habrá ocurrido la posibilidad de rivalizar con el Ayuntamiento en antifranquismo: que investigue en las decisiones de la antigua Diputación Provincial de Madrid, absorbida en su día por el Gobierno de la Comunidad Autónoma pero con un pasado en el que seguro que le fueron concedidos honores al General Franco. Sultán de la provincia, por ejemplo. Que a saber.

El signo de los tiempos.

Ciento cincuenta años de prisión. Le han caído a Bernie Madoff. Podían haberle caído a otro...

¿A quién?

A cualquiera, a un banquero cualquiera.

Hombre, lo que sucede es que Madoff es un estafador.

Y los banqueros ¿qué son? ¿Filántropos?

No; pero tampoco estafadores.

¿No? ¿Cuál es la diferencia con Madoff?

Lo de Madoff era un esquema Ponzi.

Como todos los bancos, como el banco central, como el sistema monetario mismo; todo esquema Ponzi. El capitalismo financiero es esquema Ponzi, una estafa.

Pero eso es una metáfora y en el caso de Madoff era the real thing.

Como en los bancos. Lo que sucede es que, cuando el pastel se descubre, los Madoff van al trullo y los banqueros, a un fondo de rescate y/o reestructuración.

O sea que, según tú, en lugar de ir a la cárcel Madoff debiera ir...

A dónde ya estuvo una vez y como presidente: al Nasdaq. Es el hombre que precisa la bolsa.

¿Y las víctimas?

Daños colaterales.

(La imagen es una foto de Shiny Things, bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 29 de junio de 2009

El derecho de injerencia en Honduras.

El Congreso de Honduras ha nombrado por unanimidad presidente interino de la República al señor Roberto Micheletti, aceptando al mismo tiempo una supuesta carta de renuncia del mandatario legítimo, señor Zelaya. A su vez la Corte Suprema respaldó y hasta ordenó la acción del ejército de detener al dicho presidente legítimo bajo la acusación de intentar un referéndum ilegal. Todo ello da idea del complicado y confuso conflicto institucional que se produjo la semana pasada en el país centroamericano. Clarificadas las cosas con una intervención militar fuera de toda proporción y manifiestamente ilegítima, que se configura como un clásico golpe de Estado en contra de la democracia, sólo queda exigir el retorno al país del presidente Zelaya, su restablecimiento en el cargo y el correspondiente castigo de los culpables de haber alterado el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Esa debe ser tarea de la comunidad internacional a través de sus organizaciones representativas, ALBA, la OEA y, en último término la ONU, quienes deben exigir el restablecimiento de la normalidad institucional en Honduras en función de un derecho de injerencia que aquella posee ante atropellos tan evidentes a la legalidad democrática. Dicho derecho de injerencia debe materializarse en primer lugar por la vía diplomática. Si no se obtienen resultados satisfactorios de inmediato, convendrá pasar a la aplicación de sanciones y si tampoco éstas fueran eficaces en un plazo razonable, no habrá otro remedio que contemplar la opción de la intervención militar.

Es cierto que este derecho de injerencia, planteado en esta forma de escalada, plantea el sempiterno problema de si se aplicaría frente a países más poderosos que esta pequeña república de siete millones de habitantes y de si la comunidad internacional no estará empleando dos varas de medir. Teniendo este reparo en cuenta, que hace patente la necesidad de poner en marcha algún mecanismo internacional de alcance universal para los casos de ruptura del Estado de derecho, preciso será convertir en realidad en algún momento la convicción general de que hay que erradicar de una vez para siempre el fantasma de las asonadas militares en América Latina, sea cual sea el pretexto que invoquen.

(La imagen es una foto de Presidencia de la República del Ecuador, bajo licencia de Creative Commons).

¿Hasta dónde llega la trama Gürtel?

A medida que van sabiéndose más cosas sobre la trama de presunta corrupción dirigida por el señor Francisco Correa se comprende mejor el desconcierto del PP y sus extrañas reacciones: el asunto parece ser mucho, pero mucho más grave de lo que se presumió en un principio, cuando se pensaba que se trataba de unos cuantos negocios más o menos ilegales que había hecho la trama Gürtel en connivencia con algunos ayuntamientos gobernados por el PP en el rico noroeste de Madrid y, si acaso, con la Generalitat valenciana y la Comunidad Autónoma de Madrid De hecho, sin embargo, ya unas primeras declaraciones del señor Rajoy a poco de destaparse este escándalo, ponían sobre la pista de lo que podía ser un terremoto. Según él, los Gürtel habían operado hasta 2004, cuando él toma el mando de la nave, se entera de que no todo es trigo limpio y ordena que cesen las actividades de la sede central del PP con las empresas del señor Correa, hoy encarcelado. Esta decisión explica por qué los implicados en la trama concentraron entonces sus esfuerzos en la administración local y autonómica, ya que ambas quedaba fuera del alcance de las decisiones depuradoras del aparato del partido. Y en esto empezaron los avatares del señor Camps en Valencia así como algunos diputados autonómicos del PP en Madrid y algunos alcaldes como los de Boadilla del Monte, Pozuelo o Majadahonda.

Pero de las actividades de los Gürtel con el PP central en los años anteriores a 2004, en plena legislatura con mayoría absoluta del partido conservador, no se decía nada. Sin embargo, según la información de hoy de El País, en un reportaje titulado La investigación a Bárcenas revela una red de facturas falsas de una constructora del AVE, las actividades corruptas, el expolio de las arcas públicas, los cohechos, etc pueden tener un alcance mucho mayor de lo que se suponía y afectar al Gobierno de José María Aznar (al cual el señor Correa organizó, según parece, una gran cantidad de actos oficiales) y a la gestión del señor Álvarez Cascos, por entonces ministro de Fomento y responsable último de las obras del AVE a Barcelona y Valencia, sobre las que llovió una pila de millones de euros en forma de concesiones ilegales y actividades fraudulentas de todo tipo. De ello parece haberse beneficiado directamente el señor Correa, pero los gobernantes de entonces no pueden llamarse andana, dado que tienen una responsabilidad política directa de lo que se hizo. En especial el señor Álvarez Cascos con las obras del AVE que parece haber sido un verdadero festín de comisiones millonarias ilegales.

Con razón insiste el señor Álvarez Cascos en que el señor Bárcenas no dimita y luche hasta el final. Es un modo de retrasar que la investigación judicial de la trama Gürtel llegue hasta él y hasta el señor Aznar.

(La imagen es una foto de Cuqui24, bajo licencia de Creative Commons).

Reflexiones vascas.

Publica el señor Otegi un artículo en el diario Gara, titulado Construir una estrategia para el cambio político de muy útil lectura y no menos provechoso comentario. En él se mezclan consideraciones teóricas globales sobre el estado del mundo, con análisis de la situación económica y laboral en Euskadi, una valoración sobre las relaciones de las distintas fuerzas políticas entre sí y una especie de vaticinio o anhelo a corto y medio plazo. Las consideraciones teóricas dejan bastante que desear por su imprecisión y hasta carencia de sentido. Empezando por el título que habla de "construir una estrategia para el cambio político" porque si, a estas alturas, todavía hay que construir una estrategia para ese cambio político que el señor Otegi reclama y consiste en lo esencial en independencia más socialismo, ¿qué ha estado haciendo la llamada izquierda abertzale hasta hoy? En realidad la estrategia está clara, al menos desde el acuerdo de Lizarra: forjar un frente de todas las fuerzas soberanistas/independentistas, sin necesidad de asegurarse el fin del terrorismo y que fuercen una salida negociada al "conflicto" planteado bajo la forma de un proceso de independización de los territorios vascos. Lo que habrá que construir es la táctica para lograrlo porque todas las fórmulas aplicadas hasta la fecha han fracasado y hasta cabría argumentar que un resultado de ese fracaso ha sido, precisamente, el hecho de que el nacionalismo burgués del PNV haya perdido el gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca.

El artículo contiene asimismo una evaluación sobre la correlación de fuerzas políticas tanto en Euskadi como en el conjunto de los Estados español y francés que resulta bastante razonable en parte. Parece claro que el PNV ha quedado en una posición incómoda después de las elecciones y no sabe cómo conciliar sus dos almas, la autonomista y la soberanista y también lo parece que la alianza (que él llama contra natura, haciéndose eco del calificativo de un irritado señor Urkullu cuando se anunció el pacto PSOE/PSE-PP) entre los dos partidos constitucionalistas (sic) no cuenta con suficiente apoyo social para llevar a cabo un proyecto integracionista. No cuenta con él... de momento, añado yo. Pero contará si sigue gobernando como hasta la fecha, no se escinde y aprende a capitalizar el cansancio y confuso descontento de un sector importante de la sociedad vasca con la situación en Euskadi.

Entiendo que el autor es muy subjetivo en su valoración tanto de la fuerza electoral de la izquierda abertzale que él representa como de la que no representa, esto es, Aralar, y parece mentira que no se dé cuenta de que la que él representa no tiene perspectivas en tanto no acepte las reglas del juego, como Aralar, y se desvincule explícitamente de la violencia, es decir, se independice a su vez de la tutela ideológica que sobre ella ejerce la organización terrorista.

En realidad, como se ve, el artículo del señor Otegi se va alejando de la realidad a medida que cree estar acercándose a ella, asunto que queda claro cuando uno cae en la cuenta de que la pieza pretende ser un repaso de la situación política y social de Euskadi en el último año pero en él no aparece ni se menciona una sola vez la función que cumple el terrorismo en la sociedad vasca; ni una sola vez aparecen las siglas ETA y eso a menos de una semana de que ésta haya asesinado a un policía. ¿Cómo puede decirse que va a analizarse la situación concreta de una sociedad cuando se omite toda referencia al factor que es único responsable de que la izquierda que el señor Otegi representa no esté presente en las instituciones y el mismo señor Otegi no sea diputado autonómico? De ahí que su alegato final no sea una conclusión que se siga del análisis sino una muestra de lo que los anglosajones llaman wishful thinking, es decir, un mero deseo.

(La imagen es una foto de www.ukberri.net, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 28 de junio de 2009

Honduras: reconsideración.

Ayer sábado colgué una entrada sobre la situación política en Honduras que estaba muy confusa. Sigue estándolo, pero algunas vicisitudes ya permiten un pronunciamiento con más sosiego.

Partía en mi entrada de mi desconfianza hacia el presidente Zelaya. No me gusta que un hombre elegido para la presidencia en un partido con una ideología claramente conservadora, cambie de bando en mitad de su mandato, aunque sea para hacerse de izquierda porque eso equivale a un fraude a los electores. Tampoco me gusta que un presidente en el curso de su mandato pretenda cambiar la Constitución, esto es, las reglas del juego, en beneficio propio. Eso es lo que han hecho casi todos: Correa, Chávez, Morales y Uribe, pero no lo encuentro de recibo y me parece un doble fraude.

Por todo ello decía yo en la entrada del sábado que el golpe de Estado estaba dándolo el propio presidente Zelaya en contra del Parlamento, del Tribunal Supremo y del ejército. Y, de hecho, la situación no estaba clara. Enseguida hubo quien acusó a los Estados Unidos de estar detrás del golpe cuando parece ser que no es cierto. Lo cierto es lo contrario. Por lo demás, el ejército actuaba a las órdenes del Tribunal Supremo.

Pero todo ello no puede ser excusa para romper la legalidad democrática y tomar el poder por la fuerza porque eso es lo que convierte un intento plebiscitario como el que pretendía el señor Zelaya a imitación de sus colegas izquierdistas en un verdadero golpe de Estado con todas sus consecuencias.

Algo que condeno sin paliativos.

Deseo que lo anterior quede claro para evitar confusiones. Por supuesto, creo que la entrada de ayer pecaba de precipitación por lo que pido disculpas por ella y procedo a suprimirla porque me fastidia haber metido el patoncio.

(La imagen es una foto de Presidencia de la República del Ecuador, bajo licencia de Creative Commons).

Los católicos y el aborto.

El señor José Bono dice con mucho tino que la Iglesia católica en España tiene derecho a decir lo que piensa, pero no a imponerlo y ello en relación con la furibunda oposición eclesiástica a la ampliación de los supuestos del aborto en la reforma de la correspondiente ley. Matiza el señor Bono que él distingue entre su voto y su conciencia, lo que no es una expresión muy afortunada porque viene a decir que puede no votar en conciencia, pero se entiende que debe de querer explicar que el asunto del aborto pertenece a su fuero íntimo y los obispos no tienen nada que decir en él porque le corresponde "vivir su fe" a su manera.

Por otro lado, sin embargo, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, el atildado petimetre Monseñor Martínez Camino, habla de excomunión automática para quienes aborten y, supongo, todos aquellos que los encubran o amparen. Y no sé yo si el señor Bono o cualquier otro puede "vivir su fe" en el catolicismo estando incursos en causa de excomunión.

En verdad, el catolicismo tiene un problema con el aborto que hasta ahora se ha venido resolviendo mal que bien haciendo la vista gorda: a pesar de las severas y apocalípticas condenas de la Santa Sede los católicos controlan su natalidad y, cuando les es preciso, abortan. Son sepulcros blanqueados; pero no por culpa suya sino por la incompetencia y la intolerancia de su jerarquía.

(La imagen es una foto de Chesi - Fotos CC, bajo licencia de Creative Commons).

El peso de la corrupción.

Los resultados de las recientes elecciones europeas llevaron a muchos analistas a concluir que los casos de corrupción en las filas del PP no hacían mella en su electorado. Algunos, incluso, sostenían que es al revés: la corrupción da votos a la derecha. Pero ésta es una conclusión atolondrada y superficial. Pasa por alto que las elecciones europeas son sui generis por muchas y conocidas razones; también se supone que castigan al partido en el Gobierno, en especial en condiciones económicas y laborales tan desastrosas como las actuales. Pasa también por alto que las corruptelas del PP se encuentran aún en estado indiciario, que hay algunas imputaciones, pero ninguna condena y que el partido ha esgrimido a fondo su legítima baza de la presunción de inocencia. Pasa por alto que, con unos seis millones y medio de votantes, el PP ha tenido tres millones y medio menos (cantidad similar a la del PSOE) y no hay motivo para pensar que, si no han votado, pueda haber sido a causa de la corrupción. Por último, pasa por alto la posibilidad de que entre los seis millones y medio de votantes haya gente honrada.

Mucho pasar por alto. Tengo tendencia a pensar que, aunque el electorado de la derecha esté más movilizado y se implique más en las fortunas de su partido, la corrupción hace mella en él, como en cualquier otra colectividad y se verá en su momento si se prueba en los tribunales. De hecho, ante la pasividad de la dirección del PP frente a la creciente acunmulación de pruebas en contra del señor Bárcenas, hay un verdadero movimiento de protesta en el interior del partido.

En Valencia, en ese acto conmemorativo de su exaltación a la presidencia del PP, el señor Rajoy, rodeado de personas imputadas formalmente o en proceso de serlo y que cada vez despiertan menos simpatías entre sus propios electores, optó por no mencionar ni de pasada el caso penal que más afecta a su partido, el caso Gürtel. Pero hay ausencias que son agobiantes presencias. El señor Rajoy no lo menciona y, por el contrario, truena que la necesidad de alternativa en España es hoy más urgente que nunca mientras que el imputado señor Camps afirma que el PP ganará La Moncloa en 2012 porque ya ha efectuado su particular "desembarco de Normandía" en las últimas elecciones europeas.

Todo eso son fuegos de artificio, tracas, vana palabrería frente al lento y demoledor trabajar de la justicia de aquí al 2012. Si, como es muy probable, según todos los indicios, la miriada de imputados en corruptelas del PP, son finalmente condenados, si quedan dos años y medio de procesos, comparecencias, declaraciones y sentencias, el PP llegará a las elecciones hecho unos zorros y las perderá.

El hecho de que el señor Bárcenas, que parece ser la clave del arco de toda la trama corrupta del PP, no haya dimitido ya demuestra que da su caso por perdido. El no menos ominoso de que haya reaparecido el señor Álvarez Cascos asesorando al señor Camps que no dimita es otra prueba más de lo mal que están las cosas. Porque el florecimiento y la prosperidad de la trama presuntamente delictiva del señor Correa se dieron en tiempos del gobierno de José María Aznar, siendo ministro de Fomento el señor Álvarez Cascos. A estos les interesa poner la línea de defensa lo más lejos posible de ellos, pero es posible que esa línea los alcance.

(La imagen es una foto de Contando Estrelas, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 27 de junio de 2009

Miscelánea.

El último número de la revista Sistema (nº 210, Madrid, mayo 2009, 143 págs) trae varios artículos de diversa temática y desigual valor.

El primero, de Andoni Eizagirre (Las nuevas iniciativas europeas sobre ciencia y sociedad) es un interesante trabajo sobre el modo en que se articulan las políticas públicas de orientación y fomento de la ciencia y la tecnología en Europa. Las políticas públicas en materia de ciencia dependen en gran medida de la percepción social de la ciencia y del nivel de legitimación social de las políticas científicas (p. 4). El estudio Eurobarometer 55. 2 Europeans, Science and Technology, del 10 de mayo al 15 de junio de 2001, puso en guardia frente a los riesgos del déficit de conocimiento (p. 8) y el de confianza (p. 9). La situación obliga a distinguir dos dimensiones distintas: la técnica y la moral de la ciencia. Actualmente hay nuevas iniciativas; en concreto, tres: a) un mayor control de los expertos; b) la apertura y coordinación de nuevos espacios de investigación, y c) el acercamiento de los temas científicos a los ciudadanos (p. 12). Hay una paradoja en Europa: los ciudadanos esperan que los políticos resuelvan los problemas de la sociedad, pero no confían en las instituciones ni en los políticos. En el White Paper on European Governance, la Comisión europea plantea cuatro cambios generales: 1) fomentar la participación y la apertura;2) mejorar las normativas, las políticas y los resultados; 3) mejorar la gobernanza mundial; 4) detallar una política estratégica global. A su vez, hay cinco principios de buena gobernanza, comunicación activa, participación, responsabilidad, eficacia y coherencia. Estos dan luego origen a seis funciones principales para reconfigurar las relaciones entre la Unión Europea y la sociedad civil: las funciones de los expertos, la obligaciones de las instituciones, etc. Cara al futuro, el autor enumera varias medidas que deben debatirse en relación con políticas científicas: 1) medidas para mejorar las relaciones entre expertos, políticos y ciudadanos; 2) los criterios básicos para cubrir el cargo deben ser numéricos y plurales; 3) el logro de los objetivos requerirá que se aborde una serie de reformas desde la guía de la selección de experto. (p. 20).

Antonio Martínez (Para una crítica de las teorías de los recursos humanos y la reconstrucción de una sociología del hecho económico) hace una lectura crítica del paradigma de la teoría económica dominante en el campo de las teorías sobre el paro en la obra de Gary Becker estructurado en tres momentos: a) presentación y crítica de las teorías del capital humano de Gary Becker; b) presentación de algunas teorías que rivalizan con ellas o las matizan; c) lectura alternativa del hecho económico y laboral a través de la obra de Pierre Bourdieu (p. 24). La teoría de Becker nace de la teoría económica pura del equilibrio general (p. 27) con tres asunciones: 1) que haya un sistema de precios que asegure el equilibrio entre oferta y demanda en todos los mercados; 2) que se realice espontáneamente; y 3º) que sea estable (p. 28). La teoría de los "recursos humanos", de Gary Becker se incardina aquí en el campo de las teorías de la oferta (p. 29). Maurice Allais hace una crítica al paradigma del pensamiento neoliberal en economía que considera demasiado centrado en la búsqueda de un rigor formal, apriorísitico (p. 33). Blaug y Piore también son críticos y, desde el punto de vista marxista, Bowley y Gintis. (p. 35). La propuesta alternativa de P. Bourdieu la extrae el autor de tres fuentes: El oficio de sociólogo, el artículo Avenir de classe et causalité du probable y las Estructuras sociales de la Economía. En definitiva, para Bourdieu las predisposiciones universales para el comportamiento económico racional no son más que una forma de etnocentrismo, basada en una simplificación de los espacios e historia (p. 37). Bourdieu tiene un sistema sustitutivo de conceptos: campo económico por mercado; hábitus por cálculo racional, illusio por inversión económica (pp. 40/41), capital cultural frente al capital humano, estructuración de varios tipos de capital frente al simplificador concepto de que siempre sea capital económico (p. 42). El artículo es contundente, a mi ver, en las críticas al paradigma de la teoría clásica pero no lo es tanto, ni muy convincente, en la capacidad del modelo alternativo Bourdieuno para elaborar un modelo alternativo.

Gustavo Pereira (Auntonomía, intersubjetividad y consumo). El concepto de autonomía es clave en la Filosofía moral contemporánea (p. 53). Indaga la prolongación de la autonomía en autorreflexión en la obra de Harvey Frankfurt, Gerald Dworkin y Charles Taylor. Sitúa la autonomía en los requerimientos de la racionalidad práctica. Habermas dice que hay tres tipos de comportamiento racional y según las exigencias de la situación, darán respuesta en términos programáticos, éticos o morales (p. 57). La posibilidad de constitución del sujeto autónomo radica en lo que el autor llama la "fricción moral", esto es, la capacidad de experimentar circunstancias éticamente problemáticas como una disonancia al interés del conjunto de creencias del sujeto y que permite activar la lógica autorreflexiva (p. 59). Se trata de la introducción de la alteridad, el otro como alguien que tiene valor en sí y puede tener razón en un debate, lo que pone de relieve mi propio falibilismo. (p. 60) El paso siguiente es el concepto de colonización del mundo de la vida y, luego, del consumismo.

Manuel Martínez Nicolás y María Luisa Humanes, (La gestión informativa del debate sobre la guerra ) . Se trata de averiguar cómo intervienen los medios de comunicación en la construcción de una crisis internacional que puede resolverse por vía de guerra o diplomática (p. 72). La crisis del Irak comenzó a fraguarse el 11 de septiembre de 2001. Los argumentos centrales para justificar el ataque al Irak fueron la supuesta connivencia de Sadan Husein con Al Qaeda y la existencia de armas de destrucción masiva (adm) en el Irak (p. 76). Los autores han escogido ocho diarios de referencia en varios países europeos y en los EEUU y son: Washington Post y New York Times en los Estados Unidos, The Times y The Guardian en Gran Bretaña, Le Figaro y Le Monde en Francia y Frankfurter Allgemeine Zeitung en Süddeutsche Zeitung en Alemania. Uno más o menos conservador y el otro más o menos progresista. Se analizan los textos informativos y y los artículos firmados de opinión y se excluyen los editoriales (p. 77) Se demuestra que del Irak empezó a hablarse en la prensa en serio en agosto de 2002 (p. 81). Fue entonces cuando el Gobierno de los EEUU decidió promover una crisis internacional a cuenta de las adm y se publicó el documento sobre la Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en donde se repiten los conceptos de "Estado canalla" y de guerra preventiva (p. 83). En el tratamiento de las adm en la prensa no se manifiestan dudas. Es la época en que Paul Kagan compara a los EEUU como el dios Marte y a la vieja Europa con Venus queriendo hacer una gracia e ignorando que precisamente Marte y Venus tuvieron una hija que se llamó, precisamente, Armonía. El auge del tratamiento mediático del conflicto viene determinado por la ofensiva discursiva del gobierno.

Antonio García Santesmases (La actualidad política del pensamiento de Pedro Laín Entralgo) es una pieza en la que se reivindica la figura de Pedro Laín Entralgo y, con él, la de los "exiliados del interior", entre otros, Tovar y Ridruejo. Es un punto de vista muy empatético. El autor se queja de que hay juicios muy negativos sobre estos autores, especialmente Laín. Es posible, aunque no sé si relevante. El propio autor da la impresión de olvidarse del título de su artículo en el que se habla del pensamiento de Padro Laín, pero no se prueba, a mi entender, que ese pensamiento sea "actual". La preocupación de Laín con el ser de España no es actual ni no actual sino que es eterno, el hobby de los españoles y su idea de la memoria es por completo insuficiente para relacionarla con la política de la memoria del Gobierno y el debate hoy en España.

viernes, 26 de junio de 2009

Eso de la jurisdicción universal.

El Congreso acaba de aprobar una enmienda a la vigente Ley Orgánica del Poder Judicial que limita drásticamente la jurisdicción de la justicia española en el extranjero a los casos en que estén implicados ciudadanos españoles. Se acabó perseguir presuntos delitos de genocidio a lo larcho y ancho del planeta, proteger los derechos humanos en otras latitudes y hacer la vida imposible a los torturadores y asesinos allí en donde se encuentren. Frente a esta decisión parlamentaria lo sencillo es poner el grito en el cielo, protestar de que los derechos humanos queden abadonados en muchos puntos del mundo al capricho de cualquier sátrapa o tirano y lamentarse de que la reforma sea un paso atrás en el progreso de la conciencia jurídica de nuestro tiempo. Una vez más, para nuestra vergüenza, se ha impuesto la sórdida razón de Estado frente al bello proyecto de una justicia universal.

Lo sencillo y lo tópico. Porque el asunto es más complicado de lo que parece. Desde luego, el ideal de una jurisdicción universal es irrenunciable. Pero es un ideal, no una realidad. La realidad es que el derecho sigue atado al principio de territorialidad, lo que quiere decir, crudamente, que las normas jurídicas valen lo que vale la fuerza que lleven detrás capaz de imponerlas. Si no hay tal fuerza coactiva, no hay normas jurídicas, ni jurisdicción, ni nada. Habrá moral, si se quiere, pero no derecho porque el derecho se apoya en la fuerza. Por supuesto que España ha firmado tratados, acuerdos y convenciones internacionales comprometiéndose al principio de jurisdicción universal y que está obligada a tratarlos como derecho positivo. Pero que los trate como tal no quiere decir que lo sean. Porque el derecho positivo se llama así porque se aplica en la realidad a la fuerza.

Sólo existe una posibilidad de que se dé una jurisdicción universal: que haya un Gobierno universal. A su vez, esta idea del Gobierno universal se puede entender de dos modos al menos desde el Proyecto de paz perpetua de Kant: el primero como un Gobierno mundial único; el segundo como una confederación de gobiernos nacionales que acordaran un régimen común. El primer caso, obviamente, excluye el hecho de que un único gobierno nacional, por razón de su poderío, se erija en Gobierno mundial de hecho, en una especie de sheriff del condado. El Gobierno mundial único habría de ser una estructura cosmopolita, no nacional, esto es, de momento al menos, una quimera. Hasta Kant lo vio así y por eso se apuntó a su "programa mínimo": la confederación de repúblicas nacionales. Éstas tendrían que establecer el gobierno mundial por una especie de acuerdo o pacto entre ellas. Lo cual significa, a los efectos de nuestra jurisdicción universal, que ésta podría darse si todos los gobiernos confederados aceptaran someterse a ella voluntariamente. Pero no es el caso. Bien se ve en el proyecto de una Corte Internacional de Justicia Penal que no todo el mundo admite. Por ejemplo, no la aceptan los Estados Unidos y la República Popular China, entre otros Estados. Al no darse esta aceptación, la hipotética jurisdicción universal de los tribunales de un tercer país (España en este caso) es inexistente porque sólo podría realizarse si pudieran obligar a la China o los Estados Unidos al cumplimiento de sus decisiones incluso en contra de ciudadanos suyos, seguramente juzgados en España "en rebeldía". Y no es probable que, en el futuro previsible los tribunales españoles puedan imponer sus sentencias en los Estados Unidos o llevar a la cárcel a los dirigentes chinos responsables de la represión en el Tibet.

Se dirá que esto no obsta y que la objeción realista no es un argumento en contra de la jurisdicción universal sino en contra de quienes no permiten que se aplique. Y es cierto. Pero no hay nada que hacer. Sin fuerza de obligar, las decisiones de los tribunales no son actos jurídicos sino morales. Todo lo resplandecientes que se quiera, pero ineficaces salvo, claro es, en el terreno de los principios y los respetos humanos. Lo que sucede es que ese capítulo de las condenas mundiales a responsables concretos de delitos especialmente odiosos, ya lo teníamos cubierto hace muchos años con ejemplos como el Tribunal Russell, que condenó repetidamente a los Estados Unidos por su política de agresión y guerra en el Vietnam pero sin que ninguna sentencia llegara a ejecutarse. Ni siquiera la hubo. Lo que se pretende aquí es evitar esta vía porque, al ser dichos "tribunales" órganos políticos son fácilmente atacables por vía política. Por eso se prefieren los tribunales ordinarios ya que aportan el marchamo de la imparcialidad. Pero eso se paga al precio de la coactividad garantizada de sus decisiones y, si ésta no se da, es mejor volver a la fórmula anterior.

Sin embargo, la insistencia en que la jurisdicción universal la ejerciten los tribunales ordinarios de justicia también trata de mantener la ilusión de que existe un ordenamiento jurídico mundial en el que las sentencias de esos tribunales, en ciertos casos, tienen fuerza de obligar allende las fronteras de los Estados en los que se formulan. Pero eso es justamente lo que no se da ni lleva visos de darse en un futuro inmediato. Dichas decisiones tienen un indudable valor moral, como se puso de manifiesto cuando el juez Garzón reclamó al ex-dictador Augusto Pinochet, por entonces de viaje en Gran Bretaña, pero no cabe imponerlas coactivamente y, además, pueden ser objeto de conflictos sin cuento. Imagínese qué pasaría si un ciudadano estadounidense o chino, condenado en rebeldía por genocida por un tribunal español, pasa unas vacaciones en un tercer país que sí reconoce la tal jurisdicción universal y decide extraditarlo para que cumpla su sentencia en España. En el límite, esta situación podría dar lugar a un casus belli que dejaría pocas dudas en el supuesto de un enfrentamiento entre los Estados Unidos o la China y España respecto al resultado que quepa esperar. Por lo demás, nada daña más a la justicia que el hecho de que sus sentencias no se cumplan.

El Congreso no ha hecho, pues, otra cosa, que evitar situaciones embarazosas en el futuro o insostenibles o, incluso, conflictos de desastrosas consecuencias. Hasta el portillo que ha dejado abierto de autorizar la actuación en el caso de que estén implicados ciudadanos españoles me parece problemático. Cuando el mando militar estadounidense tuvo conocimiento de que un tribunal español pedía la comparecencia de los soldados gringos presuntamenre responsables de la muerte del cámara José Couso, una alta jerarquía comentó cínicamente que "nevará en el infierno antes de que un soldado estadounidense comparezca ante un tribunal penal español". Esto es lamentable y condenable. Pero ¿merece la pena insistir en la jurisdicción universal a instancia de parte -en este caso española- para obtener un fin de resarcimiento moral?

Todo lo cual plantea asimismo el problema de qué sucede cuando un Estado dispone de la fuerza para imponer las decisiones de sus tribunales saltándose el principio de territorialidad, como hicieron, por ejemplo -y no es un caso único- los Estados Unidos en Panamá cuando invadieron el país, detuvieron a su presidente, se lo llevaron a Gringolandia, lo juzgaron, lo condenaron y en la cárcel sigue. Pero esto sería objeto de una segunda -y melancólica- meditación.

Por último menciono otro asunto que podría poner el problema de que aquí se trata en unas dimensiones francamente ridículas sino afrentosas: ¿qué crédito merece el principio de jurisdicción universal invocado por los españoles que, después de setenta años, no han conseguido hacer justicia en un crimen de genocidio continuado que se cometió en España durante cerca de cuarenta años y en el que hay numerosas víctimas (no todas) identificadas así como numerosos victimarios, empezando por el responsable de todos ellos, el general felón, traidor y genocida Francisco Franco? Y ¿qué crédito recordando además, que la imposibilidad de investigar dicho genocidio y hacer justicia en consecuencia, la amparan y sostienen precisamente los tribunales de justicia en España?

(La imagen es una foto de woodleywonderworks, bajo licencia de Creative Commons).

El rey del claroscuro.

La magnífica exposición de Sorolla en El Prado sigue abierta hasta el seis de septiembre y ya no tiene las larguísimas colas de los primeros día, de forma que puede visitarse con relativo sosiego. Y merece la pena porque es la más amplia recopilación de la obra del pintor valenciano que haya visto hasta la fecha ya que incluye desde su obra juvenil a los famosos murales de la Hispanic Society of America en Nueva York, poco antes de su muerte. Los fondos proceden de tres fuentes principalmente, la dicha Society, el propio Prado y el Museo Joaquín Sorolla, que se encuentra en su casa en Madrid, calle General Martínez Campos y es poco conocido y menos frecuentado y eso que tiene muy famosos cuadros del pintor.

Joaquín Sorolla es uno de esos artistas a los que sonríe la vida, que ha triunfado en ella y es hombre reconocido en sociedad, lo que le permite vivir desahogadamente. Lo cual explica la evolución temática de su obra, desde los primeros cuadros de crítica social un poco llorones hasta los espantosos murales por encargo de Mr. Huntington, el fundador de la citada Hispanic Society of America, pasando por los retratos de gente acomodada o los temas que le pemitían lucir su virtuosismo con dos de los elementos de la filosofía eleática: la luz (trasunto del fuego) y el agua y que tan bien se colocaban ya entonces en el mercado. Los murales, en cambio, como obra de encargo, de mecenas, responden a un programa iconográfico fijado desde fuera y que el artista ejecuta tratando de satisfacer al cliente lo que hace que, aun siendo de gran factura, con técnica depurada y mucho acierto, resulten lejanos, fríos y acartonados, casi como si viéramos postales gigantescas de una colección de los nobles pueblos y no menos nobles tierras de España. Por cierto, reflexión a tono con los tiempos, puesto a imaginar una presentación de España al pintor se le acabó ocurriendo que la mejor imagen de la España unitaria era la suma de las Españas locales. Aquí encontramos Cataluña, Valencia, Castilla, Guipúzcoa, Andalucía, Navarra, Galicia y Extremadura. Pero no hay un mural que se llame "España" con lo que nos hemos quedado con las ganas de saber cómo lo hubiera visualizado el artista.

Precisamente fue uno de temática social (¡Triste herencia!) el que, al hacerle ganar el Grand Prix de la exposición de París, ya lo consagró como pintor de fama internacional. Ello desembocó, por ultimo, como se sabe, en su reconocimiento en el mercado estadounidense de forma que cabe decir que Sorolla es el único español de su generación a quien la guerra de 1898 benefició objetivamente, así que su carácter era muy distinto al de pesimista de la generación del 98.

El mejor Sorolla para mi gusto es el intermedio entre los temas sociales y los murales, su periodo más rico, creativo e imaginativo. Hay algunos temas soberbios. Me fascinan los cuadros de bueyes entrando o saliendo de la mar para fondear o desfondear barcos de pesca. Es un asunto que no he visto tratado en otros pintores y, sin embargo, está lleno de intensidad evocadora, al contrastar dos fuerzas casi telúricas que rara vez entran en contacto: la del poderoso mar y los pesados bueyes, muchas veces pintados, sí, pero en su elemento más habitual, en la tierra.

La pintura de Sorolla es una forma de impresionismo, adaptado a la idiosincrasia de su público y del mismo artista. Muchas escenas populares, figuras humanas, desnudos de críos en la mar, un mundo vivo de destellos, de luces refulgentes, de brillos. El propio artista reconocía la indudable influencia de Velázquez a quien admiraba y llegaba a imitar, como en el famoso retrato de María Guerrero o el desnudo de la mujer en la playa. Pero donde alcanza el cénit es en aquellos trabajos en que es él mismo, el hombre del claroscuro. Un último detalle con acento de nostalgia: la obra de Sorolla es una mirada personalísima, creadora, genial, a un mundo que ya no existe porque muchas, casi todas las actividades humanas que el artista representa (remiendos de velamen, fondeo de barcas, pesca, recolecciones, etc) las realizan hoy máquinas. Si toda la pintura, a fuer de arte, testimonia del tiempo en que se hizo, en el caso de Sorolla ese testimonio toma carácter de documenta; un documental con una factura personalísima.

Los retratos de Sorolla (incluida la serie de autorretratos) son un mundo también distinto en el conjunto de su obra. Los hay por encargo, ajenos a la familia, y de la familia. Dentro de estos últimos, llaman la atención los retratos de su mujer, Clotilde, de quien decía estar muy enamorado y que, por lo que se ve en sus efigies (y Sorolla la pintó de todas las maneras) era una mujer de carácter fuerte, muy fuerte. De hecho, el pintor vivía en buena parte dominado por la señora, que se vestía y vestía a sus hijos a la moda fin de siglo, últimos coletazos de la época victoriana con una estética femenina marcada por la Reina María Cristina.

El curioso visitante podrá admirar y readmirar los cuadros más famosos del pintor, desde el célebre ¡Y aun dicen que el pescado es caro! hasta los retratos de la familia en Zarauz, a donde iban a veranear desde que Sorolla se había hecho famoso. Y también contemplar a algunos de los intelectuales más importantes de la época, desde don José Echegaray a Benito Pérez Galdós, pasando por Aureliano Beruete, Raimundo Madrazo o Ramón y Cajal.

En resumen, un valenciano de su tiempo y de todos los tiempos.

jueves, 25 de junio de 2009

A los pies del Supremo.

El señor Bárcenas se encuentra a los pies del Tribunal Supremo, que no es como estar a los pies de los caballos pero tampoco prosternado ante los del Altísimo. Una cosa media. Se le presumen un delito fiscal y uno de cohecho. Dice la señora Aguirre que no ve cómo pueda imputarse al señor Bárcenas cohecho alguno cuando no es funcionario. Pero es que no sólo pueden cometerlo los funcionarios sino cualquier "autoridad", dice el Código Penal, o sea un cargo público, sea o no funcionario.

Lo que aquí se discute ya no es si el señor Bárcenas es o no inocente, sino si se le procesa o no, que no es exactamente lo mismo, aunque debiera. Si alguno de los delitos (o todos) hubieran prescrito, aquí no habría delito que castigar, lo que es un ejemplo claro de disonancia entre culpabilidad y procesamiento.

La situación del señor Rajoy en este momento es lo más parecido que veo a las penas de San Lorenzo en la parrilla. Lo van a asar a fuego lento o cocer en la vitrocerámica que ha comprado mamá. Y lo verdaderamente impactante, entiendo, es el hecho de que no sea el propio señor Bárcenas quien cause baja voluntaria en su trabajo para defenderse. Eso debe de querer decir que se da por vencido, en una mala situación procesal. Y sea cual sea esa, la política es peor. Y la cuestión parece ser que tanto el caso Bárcenas como el Camps en el Tribunal Superior de Justicia de Valencia se tomarán su tiempo. Un cálculo elemental aconseja que ambos imputados dimitan a efectos de que el procesamiento no esté presente en todas sus apariciones públicas. Algo fácil de entender. Pero no sé si el señor Camps y el señor Bárcenas tomarán en cuenta este criterio estratégico o sólo piensan en salvar sus personales pellejos. En fin, como están las cosas, deseo a ambos procesados, cómo no, la absolución con todos los pronunciamientos favorables pero también eficacia, exactitud y, sobre todo, rapidez en la substanciación de los hechos para salir de la incertidumbre de si la Comunidad Autónoma de Valencia y los tesoros del PP han estado en manos de dos personas honorables o dos delincuentes.

(La imagen es una foto de calafellvalo, bajo licencia de Creative Commons).

La buena vida

"¿A qué se va al cine?" preguntaba retóricamente mi abuela cuando acababa de disponer que todos los nietos íbamos a ver una película y ante mi insistencia de adolescente lleno de preocupaciones sociales de que fuéramos a ver El general della Rovere. "Al cine se va a pasar un buen rato, a divertirse, que para ver desgracias y sufrimientos ya está la vida." Y no sabía nada de El general della Rovere. Sólo que la había propuesto yo. Luego era un peli de sufrimiento. Y para sufrir ya está la vida. Y no le faltaba cierta razón.

El director de esta película, Remy Bezançon, a pesar de su juventud, es un poco como mi abuela. Hace una película amable, una comedia ligera y divertida que habla a favor de la institución familiar más que una prédica del Padre Peyton, aquel de "la familia que reza unida, permanece unida", que es al "pueblo unido, jamás será vencido" lo mismo que la Última Cena al Guernica de Picasso. O al revés.

Porque el protagonista de esta historia es ese ente magmático que se llama la "familia". Hasta tres generaciones, abuelo, padre, hijo vemos en escena e incluso se invoca una cuarta, los nietos que aún no han llegado pero cuya llegada anunciada cierra el ciclo de la película que por semejanza con el Roman fleuve y las movie roads podríamos llamar movie river.

En fin, una historia sentimental, a veces un poco tópica sobre algunos momentos decisivos por distintos motivos a lo largo de la historia de la familia. Los días en que los hermanos se emancipan, el que la hermana folla por primera vez o el día en que la madre está a punto de engañar al padre con otro hombre, pero no lo hace. La narración está muy bien y el director trabaja estupendamente, con mucho oficio, a pesar de ser ésta, creo, su tercera peli. Claro que sabe mucho de cine porque ha visto mucho. Se nota: en dos largos homenajes que se rinden a Los siete magníficos y Apocalypse Now. Todo ese oficio saca el mejor partido posible a unas tramas convencionales: el ruido y la furia de las crisis de los adolescentes (sus enfrentamientos, sus radicalismos y rupturas), la llamada crisis de la mediana edad en el caso de la madre.

La propaganda familiar se echa de ver en que, aunque las historias concretas que narra lo son de enfrentamientos, conflictos, incomprensiones, la institución en sí misma y en conjunto,es beneficiosa para el ser humano. Incluso llega a decirse en algún momento. Las ventajas de la familia. Cada uno de los personajes tiene una historia que es el primer día de la vida que lo espera después de un momento decisivo en ella: el primero en que se va de su casa, el primero en que se acuesta con un hombre, el primero en que estuvo a punto de engañar a su marido. Excepto en el caso de éste, del marido, cuya historia es el primer día después de enterarse de una noticia según la cual ya no le quedan muchos. Porque él es el espíritu de la familia, el Pater familias, en cierto modo el que la mantiene unida porque es el punto de referencia de sus hijos igual que su mujer tiende a ser más punto de referencia de su hija. Por cierto, algo de lejano eco machista veo en el hecho de que el primer día de la vida posterior en el caso de las mujeres gire en torno a sus sentimientos sobre un hombre mientras que los de estos tienen más que ver consigo mismos. Excepto, quizá, el caso del padre, que simboliza la unidad de conjunto. De hecho mueren dos hombres en la historia, el padre y el hijo y ambas muertes son de importancia aunque de lejos lo sea más la del hijo. La prueba es que es el fin de la peli y va acompañada del ritual de despedida con las cenizas arrojadas al mar y conectada misteriosamente a una proyección de futuro con el anuncio de que la hija está embarazada, que es la última escena.

Es decir, una película ligera que exalta los valores de la familia, pero escarba también en su significado más profundo para que veamos que las historias de familia son agregados de historias de cada uno. Y son los padres (padre y madre) los que tienen una visión más de conjunto, que tampoco quiere decir que haya de ser lo mejor. Pero matiza la posible calificación de la peli como "género: La familia Trapp". Hubiera encantado a mi abuela. Y en todo caso, caramba, es un descanso ver cine europeo; un descanso del cine gringo, claro.

miércoles, 24 de junio de 2009

Puttanopoli.

¿Quieren tener una idea clara, resumida, certera, ágilmente presentada, justa, crítica y completa de lo que está pasando en Italia con ese indescriptible presunto putañero que preside el Consejo de Ministros, amigo del señor Aznar? Vean y escuchen el vídeo grabado por el periodista Marco Travaglio y colgado en Youtube. Está en italiano pero se le entiende tutto.

Encuentro especialmente revelador que Travaglio denuncie la situación en cuanto al derecho a la información en Italia: sólo algunos periódicos informan de lo que está pasando con il Cavaliere y de las televisiones, ni una. Las de propiedad de Berlusconi no mencionan el asunto y las públicas tampoco. Queda un pequeño canal independiente y poco más. En el aspecto informativo, como denuncia Travaglio, los italianos están al nivel de los iraníes o los rusos, esto es, sometidos a la desinformación sistemática y a la censura.

Va siendo hora de que la Unión Europea se dé por enterada del comportamiento autoritario, antidemocrático y censor de este majadero, con sus chanzas y sus bromas de sobremesa de machos. Y si no la UE, el Consejo de Europa, que tan celoso se muestra siempre de las cuestiones relativas al Estado de derecho. Desde luego que la libertad de expresión y la libertad de prensa están muy relacionadas con aquel, y en Italia brillan por su ausencia.

Tampoco estaría nada mal que las primeras damas de los EEUU, Gran Bretaña, Francia, etc que están a punto de asistir a la reunión del G8 en Aquila, Italia, con el mismo Berlusconi de anfitrión, se negaran a hacerlo en protesta por el grosero machismo del Cavaliere y en respuesta a la petición que ha lanzado un grupo de mujeres académicas a este respecto. La petición, con todos mis respetos, me parece corta y contaminada de cierto machismo. ¿Por qué dirigir el llamamiento a las "primeras damas" solamente? Igualmente está previsto que acuda Frau Angela Merkel a la cumbre del G8 y Frau Merkel es también una mujer a la que habrá que suponer cierta sensibilidad frente a las chocarrerías de este impresentable. También ella debiera boicotear el G8 en tanto, al menos, il signore Berlusconi no aclare sus andanzas con menores, veline, aspirantes a actriz y putas; aclaraciones que ya está pidiéndole todo el mundo en Italia, incluida la muy tolerante Iglesia católica... tolerante con las demasías de los ricos, por supuesto.

Grazie, Natalino.

Los principios marxistas del PSOE.

Créame Vuesa Merced cuando le digo que día a día veo crecer en la capital del Reino más signos de que el país camina hacia el fin del mundo. Antaño teníase por costumbre proclamar una demanda y a ella se atener toda la vida, en lucha permanente con el enemigo y jocunda alianza con el amigo y el dios de ambos a cuya sombra cometimos los más terribles crímenes. Hoy ya nadie da un ardite por una causa. Todo está en venta, que ya es lamentable situación como en aquellos tiempos de lenocinio y vituperio eternos, pero es aun peor si peor cabe ya que, sobre andar todo en venta, no hay compradores. Así no es extraño ver que haya gente dispuesta a venderse gratis, lo que es un contrasentido, según nos enseña Aristóteles con el principio de la no contradicción, pero ayuda a capear la crisis.

Mas héteme aquí, Señor, que es el mismo Gobierno de Su Majestad Católica el que se pliega a los tiempos que corren sin más cálculo ni reflexión que lo que ello le acarree de bueno. Coaligóse el Gobierno con los dos diputados del partido de Los últimos de Filipinas quienes, a cambio de sus dos votos, pidieron y obtuvieron que el Rey nuestro señor aumentara las rentas, alcabalas y otras socaliñas con que grava al estamento nobiliar pues ya sabe Vuesa Merced que esos últimos de Filipinas están infectos del miasma albigense y defienden la satánica idea de la propiedad común de todo. Según narran testigos presenciales, el menestral del PSOE aceptó la encomienda en campo descubierto y comprometió sus colores a que se aplicaría el principio dizque evangélico de que paguen más quienes más tienen porque era un principio del PSOE.

¿Querréis creer, no obstante, Señor, que no habrían pasado dos horas de San Benito, por cuanto el solemne pacto se selló en la tercia cuando para las vísperas estaba ya roto? Un río de azufre corrió de pronto por el atrio del templo y una estatua de doña Veneranda Risueña que el pueblo tenía por milagrera habló por fin preguntando si la gallina estaba clueca. Estigmatizado con el signo de la Bestia, el PSOE acudió sumiso al regazo siempre eclesial del catalanismo moderat y se ganó, parece, el apoyo de estos burgueses engreídos a cambio de olvidarse del compromiso de incrementar las gabelas a los ricos; de olvidarse de todo, que pareciera que el gran valido leonés, que tiene ganado el oído del Rey, no sólo hubiera bebido sino que se hubiera bañado en las aguas del Leteo. Tampoco ello es tan grave. Cuando lo tuve cerca de mí le pregunté por qué había cambiado de principios y me dijo que los suyos eran como los de Groucho Marx: muchos y variados.

Racismo, democracia y terrorismo.

El número 125 de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Madrid, CIS, enero-marzo de 2009, 206 págs.) trae unos trabajos de investigación empírica de bastante interés tanto por su metodología como por los temas que abordan y son de indudable importancia y actualidad.

Mª Ángeles Cea D'Ancona (La compleja detección del racismo y la xenofobia a través de encuesta. Un paso adelante en su medición) se encara con el conocido problema de cómo detectar las pautas de racismo y xenofobia, difíciles de medir en encuestas tradicionales dado el fuerte rechazo que suscitan y el poco deseo de los entrevistados de aparecer configurados como racistas o xenófobos. Para ver en dónde reside el problema la autora emplea técnicas analíticas multivariantes en muestras de análisis y validación para evaluar la efectividad de los indicadores tradicionales en las encuestas del CIS, que se comparan con otros "nuevos", aplicados en la Encuesta Social Europea de 2202 - 2003, que muestran mayor efectividad en la medición de algo muy importante como el rechazo a la inmigración. El racismo tradicional ha dejado paso al racismo cultural y al simbólico, aquel en el que el rechazo a la inmigración se justifica por sus efectos negativos para la identidad nacional allí en donde hay resentimiento por lo que se juzga como trato de favor al inmigrante (p. 19). De sus análisis extrae la autora cinco conclusiones principales: 1ª) la radiografía de las actitudes sobre la inmigración varía según los indicadores que se empleen, cómo se formule la pregunta. Cuestión que, por lo demás, es cierta para la medición de cualquier tipo de actitudes. 2ª) Los indicadores relativos a derechos sociales y de ciudadanía siguen influyendo en la gradación de actitudes hacia la inmigración. 3ª) Sería conveniente incidir no ya en la concesión de derechos a los inmigrantes sino en los factores de acción o discriminación positiva (p. 37) 4ª) Hay que optar por indicadores y preguntas que generen una elevada variabilidad en las respuestas sobre ejes discursivos predominantes en el rechazo a la inmigración como: a) temor a la erosión de la identidad nacional; b) miedo a la competencia por recursos escasos; c) relacionar la inmigración con la generación de problemas sociales. En definitiva, hay que innovar la metodología de la encuesta para reducir la incidencia negativa del sesgo de deseabilidad social.

Antonio M. Jaime Castillo (Actitudes cívicas y dimensiones de la ciudadanía democrática en Europa) atiende al curioso problema, muy de moda también, de la llamada "paradoja democrática", consistente en que mientras la democracia se extiende por el mundo entero, en las democracias modernas crece la desilusión con el proceso político democrático. Es lo que otros llaman el problema de los "demócratas desafectos". De lo que se trata aquí es de saber cuál es la concepción de la ciudadanía que tienen los ciudadanos democráticos (p. 49). En un repaso teórico recuerda que Held distingue cuatro teorías normativas de la democracia de las que se desprenden sendas concepciones normativas de la ciudadanía: la democracia clásica, la liberal, la tradición del republicanismo y la democracia directa (p. 50). A su vez Araujo distingue tres ideales normativos en el concepto de ciudadanía moderna: civismo, pluralismo e igualitarismo. En el debate contemporáneo se enfrenta una "democracia liberal" a una "democracia deliberante" que, según Cohen en la estela de Habermas, debe ser libre, razonada, formal, substantivamente igualitaria y cuyo fin sea llegar a un "consenso racionalmente motivado" (p. 51). Dentro de este marco, el autor parte de dos hipótesis con las que juega a lo largo del trabajo: a) la explicación de las concepciones individuales de la ciudadanía ha de buscarse en el sistema de creencias individuales de cada sujeto; b) o bien en la dependencia del sistema político y la percepción que los ciudadanos tienen de él (pp. 52-53). Se consideran las medias de importancia que los ciudadanos europeos atribuyen a los deberes cívicos que mencionan y las mayores diferencias no son entre países sino en la importancia relativa de cada cualidad cívica dentro de un mismo país. Aparecen así dos grupos de valores cívicos, aquellos a los que se atribuye más importancia (formarse una opinión independiente, obedecer las leyes, votar en las elecciones) y los de menos (participar activamente en política, ser activo en organizaciones voluntarias) (p. 54). Los primeros factores responden al modelo de ciudadanía liberal clásica; los otros a los de ciudadanía participativa (57) y de este modo llega al cuadro de la derecha que le permite clasificar a los ciudadanos en las cuatro opciones que tiene el cuadro entre compromiso normativo y compromiso comunitario. Se cruzan luego estos datos con diversos factores que afectan a la concepción de la ciudadanía como la disyuntiva izquierda-derecha" (p. 63), el sistema político, el comportamiento religioso (p. 64), el nivel educativo (p. 67), la ideología y la confianza generalizada. Del análisis multivariante y los resultados de las determinantes de orientaciones cívicas en Europa (en las dos formas de compromiso normativo y comunitario) hay varias consecuencias: 1ª) la mayor parte de la variabilidad del compromiso cívico (en ambas dimensiones) se debe al efecto de factores individuales. 2ª) Aunque hay diferencias de comportamiento cívico por confesiones religiosas, las más importantes son las que se siguen del agregado nacional. 3ª) El efecto del nivel de religiosidad es relativamente constante a través de las confesiones religiosas y de los países. Pero es. Una pieza importante de investigación que aporta mucho al renovado interés que despiertan los enfoques politológicos sobre el impacto de la confesión religiosa en el proceso político.

Enric Martínez-Herrera (Receptividad y extremismo nacionalista en el País Vasco (1977-2007): una evaluación multivariante) aplica está técnica al análisis de la forma española del terrorismo. La idea del autor es que la mitigación del extremismo nacionalista se explica por una combinación de una reestructuración substancial del Estado y unas políticas represivas de inspiración democrática, esto es, una sabia combinación de políticas receptivas y políticas represivas. En el orden teórico entre las receptivas se cuenta la teoría consocional de A. Lijphart, el federalismo, las cuestiones distributivas y la democratización (p. 87). Recuerda el autor que la organización de ETA es un sistema de círculos concéntricos y su época de mayor mortalidad entre 1978 y 1981 (pp. 90/91). En la política receptiva concede la mayor importancia a la descentralización política y para operacionalizarla desarrolla una medida del porcentaje del gasto público regional sobre el total del gasto público correspondiente al País Vasco, que es un indicador proxy, útil para medir el grado de descentralización del País Vasco en relación con otros (p. 94). Para el estudio de la evolución de la violencia recurre a un análisis empírico multivariante que modeliza las variaciones anuales en los asesinatos de ETA y en el rechazo de los habitantes del País Vasco a la comunidad política española (p. 101). También mide los efectos de las políticas represivas. En opinión del autor el extremismo nacionalista vasco ha disminuido mucho en los últimos 25 años en gran parte debido a la descentralización política (p. 109) y en parte a una mayor eficacia policial (p. 110). En todo caso, yo daría mucha más importancia a la mayor eficacia de la policía. Al fin y al cabo, la descentralización política vasca, que es amplísima, no ha variado sustantivamente en estos 25 años, en parte porque, como pasa con los fueros, proviene de tiempos preconstitucionales y en parte porque, para mal o para bien, todos los gobiernos españoles se han resistido a concluir las transferencias del Estatuto de Gernika. De ahí que haya presiones en favor de la reforma del Estatuto y presiones para dejarlo como está a la espera de la "gran consulta". En cambio, la eficacia policial no ha hecho sino aumentar en los últimos veinticinco años. Junto a la eficacia policial no hay que echar en saco roto el giro en el enfoque judicial del terrorismo que ha coadyuvado sobremanera al declive de éste.

martes, 23 de junio de 2009

El caso Sastre.

No coincido en absoluto con lo que dice el señor Sastre en su artículo en el diario Gara, titulado Prosa y política. Me parece el típico análisis justificativo, ambiguo y bastante hipócrita de la izquierda abertzale para explicar por qué no condena los atentados y los asesinatos de ETA. A este fin se invoca un misterioso "conflicto político" que explicaría por qué los vascos, los decididos entre ellos, afrontan la lucha y la violencia muy a su pesar porque en el fondo están deseando resolver tan penosa situación mediante una negociación que es la única forma civilizada de tratar las diferencias en la sociedad. Lamenta que España y los españoles seamos tan obtusos y tardos que no veamos el camino para salir del marasmo en que nos encontramos, cuando es tan sencillo. Negociar con ETA el fin del "conflicto" sobre la base del cese de todo tipo de violencia en la sociedad. No puedo estar de acuerdo porque jamás pondré en el mismo plano la violencia emanada de un grupo de asesinos con la del Estado democrático y porque no hay nada que negociar sino que ETA tiene que desaparecer y en España hay que abrir el debate democrático sobre el derecho de autodeterminación de los vascos, catalanes, etc. Y por ese orden.

En fin, no estoy de acuerdo en nada de lo que dice el señor Sastre pero tiene derecho a decirlo (allá él con su conciencia) sin ser molestado por ello, mucho menos investigado, procesado o castigado. Aquí no hay amenazas sino el habitual tono quejumbroso, jeremiaco de quienes lamentan la cabezonería de las víctimas que no quieren ceder a las exigencias de los victimarios y entienden cuánta desgracia caerá sobre las cabezas de aquellas por no hacer lo que ellos dicen. Ese sindicato "Manos Limpias" que se querella contra todo lo que se mueve debe aprender que querellarse por cualquier cosa, hasta por el ejercicio de un derecho fundamental, en un Estado de derecho tiene un precio y corresponde a los tribunales determinarlo. La libertad de expresión del señor Sastre es sacrosanta porque, como decía Rosa Luxemburg, "la libertad de expresión es siempre la del que piensa de otra forma." Espero que no se repita la canallada a la par que la estupidez de lo que se hizo con De Juana Chaos, consistente en presentar como mártir a un deficiente moral.

(La imagen es una foto del álbum de fotos de la web de Alfonso Sastre y Eva Forest.

El discurso de Sarkozy.

El discurso de Sarkozy en Versalles ante el Congreso justifica en buena medida la pompa y el boato de que lo ha rodeado el presidente que, superando en esto a su modelo DeGaulle, se preparó un escenario real, en Versalles. Habiendo derogado la vieja norma republicana de que el Jefe del Estado no pudiera dirigirse personalmente a la Asamblea Nacional, M. Sarkozy reunió a las dos cámaras en el Congreso Nacional y les espetó un discurso de tres cuartos de hora sin esperarse luego a escuchar sus comentarios. Algo parecido hacía Franco cuando reunía las Cortes Generales: iba, hablaba y se largaba. Como el señor Sarkozy aunque en cutre.

Lo interesante de este discurso, sin embargo, aparte del cesarismo que respira la mise en scène, es, cosa rara, el contenido. Porque ha sido un discurso importante, con enjundia, digno de ser escuchado y de pensar sobre él. Vaya por delante que el señor Sarkozy suena en sus primeros compases igualito que el señor Zapatero: también él quiere cambiar el modelo productivo; también quiere ocuparse de los más desfavorecidos, como Zapatero de los que no reciben subsidio; también apunta a nuevos sectores de actividad económica que permitan salir de la crisis e igualmente tiene un discurso moralizante sobre ésta que ha sido posible gracias a la codicia de los seres humanos.

También es muy zapateriano el procedimiento: la intervención masiva del Estado, con incremento del gasto público a mansalva y recurso al déficit. Por cierto, lo mismo que se hace en los Estados Unidos, en Inglaterra, en Alemania... por doquier; no se hable de la China. Está clarísimo que la receta neoliberal del abstencionismo estatal ha fracasado estrepitosamente. De hecho, sólo queda el señor Aznar diciendo que hay que reducir el gasto público y poner al Estado en su sitio, que es ninguno.

Sarkozy ha abordado otros temas de cierto interés, como el del burka. No habrá burkas en las escuelas porque Francia es un país laico. Además, el burka no es un signo religioso sino un símbolo de subordinación de la mujer. Más claro, agua. Este M. Sarkozy es un hombre desconcertante: ha dado un giro de 180º en su programa electoral neoliberal de desmantelamiento del Estado del bienestar. Ahora todo se hace a través del Estado. Entre otras cosas, M. le President ha explicado a sus señorías que hay dos tipos de déficit: el malo y el bueno. El malo es el producido por la burocracia y los gastos de mantenimiento mientras que el bueno, el suyo, es producido por las inversiones productivas en los tiempos en que aun no son rentables; porque tanto él como el señor Zapatero ven la salida de la crisis para el año que viene. Es curioso estos franceses: nos copian y, al final, somos nosotros quienes tenemos que aprender de ellos.

(La imagen es una foto de azrainman, un arreglo del famoso cuadro de David, Napoleon cruzando los Alpes bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 22 de junio de 2009

Vaffanculo.

Los padres fundadores de los Estados Unidos tenían una desconfianza radical acerca del buen juicio de las masas populares a la hora de tomar decisiones. Por eso elaboraron una Constitución en la que el presidente de la República se elige de modo indirecto, a través de un colegio de electores que son, a su vez, elegidos por la gente. Con el paso del tiempo y a través de lo que los especialistas llaman una mutación constitucional esta elección del presidente ha pasado a ser directa de hecho, ya que el colegio electoral tiene el voto vinculado. Pero la cuestión es que los dichos padres fundadores desconfiaban del buen juicio del voto popular. De ahí que la llamada "democracia madisoniana" sea restringida en cuanto a la participaciónde la gente. Otros pensadores avanzados para su tiempo, antes y después de la revolución estadounidense también pensaban que el voto de la muchedumbre nunca será un buen criterio pues estará dictado por el atolondramiento o la demagogia. John Milton, si ir más lejos; o Immanuel Kant que imaginaba un sistema de "repúblicas" en el mismo sentido en que lo pensaban los constituyentes estadounidenses; o los liberales doctrinarios del XIX.

En nuestra época la mentalidad ha cambiado a favor de una concepción democrática irrestricta fundamentada en la soberanía popular basada en el sufragio universal. Los pueblos eligen a los gobernantes y son los únicos responsables de los gobernantes que eligen. Ha sido el caso del signore Silvio Berlusconi quien, desde que se decidió a entrar en política (cita de El Plural: He decido fundar un partido. Si no entro en política acabo en la cárcel o me arruino), hasta hoy ha sido dos veces presidente del Consejo de Ministros porque ha ganado sendas elecciones ya que la gente lo ha votado. Aquí hace muy al caso la famosa cita de George Bernard Shaw: "Democracy is a device that insures we shall be governed no better than we deserve." (La democracia es un método por el que es seguro que no se nos gobernará mejor de lo que merecemos) .La cuestión es que resulta muy crudo pensar que los italianos se merezcan el gobierno de un payaso que está en el poder para no verse entre rejas o como su amigo Bettino Craxi, exiliado en Túnez, para huir de la justicia en su país.

Este Berlusconi que gana elecciones en Italia por la volontà del popolo tiene un elemento componente histriónico muy elevado. Parece abrigar la idea de la política que comparten los empresarios y banqueros: algo poco serio en donde manda don dinero y los políticos son perfectamente intercambiables. Todo eso con una chocarrería que ya causa asombro en las cancillerías europeas. Para mayor divertimento il Cavaliere aparece ahora involucrado en aventuras con señoritas menores de edad y con prostitutas o asimiladas tanto en su posesión en el campo, Villa Certosa, en Cerdeña, como en su vivienda en Roma, il palazzo Grazioli en la vía del Plebiscito, al lado del palazzo Doria Pamphili. Por lo que dice alguna, el buen hombre se limitaba a contar chistes, a hablar de sí mismo, de su familia, de su mujer, hijos, nietos y a darse pisto; o sea, toda la fuerza por la boca. Pero otra dice que hubo lecho por medio. Más de lo que la Iglesia Católica puede soportar que siempre que aparece el sexo y no es pederastia se pone de los nervios. Ya están los obispos amonestando a Berlusconi. Por último, según se dice, aparece también la cocaína en estas juergas presidenciales en las que se mezclaba lo privado con lo público y aquí se cruza otro umbral de aguante del heroico pueblo italiano. Según cuentan los expertos, saber que Berlusconi tiene algo que ver con la droga desmoronaría a la derecha. Así que prefiere no saberlo. Pero si este Berlusconi, dueño de todas o casi todas las emisoras privadas de Italia (y de las públicas desde el poder) no consigue encandilar al pueblo, todo su esfuerzo por mantenerse por encima de la ley sería en balde. Piénsese, no obstante, qué Estado de derecho será el italiano en el que no es cierto que la ley sea igual para todos ya que, como se ve, algunos están por encima de ella.

En realidad existe un mecanismo muy sencillo de evaluación del grado de popularidad de Berlusconi al día de hoy: la abstención electoral en consultas plebiscitarias, de esas que promueve el leader con ánimo de que lo confirmen en el horizonte de la historia. Aunque el ruido que sus aventuras mediáticas producen casi lo oculta, hay hoy y ayer (días 21 y 22 de junio) en marcha en Italia un referéndum que el poder considera un plebiscito para reformar la normativa electoral italiana (bastante caótica, por lo demás), pasando de un escrutinio proporcional a uno mayoritario de hecho instituyendo una prima en escaños al partido más votado con el fin de conseguir mayorías que permitan gobiernos monocolores, no producto de coaliciones electorales. La reforma establece prima de mayoría para el Congreso y el Senado, igual que lo hacía la normativa electoral de la IIª República española (Decreto del Gobierno provisional y Ley de 1933), si bien no había Senado. En España el sistema fue un desastre porque fabricaba mayorías parlamentarias inexistentes y, mientras que el país real estaba dividido al cincuenta por ciento, el país oficial lo estaba al setenta y cinco/ veinticinco por ciento. Es posible que, de adoptarse en Italia, dé el resultado apetecido, de ir en busca de un bipartidismo de hecho pero también es posible que no se adopte la decisión porque, por ejemplo, el referéndum no funcione. Las bases requieren una participación mínima del cincuenta por ciento más uno y, claro, ganar en votos. A las diez de la noche de ayer, domingo, la participación estaba en torno al 14,6 por ciento en las tres peticiones: prima para el Congreso, prima para el Senado y prohibición de candidaturas múltiples. Si el referéndum fracasara por haber una participación inferior al cincuenta por ciento más uno, il signore Berlusconi debiera ir pensando en fijar el lugar de su residencia como retirado y los demás europeos podíamos empezar a recuperar el respeto por los italianos.

En el ínterin, mientras sigue este personaje, ha triunfado el movimiento Vaffanculo, dirigido por el cómico Beppo Grillo, que todo lector de Pinocho recuerda, orientado contra un sistema político como el actual, en petición de otro referéndum con tres reivindicaciones: 1) que ningún procesado judicialmente pueda presentarse; 2) dos mandatos; 3) listas abiertas. ¿Y si lo propusiéramos aquí?

(La imagen es un montaje de rogimmi, bajo licencia de Creative Commons).


ACTUALIZACIÓN A LAS 17:00

¡El referéndum es nulo! La participación no ha pasado del 22 por ciento, muy lejos del 50 + 1 por ciento necesario para su validez. Es una gran derrota para Berlusconi y su propósito de implantar el bipartidismo en Italia. Además, dada la diferencia que se aprecia entre los "síes" (berlusconianos) y los "noes" más la abstención, está claro que el apoyo activo al Cavaliere es bajísimo, en torno al 19/20 por ciento del electorado.

¡Enhorabuena a los italianos!

El traje que corta el señor Sastre.

En un artículo en Gara, titulado La prosa y la política, el dramaturgo español, abertzale radical y cabeza de lista de la candidatura Iniciativa Internacionalista, que no consiguió sacar diputado alguno en Europa se pregunta muy escandalizado: ¿Es verdad, en fin, que ustedes no se han dado cuenta todavía de que la solución de este conflicto, que tantos dolores acarrea, está en la posibilidad de una negociación? y se muestra atristado porque con tanta contumacia por parte española "nos esperarían y amenazarían tiempos de mucho dolor en lugar de la paz, que nunca se conseguirá, evidentemente, si lo que deciden ustedes es aniquilar a una parte mayor o menor de nosotros en esas nuevas cámaras de gas inspiradas por ese personajillo, Iturgaiz."

Bueno, él sabrá lo que nos espera y amenaza, ya que parece bien informado. Siempre lo estuvo. Pero quizá no encuentre él desmesurado que se le pida a su vez responder a una pregunta, él que las hace todas. Ésta en concreto: ¿cree de recibo, cree verosímil, cree que la gente apoyaría a un Gobierno español que propusiera negociaciones con ETA siendo así que ha habido tres y que las tres se han roto por voluntad de ese ente que unos consideran "organización armada" y otros "banda de asesinos" y que llama "negociar" a que se acepten sus peticiones y, si no, da una coz a la mesa? ¿De dónde saca él y de dónde sacan los estrategas de las pistolas la idea de que un futuro hecho de media docena de atentados al año en condiciones de ausencia política de buena parte de la izquierda abertzale en las instituciones es peor para el nacionalismo español que un escenario de bloque nacionalista planteando un referéndum de autodeterminación? Lo dicho: verdaderos genios.

(La imagen es una foto de http://www.larrabetzutik.org, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 21 de junio de 2009

El "conflicto".

¿Hay alguna sociedad sin conflicto? Si por conflicto entendemos cualquier situación en la que alguien pretende obtener algo que otro no quiere darle o alguien no quiere algo que otro pretende imponerle, la experiencia demuestra que el conflicto aparece con la humanidad misma y que hasta puede considerarse inherente al humano existir. Conflictiva es incluso la propia condición individual pues ¿acaso no estamos los seres humanos perpetuamente en pugna con nosotros mismos? ¿No somos el territorio en el que libramos nuestras más denodadas luchas para mejorar o empeorar, en definitiva, para ser distintos o perseverar en nuestro ser contra fuerzas adversas?

Hace unos días que falleció Ralph Dahrendorf, uno de los principales representantes de la teoría del conflicto como clave explicativa de la Sociología. Entre nosotros, el más destacado es Salvador Giner. Los teóricos del conflicto (Marx, Coser, Lipset, amén de los citados) sostienen que el conflicto es el rasgo característico de la sociedad. Y una simple ojeada en torno nuestro prueba que, cuanto más avanzada y compleja es ésta, más y más complejos son los conflictos que la dividen y enfrentan internamente. Decir sociedad es decir conflicto; decir vida misma es decir conflicto. Sólo la perspectiva de la entropía máxima permite visualizar la ausencia del conflicto, que es la muerte. Las sociedades sobreviven a base de administrar los conflictos en su seno. A veces, estos pueden resolverse; a veces, no. En tal caso, las sociedades avanzadas establecen mecanismos que los canalizan civilizadamente, de forma que mitigan o anulan su potencial destructor.

Siendo así lo anterior, ¿qué sentido tiene que haya gente que pretexte la existencia de un conflicto (añaden "político", como si esto explicara algo) para aclarar si no justificar los atentados y asesinatos perpetrados por unos delincuentes en el País Vasco? ¿Acaso es la única sociedad en la que se da un conflicto? ¿Acaso la sociedad vasca no tiene más conflicto que éste? La obvia respuesta en ambos casos es "no". Ya se ha dicho, todas las sociedades tienen conflictos y varios, generalmente solapados: conflictos de clase, de género, de hábitat (rural/urbano), confesionales, de edad, de etnias, etc. Y, por supuesto, en la sociedad vasca también hay varios conflictos, uno de los cuales es el que se da entre vascos partidarios de la independencia y vascos que no lo son.

A título de breve digresión diré que la frecuente calificación del conflicto vasco como "conflicto entre Euskadi y España" es un intento de falsear los datos; el "problema vasco" no es única ni siquiera principalmente un "problema español" sino ante todo y sobre todo un "problema vasco" o un "problema entre vascos".

En Euskadi, por tanto, como en todas partes, hay varios conflictos y todos se resuelven o se institucionalizan con bastante éxito. ¿Por qué no el conflicto nacional? Cabría pensar que porque éste, por su naturaleza, no es susceptible de institucionalización ni de solución pacíficas sino que sólo puede solventarse a tiros y mediante la imposición absoluta de una parte sobre la otra. Pero esto no es cierto porque, aunque haya sociedades en que se da tal forma de encarar el conflicto nacional, como Irlanda (y aun aquí el asunto es muy dudoso ya que se mezcla un elemento religioso que todo lo confunde), hay otras, y son más, en las que estos conflictos se canalizan pacíficamente, como en el Canadá, en Italia, en Inglaterra, en Bélgica, y, más cerca todavía, en la misma España, en Cataluña.

Afirman los pistoleros de ETA y quienes los "comprenden" en la izquierda abertzale, que el problema en Euskadi es que una de las partes se niega a reconocer la existencia del famoso conflicto, lo cual vendría a explicar por qué es preciso demostrárselo a bombazos. Aunque fuera verdad este aserto -que no lo es- ¿son precisos los bombazos para hacerse notar? ¿No basta con hablar? Pero es que, además, ese punto de vista es falso. Nadie en su sano juicio puede negar la existencia de un conflicto allí donde por su causa hay muertos, presos, secuestrados, extorsionados, amenazados y afectados de mil formas. Lo que sucede es que, por mor de la simplificación, algunas personas dicen que "no hay conflicto alguno" cuando quieren decir que no están dispuestas a admitir que pueda encararse bajo la amenaza del terror. Lo cual no solamente es comprensible sino encomiable. Quienes aseguran que (por la razón que sea) un conflicto sólo puede resolverse a tiros muestran una forma de razonar típicamente totalitaria ya que al arrogarse la razón última, absoluta, tratan de imponerse por entero a la otra parte (así como a los intermedios, indiferentes, dubitativos, etc) estableciendo un orden social sin conflicto, es decir, muerto.

(La imagen es un cuadro de Vasily Vereschagin, titulado La apoteosis de la guerra (1871) que se encuentra en el Museo Tretiakov, en Moscú.)

Cura de humildad.

Cuando estemos a punto de pensar qué importantes somos y cómo nuestros asuntos son los asuntos esenciales de la Humanidad, se puede echar una ojeada a la situación del planeta pinchando en la imagen de la izquierda o en el Reloj del mundo. Las cifras producen vértigo. Todas: las de población, las de medio ambiente y emisión de CO2, las de crímenes, alimentos, energía, muertes. Cada segundo nacen algunos y mueren otros, o sea que no es posible saber cuántos somos salvo aproximadamente: seis mil millones setecientos cincuenta y dos millones quinientos diecinueve mil trescientos sesenta y cinco. Y al terminar de decir la cantidad ya somos más. Hagan la prueba. La cosmópolis se ha hecho realidad en la aldea global, convertida en una hipermegalópolis.

Gracias, Pilar.

Sobre las mujeres.

Entre los comentarios de la entrada de ayer, que agradezco mucho, incluidos los inamistosos, hubo uno que comparaba las muertes por atentado terrorista con la matanza de mujeres en nuestra sociedad que me llamó la atención y pensé referirme a él hoy. En el ínterin hubo un comentario de "Ximo" que me ahorra la tarea puesto que viene a decir lo mismo que pienso yo, matiz arriba, matiz abajo; así que a él remito.

(La imagen es un cuadro del Tintoretto titulado La violencia de Tarquino, que se encuentra en el Museo del Prado).

sábado, 20 de junio de 2009

ETA y sus epígonos.

Entre ETA y parte de la llamada izquierda abertzale hay una división del trabajo: unos asesinan y otros justifican los asesinatos. En tiempos de escasa actividad terrorista, normalmente debida a la eficacia policial, ETA aviva el frente político y la dicha izquierda se hace más vociferante, organiza variadas formaciones políticas y se presenta a elecciones. Aprovechando el sosiego civilizado de que se disfruta en tales momentos, los integrantes de ese frente, correveidiles de ETA, tratan de confundir a la opinión pública mezclando reivindicaciones independentistas con especiosos ergotismos sobre si se debe o no condenar esta o aquella violencia en nuestras sociedades, haciendo distingos que tratan de enmarañar las opciones morales ciudadanas a fin de justificar la actividad asesina: que si la violencia estructural, que si la de parte o la legítima defensa, cuando de lo que se trata es de justificar violencia de partido, de la manga de asesinos.

El argumento que más emplean los epígonos de ETA es el marcademente hipócrita de que lamentan el derramamiento de sangre pero que no se puede condenar una sola de las manifestaciones de la violencia (la que se ve y se padece; las otras pueden ser hasta imaginarias) ya que la situación es una madeja de ellas en la que unas son legítimas respuestas a otras, poniendo así en el mismo plano la violencia de una cuadrilla de asesinos con la que ejercen las instituciones democráticas en la organización de la normal convivencia. Aseguran que están deseando que se termine este enfrentamiento, cosa que sucederá por ensalmo cuando se negocie con los pistoleros y se ceda a sus exigencias. ¿Acaso no es su actividad criminal el lamentable resultado de la obstinación del “sistema” incapaz de ver cómo la razón de la historia asiste a los asesinos? ¿No son las propias víctimas las culpables de su destino por ponerse en el camino de la lucha por la emancipación determinada normalmente por un puñado de granujas y sinvergüenzas? ¿No clama la nación inventada por el derecho a imponerse a sangre y fuego incluso contra el deseo expreso de muchos de los que quieran o no forman parte de ella?

Otras veces los epígonos se encuentran en paro forzoso bien porque no consiguen burlar las previsiones legales para poner en pie alguna de sus organizaciones (a pesar de la generosa ayuda que les presta una parte de la izquierda española que no sabe literalmente en dónde está el norte) o bien porque pierden las elecciones como acaba de suceder con la flamante Iniciativa Internacionalista. En tal caso y si las condiciones lo permiten (que hay mucha represión policial en marcha), los asesinos cometen otra fechoría, con lo que persiguen dos objetivos, uno de extorsión y otro de intimidación. El de extorsión consiste en recordar al “sistema” y a los Estados español y francés que hay un “conflicto político”, definido en los términos caprichosos de los terroristas y que no se podrá resolver en tanto no se satisfagan sus peticiones, como bien se ha encargado de recordar la obediente y servicial izquierda abertzale en unas declaraciones exculpatorias del último atentado de ETA. El fin de intimidación consiste en recordar a los valedores de los terroristas quién tiene la última palabra de la estrategia “emancipadora”, no vayan los políticos a creer que son tan importantes como los asesinos y olvidar que su función no es marcar el camino sino justificar los actos criminales, pechar con lo que venga y encontrar “razonamientos” que legitimen el recurso al asesinato.

Porque por más ergotismo y falacias que se empleen la pregunta es muy simple: ¿qué justifica seguir asesinando en una sociedad democrática en la que son defendibles y, atendiendo al principio mayoritario, materializables todas las opciones políticas, incluidas las independentistas? Nada, razón por la cual los epígonos de los terroristas falsean la realidad sosteniendo que ésta no es una sociedad democrática, sin duda porque prefieren otra que se rija por las normas particulares de una banda de canallas que ponen bombas-lapa o disparan a la nuca de personas. Todavía más claro: ¿cabe recurrir a la violencia para defender objetivos políticos? Hay un acuerdo prácticamente universal en que no. Hasta la derrotada candidatura de Iniciativa Internacionalista en las pasadas elecciones europeas confesó un día que no y al día siguiente que sí. Lo cual da la medida del nivel intelectual y la abyección moral de estos epígonos del terrorismo. El último asidero de ETA.

(La imagen es una foto de kontrainformatu, bajo licencia de Creative Commons).