lunes, 31 de diciembre de 2007

La familia cristiana se manifiesta a desgana.

El arzobispado de Madrid llevaba semanas batiendo tambores para atraer a los fieles al "acto", la "gran celebración" (quiere decir, la manifa contra el Gobierno del PSOE) por la familia cristiana; lo mismo venían haciendo los medios más vociferantes de la derecha. Al final han ido unos ciento cincuenta mil, que no está mal, pero no es la lluvia de millones con la que contaban los organizadores. Contaban... y cuentan porque la Comunidad Autónoma de Madrid, cuya unidad de medida de la manifa propia es un millón, le ha adjudicado algo más de un millón a la de los curas por la familia. Los propios curas, en aplicación de la doctrina del milagro de los panes y los peces, hablan de dos millones de asistentes. Nada es imposible para Dios. Lo dicho, ciento cincuenta mil y ya es mucho para protestar por nada, porque nadie ataca a la familia cristiana.

La Iglesia dice que sí. En su última Carta Pastoral, Monseñor Rouco Varela razona del jesuítico modo siguiente:"Providencialmente, este acto tendrá lugar justamente cuando celebramos el XXV aniversario de la visita del inolvidable siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, que vino por vez primera a España en 1982. Quienes asistieron a la misa de las familias, celebrada muy de cerca de donde tendrá lugar nuestro encuentro, no olvidan la fuerza, la claridad y el amor con que Juan Pablo II anunció a las familias el plan de Dios sobre el matrimonio, la familia y las consecuencias que se derivan del mismo: la defensa de la vida (no al aborto), la unión indisoluble (no al divorcio) del matrimonio entre hombre y mujer (no al matrimonio homosexual), el significado trascendente del amor conyugal, el derecho insustituible e ineludible de los padres a educar a sus hijos (no a la educación para la ciudadanía) según sus propias convicciones." (Los paréntesis son míos).

Desde luego, la causa es una pura invención porque, lo dicho más arriba, nadie amenaza a la familia cristiana: nadie obliga a los cristianos a abortar, ni a casarse si son gays, ni siquiera a ser gays.

Está claro que les cuesta mucho, que es casi imposible que muchos católicos admitan que sus opiniones morales son eso, opiniones, y no una orden válida para todo el mundo o el imperativo categórico divino. Que ellos crean que debe dárseles un estatuto especial por cuanto son las opiniones de Dios (su Dios), aunque les parezca terrible injusticia, no los autoriza a imponérselas a los demás que es lo que intentan siempre, a toda costa, sin pausa ni descanso, como las termitas, termes o comejenes. Una plaga.

Está claro también que la jerarquía católica jugará a la ambigüedad por lo de la vela a Dios y al diablo. Después de la manifa de ayer el grupo Prisa ha empezado a desempolvar a los curas progres, los teólogos civiles y otras gentes de esta franja, dispuestas a resolver la situación como sea. Sólo de ese modo es posible ser cura y decir que los manifestantes de ayer no representan a la Iglesia, sino que se representan a sí mismos. ¿Qué diantres quiere decir que Monseñor Rouco Varela se representa a sí mismo cuando escribe lo que escribe y dice lo que dice como cardenal arzobispo de Madrid?


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Franga.

Eso de los cincuenta años para juzgar a Franco que se ha sacado de la manga su ex-ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969 quiere desautorizar todo juicio que se haga ahora... si es negativo, porque si es positivo puede formularse y la prueba es que el mismo señor que dice lo de los cincuenta años, acto seguido equipara a Franco con Napoleón Bonaparte, que no está mal. Ese es un modo de hacer muy típico de la derecha: las reglas obligan... al otro.

Incidentalmente, viendo las manifas de los obispos y escuchando a los señores Mayor Oreja y Fraga haciéndose lenguas del Caudillo cabría reconsiderar esa crítica algo doctrinaria que se hace a la Transición española en el sentido de que no se fue tan lejos como se debía o podía. La transición fue un intento de evitar que la derecha volviera a echarse al monte. Ahora se ve que las concesiones que antes se hicieron ya no sirven para nada. Ahora se ve con qué gente había que tratar a mediados de los años setenta. En aquellas condiciones, andar pidiendo la rendición del adversario y la implantación del sistema político más justo jamás imaginado no era lo más adecuado. Además, la derecha estaba crecidísima, tan cerca aún de la Dictadura, de la que se sentía orgullosa. Tiene razón el señor Mayor Oreja, para mucha gente el Franquismo significó la placidez de unos años de dicha. Exactamente treinta y nueve años de placidez a cambio de que para muchos otros fueran años de torturas, persecuciones, cárceles y asesinatos. Porque Napoleon envió a muchos compatriotas suyos a la muerte, pero fue combatiendo contra pueblos extranjeros: españoles, ingleses, austriacos, prusianos, polacos, rusos. No masacró directamente y sin piedad a su propia población ni la sometió a un régimen de terror. El crimen político más sonado de Napoleon contra un compatriota fue la ejecución, mejor dicho, el asesinato del duque d'Enghien. Franco, de esos casos, tuvo a decenas y similares, a centenas.

No cincuenta, pasarán mil años y Franco será por siempre jamás lo que fue y es: un general traidor que, tras una guerra civil muy cruenta, estableció un régimen ilegal basado en el crimen, uno de cuyos más fieles administradores fue el señor Fraga Iribarne. Cuando aquel gobierno asesinó a Julián Grimau, el señor Fraga Iribarne era miembro de él. Si condena se condena así que ¿cómo va a condenar?


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El tesoro de los libros.

La Biblioteca Nacional, meritísima institución que ha poco pasaba por un trance rocambolesco felizmente resuelto, tiene en marcha una exposición llamada Biblioteca Hispánica en la que se exhiben muchas piezas de sus fondos, generalmente únicas (o de las que se conservan quizá dos o tres copias) de un valor incalculable, una gran belleza, raro mérito y, en bastantes, casos, mucha importancia histórica. Se trata de manuscritos, incunables, ediciones princeps, ejemplares inencontrables. Y no sólo hay libros en el sentido habitual del término, sino asimismo partituras, grabados, estampas, mapas, planos, bocetos, dibujos, fotografías, carteles y hasta cromos todos ellos procedentes de los fondos de la Biblioteca.

También se ha editado un catálogo (que a mí me ha caído de regalo estas Navidades) en el que se reproducen con mucho cuidado editorial, en cuatricromía y papel satinado, todas y cada una de las piezas expuestas acompañadas por cumplidas notas a cargo de especialistas que han sabido compaginar la brevedad con el rigor y la información, cosa muy de agradecer. Completa el catálogo una serie de capítulos (uno por cada sección de la exposición: música, ciencia, filosofía, cartografía, etc) encomendados a diversos autores reconocidos en sus diversos campos. Se facilitan así dos tipos de información: la especulativa y teórica, a cargo de los respectivos maestros a los que se ha encargado una reflexión de vuelos sobre un capítulo determinado y la específica y concreta, pegada a cada pieza, como si fuera su etiqueta y probablemente a cargo de becarios o personal que esté al comienzo de sus carreras pues sólo se les permite firmar sus noticias con sus iniciales, si bien luego hay una clave con los nombres. Tras haber leído atentamente todas éstas, es obligado decir que en nada desmerecen de los escritos de los consagrados (también de encargo) y algunas veces hasta los superan.

En todo caso, merece la pena visitar la exposición en la sede de la Biblioteca en el madrileño Paseo del Prado; la semipenumbra en que es preciso mostrar el papel impreso, dibujado, coloreado, miniado, etc., así como el silencio que allí reina y los recursos de las nuevas tecnologías al servicio del visitante hacen que uno acabe perdiendo el sentido del tiempo y se abandone a la contemplación de tanta maravilla.

Ante la imposibilidad de dar cuenta completa de la gran variedad de la muestra me limito a unos apuntes de los textos que más me han gustado (sin demérito de los otros) y algunas imágenes verdaderamente curiosas. A la derecha pueden verse dos páginas correspondientes a un librillo llamado Catecismo de la doctrina cristiana, de Pedro de Gante, un flamenco cultísimo, pariente del Emperador Carlos y franciscano que, pasado a las Indias, dio en la flor de alfabetizar y, de paso evangelizar a los indios, mediante estas ingeniosas figuras y jeroglíficos trazados por él aprovechando los gustos estéticos de los aborígenes. José Manuel Blecua, autor de un interesantísimo capítulo sobre "Verbalización y comunicación. Lengua y didáctica. Espiritualidad y lengua", en el que habla del libro de Pedro de Gante y otras piezas de no menor interés, llama la atención sobre el hecho de que la figura que representa al "enemigo" sea un soldado español. Así pues, aunque el mismo Blecua recuerda la famosa opinión de Elio Antonio de Nebrija, cuya primerísima Gramática de 1492 también figura en la exposición, según la cual siempre la lengua fue compañera del imperio, el ejemplo de Pedro de Gante muestra que este imperio se afianzaba asimismo merced al espíritu evangelizador que, no pudiendo valerse de la lengua de Nebrija, utilizaba jeroglíficos, símbolos iconográficos para alcanzar sus objetivos que, en definitiva, eran los mismos que los de los gramáticos.

Valeriano Bozal ("Estampas, dibujos, libros e ilustraciones") se concentra en lo que quizá sea el capítulo más fascinante, el que cuenta con las preciosas obras de Rábano Mauro y el célebre Apocalipsis de Beato de Liébana; sin olvidar las láminas de Durero dedicadas a este tema y algunas otras no menos impresionantes, como Melencolia que me cuesta no reproducir.

En un magnífico ensayo sobre "La música escrita", Antonio Gallego toma pie en las piezas de música que se exponen (anotaciones, libros de enseñanza de música y coros, partituras, etc) para trazar algunas ideas brillantes al hilo de una amplia visión histórica del género que pasó en la enseñanza del trivium al cuadrivium, como corresponde a la naturaleza aritmética, matemática, de la música y cómo, de esa visión del "número aúreo" del Renacimiento se llegó a la visión rousseauniana, sentimental, propia de la Ilustración.

Me gustaría detenerme en el apartado de cartografía, a hablar de alguno de los magníficos mapas que se exponen, así como comentar el muy enjundioso capítulo de Carmen Líter Mayayo sobre "La imagen del mundo. Cartografía en la Biblioteca Nacional". No pudiendo, me limitaré a decir que se aprende mucho en él. Al fin y al cabo, la Imago Mundi nos dice todo sobre la idea que tenemos de nosotros mismos.

Emilio Lledó ("Los libros y la memoria de la libertad") toma a su cargo el capítulo de filosofía y política en el que comenta con la profundidad de su mucho saber algunas joyas bibliográficas de Platón o la primera traducción de Aristóteles del griego al castellano de Pedro Simón Abril en 1584, la Introducción a la sabiduría, de Juan Luis Vives o esa pieza única en todos los sentidos (pues también fue única obra de su autor) del Examen de ingenios, de Huarte de San Juan (1594). Reproduzco la portada del pergamino de las Siete Partidas (siglos XIII-XV) que, junto a un ejemplar del Fuero Juzgo (siglos XIII-XIV), también en la exposición son las dos piedras miliares del ordenamiento jurídico español desde la Edad Media a la Moderna. Especial atención dedica Lledó a la Theologia naturalis (1502) de aquel catalán, ingenio peregrino, médico en Toulouse, Ramón Sabunde, de cuya filosofía dice que "para aquellos tiempos, era realmente revolucionaria". Michel de Montaigne, que escribió la famosa Apologie de Raimond Sebond que constituye el libro II, capítulo XII de sus Essais confiesa que tradujo la obra de Sebond o Sabunde por encargo de su padre y dice que "encontré bellas las imaginaciones de este autor, bien construida su obra y su intención llena de piedad". La Inquisición no pensaría igual.

José Luis Peset escribe un magnífico capítulo sobre los avances científicos de los que hay abundante testimonio en la exposición en "Preciados saberes en el despertar de mundos nuevos", normalmente el capítulo olvidado en este tipo de ceelebraciones. Sus observaciones sobre Los veintiún libros de los ingenios y de las máquinas, de Pedro Juan de Lastanosa con sus preciosos grabados son de gran interés. Pero mucho más tienen y de mayor provecho para un lego como yo sus consideraciones sobre los dos tratados (de estática y mecánica y de fortificación estática y geometría) del genio Leonardo da Vinci, con sus complicados artilugios y su curiosa escritura especular.

Saltándome cosas de gran interés, voy al apartado de lo que podríamos llamar la "cultura popular", ("De lo efímero permanente", a cargo de Fernando Bouza) donde se muestran piezas curiosísimas, como el álbum de cromos de Enriqueta Sanfiz (siglo XIX), que es idéntico a los que yo vi en casa de mis abuelos y otros ejemplares de esa cultura plástica popular que fue abriéndose paso en los siglos XIX y XX a través de la publicidad comercial, una sucinta muestra de una colección de fotografías de la guerra civil así como carteles de toros o de espectáculos de funambulistas.

En esta exposición de la Biblioteca Nacional entra uno en contacto directo con algunas de las obras más importantes de la historia del espíritu de nuestro país y, a través de él, del mundo.


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domingo, 30 de diciembre de 2007

Ya están aquí otra vez.

Hoy, treinta de diciembre del año de gracia de 2007, vuelve a salir a la calle la carcundia nacional, convocada por los obispos, para defender la familia tradicional. Bueno, eso es lo que dicen ellos, que no hablan sin mentir, pero no salen a defender nada porque para defender algo, preciso es que sea atacado y en España nadie ha atacado ni ataca a la familia. Al contrario: todas las medidas que se toman, que ha tomado este Gobierno de "rojos radicales", han sido para fortalecer tan estimable institución.

Está Vd. en un error, Palinuro, o en algo peor quizá, (¡lástima de Torquemada!) porque la familia que nosotros defendemos es la tradicional.

Por tradicional hay que entender la familia que se le pone en las narices a Monseñor Rouco Varela y, por extensión, al conjunto de quienes son como él y al que llaman "la Iglesia".

Se equivoca de nuevo, Palinuro, la familia tradicional es la familia natural, la que Dios ha instituido.

Vaya, que las familias poligámicas (poliándricas o poligínicas) no son naturales ni tradicionales. Pues serán artificiales y de la postmodernidad pero le tocan de muy cerca a la Iglesia. Por ejemplo, Salomón, que era un predilecto de Dios, del mismo Dios que el de Monseñor Rouco, tenía un buen puñado de mujeres entre esposas y concubinas y vaya-Vd-a-saber-qué. Pero dejemos estos asuntos de lado que, al fin y al cabo, sólo se refieren a la realidad. Aunque admitiéramos que la familia es una institución social de primer orden, que lo admitimos, cómo no, si es evidente y en buena medida fundamento mismo de nuestras sociedades pues es la unidad de producción y reproducción esencial cuanto que no hay otra, la cuestión sigue viva: ¿por qué hay que defenderla a gritos en la calle, con pancartas, tirando contra el gobierno como vienen haciendo los obispos desde el comienzo de esta legislatura socialista?

Hay que defenderla porque está bajo continuo ataque con los matrimonios homosexuales, la educación para la ciudadanía y esa actitud amoral del gobierno de España.

No es cierto. Esas normas no atacan a la familia; al contrario, la protegen, porque es conceder el derecho a formarla a quienes estaban condenados a no hacerlo o a hacerlo con una persona del sexo opuesto en un claro vaciamento interno, en una versión hipócrita de la forma tradicional, al entender de Monseñor Rouco. En el fondo, la llamada defensa de la familia tradicional no es más que un ataque al tímido y pronto olvidado laicismo del PSOE en el Gobierno.

Ahora vemos con cierta claridad lo que ha sucedido en esta legislatura: el Gobierno se achantó frente a la Iglesia desde el primer momento. Su argumento era que había que sacar adelante la ley de igualdad y la "educación para la ciudadanía" y no pegarse con la Iglesia. Así que la ley salió y la educación por ahí anda malviviendo. Entre tanto el Gobierno mantuvo incólumes los acuerdos de 1979 con la Santa Sede que articulan un ámbito exento para la Iglesia que es casi como un Estado dentro del Estado y no enteramente sometido a la jurisdicción de éste, sino al revés.

Aínda máis, el Estado ha incrementado del 0,5% al 0,7% la contribución fiscal voluntaria de los creyentes como preparativo para cuando la Iglesia pase a financiarse de sus propios recursos. Cuando ese tanto por ciento lo pagamos todos los contibuyentes puesto que es un lucro cesante para los no creyentes o los creyentes que no tachan la casilla. Quienes quieran contribuir al sostenimiento de la Iglesia debieran pagar íntegros sus impuestos al Estado, como todo hijo de vecino y a eso añadirle el 0,5%, 0,7% o 100% voluntariamente si es su deseo.

Monseñor Rouco, que tiene el fuste o temple de un Gregorio VII o de un Inocencio X bajo el solideo de San Pedro entendió de inmediato el significado del afán de contemporización del Gobierno: debilidad. Lo decía muy bien el señor Aznar, aunque parezca mentira: el error de Munich fue la política de apaciguamiento de las democracias. Es cierto, con los totalitarios como Herr Hitler o los integristas como Msr. Rouco, no cabe ser tolerantes o comprensivos porque te machacan. No le ha bastado al Gobierno con hacer el ridículo mandando al ministro de Asuntos Exteriores a representar al Estado en un rito de un culto oficiado por un mandatario extranjero sino que lo coronó con las imágenes de la Vicepresidenta casi en deliquio amoroso con Monseñor Angelo Solano, Secretario de Estado del Vaticano.

Y eso en cuanto a los gestos. En cuanto a las crudas realidades que afectan a todos, el gobierno da carpetazo de momento a una ley de plazos para el aborto, a una regulación de la eutanasia y, por supuesto, a la denuncia de los Acuerdos de 1979.

¿Sirve eso para algo? Es como decir: "dejadnos lo que tenemos y no pedimos más". Es dar muestras de debilidad ¡cuando se está en el Gobierno! Una vez más se prueba cuán real es el viejo dicho de que las izquierdas en Europa llegan al gobierno, pero no al poder. Así pues, llega el comanche Rouco, ve en dónde han puesto sus líneas los rostros pálidos y ya sabe hacia dónde tiene que lanzar a sus guerreros, a las marujas, los exdelegados nacionales del Movimiento, los del Régimen de toda la vida, los "jubilados iracundos", al decir de Javier Marías. La beatería y la carcundia que normalmente se congregan al llamado de la troika carpetovetónica, el PP, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, del señor Alcaraz y la Iglesia católica. Todos a montar uno de esos espectáculos como de esperpento que montan estos ciudadanos acomodados con sus banderas y sus pancartas confeccionadas en la parroquia.

Si de todas formas el Gobierno no ha conseguido evitar el choque con la Iglesia, dirigida por unos clérigos ultramontanos y unos periodistas dedicados a la más pura agitprop, que es lo que aprendieron de chavales, cuando eran comunistas, podría haberse ahorrado esas humillaciones y esos turbios manejos llevando adelante su programa legislativo que implica la denuncia de los Acuerdos de 1979

Nuestros Gobiernos son laicos y deben seguir siéndolo. Nuestras sociedades son plurales, multiculturales y polirreligiosas y deben seguir siéndolo.

Al margen de todo ello, tiene gracia ver a los curas revolviéndose contra el poder político, llamando a la desobediencia civil, soltando soflamas desde los púlpitos, poniendo en circulación pastorales incendiarias y manifestándose tumultuariamente en la vía pública como si fueran unos alterglobalizadores total porque se permite a los homosexuales contraer matrimonio y se quiere enseñar a los niños en las escuelas los principios morales comunes a todos los países europeos.

Tener a los curas en la calle armando bulla no es cómodo y resulta bastante enojoso. Y aun así, hemos de darnos con un canto en los dientes pues peor están en los países musulmanes, en donde no hay libertad de cultos y el personal no sólo tiene que presenciar estas manifestaciones de gregarismo sino que está obligado a participar en ellas.

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sábado, 29 de diciembre de 2007

Cambio de imagen.

Aprovechando que ayer se festejaba el día de los Santos Inocentes me hice a mí mismo la inocentada de cambiarme el diseño del blog que ha quedado como puede apreciarse. Ya lo había intentado hace algo más de un mes, pero me di cuenta de que me llevaría dos o tres horas de trabajo, quizá más, y decidí posponerlo.

Era el león menos fiero de lo que yo lo pintaba. Lo único complicado es dar el primer paso, saltando del blog anterior al nuevo. Y aun así no hay problema, blogger guarda una copia de seguridad de todo el sistema de códigos de la configuración anterior; aparte de que también puede hacerla uno por su cuenta, por si vienen mal dadas. Luego, una vez que se decide la plantilla, ya funciona el sistema nuevo de layout que está tirado y, además, abre nuevas posibilidades. Pero lo más grandioso es que libera del noventa por ciento del html. Vamos, que no es de arrastre, como asegura blogger, pero le falta poco.

De todas formas, me queda un montón de cosas por hacer y por investigar. Se pueden poner videos de youtube en la columna de la derecha y muchas cosas más, como encuestas o álbumes de fotos. La red es un medio de comunicación coincidente con la sociedad global. Supongo que habrá gente que ponga el álbum de fotos de cuando se casó o una colección de imágenes eróticas; igual que hay gente que abre blogs para contar cómo se fabrican bombas caseras, cómo se cultiva la marihuana o cuántas versiones hay de la Biblia.

Lo que más agradezco del cambio es no tener que ver los mismos colores y los mismos adornitos del comienzo. Y otra ventaja nada desdeñable: cambiar ahora el diseño del blog (colores de fondo, tipos y tamaños de letras etc) es facilísimo, así que me aprovecharé de ello para ir cambiando cada poco tiempo.

Haciendo balance.

Días de balance de fin de año y de fin de legislatura. En su explicación final, a modo de resumen, el señor Rodríguez Zapatero reconoce haber cometido dos errores en estos cuatro años: un error de visión sobre las expectativas del proceso de paz y un error de cálculo al adelantar una fecha concreta para la llegada del AVE a Cataluña. Si sólo hay dos errores en este tiempo es que lo demás son aciertos y esto es algo difícil de creer. Se apunta incluso como aciertos las cosas que no ha hecho, dado que no son errores. No obstante, siempre se puede decir que el error estuvo en no haber hecho nada. Por ejemplo, ha sido un error no denunciar los acuerdos en materia económica con el Vaticano.

Aunque, por otro lado, tampoco estuvo mal la explicación del señor Rodríguez Zapatero. El señor Rajoy no ha reconocido un solo error en el trabajo de la oposición. Una pretensión que no tiene verosimilitud alguna a la vista de la sentencia en el proceso por el 11-M que he desbaratado más de tres años de fábulas y patrañas para conseguir que las cosas fueran de modo distinto a como eran. Eso no solo ha sido un error sino que ha sido un desastre para quienes esperaban de ese modo quedar eximidos o cuando menos redimidos de no haber sabido evitar el mayor atentado de la historia de España y menos aun reaccionar frente a él.

El barómetro de noviembre del CIS deja claro que a la gente vuelve a preocuparle el asunto económico más que nada. El paro es la primera preocupación, la vivienda la segunda y los problemas económicos van en tercer lugar. El terrorismo ha caído al cuarto puesto.

En verdad, el paro es una forma de terrorismo y la vivienda, otra. Lo que ha sucedido y sigue sucediendo en España con la vivienda, que ha llegado a extremos insólitos no es enteramente comprensible. De ahí que estemos todos esperando a ver cómo afecta al sector inmobiliario la crisis hipotecaria etadounidencse antes de que la vivienda retorne a un mayor realismo de precios en el mercado. En este frente antiterrorista el juicio que merece el Gobierno es mixto. Frente al paro parece haber sido eficaz; frente a la carestía de la vivienda, no. Eso tampoco es un error, desde luego; es un fracaso rotundo.

En el resto de los asuntos (excluidos terrorismo y política de infraestructuras) la acción del Gobierno parece haber sido provechosa. Y en lo referente al terrorismo, las muchas y muy variadas críticas al Gobierno por haber actuado mal durante el proceso de paz, quedan desactivadas desde el momento en que ETA rompe la tregua unilateral quedando como única responsable. La ruptura del proceso de paz no ha restado tirón electoral al PSOE.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Ocho años.

Dice el señor Rajoy: "votadme que sólo estaré ocho años en el Gobierno". Válgame Dios, qué modo de razonar! Este es un argumento puerco espín, lleno de pinchos. Veamos algunos:

Pincho nº 1: presupone que si lo votamos una vez, lo votaremos la segunda, pues no creo que pretenda reelegirse como lo nombraron presidente del PP, esto es, con un dedazo, según se decía en México en tiempos del PRI. No está claro que salga elegido ahora y se postula para dos mandatos. Eso es optimismo.

Pincho nº 2: supongo que la oferta puede entenderse como "votadme, que estaré poco tiempo". Si estar poco tiempo debe considerarse ventajoso, lo mejor será maximizar la ventaja y, como el máximo de "poco" es nada, no votarlo de entrada.

Pincho nº 3: eso de los ocho años fue una ocurrencia del señor Aznar a la desesperada en 1994, tras la cuarta derrota electoral seguida del PP y su cumplimiento no ha sido especialmente beneficioso para el partido. La acusación más frecuente que se hace al señor Rajoy es el ser sombra o epígono del señor Aznar y esto de repetir su promesa no va a forjarle repentina fama de independiente. Lo que sí puede conseguir es que se generalice la idea de que su situación es tan desesperada como la del señor Aznar en 1994.

Pincho nº 4: ¿Por qué no hizo la promesa cuando fue candidato en las elecciones de 2004, que perdió, y tenía aún cercana la figura providente del guía inmarcesible? Clarísimo, ¿no? Porque pensaba que iba a ganarlas y lo de los ocho años parecíale, pobriño, poco.

Pincho nº 5: ¿De dónde saca este buen hombre que limitar la cantidad de mandatos de un mandatario libremente elegido por la gente sea más democrático que dejar a la gente elegir libremente y cuantas veces quiera al mandatario que le pete? Siempre que haya eleccione verdaderas cada cierto tiempo y no sean un fraude. Pues lo saca, como casi todo lo que propone, de una imitación servil de lo que llega de los EEUU que, en el caso de su mentor, señor Aznar, se convierte en adoración ciega. Fue allí donde, por la enmienda vigésima segunda de la Constitución, se limitaron a dos los mandatos del Presidente, a raíz de que Franklin D. Roosevelt hubiera roto lo que venía siendo la convención de dos al ser electo cuatro veces seguidas.

Y no está claro que lo de los dos mandatos sea ventajoso. Por regla general, unas veces por una cosa, otras por otra, el segundo mandato es un desastre. Tómese el del señor Bush jr. (a quien habría que llamar Baby Bush:), ¿ha sido o no ha sido un segundo mandato embarrancado en el lodazal sanguinolento del Irak? Supongo que hasta el señor Aznar admitirá que, aunque su estólida decisión de meternos a todos en la guerra del Irak hubiera sido clarividente, las consecuencias fueron, están siendo y, según se ve, aún seguirán siendo un desastre. Claro que, ya puestos, imagino que el señor Aznar podría decir que en el Irak algunos viven más seguros que el señor José Luis Moreno en su casa de Las Rozas. Es lo que viene entendiéndose como buenas formas en política.

Monseñor, Monseñor...

Que os perdéis, voto a tal. Esa puñetera manía de meteros en las alcobas de las gentes, a fisgar qué, con quién, cómo se lo monta el personal muestra que vivís obsesionados con el sexo. Prescrito celibato al clero, estando prohibida la homosexualidad y siendo grave pecado el onanismo, ya me contaréis, Monseñor, cómo vive el pastor en las noches en que el lobo aúlla. De no hundirse el pecho a peñazos como San Jerónimo, o dejarse desollar como San Bartolomé, sólo puede conseguirlo machacándosela, en grave atentado a la castidad. Además, de la práctica frenética del vicio solitario se derivan en poco tiempo, según docta enseñanza de la misma Iglesia, brotes alucinacinatorios con lo que algún onanista impenitente acabará abusando de menores.

De esos que "te provocan", Monseñor. Lo de la provocación en cosas eróticas es asunto muy resbaladizo. Hay quien se siente provocado sólo con que lo miren. Todo muy subjetivo.

Pero, Monseñor, lo que más me puede es oír a Su Ilustrísima y a su colegas razonando sobre la homosexualidad, el pecado nefando. En eso de equipararla con el abuso de menores corréis peligro, Monseñor, de que os reciten lo de que "cree el ladrón que son todos de su condición". Porque es una equiparación carente de base empírica. No parece que entre los abusadores de menores haya más homosexuales que heterosexuales. En cambio hay muchos hombres (lo del abuso de menores, creo, es un delito típicamente masculino) casados, incluso padres y, desde luego, muchos padres espirituales o curas católicos. Realmente muchos. Tantos que la Iglesia no tiene gran autoridad para opinar sobre estos asuntos.

Y vuestras doctrinas sobre el divorcio son en verdad pintorescas, Monseñor. El record nacional en divorcios que ostenta la isla de Tenerife se debe, según decís, a la inmadurez de los tinerfeños. Claro, al fin y al cabo, son chicharreros, pensará el Obispo palmero.

En cuanto a vuestras opiniones sobre la COPE, Santidad, ¿sabéis a quién recordáis mucho, mucho? A Poncio Pilatos. Ahora que lo pienso, es toda la declaración la que es ponciopilatesca.

(La imagen, "El dinero", es una ilustración de Frantisek Kupka, un artista checo afincado en París, para una publicación anarquista de principios de siglo XX llamada L'assiette au beurre. Sugiero se repare en el horizonte fabril de la estampa).

jueves, 27 de diciembre de 2007

Si la envidia fuera tiña...

Este viaje del presidente de la República Francesa, señor Sarkozy (cincuenta y dos años), con la señora Carla Bruni Tedeschi (treinta y nueve) a extasiarse ante los templos de Luxor y pasear, imagino, cerca de la esfinge de Gizeh, contiene todos los ingredientes para ser un escandalazo, comidilla de fin de año y gran debate teológico-político sobre los atributos de la Jefatura del Estado de la République o, por lo menos, una redefinición de qué quiera decir cada cual cuando habla de las "virtudes republicanas". Aunque quizá no sea necesario esto último. Supongo que sólo en España y por el beaterío general del terruño se habrá entendido por "virtud republicana" una disposición moral y religiosa según quiere el catolicismo. Allende las fronteras se atenderá más al significado real del término que tiene que ver con el sentido renacentista, como actividad, eficacia para conseguir algo, fuerza de ánimo; y de esto se admitirá que el señor Sarkozy ha dado muestras probadas. Aun más, si vamos a la acepción prístina, la etimológica, esto es, virtud como la fuerza del espíritu viril, también parece que el señor Sarkozy da nota alta.

Porque la señora Bruni Tedeschi, además de rica de familia, distinguida, exitosa como modelo y cantante, es una belleza. Así que la relación de ambos levanta todo tipo de bajas pasiones, empezando por la envidia. Además la señora no solamente es una belleza sino que no oculta gran cosa, como podrán comprobar quienes vayan a Google "imágenes" y tecleen Carla Bruni: hay algunas fotografías de la dama muy ligera de ropa o incluso algún desnudo, todo lo cual empezará a circular ahora por la red. ¿Qué más se quiere para provocar rugidos de primate en la caverna machista, reservorio de la civilización occidental?

No sabían por dónde meterle el diente y han decidido armarla con el vuelo en el jet privado de un millonetis amigo del señor Sarkozy, el que también le dejó un barco o una casa o una isla o el Taj Mahal, que no ando muy informado de los pormenores de estos cotilleos. No estoy muy seguro de que esta crítica sea justa. La alternativa ¿cuál hubiera sido? ¿Emplear un avión de las fuerzas aéreas gabachas? Ahí si que lo crucifican: si este pillastre quiere correrla con la manceba, que se lo pague de su bolsillo.Alguien dirá que ni tanto ni tan calvo, que podían ir en un avión de línea, "Air France", por ejemplo o "Air Egypt". No sé qué dirán las normas de protocolo al efecto, ni siquiera si dicen algo, pero supongo que M. le Président mueve un séquito, aunque sólo sea en escoltas, que haría difícil tramitar los billetes. En cualquier caso, cabe admitir que el señor Sarkozy pudo haberselo gestionado privadamente: se pone un peluquín y va incognito; aunque cuando se lleva al lado a la señora Bruni es difícil guardar el incognito.

En todo caso esto se me antoja cuestión menor. Es más, se entiende muy bien cuando se adopta una visión crítica/marxista de la sociedad al estilo Wright Mills. Con el señor Sarkozy los franceses han elegido a un hombre de la élite del poder. Y eso se nota. De haber elegido a la señora Royal (que era mi opción, ¡ay!) habrían puesto en el Elíseo a una dama con fibra y coraje, típica representante de la clase media pero de la que los círculos del poder económico no se fían. Prefieren a uno más claramente a su servicio. Por eso le dejan barcos, aviones y lo que haga falta. Lo que sucede es que luego, él, se liga a la señora Bruni (o al revés) y muestra tener su propia personalidad e iniciativa. Pero eso es algo que dicha élite del poder, básicamente compuesta por empresarios, aplaude.

A su vez la señora Bruni lleva adelante asimismo una vida, una carrera, despampanantes: retoño de un magnate, mujer de mundo, elegante, admirada, modelo, cantante de éxito (ya se ha dicho) y compositora de casi todos sus temas que interpreta en italiano, francés o inglés, imagino (pues no sé nada de su vida personal) que habrá tenido algunos amores conocidos y sonoros. Acostumbrada a ocupar el proscenio, ha escalado un lugar realmente alto en la pirámide social y política. Resta por ver si el señor Sarkozy la lleva a actos oficiales en condición de "primera dama in pectore".

La verdad es que es difícil saber cómo reaccionará la opinión pública ante este comportamiento pero resulta evidente que el señor Sarkozy ha puesto patas arriba la tradición de la República gaullista, desde el cambio en política exterior hasta el desmantelamiento de la hipocresía y l gazmoñería con que el Elíseo ha tratado siempre los asuntos sentimentales de M. le Président de la République cartesienne . Supongo que las revistas del corazón estarán encantadas. Menudo negocio.

Los peligros de la red.

Entre el habitual spam de abogados negros que quieren liquidar una fortuna de un cliente fallecido, viagra, chicas incandescentes, equipos del futuro a precios del pasado, otros solteros salidos del vecindario y viajes a Honolulu lleva un par de semanas apareciendo éste que reproduzco, que se llama (toma ya) Renovacion de cuentas para evitar frecuentes transacciones de fraude.

Huele a estafa que se mata. Hace falta estar mal de la azotea para pinchar en el enlace. ¿Y qué me dicen del letrerito This message contains blocked images ? O sea, además de una estafa, debe de tratarse de un correo con virus.

Pero lo más gracioso es la apostilla del fondo, que es para dar mayor sensación de cosa fetén, algo que haga referencia a la seguridad de la propiedad: Todos los Derechos Reversados 2007@ Iber Caja. Reversados, es genial.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Una buena empanada.

La política, disciplina en la que uno apenas llega a graduarse tras dedicarle la vida como estudioso, ciencia la más difícil que hay al tener que dar cuenta de aquella característica específicamente humana, que es la capacidad para mentir es, con todo, una actividad fascinante. Tiene mucho de guerra en países en los que se aspira a prescindir de las guerras de verdad y en buena medida lo han conseguido. La política es la continuación de la guerra por otros medios, según dice Foucault, dando la vuelta al conocido y sobado apotegma de Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Ambas observaciones son verdad porque se trata de un círculo, de la guerra a la política y de la política a la guerra. A veces se oye a las almas cándidas decir eso de que la guerra es consecuencia del fracaso de la política. O también de su éxito. El caso es que es consecuencia. Como la política es después consecuencia de la guerra.

Hay quien dice que se dan diferencias cualitativas entre la guerra y la política. En la guerra a los desertores los fusilan; en la política, no. Pero no será por falta de ganas. El caso es que la política tiene mucho de guerra y en la guerra vale todo. Se dice que no, que en la guerra se respetan las Convenciones de Ginebra. Pero eso no es estrictamente cierto. Los vencedores aplican siempre las Convenciones de Ginebra a los vencidos pero no a sí mismos. Por ejemplo, los EEUU sostienen que no incumplen las Convenciones porque los prisioneros de guerra que tienen en Guantánamo no son "prisioneros de guerra" sino "enemigos combatientes", con lo cual no le son de aplicación las convenciones. Y nadie dice nada, al menos ningún gobierno de los "fieles aliados" pone de manifiesto que eso es un fraude como un castillo. Habiendo los EEUU declarado la guerra al terrorismo internacional en todo el mundo bajo la doctrina de que ésta no es una guerra convencional sino nueva, contra un enemigo que no puede localizarse geográficamente (salvo casos excepcionales, como el Irak), que no se sabe en dónde está y que puede (y suele) estar entre nosotros, todos sus enemigos combatientes son prisioneros de guerra y los EEUU están infringiendo sistemáticamente las Convenciones de Ginebra.

En realidad quería hablar de dos entrevistas que leí ayer y anteayer en Público, una al señor Oskar Lafontaine y la otra al señor Carod Rovira. Hay que ver, me decía yo, a la conclusión de mis lecturas, qué personas tan distintas y tan parecidas. Las dos son de izquierda. Lafontaine abandonó el SPD (del que había llegado a ser Presidente, así como candidato a la Cancillería) en 2005 acusándolo de haberse escorado a la derecha a favor de los vientos neoliberales en los que la izquierda de toda la vida lleva perdiendo perfil. De izquierda sin duda. Y ha venido a España a apoyar a Izquierda Unida porque, al parecer, se lleva bien con el señor Llamazares. Ese abrazo del oso germánico puede costarle caro a Llamazares porque los del Partido Comunista ya tienen las baterías preparadas para el desembarco de la "socialdemocracia", de nefasta memoria en el comunismo. En todo caso, aquí está el izquierdista alemán, señor Lafontaine apoyando a un grupo de izquierda español y en una perspectiva europea.

Un día después, el que se asoma al periódico es el señor Carod Rovira, también de izquierda. De izquierda posibilista (el señor Carod Rovira afirma que en Esquerra Republicana de Catalunya sólo consideran la posibilidad de pactar con el Partit dels socialistes de Catalunya, no con el PP) pero izquierda. Su discurso es esencialmente nacionalista e independentista, es un discurso no a unos u otros catalanes sino a los nacionalistas catalanes, expresión por lo demás redundante a su parecer. Lo que hace a ambas partes iguales es su radicalismo. El señor Lafontaine quiere un giro a la izquierda de los viejos partidos europeos socialistas con políticas más sociales y más redistributivas y el señor Carod Rovira quiere una Cataluña independiente. Las dos visiones son perfectamente legítimas, ambas, según ellos mismos, los distinguen como izquierdistas y sin embargo no tienen nada que ver entre sí.

Lo del señor Lafontaine me interesa en la medida en que me interesan las formas de articulación de la izquierda en nuestras sociedades, que no lo tiene fácil. Si quiere gobernar (ganar elecciones) tiene que moderar su discurso político; si modera su discurso político, deja de ser de izquierda. Lo del señor Carod Rovira, como es lógico, me interesa bastante menos. De su continuo monotema de la inequidad entre Cataluña y un ente impreciso que se denomina "España" o "Madrid" sólo me quedo con una propuesta, la de que se celebre un referéndum de autodeterminación en Cataluña en 2014. Lo único que no me gusta es que lo fije tan tarde. Cuanto antes, mejor. Cataluña es una sociedad civilizada, avanzada y democrática en la que, a diferencia de lo que sucede en el País Vasco hay una situación de paz civil, por lo tanto, puede procederse al referéndum ya. Sería de desear que igual que si sale que sí los "españolistas" acatarán la decisión, si sale que no lo independentistas prometan no convocar otro referéndum al día siguiente; fundamentalmente, para no aburrir... más.

Las entrañables fiestas.

Si el Rey felicita las Navidades con una postal con la foto de los abuelos y los nietos, por qué no voy a felicitarla yo con foto de padres e hijo Héctor, que tiene ya nueve meses y está que parece el niño Hércules, el que estranguló con sus manitas a las dos serpientes que mandó la celosa Hera a matarlos a él y a su hermano Ificles.

Detrás hay un belén que he montado este año desempolvando las viejas figuras de hace treinta. De ese modo, mi otro hijo, Ramón, ya va asociando la Navidad con las figuras de los belenes, que es donde los niños españoles penetran por primera vez en un mundo que pueden manejar de complejas relaciones sociales: los pastores, los agricultores, los animales, los Reyes Magos, los molinos, las fraguas, los comerciantes y los dos focos del conflicto, esto es, el portal con el pesebre propiamente dicho y el terrible castillo, en el otro extremo del belén, el castillo desde el que todo se vigila y al que un buen día subirá el agrimensor K.

Por lo demás, mi belén no tiene portal ni pesebre porque, entre otras cosas, no sé a dónde fue a parar la figura de San José que es, en verdad, la más desdichada de la leyenda cristiana. Hay quien me dice que eso carece de lógica porque si no se es cristiano no hay por qué celebrar las fiestas cristianas y, por otro lado, si se sigue la tradición, hay que hacerlo con todas las consecuencias. Todo eso está muy bien pero, a los efectos de la educación de los niños, la lógica empieza a ser importante mucho más tarde. Ahora lo que importa es lo maravilloso. Y lo maravilloso es que, en tu casa, una vez al año les dé la locura de poner un complicado belén y armar dos árboles de Navidad, uno tradicional (aunque artificial) y otro de fibra de vidrio de esos que tienen un programa de colores. Y que te hagan regalos.

martes, 25 de diciembre de 2007

El Rey y el reyezuelo.

No soy monárquico. Ni siquiera "juancarlista" que es lo que muchos de mis compatriotas dicen ser para no encarar la disyuntiva Monarquía-República. La dinastía de los Borbones ha sido tradicionalmente, al menos a lo largo de siglo XIX y primer tercio del XX, una catástrofe para el país. Casi tanto como los Austrias del XVII. O tanto.

Bueno, dicen los conservadores, olvidemos el pasado; de lo que se trata es del juicio que nos merece esta monarquía ahora; aquí y ahora. (Es curioso estos conservadores españoles. Suenan como peligrosos comunistas, de los de Del pasado hay que hacer añicos. Son los únicos conservadores que no quieren conservar el pasado).

Con todo, aquí y ahora tampoco veo porqué haya que admitir la Monarquía en lugar de la República. La Monarquía, dicen los conservadores, ha posibilitado la transición de la dictadura a la democracia. ¿Y qué? ¿Por qué hay que agradecerle como favor regio el hecho de que haya cumplido con su deber? ¿Es que podía hacer algo distinto? ¿Qué, en concreto? ¿Convertirse en Juan Franco I? En último término, siguen diciendo los conservadores, la Monarquía funciona mejor que la República porque, si pensamos en las dos concretas que hubo, recordaremos que fueron regímenes muy inestables que acabaron suscitando enfrentamientos. Claro, inestabilidad y enfrentamientos provocados por aquellos que no admiten para el país otra forma de gobierno que la suya: la Monarquía. Y los demás tragan Monarquía sino quieren tragar Dictadura que vive Dios que es mucho peor.

Pues eso. Ninguna razón que haga simpática la figura de este Rey. Y conste que no tengo nada personal contra él, salvo cosas como la de Mitrofán, si es cierto. Y si encima larga una sarta de vaciedades rimbombantes en plan Príncipe amante de su pueblo que recita como estadista el programa del Gobierno de turno ya la cosa se pone cargante. Y aun más si el hombre escoge la misma fecha que el Caudillo por la gracia de Dios para soltar su arenga. La de éste es mansa; pero es arenga. Y en ella se observa lo que preocupa por debajo de lo que dice. La palabra e idea que más se repite en el discurso es unidad. Dos tercios del mensaje/charleta van destinados a pedir unidad, a hablarnos de todos, de que somos una "gran nación" y que formamos una "gran familia", bendito sea el Señor. Una gran familia cada vez peor avenida.

Esa manía de mantener los lazos simbólicos con el pasado y origen de esta Monarquía son irritantes. El discursito del veinticuatro de diciembre lo liga a Franco y al nacionalcatolicismo, el de la sotana mancillada. Si el Rey quiere hablar porque siente la necesidad íntima de sincerarse con su amado pueblo, ¿por qué no escoge la noche de San Juan que es, además, su onomástica? Así los ciudadanos podrían quemar efigies reales en la noche de San Juan, mediando, claro, la gracia regia para no acabar todos en la trena.

Es fiesta pagana, por el solsticio de verano, dicen los conservadores que van de cultos. Y aquí somos cristianos. Ciertamente, nadie olvide que el veinticinco de julio, pegandito a San Juan, S.M. se planta en Santiago de Compostela a hacer la ofrenda a Santiago Matamoros, patrón de España. Viva la Alianza de las Civilizaciones, que predica el Premier con patente conocimiento de la complejidad de su desideratum. Imagino que si Sieur Juan Carlos de Borbón quiere hacer una proclamación de la nación española, podía poner una corona a los pies de la estatua de los capitanes Daoíz y Velarde que está en la plaza del Dos de Mayo (el dosde para los del barrio) para conmemorar la gesta de la guarnición del cuartel de artillería de Monteleón, allí al lado. Ahí es donde muchos ponen el nacimiento de la conciencia de nación española en un sentido moderno, como liberal. Muy bien escogido el momento porque si Velarde era cántabro, Luis Daoíz era un sevillano hijo de padre navarro, nacido en Aoiz. Y salga el sol por Antequera, que no me meteré en el berenjenal de la obsesión nacional sobre la identidad obsesiva de la nación.

En fin que el Rey ha perdido otra vez la oportunidad de hacer un gesto que verdaderamente lo hubiera dejado en la historia con la huella grabada en oro. Decir algo así como: "Para celebrar el trigésimo aniversario de la Constitución de 1978, que Dios guarde muchos años, propongo pagar una deuda histórica de la casa real con los españoles, esto es, poner a refrendo popular la forma de Estado de España." Todo lo que no sea eso, Majestad, será vivir del cuento.

Eso en cuanto al Rey de España. Y ¿qué me dicen del Reyezuelo de Euskadi o Euskalherria sur menos Nafarroa? Y digo Reyezuelo porque supongo que si lo llamo Virrey igual se mosquea porque se considera capitidisminuido. Él no es menos que el Rey. Por eso, en la misma sacrosanta fecha que Franco y don Juan Carlos, el Lehendakari escribe un carta, que queda más pastoral, más cercano a la Iglesia católica, principio lumínico de la conciencia euskalduna que, sin embargo, remite su origen a oscuros tiempos precristianos. Es el espíritu de Nuestra Señora de Arantzazu. ¡Oh, raza primordial! Esta sí que es raza cósmica y no la que cantaba José Vasconcelos. Por eso el señor Patxi López, que no entiende estos abismos telúricos abertzales, manifiesta sentirse atónito de que el señor Ibarretxe pueda equiparar los crímenes de ETA con las sentencias de los tribunales en un Estado de Derecho. El señor López no entiende la garra desgarrada de esa raíz racial que hace a la madre patria vasca ver a sus hijos, aunque sean asesinos de ETA, cercanos a su corazón, y los demás, aunque sean las víctimas, afuereños, étnica o sentimentalmente.

Porque es cierto, ese párrafo es la monda:

Toda esta violencia nos devuelve al pasado. Amenazas, extorsiones, ilegalización de fuerzas políticas, sentencias judiciales que de jurídicas tienen poco y de impulso político tienen mucho, dispersión de presos, muerte de sus familiares en accidentes cuando van a visitarlos a las cárceles. Negación del diálogo como fórmula para resolver los problemas? Nuevamente la espiral sin fin.
Un representante de un poder del Estado que acusa a unos jueces de prevaricar, pues eso es lo que quiere decir. Representante por lo demás que a los independentistas radicales y a los armados les parece un miserable "cipayo". Un "cipayo" que se apresta a provocar una crisis constitucional de avío en España.

Confieso que siento simpatía por el Reyezuelo bravío que está ya hasta las mismísimas de que nadie se lo tome en serio. Y ahora va y pega el tajo en el nudo gordiano. Porque, a ver qué hace el Estado español con la famosa "consulta" y qué con el señor Ibarretxe. ¿Lo depone? ¿Lo suspende? ¿Lo encarcela? Yo lo entiendo y me gusta porque aplico el principio napoleónico D'abord on s'engage; puis, on voit. Eso es sentido de la aventura. Pero toda aventura tiene una nota moral: ¿es de recibo abrir una consulta en el País Vasco sabiendo que hay un montón de gente que tiene miedo a ETA y a sus matones de la "vida civil"? No, no lo es y si el señor Ibarretxe sigue adelante con su plan sin que ETA haya cesado en su actividad terrorista es porque es un inmoral. Un Reyezuelo inmoral.

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lunes, 24 de diciembre de 2007

El problema es ETA, o más sobre el 18/98.

Este finde he terminado de revisar la traducción del libro de Jürgen Habermas, Conciencia moral y acción comunicativa, que realicé hace más veinticinco años y que la editorial Trotta, bajo la dirección de Alejandro Sierra, va a publicar de nuevo. En él y en concreto en el capítulo sobre "Ética del discurso", el filósofo alemán sintetiza muy bien sus ideas sobre la acción comunicativa al sostener que:

"En el campo de procesos de entendimiento lingüísticamente explícitos, los actores plantean pretensiones de validez con sus acciones de habla, en la medida en que se ponen recíprocamente de acuerdo y se trata, además, de pretensiones de verdad, de rectitud, de veracidad....(La cursiva es mía).

Es decir, como yo lo interpreto, para que las gentes podamos entendernos es preciso que estemos de acuerdo en que vamos a debatir sobre si a) algo ha sucedido; b) ha sucedido correctamente, de acuerdo con las normas de corrección que le sean aplicables en cada caso; c) cuando decimos algo somos sinceros. Si algo de eso falla, la comunicación falla. Y suele fallar el c).

Con motivo del primer post sobre el "macroproceso" 18/98 he tenido algo de discusión. Poca, porque gran parte de lo que se me argumentó fue argumentación, para variar, ad hominem: que si lacayo, sumiso, genuflexo, ignorante y falto de competencia por no ser jurista, cosas que, obviamente, carecen del menor interés.

Algún lector tuvo el detalle de "copipastear" en la columna de comentarios el artículo de Amalia Alejandre Casado y José Manuel Hernández de la Fuente (Abogados y observadores en el sumario 18/98 por E.H. Watch) en Gara, como si no lo hubiera leído ya, para ilustrarme. Bien, el artículo de los señores Alejandre y Hernández de la Fuente se limita a repetir algunas de las quejas y reproches de las defensas durante la vista, seguramente las más importantes. Pero a esas contestaba largo y tendido la sala en la sentencia explicando por qué las rechazaba. Lo procedente, por tanto, hubiera sido explicar, a su vez, por qué la argumentación de la sala era insatisfactoria, no repetir los reproches ya contestados, digo yo.

Se dice que todo el proceso es político; la sala contesta que no y lo explica; se dice que se condena por ideas, por motivos políticos; la sala contesta que no, que lo hace por motivos jurídicos y que no condena ideas sino delitos del código penal. Lo procedente, imagino, es rebatir esas explicaciones, no repetir las acusaciones.

La sentencia será, seguramente, recurrida en casación ante el Supremo y entonces se verá. Si el Supremo casa, quienes decimos que la sentencia de la Audiencia tiene, cuando menos, la presunción de ser justa, acataremos la decisión y aceptaremos que estábamos equivocados. Y lo mismo sucederá si hay un posterior recurso a Estrasburgo. Si sucede al contrario, ¿yerro si digo que la otra parte no sólo no acatará la decisión adversa sino que ni la respetará? Para botón, aquí está la muestra: una instrucción que ha durado años, un proceso que también ha durado años, cuatro jueces en danza, así como fiscales, todo eso es un "dislate" o algo peor y la razón la tiene... ¿quién? ¿El Gobierno vasco? ¿Los expertos? ¿El sursum corda? Y conste que no digo que no. Sólo pido, a lo efectos de que podamos entendernos al estilo habermasiano, que se admita que puede ser al revés. Pero es difícil porque, como se ve, también falla la pretensión b).

Ha salido a relucir Esquerra Republicana de Catalunya, y se ha dicho que con esa sentencia se yugula la posibilidad de una ERC en el País Vasco, que se le ha hecho el juego a ETA, vamos. En mi opinión, es al revés. Lo que la Audiencia dice es que muchos de los encausados estaban integrados en banda armada, o sea que eran de ETA y otros colaboraban con ella, o sea eran cómplices. Cómplices de una banda de asesinos o integrados en ella. Nada que ver con ERC porque los de ERC no son ni sospechosos de tales comportamientos, sino demócratas respetuosos del Estado de Derecho, aunque muchos de ellos sostengan que el español no lo es. Porque, en principio, algún crédito han de merecer los tribunales de justicia en una sociedad civilizada. Se me dirá que no puedo saltarme el principio de presunción de inocencia de los acusados; y no lo haré porque, si hay recurso, la sentencia no será firme, pero habrá de reconocerse que es una presunción de inocencia algo debilitada.

Y es que, para concluir, el problema de esta historia, como de todo lo que pasa en el País Vasco, se llama ETA. El encanallamiento moral que significa vivir en una sociedad en la que unos están amenazados de muerte por una banda por sus opiniones políticas y otros no lo arrasa todo y convierte el territorio en un wasteland moral, en un erial. Porque, buenas gentes, la moral, que siempre va algo por delante del derecho, manda no solamente que sea imprescindible condenar la violencia terrorista de ETA sino hacer ver a ésta que es tal la deslegitimación que a la causa de la independencia hace su comportamiento, que los independentistas dejarán de serlo mientras no callen las bombas y las pistolas.

Soy de izquierda, pero dejo de serlo para quien comete crímenes en nombre de la izquierda. Y no me ciega la pasión: vaya si hay criminales de izquierda.

Pica bien, pero pica muy alto.

El que avisa no es traidor. Ya advertí de que me proponía comentar los libros de mi bisabuelo, Emilio Cotarelo y Mori, que se han ido reeditando este año de 2007, alguno con más de cien años, como éste, de ediciones Visor, Madrid, cuya primera edición es de 1886. No es mucha la gente a la que reeditan los libros con más de ciento veinte años de edad (los libros) y a los más de setenta del fallecimiento del autor.

Éste del Conde de Villamediana debe de ser una de sus primeras obras y ello se echa de ver precisamente en el personaje que eligió de tema, don Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana (1582-1622), erudito, poeta, satírico, jugador, pendenciero, libertino, mujeriego, deportista, temible espadachín y jinete. Una figura menor de las letras españolas del Siglo de Oro, pero muy interesante desde el punto de vista humano. Supongo que no me dejo llevar por la admiración de descendiente si digo que era una especie de Cyrano de Bergerac español o, para ser más preciso, español en la corte de los milagros de los Austrias.

Don Emilio escribió un trabajo rigurosamente científico, con numerosas aportaciones a una biografía de la que, hasta él, se sabía poco y mucho de lo poco que hoy se sabe es gracias a él. Y lo hizo por simpatía con un hombre capaz de escarnecer a los Grandes de España y los Títulos de Castilla de aquella corte comida por la corrupción y la más pavorosa ineptitud, la Corte del país más poderoso de la tierra entonces. Un hombre capaz de dedicar al Duque de Lerma, que había conseguido el capelo cardenalicio para mayor seguridad propia, el famoso epigrama: El mayor ladrón del mundo/por no morir ahorcado/se vistió de colorado."

De la agitada vida del de Tassis, el episodio que centra la atención de don Emilio es el de la loca pasión, la suicida pasión que nuestro poeta concibió por la reina, Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV. Suicida porque le costó la vida al atrevido enamorado, asesinado por esbirros a plena luz del día en Madrid presuntamente por órdenes de su cristiana majestad.

Digno hubiera sido el episodio de un eco de la leyenda artúrica con los amores de Genoveva y Lanzarote, de no ser porque a los españoles (y lo de españoles es un decir, ya que Isabel era francesa y Felipe, en definitiva, alemán) les faltaba bastante categoría para llegar a igualar la de la historia bretona y la flema del rey Arturo. Aunque quizá no sea extraño dado que, cuando se produce el percance, Villamediana tiene cuarenta años, el Rey diecisiete y la Reina, diecinueve. Unos críos, incapaces de entender el alma atormentada del ilustre poeta, amigo y seguidor del culterano Góngora. Unos críos, por cierto, que estaban casados desde los diez (Felipe) y los doce (Isabel) años respectivamente.

Cuéntase, y don Emilio así lo registra con su puntillosidad habitual, que en cierta justa en que el de Tassis actuaba de rejoneador, que lo era y muy bueno, la Reina, volviéndose a su marido le dijo "Pica muy bien don Juan". Y Felipe contestó ominoso: "Sí, pica bien, pero pica muy alto." Mirá tú de dónde viene lo de "picar alto".

Relata asimismo don Emilio la famosa anécdota en que don Juan apareció ante los Reyes en un baile (¡ah, el ceremonial de los Austrias, heredado de los borgoñones!) con el cuerpo cubierto de monedas de real y una leyenda que rezaba: "Mis amores son reales." O la muy célebre en que estando representándose una obra suya, La gloria de Niquea, sacada del Amadís de Grecia, en la que participaba la Reina, el de Villamediana prendió fuego al teatro para tener una excusa y sacarla en brazos.

Se refiere mi antepasado también a alguna otra anécdota ya más picantilla y menos verosímil, así como con un relente a lo Fragonard o Watteau, y corona su obra de rigurosa investigación de archivos y legajos, distante, objetiva y crítica, preguntándose qué le había llevado a escribir un libro sobre el personaje y se contesta:

"Por otra parte, cada uno puede tener sus aficiones particulares y sus simpatías por uno u otro personaje; y principalmente del deseo de averiguar la verdad de algunos puntos oscuros de la vida de nuestro CONDE, ha brotado este libro."
Y tan oscuros los puntos, y muy altos.

Mi madre, que vivió con don Emilio mientras estudiaba bachillerato, siempre me contaba que era un hombre estricto, liberal y muy avanzado para su tiempo. Tanto que le llamó la atención la historia de la pasión del Conde por la joven Reina. Como desde entonces ha sucedido con poetas, novelistas y dramaturgos. ¿Por qué no con los eruditos que también tienen su corazón?

Feliz Navidad.

Los no cristianos que habitamos en países cristianos vivimos en un contexto culturalmente cristiano. No creemos en Dios, pero nos reunimos con nuestros allegados a cenar el día (la noche) en que se festeja su nacimiento, lo cual es una experiencia con cierto riesgo de esquizofrenia. Personalmente, lo que encuentro más insoportable de esta fecha es el discurso del Rey; por lo demás, la llevo bien. Y hasta con sentido del humor. Véase la versión de la "Historia más grande jamás contada" más abajo.

Felices fiestas.


Economía política del capitalismo y VII.

Por fin. Última entrega del manual de economía política. Toca explicar la alternativa. No estoy muy seguro de que todo lo propuesto sea practicable. Pero, cuando menos, son propuestas concretas y nuevas. Demuestra, entre otras cosas, que hay una izquierda que piensa y no se limita a decir que "no". Merece la pena. Realmente.

domingo, 23 de diciembre de 2007

La red y el diván del psiquiatra.

Imparable sigue su marcha la red hacia la ocupación de la realidad, como si ésta fuera un continente que hubiera que poblar. La red, la web, internet, la blogosfera, el ciberespacio manda en el mundo y exige que todo y todos se adapten a su naturaleza, siendo ésta caracterizada por un dato: la rapidez, la celeridad, la simultaneidad; eso maravilloso que llamamos "tiempo real", que no es real como la "marcha real", pero tampoco lo es ni puede serlo como es real una tortilla ya que, según Kant, es una forma a priori. "Tiempo real" quiere decir que la noticia no es en diferido.

La orden del día es "simultaneidad". Considérese, por ejemplo, la misma palabra web (que ya he visto escrita por ahí como "güeb")que, en menos que canta un gallo ha conseguido dar un nombre ambiguo, pues tanto se habla de la web como del web. Claro que tampoco es ambiguo a la antigua usanza, como el calor y la calor, el puente y la puente por cuanto, en el caso de la web, los distintos artículos designan cosas distintas, en concreto, la parte y el todo. La web nombra la totalidad de la red mientras que el web designa a un nicho en esa red, pues la palabra es una sustantivación del adjetivo en la expresión "sitio web".

Todo el mundo quiere un web, un lugar virtual en la malla de la web al que el que lo desee pueda ir a ver lo que piensas y, si se tercia, dejar su comentario. Así que el señor Rajoy ha mandado hacer el suyo, su sitio web, su página web. En realidad, no creo que el señor Rajoy tenga mucho tiempo para practicar las nuevas tecnologías. Le basta con hablar de ellas. Pero tiene su web. Parece sin embargo que los responsables eran un poco pardillos y no tuvieron en cuenta que, si abrían la interactividad con los internautas se les acabaría colando de todo, entre otros, lunáticos de la extrema derecha, a los que el PP atrae como la llama a las polillas. Una página de un partido es un producto muy apetitoso para los "cibergrillaos" de todo tipo.

El PP ha tenido que suprimir los contenidos injuriosos o incluso delictivos que se le habían colado. Lo que hay ahora, imagino, goza de su aprobación. Dígolo porque el vídeo de más arriba es una de esas piezas que se llaman "de ataque" en la que se empieza afirmando que el señor Rodríguez Zapatero ha gastado veinte millones de Euros en autobombo y, a continuación, se calcula cuántas pensiones se pagarían con esa cantidad, cuántas familias se alimentarían en un mes o cuántos lo que sea, que claramente son muchos. Y concluye de una forma sorprendente diciendo que el señor Rodríguez Zapatero no se ha preocupado de los problemas de los españoles sino que se ha dedicado a sacar conejos de la chistera.

No sé quién hará los vídeos al PP pero debieran llamarlo a capítulo. Cuando el señor Rodríguez Zapatero, entonces en la oposición, presentó el proyecto del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, más conocido como Pacto antiterrorista, que hoy el señor Rajoy defiende como un valiente cruzado, este mismo señor Rajoy tuvo la desgraciada idea de decir que el señor Rodríguez Zapatero se había sacado un conejo de la chistera. Menudo tino. El señor Rodríguez Zapatero lleva cuatro años recordándoselo. Yo cambiaría lo del conejo y la chistera. Hay otras formas castizas de llamar charlatán e insubstancial a alguien, cantamañanas, soplagaitas, trilero, badulaque, etc. Lo del "conejo de la chistera" es mentar la soga en casa del ahorcado.

Economía política del capitalismo VI.

Seguimos. Es el penúltimo capítulo y trata del proceso de eliminación de residuos. El capitalismo es un sistema de producción de residuos, o sea, de basura, o sea de mierda. El negocio está en la mierda. Mira por donde tenía razón Freud cuando llamaba la atención hacia la cercanía de los conceptos de "Dios" y "mierda" por la similitud de los respectivos términos alemanes de Gott y Kot, que casi suenan igual. Algo parecido a la dualidad que se da en el español "escatología, que se refiere a las cosas últimas de la naturaleza humana y a la mierda al mismo tiempo y con la misma palabra, cosa que no pasaba en griego.

sábado, 22 de diciembre de 2007

¿Es todo ETA?

Todo no, naturalmente. Por ejemplo, yo mismo soy partidario del derecho de autodeterminación de los pueblos que integran España (o el Estado español), es decir, coincido con ETA en uno de sus fines más importantes, pero no soy ETA ni tengo la más mínima simpatía por ella, condeno sus atentados y crímenes sin reserva alguna y sostengo que, mientras exista esa organización de asesinos, pretender ejercitar el derecho de autodeterminación, cual quiere hacer el señor Ibarretxe, es una inmoralidad. Estaba convencido de ello antes de leer la sentencia del "macrojuicio" 18/98 y me he reafirmado en la convicción porque en esta sentencia se observa a las claras con qué frialdad, meticulosidad y malas intenciones controla ETA a la gente en los pueblos y pequeñas localidades (que son muchas en el País Vasco) a través de personas interpuestas que le sirven de enlaces, mensajeros, chivatos, correveidiles y muñidores, muchos de los cuales estaban sentados en el banquillo en dicho macroproceso.

Pero no hay que adelantar acontecimientos. El juicio 18/98 ha estado rodeado de una gran alharaca política, lleno de sobresaltos, con manifestaciones y contramanifestaciones un día sí y otro también. A lo largo de la vista los acusados han observado actitudes desafiantes, alborotadoras y han organizado repetidos escándalos, igual que sus deudos y simpatizantes han estado pronunciándose a las puertas del local en donde se celebraba y organizando abundantes manifestaciones en unas u otras ciudades del País Vasco. Todo este jaleo al que en ocasiones se sumaron las defensas concertando sus acciones iba encaminado a tachar el proceso de político, deslegitimarlo, conseguir que se interrumpiera para siempre, aduciendo que era un mero acto de represión instigado por el Gobierno y obedientemente ejecutado por unos jueces serviles.

Asimismo, al día siguiente de hacerse pública la sentencia y sin tiempo material de haberla leído el señor Ibarretxe y su consejero de justicia ya habían decidido que era una sentencia en la que se condenaban ideas y se atropellaba la libertad de expresión. Ciertamente el proceso 18/98 es político en la medida en que los delitos que en él se juzgan tienen una causación política, pero no en el sentido (implícito en las descalificaciones del Lehendakari) de que no sea un juicio justo con todas las garantías. Ni hablar.

Vaya por delante que no soy partidario de la existencia de la Audiencia Nacional (AN), que me parece heredera objetiva (no subjetiva) del infame Tribunal de Orden Público de Franco y rompedora del principio de unidad de jurisdicción, que es garantía del Estado de Derecho. Pero, en este caso, me da la impresión de que la sala de lo penal de la sección tercera de la AN ha hecho un trabajo escrupuloso lo mejor que ha podido, respetando más allá de lo exigible las garantías y derechos de los acusados, tanto los procesales como los fundamentales en general. Y lo ha hecho frente a una concienzuda labor de obstrucionismo y deslegitimación de los procesados, los allegados y hasta las defensas que, de haber encontrado el más mínimo pretexto para conseguir la anulación de las actuaciones, lo hubieran hecho.

Ya que esa fue desde el principio la estrategia (equivocada) de la defensa, esto es, no refutar las acusaciones que se formulaban contra sus clientes, demostrando que no habían cometido los delitos que se les imputaban sino que la instrucción había sido un atropello antijurídico, que el tribunal obedecía a impulsos y a órdenes políticos, que no había delito presunto del que defender a nadie y que todo era una farsa montada para descabezar al independentismo vasco.

Por eso, lo primero que hace el tribunal en su sentencia es rechazar las acusaciones de politización y aseverar que no ha tenido en cuenta sino cuestiones de caracter estrictamente jurídico y que los condenados lo han sido no por sus ideas y actividades políticas sino por la comisión de delitos tipificados en el Código Penal. Le sale mejor o peor. El caso es muy complicado y la sentencia muy larga y, aunque clara y lógicamente estructurada, a veces tiene expresiones impropias (incluso alguna falta de ortografía) de la necesaria ecuanimidad de la magistratura pero, a mi entender, no mancillan un texto equilibrado con un razonamiento lógico, objetivo y desapasionado, aunque no especialmente brillante.

El texto desmonta una a una todas las argumentaciones de las defensas tendentes a fundamentar la impugnación de la causa en todos y cada uno de los momentos procesales de ésta y, como hemos visto, la deslegitimación posterior al proceso ha correspondido al señor Ibarretxe. Para conseguir este objetivo, políticamente planteado, se emplearon todas las argumentaciones posibles, alegando violaciones de los derechos y garantías procesales, incluida la indefensión, y atentado contra derechos civiles fundamentales como el de la integridad física y moral (las acusaciones de torturas fueron una costante en la vista oral), la inviolabilidad del domicilio, el secreto de las comunicaciones, etc.

La sentencia valora todas las alegaciones y las rechaza fundadamente, a mi entender, con argumentos de sobra. A veces estas alegaciones son pintorescas y consiguen resultados contraproducentes como la que se plantea a raíz de que, habiendo decretado el juez de instrucción el secreto del sumario, las defensas no habían tenido acceso al material que operó en la instrucción y que dicho material debería ser recabado en el juicio oral. Como resultara que el tal material era aun más incriminatorio para los acusados, las defensas decidieron dejarlo de lado.

La AN se ha atenido a las pruebas y a los elementos deducidos de las declaraciones en el curso del proceso y ha condenado a cuarenta y siete de los acusados por los delitos de integración en organización terrorista (arts. 515.2 y 516.1 y 2) del Código Penal, de colaboración con organización terrorista (art. 576.1 CP), de insolvencia punible, en su modalidad de alzamiento de bienes (art. 257 CP), contra la Seguridad Social (art 307 CP), de falseamiento de la contabilidad de Registros Fiscales (arts. 74, 310 b, c y d CP, según la redacción de la L.O. 10/1995 -artículo 350 bis b, c del Código Penal de 1973- precepto introducido en el Código Penal hoy vigente por L.O. 6/1995 de 29 de junio). Igualmente absuelve a cinco procesados, declara la ilicitud de actividades y disolución de una serie de empresas empleadas como instrumentos de ETA para sus fines y decreta la ilicitud de las asociaciones KAS, EKIN y XAKI.

O sea, nada de política, nada de Ley de Partidos Políticos, como he leído por ahí a algún despistado, nada de condenar a personas jurídicas, nada de condenar por ideas. Los magistrados han condenado a personas físicas por diferentes delitos probados y rechazan con vehemencia la sospecha de que hayan actuado de otro modo:

Debe quedar ya bien claro que no se ha juzgado a los acusados por pertenecer a la izquierda abertzale, eso es un soberano despropósito, muy cacareado, fruto de pura inventiva (pág. 362)
Estas cosas del "muy cacareado" son las que menos me gustan de la sentencia. En cualquier caso, éste ha sido un proceso que los acusados y sus apoyos mediáticos y organizativos han intentado politizar desde el principio sin conseguirlo.
Todo no es ETA- dijeron-, claro que no. Solemne barbaridad nadie la puede creer, pero los hechos objeto de acusación no dicen eso, dicen que las 52 personas finalmente enjuiciadas, a través de KAS, de EKIN, de la Fundación Joxemi Zumalabe o de XAKI, o pertenecen a la organización terrorista o han colaborado con la misma (pág. 363).

Ya la instrucción del juez Garzón incorporaba razonamientos novedosos en la teoría criminal partiendo de la base -que todo el mundo conocía en los años setenta y ochenta del siglo pasado sin que nadie hiciera nada- de que ETA, como organización delictiva, contaba con una serie de auxiliares incrustados en la sociedad, tanto personas físicas como jurídicas (dirigidas por sus militantes) que le servían para llevar adelante sus designios, cometer sus crímenes, facilitarle información, financiación y cobertura; en definitiva, una tupida red de organizaciones y personas algunas miembros directos de la organización y otras colaboradoras o cómplices, todas las cuales componían ese ente aparentemente magmático que se llamaba "Movimiento de Liberación Nacional Vasco". Lo que la instrucción garzoniana trataba de probar era que el tal Movimiento, lejos de ser una organización más o menos laxa de gentes agrupadas por las mismas ideas, constituía una estructura jerárquica y perfectamente articulada puesta toda ella al servicio de una finalidad criminal, esto es, el asesinato, el secuestro, la extorsión, el atentado. Y eso es lo que este proceso, al decir de la sentencia, ha dejado en claro por procedimientos escrupulosamente jurídicos, al tiempo que exalta la calidad de la instrucción:

A estas alturas podemos proclamar, y lo hacemos alto y claro, que el Sumario 18/98 fue instruido de forma correcta, a pesar de la inmensa complejidad que presenta, complejidad que se pretende utilizar como cortina de humo para tratar de trasgiversar las cosas (pág. 539).

Ahora bien, la justicia es humana y, por lo tanto, falible. La complejidad del caso, lo novedoso del enfoque procesal explicarían que la argumentación del tribunal presentara algunos puntos oscuros. Se me ocurren dos. Pudieran ser más, pudieran ser menos. No sería yo, falto de competencia en la materia, fuera de la que da el sentido común, quien se atreviera a decir que ha desentrañado todos los recovecos de tan complejo texto. Esas dos son las que hacen referencia, de un lado, a la estricta prohibición de la aplicación extensiva de las normas penales y de otra a la duda sobre si es posible cerrar medios de comunicación arguyendo que delinquen. Los magistrados se blindan frente a ambas acusaciones sosteniendo que la interpretación que hacen de los tipos penales aplicados se ajusta a la actividad de los acusados y que no se ha condenado a estos en modo alguno con ligereza,

no por simples hechos, datos o circunstancias (...) sino por auténticas pruebas de cargo revestidas de un contenido incriminatorio verdaderamente abrumador, pruebas documentales, intervenciones telefónicas, resultado de las diligencias de entrada y registro, etc.
igual que las empresas (ORAIN era la matriz de EGIN) que se han disuelto lo ha sido por su actividad ilícita y el hecho de ser instrumentales en la comisión de los delitos. En todo caso y si existen dudas, como garantía de los ahora condenados en este Estado de derecho que (con todas sus insuficiencias) es España, dichos condenados tienen abierta la vía de casación en el Tribunal Supremo, donde se valorarán de nuevo todos estos aspectos.

Economía política del capitalismo V.

He aquí el capítulo cinco de este interesante culebrón de análisis del modo de producción capitalista. Hoy toca el consumo. La verdad es que los españoles de mi generación hemos visto ya de todo. Nacimos en un país que, por sus bajísimos niveles de renta y consumo, su exportación sistemática de mano de obra, etc, era un país del Tercer Mundo. Luego, ascendimos hasta codearnos con los de la "sociedad del consumo" o la "sociedad de la abundancia" y ya hemos cubierto el ciclo porque, al incorporarnos nosotros al consumo, junto con muchos otros, claro es, éste, el consumo, se ha convertido en una actividad peligrosa y depredadora de la biosfera.